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RETIRO MENSUAL – ABRIL 2018

 

Tema:

Al estilo de Jesús

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MOTIVACIÓN

“Reafirmamos que la centralidad de Cristo es la fuente y la razón de nuestro estar consagrados ad vitam para la misión Ad Gentes. Mediante la vida consagrada (Const. 36-49) y la participación en la oración de la Iglesia, a ejemplo de la primera comunidad reunida con María (Const. 56-68), conformamos nuestra vida con Cristo, misionero del Padre, como discípulos suyos, asumiendo sus virtudes y sus actitudes ricas en humanidad” (Actas del XIII CG, 14). El camino de revitalización que estamos trazando nos desafía a ser misioneros según un estilo particular: el del Hijo de Dios. En este afán el último Capítulo General constata que el primer elemento para apropiarse de ese modo de vivir es la centralidad en Aquél a quien queremos imitar, fuente y razón, lo cual hace de nosotros aprendices de un nuevo modo para relacionarnos con Dios y con la humanidad, a través de aquellas características que nos identifican y nos hacen únicos como Misioneros de la Consolata.

ILUMINACIÓN

“Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre y sin desfallecer: “Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella misma ciudad una viuda, que acudiendo a él le dijo: Hazme justicia contra mi adversario. Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que deje de una vez de importunarme…” (Lc 18,1-8). Ver también 1Tes 5,18; Hch 1,14; Sal 130,1-6. “…Permanecer y contemplar su divinidad haciendo de la oración parte fundamental de nuestra vida y de nuestro Servicio Apostólico.

La oración nos libera del lastre de la mundanidad, nos enseña a vivir de manera gozosa, a elegir alejándonos de la superficialidad, en un ejercicio de verdadera libertad. En la oración crecemos en libertad, en la oración aprendemos a ser libres, la oración nos saca de estar centrados en nosotros mismos escondidos en una experiencia religiosa vacía y nos lleva a ponernos con docilidad en la manos de Dios para realizar su voluntad y hacer eficaz su proyecto de salvación…” (Papa Francisco, Visita Apostólica a Colombia. Homilías y discursos, p. 112). “La oración es ‘nuestro primer deber’: de hecho, la evangelización brota de la experiencia de Dios, conocido y familiar, en orden a reunir a los hombres, para que alaben a Dios en la Iglesia y participen de la mesa del Señor” (Const. IMC, 20).

En palabras del Papa Francisco: misioneros “con la mirada y los sentimientos de Jesús, que contempla la realidad no como juez, sino como buen samaritano; que reconoce los valores del pueblo con el que camina, así como sus heridas y pecados; que descubre el sufrimiento callado y se conmueve ante las necesidades de las personas, sobre todo cuando estas se ven avasalladas por la injusticia, la pobreza indigna, la indiferencia, o por la perversa acción de la corrupción y la violencia”. A través de este retiro queremos invitarte a recuperar la dimensión de discípulo, la del que se hace disponible para el aprendizaje. Y te invitamos a contemplar y escuchar al Maestro para que de esa manera logres degustar la dicha de aquel que se deja edificar y enviar por Él con un estilo renovante y renovador. El Papa, conti- nuando con su discurso en Medellín, nos decía que “nuestra alegría contagiosa tiene que ser el primer testimonio de la cercanía y del amor de Dios. Somos verdaderos dispensadores de la gracia de Dios cuando trasparentamos la alegría del encuentro con Él”. Seremos dispensadores con estilo evangélico en la medida en la cual, el que es Evangelio se habrá hecho verbo conjugado a través de nosotros.

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REFLEXIÓN

En la dinámica del estar con Jesús, en reiteradas ocasiones insistió a sus discípulos en la importancia de la oración, que debe ser siempre y sin desfallecer, como garantía para estar con él. Permanecer con el Señor, es tarea de todos los días, pues todos los días son dignos de ser vividos con y en él. El permanece siempre en nosotros, por eso permanecer en el Señor, es exigente, pero es la voluntad de él. Se permanece en el Señor cuando el discípulo se ejercita en los encuentros con él a través de la escucha de su palabra y de la oración, y esto se realiza en los espacios en el tiempo que el discípulo dedique al encuentro con el Maestro, que enseña, ilumina, corrige, alienta, fortalece salva y da vida.

Esta dinámica le proporciona un vínculo estrecho con él. La vinculación íntima con el Maestro dispone al discípulo Misionero a la fidelidad, hoy más que nunca, se le pide fidelidad, coherencia de vida, por eso debe ser consiente que la misión brota del encuentro intimo con él desde la oración, que se evangeliza más con el testimonio de vida que con grandes discursos, desvinculados de una vida en íntima relación con Jesús. Vive la fidelidad como su Maestro, aprendiendo a obedecer “…se ha hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz” (Fil 2,8), haciendo la voluntad del que lo envió (cf. Jn 4,34; 6,39), hasta el final. La oración no desvincula al discípulo de su realidad de su entorno, al contrario lo fortalece para leer con los ojos de Dios ese entorno, lo libera para ponerse en las manos de Dios y superar el egoísmo.

