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RETIRO MENSUAL – JUNIO 2018

Tema

Misioneros viviendo el espíritu de familia, en equipo de vida y de trabajo

MOTIVACIÓN

Una de las características más bonitas y gratificantes intuidas por el fundador es el deseo que viviéramos en un verdadero espíritu de familia. Invitamos a cada misionero para que viva este día de retiro con mucha alegría y con mucha confianza en el Señor para que podamos hacer una reflexión profunda de esta gracia tan fundamental en nuestra vida y en nuestra comunidad. Tengamos presente que para ser una verdadera familia debe existir el amor entre sus miembros, los primeros cristianos eran admirados por que vivía unidos en ese amor: “¡Vea cómo se aman!”

 

ILUMINACÓN

Retomando algunas palabras del Fundador que nos dice “No dudo que entre nosotros haya amor fraterno; pero estemos atentos y reflexionemos a menudo si esa caridad es completa. Tal vez tenemos caridad, pero no siempre o no en todo” (Beato José Allamano, Vida Espiritual, p. 418).

Además nos dice que el amor y el aprecio entre los miembros del instituto es lo que nos debe movernos a buscar la santificación; para crecer en este espíritu es necesario la ayuda mutua, de cada uno y de todos, triste seria si en vez de alegrarnos con las virtudes y capacidades de los demás, sintiéramos envidia y deseo de rivalidad, esto no es propio de una familia.

“Como familia debemos alegrarnos con la presencia del hermano, es el que Dios Padre ha colocado como compañero de camino, con sus capacidades, virtudes, valores y también con sus defectos, todos estamos buscando la santidad, pero estamos en ese camino de perfección, usemos la caridad evangélica para con el otro, ‘porqué miras la pelusa que tiene tu hermano en el ojo y no miras la viga que tienes en el tuyo’. Usemos de ese amor fraterno, ¿acaso será que hemos perdido esa humanidad, esa sensibilidad y ese cariño para poder ser detallistas entre nosotros, para expresarnos ese cariño y valorar al otro como mi verdadero hermano? Qué hermoso es estar todos unidos, y no como estatuas en un museo, no como presos de la cárcel, sino como hermanos en una misma casa, formando una única familia” (Beato José Allamano, Vida Espiritual, p. 419).

Pensemos y reflexionemos que cuando existe entre nosotros ese amor fraterno y vivimos el espíritu de familia, somos capaces de vivir y trabajar en equipo y tener unos ojos y un corazón misericordioso como los del Padre en la Misión. Soy capaz de entender que es a Jesús el que debo anunciar y el que me impulsa a vivir y a trabajar en comunión con mis hermanos, soy capaz de dar testimonio hacia fuera de lo que vivo en la comunidad, en palabras y obras. Para que nuestro trabajo sea eficaz y evangélico, debe existir esa unidad fraterna entre nosotros. “La comunidad de los creyentes, era un solo corazón, una sola alma” (Hch 4,32). En un equipo de vida y de trabajo donde haya este amor fraterno, hay unidad, hay caridad y no puede más que hacer el bien.

Bíblicamente contamos con varios textos que nos pueden iluminar en esta reflexión, documentos de la Iglesia, del Papa Francisco y los documentos del Beato Allamano y que podemos recurrir a ellos.

Queremos sugerirles algunos textos: Lc 10,1-9; Mt 18,15-22; Mt 20,20-28 y 1Pd 4, 8.

 

REFLEXIÓN PERSONAL Y COMUNITARIA

  • A partir de la iluminación y desde mi experiencia como misionero consagrado ¿qué me dicen e inspiran los textos?
  • ¿Cómo he vivido en el IMC el espíritu de familia tan deseado por el Beato Allamano?
  • ¿Qué he podido aportar para que en mi comunidad local se viva la fraternidad?
  • ¿Cuáles han sido mis mayores dificultades?

 

CELEBRAR – ORAR DESDE MI EXPERIENCIA DE VIDA

  • ¿Qué puedo decirle hoy a Jesús para sentirme siempre en camino y llamado vivir en comunidad?
  • ¿Qué puedo comunicarle a mi comunidad a partir de esta experiencia?
  • ¿Qué compromiso personal puedo asumir durante este mes con la comunidad local?

Por último los invitamos a concluir este momento de oración y compartir agradeciéndole a Dios Padre, a la Virgen María y al Protector por todos los beneficios y bendiciones que nos conceden cada día.

 

“En el Instituto, familia reunida en el nombre del Señor, todos se sienten y se acogen como hermanos, se interesan los unos por los otros, viven la misión en unidad de intentos, hacen propias las alegrías, sufrimientos y esperanzas del Instituto, en cualquier parte donde éste esté y trabaje. Esta comunión es el Alma y la Vida de nuestra familia” (Const. IMC 15).

 DESCARGUE AQUÍ EL PDF DEL RETIRO: RETIRO JUNIO 2018

RETIRO ELABORADO POR LA COMISIÓN DE ESPIRITUALIDAD DEL INSTITUTO DE LA CONSOLATA PARA MISIONES (IMC)

REGIÓN COLOMBIA – ECUADOR – PERÚ

“Estar con Jesús, para estar como misioneros al servicio del pueblo”

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