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Opción Amazónica

 

Los Misioneros de la Consolata estamos presentes en la Amazonia hace ya algunas décadas, a partir de la Región Roraima (ahora Amazonía, en Brasil) y la Región Colombia-Ecuador. Actualmente estamos presentes en cinco de los nueve países que conforman la cuenca amazónica. Nuestra presencia estuvo marcada de un modo singular por la opción de vida y trabajo junto a los pueblos indígenas, aunque también tengamos presencia en otros ambientes y con otros grupos.

En Colombia-Ecuador, la presencia misionera en la región sur-amazónica colombiana (Caquetá y Putumayo), en lo que hoy es la Diócesis de Florencia y los Vicariatos de San Vicente del Caguán y Puerto Leguízamo-Solano, también se destaca por un trabajo significativo de inculturación del Evangelio y de valorización de la diversidad cultural de la región. En Ecuador, los Misioneros de la Consolata mantienen una presencia en el Vicariato de San Miguel de Sucumbíos, al servicio de los pueblos indígenas. Y en Perú en el Vicariato de San José de Amazonas.

Durante los últimos años, y a partir de este camino recorrido, fue creciendo en el Instituto la sensibilidad hacia lo amazónico, en el sentido de pensar la presencia misionera en lo local a partir de la comprensión del contexto mayor en que ésta se sitúa, el contexto amazónico con todas sus interrelaciones, dinámicas y realidades propias.

 

La Región Colombia-Ecuador en los últimos años también fue fortaleciendo un trabajo común entre las comunidades en la tríplice frontera Ecuador-Colombia-Peru, junto a las Hermanas de la Consolata y los LMC, y comienza a pensar en una pastoral amazónica (en 2012, en los encuentros de Bogotá y Florencia se buscaba ya un camino común y una pastoral amazónica en la región de tres fronteras (Perú-Colombia-Ecuador). Lo amazónico va tomando fuerza y sentido en la reflexión misionera dentro del Instituto y, avanzando más, traspasando lo territorial de ambas regiones, se va tornando en una mirada panamazónica.

En este sentido, colaboramos activamente para la fundación de la REPAM (Red Eclesial Panamazónica), fundada en 2014, que busca “crear conciencia en las Américas sobre la importancia de la Amazonia para toda la humanidad. Establecer, entre las iglesias locales de diversos países sudamericanos, que están en la cuenca amazónica, una pastoral de conjunto con prioridades diferenciadas para crear un modelo de desarrollo que privilegie a los pobres y sirva al bien común” (DA 475).

Link para la página de la REPAM: www.redamazonica.org

En el proyecto misionero continental de los Misioneros de la Consolata

La Amazonia plantea retos y desafíos que son fundamentales para la misión y, por tanto, para este momento de construcción del proyecto misionero continental en América. Nos plantea una nueva mirada y una nueva metodología o praxis misionera. También nos revela un sentido de lo territorial diferente del que había sido concebido hasta ahora en nuestro modo de organizarnos, superando las circunscripciones estatales. En la Amazonia encontramos una diversidad de realidades, que coinciden en parte con nuestras diversas opciones misioneras: pueblos indígenas, pescadores, pequeños agricultores o colonos, medios y grandes centros urbanos. Pero todas estas realidades interactúan entre sí, están relacionadas, hacen parte de un mismo espacio que es la Amazonia. Comprender esta complejidad es fundamental para pensar después cualquier presencia misionera, sea en una comunidad indígena, en una pequeña ciudad ribereña o petrolera o en la periferia de una metrópolis como Manaus. Cualquiera de ellas se explica a partir de este contexto mayor.

Desde el punto de vista pastoral y de metodología, la misión en la Amazonia asumiría los desafíos que hemos destacado anteriormente. En el contexto del Proyecto Misionero Continental, la opción por la Amazonia tomaría cuerpo como:

  1. Opción fundamental de los Misioneros de la Consolata en el continente americano, a partir de las presencias ya existentes y con posibilidades de nuevas aperturas en el futuro.
  2. Presencia principalmente junto a los pueblos indígenas de la región, con posibilidad de presencias significativas (donde la vida está amenazada) con otros grupos y en el ambiente urbano. Necesidad de discernir nuestra presencia en el mundo urbano amazónico a partir de su interacción con la región como un todo.
  3. Articulación permanente entre las diferentes comunidades misioneras presentes en la Amazonia y trabajo de comunión con MC y LMC.
  4. Cualificación, especialización y formación de los misioneros que serían destinados para trabajar en la Amazonia, garantizando también la continuidad necesaria a este tipo de presencia misionera. La formación permanente de los misioneros debería acompañar las iniciativas existentes en las iglesias locales. Además, el Instituto podría ofrecer también un proceso y herramientas de formación y especialización en la realidad amazónica.
  5. Trabajo misionero con y de Iglesias Hermanas en zonas de frontera. Participar de las redes inter-institucionales que se están creando en la Amazonia, a nivel eclesial. Participar en otros foros o redes junto a entidades, organizaciones, Universidades, priorizando las organizaciones sociales de las propias comunidades amazónicas.
  6. Intensificar caminos de espiritualidad en defensa de la vida y de todo lo creado: pueblos originarios, afrodescendientes, colonos, migrantes urbanos y la causa JPIC.
  7. Apoyar todo el proceso de la REPAM (Red Eclesial Panamazónica)