Volvamos la mirada a nuestro protector, en el encontramos un discípulo en permanente encuentro con el Maestro que lo libero, para vivir con fidelidad hasta el martirio: “Sencillamente voy a hablarles más bien como pastor, que, juntamente con su pueblo, ha ido aprendiendo la hermosa y dura verdad de que la fe cristiana no nos separa del mundo, sino que nos sumerge en él, de que la Iglesia no es un reducto separado de la ciudad, sino seguidora de aquel Jesús que vivió, trabajó, luchó y murió en medio de la ciudad, en la ‘polis’” (Discurso de Mons. Oscar Arnulfo Romero al recibir el doctorado honoris causa por la Universidad de Lovaina, el 2 de febrero de 1980).

ILUMINACIÓN Mt 9,36; 11,28-30; Mc 8, 33

El estilo del padecer-con Guiados por el Espíritu Santo, dejémonos iluminar por la Palabra de Dios. En este caso el Evangelio según San Mateo no presenta de manera precisa ese estilo que queremos adoptar como apren- dices. Las escenas en las cuales instruye a sus discípulos son significativas tanto para los protagonistas como para nosotros que ahora las contemplamos y escuchamos. A través de Jesús el Reino se hace presente primordialmente desde la compasión: “Al ver la muchedumbre, sintió compasión de ella porque estaban cansados y abatidos como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9,36). El Misionero del Padre se pone al servicio de su gente sintiendo con ellos, poniéndose al frente de ellos.

En el Antiguo Testamento leemos: “Que Yahvé, Dios de los espíritus de todo viviente, ponga un hombre al frente de esta comunidad, uno que salga y entre delante de ellos y que los haga salir y entrar, para que no quede la comunidad de Yahvé como rebaño sin pastor” (Nm 27,16-17). Jesús es el buen pastor que se apropia del dolor, de la contingencia de sus ovejas y transforma su existencia. Para alcanzar lo anterior Él observa: al ver a la muchedumbre, nos dice Mateo, Jesús, identifica la vulnerabilidad de su gente y deja que sus entrañas sean tocadas. De esta manera se dispone a padecer con nosotros para conducirnos a los prados y fuentes de agua viva.

El estilo de un maestro bondadoso

Jesús es el maestro bondadoso que libera de las ataduras y desata los nudos de la opresión. Hace más llevadera la carga de aquellos que deciden seguirlo (cf. Mt 11,28). La ley oprime, la tradición pesa y pareciera que asfixiara la novedad. Sin duda Él no ha venido a abolir la ley (cf. Mt 5,17) sino para darle plenitud, la cual consiste en la liberación, una libertad en Cristo a través de una ley que no genera esclavos sino amigos (cf. Jn 15, 15). Desde la compasión, en su bondad y en su ser Maestro Jesús llama a sí aquellos que se sienten cansados y sobrecargados, no para aumentar sus penas sino para hacérselas más llevaderas. Bien lo dice el profeta: “Párense en los caminos y miren, pregunten por los senderos antiguos, cuál es el buen camino, y caminen por él, y encontraran sosiego para sus almas” (Jr 6,16). A su vez esa actitud de bondad se transforma en escuela: “aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). El resultado: el descanso, la serenidad, la liberación; el cual debe hacer que quien ha sido privilegiado en esta escuela sea capaz de atraer a otros con su testimonio (cf. Mt 9,6).

Una corrección con estilo

En el contexto del primer anuncio de la pasión Pedro es amonestado porque sus pensamientos iban por un lado y sus pies por otro. Sus pies seguían a Jesús, sus pensamientos y corazón aún debían ser instruidos. Las palabras del Apóstol expresaron lo que había en su corazón (cf. Lc 6,45). En el camino hasta de corrección se puede aprender. Es el caso del método evangélico de la corrección fraterna o del cuantas veces se debe perdonar al que te ha ofendido (cf. Mt 18,15-18.21). Junto a esa enseñanza es interesante reflexionar sobre el llamado de atención a Pedro, una corrección con estilo, en la cual se evidencia una mentalidad mundana que enceguece y pretende atrofiar el proyecto de Dios. “¡Quítate de mí vista Satanás!” (cf. Mc 8.33).

Jesús, decidido, no está simplemente apartando de sí al mal sino que le pide a Pedro, quien representa al tentador en ese momento de alejarse. Los pensamientos de Pedro no son los de Dios. La ambigüedad de los proyectos sale a flor de piel. El camino debe continuar y Pedro aprenderá la lección, inclusive al punto de asumir él mismo la cruz (cf. Mc 8, 34-35).

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REFLEXIÓN PERSONAL Y COMUNITARIA

  • En el proceso de revitalización que hemos iniciado ¿Qué aspectos de la vida de Jesús deberían marcar la pauta a nivel personal y comunitariamente?
  • El estilo misionero de Jesús lo llevó a asumir la cruz transformándola en árbol de vida. En tu vida misionera ¿Cuáles son las cruces que has visto transformarse o has transformado en árbol de vida?
  • ¿Qué experiencias significativas te han dejado el padecer – con; el enseñar con bondad y la corrección fraterna?
  • ¿Cuál es tu estilo de vida misionera?

 DESCARGUE AQUÍ EL PDF DEL RETIRO: RETIRO ABRIL 2018

RETIRO ELABORADO POR LA COMISIÓN DE ESPIRITUALIDAD DEL INSTITUTO DE LA CONSOLATA PARA MISIONES (IMC)

REGIÓN COLOMBIA – ECUADOR – PERÚ

“Estar con Jesús, para estar como misioneros al servicio del pueblo”

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