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UNAS MISIONES DE AVENTURA

“Yo oí la voz del Señor que decía: « ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?».

Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»”.

(Is 6,8)

misión CaliEntrar en la selva amazónica, ha sido una experiencia realmente sorprendente. En la primera parada, en el Remolino del Caguán,  me esperaban dos hermanas religiosas de la comunidad nuestra Señora de la Paz, quienes amablemente nos recibieron con un rico almuerzo. Después, proseguimos el viaje, durante aproximadamente 7 horas en el deslizador .

¡Un paisaje bellísimo! Durante todo el recorrido nos acompañaban miles de charapas (tortugas), garzas blancas, pájaros de diversas especies, un cielo azul inmenso, variada vegetación en diferentes tonalidades de verdes, ganados, algunos pescadores, babillas (cocodrilos), finqueros, sonidos de canto de aves,  podía imaginar ante tal paisaje el Jardín del Edén…Mis ojos brillaban ante la hermosura creación de aquellos lugares desconocidos para mí y mis acompañantes.

Los universitarios (grupo de jóvenes que nos acompañaron a la misión dejando su zona de confort para experimentar el servicio a los demás, llevar el evangelio a un  lugar que no conocían y donde sin pensarlo terminarían por encontrarse con Jesús). Prepararon material y  animaron a la comunidad de Cartagena de Chaira con temas y juegos que le dieron un toque de alegría e integración a la misión en las comunidades circunvecinas y en la Selva amazónica durante la Semana Santa.

Ha sido  una grata experiencia la que vivimos en éstas tierras en las que aprendimos cada instante y de cada persona que Jesús tiene diversos rostros y que así es como quiere que lo reconozcamos, en la riqueza de la diversidad humana; además estas tierras en las que el padre Giacinto Franzoi misionero de la Consolata pisó y trabajó nos permitió reflexionar en el arduo trabajo misionero y en lo que tuvo que haber vivido, ver el cariño que le guardan por sus obras realizadas en estos lugares hizo que nos animáramos más de lo que ya estabamos. El padre Peter Ochieng, párroco del lugar, nos dio la bienvenida y nos distribuyó en las diferentes comunidades para la misión.

“Quedé impactado cuando al llegar a  la comunidad, nos recibió un guerrillero, con tres fusiles Jalil 47. La realidad de esas comunidades es vivir entre guerrillas, lo que la televisión cuenta es pura falsedad, respecto a que esos grupos ya no existen”.

Comenzamos nuestra misión con visitas a  las casas; de una de ellas se30019883_2053504268226113_46014091_n unieron dos niñas que nos acompañaron en todo el recorrido, Sofia y Daniela. La gente nos recibió muy amablemente y nos ofrecía papaya, gaseosa, pan, café etc. Por la tarde   tuvimos el encuentro con los niños; llegaron aproximadamente 23. Agradezco tanto a Dios por la presencia de niños porque son quienes nos animan con su alegría, sencillez y calidez, así que nuestras actividades se fueron dando entre risas, aprendizajes compartidos  y juegos. Celebramos con gozo el Triduo Pascual en un lugar con características distintas a lo que nos había tocado vivir; algo muy significativo fue  una  liturgia de la palabra la cual tenía una intención muy especial para la comunidad que estaba conmovida por la muerte de Rubiel Darío Rodríguez, el cual murió ahogado en el río Caguán y su cuerpo no fue encontrado, se cree la corriente se lo llevó, apreciamos que la empatía es un valor fundamental en un lugar de misión, ponernos en el lugar del otro/ de la otra nos lleva a la compasión, a la solidaridad, a la misericordia.

En la selva no hay nada determinado; la vida nos sorprende todos los días., bien puedes amanecer con el cantar de los pájaros o con fuertes lluvias. Cada mañana es una nueva oportunidad de disfrutar la vida, que no es fácil en la selva. Los habitantes viven el día a día, ellos nos estaban mostrando lo que nuestro buen Dios nos pide: vivir cada día, sin preocuparte por el mañana.

 Algunos habitantes se dedican a sembrar pasto para el ganado o  rentan los campos a los ganaderos. Otros, no salen de la selva ya que el deslizador es costoso hasta el puerto de Santo Domingo a Cartagena. Implica dos o tres días de salario mínimo. Algunos se dedican a la siembra de coca y también,  plátano,  yuca, maíz, arroz, etc. Es notorio comprobar el vicio del alcoholismo, la presencia de matrimonios muy jóvenes y embarazo en niñas  de 13 años. Esa realidad es más fuerte que la misma guerrilla…y dónde queda la dignidad de la persona, cuando no hay oportunidades de desarrollo, de crecimiento, de superación, cuando no hay otras alternativas, cuándo las opciones son nulas? Entonces reflexionamos: una semana de misión es poca, tendríamos que estar de misión permanente para caminar con ellos y juntos transformar esa realidad que duele, que interpela.

Hay muchos refugiados, hombres que viven solos, sin familia, sin trabajo, hay deserción escolar, la mayoría llega sólo hasta  quinto de primaria, pero también debo decir que hay gente de corazón grande, humilde pero generosa, sufriente pero agradecidos, alegres, trabajadores, amables.

29063845_2049510585292148_4604283727659532449_oEl río permite  la pesca, y la regla es que se puede pescar para consumo familiar y no para la venta. Si alguien vende tiene que pagar una multa… ya que hay conciencia  del cuidado del río Caguán. Tampoco se deben cortar árboles cerca del rio, sólo después de 100 metros de distancia… Traje a mi mente el cuidado de la Casa Común al que nos invita el Papa Francisco… El padre Peter nos agradeció el trabajo realizado en su parroquia y nos despidió amablemente, las personas agradecieron la misión realizada pero nosotros somos los más agradecidos con Dios y con ellos por permitirnos compartir la vida, queda abierta la invitación a quienes desean servir a Cristo a través del trabajo misionero.

Sin duda, estas misiones han sido una gran aventura, vivida con Jesús, con los hermanos, de la mano de nuestro Padre Dios que nos mostró su amor en cada rostro, cada sonrisa, cada mirada, cada gesto de amabilidad, de confianza, de generosidad.

Estar en esta tierra y con estas personas motiva mi ser misionero, mi donación constante en hacer vida el evangelio, en llegar a los que no te conocen Sr. Jesús, y que en mi rostro vean el tuyo como yo lo vi en el de ellos.

  Por Elmer Peláez Epitacio, IMC.

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