info mision

NOVENA A LA VIRGEN CONSOLATA – DÍA SEXTO

MARÍA CANTA LA GRANDEZA DEL SEÑOR Y SU MISERICORDIA

  Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(Seguidamente, se propone un momento de disposición interior personal para iniciar la novena)

 

  1. ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Padre Santo, por la intercesión de Nuestra Señora de la Consolata, recibe nuestras alegrías, esfuerzos y esperanzas. Danos fuerza para llevar con valor los sufrimientos, las dificultades y fragilidades. Transforma todo ello en misericordia, solidaridad, justicia y paz, para que podamos gozar en espíritu de familia, de la casa común que Tú nos has dado. Que siguiendo a tu Hijo Jesús, sepamos trabajar por el bien de los demás, con la fuerza del Espíritu Santo y la compañía maternal de María que corre presurosa al encuentro de la vida que eres Tú mismo que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

  1. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO
María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque El miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa (Lc. 1,46-56).
  1. MEDITACIÓN

Maravilloso es poder celebrar como María, la presencia de Dios en nuestras vidas, ya que como a ella, Dios también nos pide a nosotros proclamar sus grandezas, por medio de nuestra propia existencia. Oremos a Dios Padre, para que, por medio de nuestra Madre María, nosotros sepamos acortar las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros.

Que aprendamos a acogernos en el amor y la misericordia, nos visitemos los unos a los otros, nos interesemos por el otro y lo acojamos con alegría. Luego del saludo que María da a su prima Santa Isabel, la cual siente saltar al niño que lleva en su vientre, brota de los labios de María el canto del Magnificat, por medio del cual la Virgen manifiesta su gozo por el plan de salvación que se inicia con su SÍ a la voluntad del Padre.

Pidamos la asistencia del Espíritu Santo para que nosotros también como cristianos, sepamos abrir las puertas de nuestro corazón y de nuestra alma, al plan de salvación que Dios quiere instaurar en el mundo por medio de su hijo Jesús y por medio nuestro. Amen.

  1. REFLEXIÓN:
Pidamos para que, como la Virgen María, cantemos, alabemos y demos gracias a Dios por los beneficios que nos regala.
  1. PADRE NUESTRO, AVE MARÍA, GLORIA.
  1. GOZOS

Oh María, madre mía, oh consuelo del mortal,

/amparadme y guiadme a la Patria celestial. (Bis)

María Madre nuestra, por tu ejemplo

y virtudes, Dios te eligió como Madre

de Jesús, que ante la voluntad del Padre

estemos siempre dispuestos como tú.

Oh María consolada y consoladora,

de nosotros eres modelo y guía,

Intercede por tus hijos misioneros

y sé consuelo para todos cada día.

En la Amazonía estamos, en la frontera anunciamos,

a tu Hijo, nuestro guía.

Alegres llevamos, a un pueblo que aclama,

el consuelo de tu Hijo, María.

Contemplamos tu rostro materno,

y el suave ademán de tu diestra

que el misterio divino nos muestra,

hecho hombre, de Dios Verbo Eterno.

Anunciamos su Gloria en el mundo,

su Verdad y su Gracia divina:

es Consuelo que llama y destina

a vivir de su amor más profundo.

Sin fronteras de tiempo y lugar,

para que Consolata tú seas,

para que todo el mundo lo crea,

cruzaremos el cielo y el mar.

Consolata tan cerca de tu pueblo

necesitado de vida y de paz,

hoy ponemos en ti la confianza

porque siempre a Jesús nos das.

Fuerte en la tribulación

alegre en la esperanza,

hay un pueblo que despierta

en la lucha y la confianza.

En ti Madre de Dios

ponemos nuestra esperanza,

de un nuevo amanecer

en justicia y en verdad.

Gloria al Padre, del Verbo la fuente,

gloria al Hijo, del Padre esplendor,

y al Espíritu Santo de Amor

por los siglos y eternamente. Amén.

  1. INVOCACIONES

A cada invocación se responde: Ruega por nosotros.

– Virgen María, Madre de Dios.

– Virgen María, llena de gracia y amor de Dios.

– Virgen María, mujer de la escucha.

– Virgen María, llena de la vida de Dios.

– Virgen María, llena de amor y ternura por los hombres.

– Virgen María, llena de fe, esperanza y caridad.

– Virgen María, comunicadora de la alegría de Dios.

– Nuestra Señora de la Consolata.

– Beato José Allamano.

– Beata Irene Stefani.

– Santos Pablo y Bernabé.

 

  1. ORACIÓN FINAL

¨La paz les dejo, mi paz les doy¨. Señor, la paz es un don tuyo. Ayúdanos a acogerlo con gratitud y a hacerlo crecer con generosidad. Señor, la paz es consolación para todos aquellos sometidos a las guerras y violencias. Como María queremos volver a aprender a relacionarnos unos a otros, basados en la acogida de la vida con la sencillez y la profundidad de la fe. Que como ella, nada ni nadie nos separará de tu amor y del amor a nuestros hermanos y hermanas. Manteniéndonos firmes en tu seguimiento podamos vislumbrar en María los cielos nuevos y la tierra nueva. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

  1. ORACIÓN A LA CONSOLATA

Santa Madre de Dios, que con tu gran amor nos brindas tu ayuda incondicional. Queremos pedirte en este día tu consuelo. Tú que nunca nos abandonas, socorre nuestras necesidades y nuestros corazones que sufren. Transforma en alegría el dolor de tus hijos, haz que escuchemos tus palabras y nos fortalezcamos, danos la paz a todas las personas de esta Tierra.

¡Tú eres la Madre de Dios y nuestra Esperanza, ruega por nosotros! Estamos bendecidos porque tenemos tu protección, y porque intercedes día y noche por nosotros.

¡Tú que has hecho brillar el sol de la justicia, ruega por nosotros! Tú que con tu humildad alejas al mal, quédate siempre a nuestro lado. Tú, reina de los milagros, ya que Dios todo te lo concede, ten piedad de nosotros y ayúdanos.

Ponemos nuestra vida en tus manos para que nos lleves a los brazos de tu Hijo, lo único que deseamos, nuestro único tesoro. Amén.

  1. CANTO FINAL:

 Consolata, Madre del Señor, elevamos a ti una oración:

intercede por América Latina, por sus pueblos, tus hijos oprimidos;

en las guerras violencias y rencor. Te pedimos: ¡consuela su dolor!

_

Hoy venimos con mucha confianza,

a pedirte que des consolación,

a quien sufre por tantas injusticias,

a quien llora por hambre y sin hogar.

_

Somos muchos los empobrecidos,

los nativos, los afroamericanos,

campesinos y otros trabajadores

que pedimos justicia y libertad.

_

¡Cuántas luchas y odios violentos

en la tierra sangrando por doquier!

Tu Evangelio, Señor, es la respuesta

para un mundo más justo y en paz.

_

Es Jesús, verdadero consuelo,

que Tú indicas, oh Madre del amor:

Él es vida, camino y esperanza,

de un futuro en la fraternidad.

Descargue aquí el libreto completo con la Novena a Ntra. Sra. Consolata

NOVENA ELABORADA POR:

MISIONERAS DE LA CONSOLATA (REGIÓN COLOMBIA-VENEZUELA)

MISIONEROS DE LA CONSOLATA (REGIÓN COLOMBIA-ECUADOR-PERÚ)

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>