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RETIRO MENSUAL – FEBRERO 2018

 

TEMA

Estar con Jesús: llamados para estar con Jesús, volver a vivir y contemplar mi vocación.

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MOTIVACIÓN

En este mes de febrero como familia misionera hacemos memoria de nuestro fundador el beato José Allamano, pues el 16 conmemoramos su Pascua. Una posibilidad para adentrarnos en la figura del fundador como llamado para estar con Jesús y consecuente mente la vivencia de su seguimiento.

Adentrarnos en su espiritualidad seguros que toda espiritualidad para un cristiano se relaciona esencialmente con el seguimiento de Jesús: pues se trata de identificarse con El, con su misión y su proyecto. Estar con Jesús, es estar dispuesto a asumir el estilo de vida propio del Maestro.

Entendió que en su vida debía hacer opción por los últimos, los “pobres” que no conocen el evangelio, sobre las huellas de Jesús, misionero del Padre y el ejemplo de Pablo y de los otros grandes misioneros.

La vocación misionera es propia de todos los que aman mucho al Señor y desean hacerlo conocer, dispuestos a cualquier sacrificio. No se necesita nada más. Esta vocación es ese gesto providente con el que Dios elige a algunos y les concede las capacidades apropiadas para evangelizar a las personas, en los países y grupos humanos no cristianos” (Beato José Allamano, Así los quiero, pp. 59-60).

ILUMINACIÓN

“Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él, instituyó doce para que estuvieran con él y para mandarlos a predicar, con poder de expulsar demonios. Instituyó a los doce y puso a Simón el nombre de Pedro, a Santiago el de Zebedeo y a Juan el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote el mismo que le entregó” (Mc 3,13-19). Ver también Lc 6,12-16 y Mt 4,18-22.

…“permanecer en Jesús no puede ser una actitud meramente pasiva o un simple abandono sin consecuencias en la vida cotidiana, siempre trae una consecuencia, siempre…” (cf. Papa Francisco, Visita Apostólica a Colombia. Homilías y discursos, pp. 109-111).

“La vida Religiosa desarrolla en nosotros la consagración bautismal y nos configura de modo especial con el misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo. La vivimos en el espíritu de la primera comunidad de los discípulos, unidos a María y constantes en la oración (Cf. Hch 1,14). Seguimos de modo especial a Cristo, imitando la vida obediente, casta y pobre escogida por él y propuesta a sus discípulos. Nos ponemos totalmente disponibles a Dios, a la Iglesia y a los hermanos, para ir a anunciar el evangelio a cualquier parte del mundo y testimoniar con la vida la infinita potencia del Espíritu (Cf. Hch 2,4)” (Const. IMC, 20).

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REFLEXIÓN

Según la expresión de Marcos, Jesús llamó a sus discípulos con una intencionalidad concreta: “para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar” (Mc 3,14). Llamó a sus discípulos en primer lugar para que establecieran una nueva relación con él, una relación que implicaba, no solo el aprendizaje de una doctrina, algo común en el discipulado de la época, sino el seguimiento de su estilo de vida y la identificación con su destino.

Ser discípulos de Jesús significaba ante todo, ir detrás de él, con el objetivo de aprender de él, no solo de sus palabras sino de su forma de actuar (cf. Mc 1,17-20); seguirle (Mc 1,19), compartir su estilo de vida (Cf. Mc 2,15-20.3,20-21.7,15), compartir su destino (cf. Mc 8,34-38; 9,35-37; 10,41-45). El discipulado de Jesús implicaba la convivencia continua con él, sus discípulos debían ser testigos de las acciones en que se realizaba lo anunciado por Jesús.

En este sentido José Allamano entendió bien cuál debería ser el punto de partida, para alcanzar la santidad, se debe estar en sintonía con Jesús, y esto lo pone en evidencia el continuo ejercitarse en imitar a Cristo. “Nuestro Señor vino a la tierra para redimirnos y para ser nuestro modelo…Jesús es, por tanto, nuestro ejemplar: Yo soy el camino la Verdad y la Vida, y nosotros debemos estudiarlo para imitarlo y reproducirlo en nosotros” (Beato José Allamano, Vida Espiritual, p.293).

Siguiendo en esta perspectiva, el punto de partida para ponernos en la vía de la santidad que nos propone el Allamano, debe ser el seguimiento, el seguidor-discípulo, se siente llamado, disponible a ponerse en camino, a identificarse con el estilo de vida de Jesús y a asumir la misión, como algo necesario del querer compartir su estilo de vida.

Asumir la santidad desde esta perspectiva nos permite comprenderla no como un ideal ascético en sí mismo, sino como consecuencia de haber sido convocados por el Maestro para ponernos en la perspectiva del Reino.

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REFLEXIÓN PERSONAL Y COMUNITARIA

  • ¿Cómo siento el llamado de Jesús hoy, y como vivo en mi ser misionero el estar con él?
  • ¿Qué pasos estoy dando para configurarme con su persona y para asumir su proyecto?
  • ¿Vivo mi vocación misionera en continuo seguimiento y en perspectiva de Santidad de vida?

 DESCARGUE AQUÍ EL PDF DEL RETIRO: RETIRO FEBRERO 2018

RETIRO ELABORADO POR LA COMISIÓN DE ESPIRITUALIDAD DEL INSTITUTO DE LA CONSOLATA PARA MISIONES (IMC)

REGIÓN COLOMBIA – ECUADOR – PERÚ

“Estar con Jesús, para estar como misioneros al servicio del pueblo”

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