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RETIRO MENSUAL – JULIO 2018

Tema:

Misioneros en salida, para estar con el pueblo, viviendo la misericordia del Padre

MOTIVACIÓN

En este mes de julio los invitamos a orar y reflexionar acerca de tres aspectos, los cuales en la misión, forman un único cuerpo: mi- sioneros en salida-para estar con el pueblo-viviendo la misericor- dia del Padre. En los últimos años o mejor desde el inicio del pontificado del Papa Francisco el verbo salir se ha estado conjugando en todos los aspectos de la sociedad motivados por la Iglesia. El mismo Papa nos dice: “En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de ‘salida’ que Dios quiere provocar en los creyentes. Abraham aceptó el llamado de salir hacia una nueva tierra. Moisés escuchó el llamado de Dios, e hizo salir al pueblo hacia la tierra de la promesa y hasta a Jeremías le pidió la obediencia en el mandato misionero. Hoy, en este ‘id’ de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva ‘salida’ misionera.” (EG 20).

La vocación del Misionero de la Consolata es en esencia en “salida”. Nuestra consagración Ad Gentes hace que ya desde nuestro sí a la misión nos dispongamos a estar en movimiento a nivel geográfico, cultural y mental.

Ya nos lo decía el P. Stefano Camerlengo en el DCM del mes de marzo 2017: “No podríamos hablar de un nuevo modelo de vida religiosa consagrada misionera si no ampliáramos más allá de los limites nuestra mirada y el paso de nuestra marcha. El salir de sí mismos tiene como meta los confines de la tierra. Esto es un caminar ‘extrovertido’ que apunta a sobrepasar todas las fronteras. Esta universalidad no es solo una ‘tarea específica’, es en realidad la esencia misma y la dinámica de la misión. Si nuestra misión fuera geográfica, cultural, étnica, social, eclesial o personal esta sería excluyente. Cada misionero está llamado a ser, por vocación, universal. Esto quiere decir, una persona que tiene responsabilidad no solo de sí mis- mo y su comunidad sino del mundo entero a través de sus opciones, sus actos, su conciencia y sus compromisos”.

El salir hace que nos encontremos con el pueblo. Ese pueblo con el cual se encontró y sobre todo se confrontó Mons. Romero, nuestro protector anual. Ese pueblo para el mártir de América era muy concreto, el pobre, el oprimido. Las Direcciones Generales IMC y MC en la carta de indicción de este santo protector nos ha re- cordado que “queremos comprometernos con los pobres convencidos de que la pobreza y el sufrimiento no son solamente un objeto que eliminar, sino una realidad de la que hacerse cargo como Jesús en el Evangelio. Queremos dejar que la inculturación en la realidad del pueblo que nos acoge nos ayude a sumergirnos en Cristo, en un proceso de purificación y transformación evangélicas como personas y como familia”.

Ese estar con el pueblo es el mismo que ha asumido el hijo de Dios quien vino para habitar, para estar en medio de su pueblo y en grado elevado, para asumir, inclusive, el pecado de su pueblo (cf. Jn 1,14).

El retiro propuesto para el mes de abril nos ayudó a reflexionar y orar sobre el ser misioneros según el estilo de vida de Jesús. Ese modus vivendi del Hijo de Dios pone en evidencia que es precisamente el padecer-con lo que ayuda a identificar esas situaciones de opresión y dolor en las que actúa la misericordia del Padre: en SALIDA para ESTAR con MISERICORDIA. El resultado de esta ecuación es la alegría de ser encontrado, valorado y misericordiado; en palabras del Papa Francisco: “Primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar” (EG 24).

ILUMINACIÓN

Acogida y compasión

“Las puertas de su despacho en el arzobispado y en el pequeño asilo estaban siempre abiertas para acoger al pobre. Y vivió profundamente la humillación que unía a la compasión: ‘Mi tarea es ir recogiendo abusos y cadáveres’, dijo en Aguilares. Pobre entre los pobres de su pueblo. Romero amó y defendió a los pobres. Siempre. Corría sus mismos peligros y lo decía: ‘No abandonaré a este pueblo’. Denunciaba a sus enemigos, aunque fueran el Presidente y los generales de su país, e incluso al Presidente americano Carter, a quien prohibió que enviara armas a su país. Defendió a los pobres y arriesgó todo por ellos, como solo hacen los amigos de la verdad. Y decía sin aver- gonzarse lo que sentía por ellos: ‘Con este pueblo no es difícil ser un pastor bueno’. El pueblo, sus pobres, le amaron como raramente se ama a un personaje, a un obispo. Le suplicaban como solamente se suplica a un padre” (De la carta de las DG IMC-MC invitándonos a venerar al mártir del pueblo salvadoreño).

¿Qué pueblo? el mundo de los pobres

El mismo Mons. Romero nos habla de ese pueblo, el mundo de los pobres, al cual se dona hasta derramar su sangre: “el mundo al que debe servir la Iglesia es para nosotros el mundo de los pobres. Nuestro mundo salvadoreño no es una abstracción, no es un caso más de lo que se entiende por “mundo” en países desarrollados. Es un mundo que en su inmensa mayoría está formado por hombres y mujeres pobres y oprimidos. Y de ese mundo de los pobres decimos que es la clave para comprender la fe cristiana, la actuación de la Iglesia y la dimensión política de esa fe y de esa actuación eclesial. Los pobres son los que nos dicen qué es el mundo y cuál es el servicio eclesial al mundo. Los pobres son los que nos dicen qué es la “polis”, la ciudad y qué significa para la Iglesia vivir realmente en el mundo. La esencia de la Iglesia está en su misión de servicio al mundo, en su misión de salvarlo en totalidad, y de salvarlo en la historia, aquí y ahora. Por lo tanto, la fe cristiana no nos separa del mundo, sino que nos sumerge en él” (Apartes del discurso de Mons. Oscar Arnulfo Romero al recibir el doctorado honoris causa por la Universidad de Lovaina, pronunciado el 2 de febrero de 1980).

REFLEXIÓN PERSONAL Y COMUNITARIA

  • ¿Cuál es tu estilo de misionero en salida?
  • ¿Actualmente cómo es tu estar con el pueblo que Dios te ha encomendado?
  • ¿Cómo se manifiesta a través de ti la misericordia del Padre con los pobres, oprimidos y marginados?
  • ¿Qué te inspira Mons. Romero?

 DESCARGUE AQUÍ EL PDF DEL RETIRO: RETIRO JULIO 2018

RETIRO ELABORADO POR LA COMISIÓN DE ESPIRITUALIDAD DEL INSTITUTO DE LA CONSOLATA PARA MISIONES (IMC)

REGIÓN COLOMBIA – ECUADOR – PERÚ

“Estar con Jesús, para estar como misioneros al servicio del pueblo”

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