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NOVENA A LA VIRGEN CONSOLATA – DÍA QUINTO

MARÍA ALEGRÓ LA FIESTA DE BODAS: “HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA”

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(Seguidamente, se propone un momento de disposición interior personal para iniciar la novena)

 

  1. ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Padre Santo, por la intercesión de Nuestra Señora de la Consolata, recibe nuestras alegrías, esfuerzos y esperanzas. Danos fuerza para llevar con valor los sufrimientos, las dificultades y fragilidades. Transforma todo ello en misericordia, solidaridad, justicia y paz, para que podamos gozar en espíritu de familia, de la casa común que Tú nos has dado. Que siguiendo a tu Hijo Jesús, sepamos trabajar por el bien de los demás, con la fuerza del Espíritu Santo y la compañía maternal de María que corre presurosa al encuentro de la vida que eres Tú mismo que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

  1. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO

“Tres días después se celebraron unas bodas en Can de a Galilea y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que él les diga”. Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”, y las llenaron hasta el borde. Agregó Jesús: “lleven las tinajas al encargado del banquete”. Así lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”. Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él” (Jn 2,1-11).

  1. MEDITACIÓN

Al escuchar este pasaje bíblico, pensemos en las necesidades más profundas de nuestros pueblos. Pongamos ante nuestra Madre María Consolata, tanto dolor de niños abandonados, como consecuencia de madres que no han asumido una maternidad responsable y padres que pasan largo tiempo lejos de su casa debido a diferentes razones.

Muchas familias carecen de trabajo digno y estable, de servicios básicos como la salud, la educación y una vivienda digna. Todo lo anterior, se agrava por conflicto armado, especialmente en territorios colombianos, el conflicto político, la corrupción que vivimos en diversos lugares de América Latina.

Nosotros los cristianos somos las tinajas rebosantes de agua, y juntos, colaboramos con el Señor Jesús, para que se haga realidad el milagro de la transformación de la muerte en una vida nueva. Que así como María nosotros también permanezcamos atentos a las necesidades de nuestros hermanos, procurando de esta manera, una vida llena de paz, amor y reconciliación.

  1. REFLEXIÓN:

Pidamos que nosotros también estemos dispuestos a hacer lo que la Palabra de Dios nos diga.

  1. PADRE NUESTRO, AVE MARÍA, GLORIA.
  1. GOZOS

Oh María, madre mía, oh consuelo del mortal,

/amparadme y guiadme a la Patria celestial. (Bis)

María Madre nuestra, por tu ejemplo

y virtudes, Dios te eligió como Madre

de Jesús, que ante la voluntad del Padre

estemos siempre dispuestos como tú.

Oh María consolada y consoladora,

de nosotros eres modelo y guía,

Intercede por tus hijos misioneros

y sé consuelo para todos cada día.

En la Amazonía estamos, en la frontera anunciamos,

a tu Hijo, nuestro guía.

Alegres llevamos, a un pueblo que aclama,

el consuelo de tu Hijo, María.

Contemplamos tu rostro materno,

y el suave ademán de tu diestra

que el misterio divino nos muestra,

hecho hombre, de Dios Verbo Eterno.

Anunciamos su Gloria en el mundo,

su Verdad y su Gracia divina:

es Consuelo que llama y destina

a vivir de su amor más profundo.

Sin fronteras de tiempo y lugar,

para que Consolata tú seas,

para que todo el mundo lo crea,

cruzaremos el cielo y el mar.

Consolata tan cerca de tu pueblo

necesitado de vida y de paz,

hoy ponemos en ti la confianza

porque siempre a Jesús nos das.

Fuerte en la tribulación

alegre en la esperanza,

hay un pueblo que despierta

en la lucha y la confianza.

En ti Madre de Dios

ponemos nuestra esperanza,

de un nuevo amanecer

en justicia y en verdad.

Gloria al Padre, del Verbo la fuente,

gloria al Hijo, del Padre esplendor,

y al Espíritu Santo de Amor

por los siglos y eternamente. Amén.

  1. INVOCACIONES

A cada invocación se responde: Ruega por nosotros.

– Virgen María, Madre de Dios.

– Virgen María, llena de gracia y amor de Dios.

– Virgen María, mujer de la escucha.

– Virgen María, llena de la vida de Dios.

– Virgen María, llena de amor y ternura por los hombres.

– Virgen María, llena de fe, esperanza y caridad.

– Virgen María, comunicadora de la alegría de Dios.

– Nuestra Señora de la Consolata.

– Beato José Allamano.

– Beata Irene Stefani.

– Santos Pablo y Bernabé.

 

  1. ORACIÓN FINAL

¨La paz les dejo, mi paz les doy¨. Señor, la paz es un don tuyo. Ayúdanos a acogerlo con gratitud y a hacerlo crecer con generosidad. Señor, la paz es consolación para todos aquellos sometidos a las guerras y violencias. Como María queremos volver a aprender a relacionarnos unos a otros, basados en la acogida de la vida con la sencillez y la profundidad de la fe. Que como ella, nada ni nadie nos separará de tu amor y del amor a nuestros hermanos y hermanas. Manteniéndonos firmes en tu seguimiento podamos vislumbrar en María los cielos nuevos y la tierra nueva. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

  1. ORACIÓN A LA CONSOLATA

Santa Madre de Dios, que con tu gran amor nos brindas tu ayuda incondicional. Queremos pedirte en este día tu consuelo. Tú que nunca nos abandonas, socorre nuestras necesidades y nuestros corazones que sufren. Transforma en alegría el dolor de tus hijos, haz que escuchemos tus palabras y nos fortalezcamos, danos la paz a todas las personas de esta Tierra.

¡Tú eres la Madre de Dios y nuestra Esperanza, ruega por nosotros! Estamos bendecidos porque tenemos tu protección, y porque intercedes día y noche por nosotros.

¡Tú que has hecho brillar el sol de la justicia, ruega por nosotros! Tú que con tu humildad alejas al mal, quédate siempre a nuestro lado. Tú, reina de los milagros, ya que Dios todo te lo concede, ten piedad de nosotros y ayúdanos.

Ponemos nuestra vida en tus manos para que nos lleves a los brazos de tu Hijo, lo único que deseamos, nuestro único tesoro. Amén.

  1. CANTO FINAL:

Junto a ti María, como un niño quiero estar,

tómame en tus brazos guíame en mi caminar.

Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar

hazme transparente, lléname de paz.

Madre, Madre, Madre, Madre.

Madre, Madre, Madre, Madre.

Gracias Madre mía por llevarnos a Jesús,

haznos más humildes tan sencillos como Tú.

Gracias Madre mía por abrir tu corazón,

porque nos congregas y nos das tu amor.

Descargue aquí el libreto completo con la Novena a Ntra. Sra. Consolata

NOVENA ELABORADA POR:

MISIONERAS DE LA CONSOLATA (REGIÓN COLOMBIA-VENEZUELA)

MISIONEROS DE LA CONSOLATA (REGIÓN COLOMBIA-ECUADOR-PERÚ)

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