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NOVENA A LA VIRGEN CONSOLATA – DÍA OCTAVO

MARÍA VE LA REALIDAD, ESCUCHA EL GRITO DE UN PUEBLO QUE CLAMA, LO SIENTE… Y LO ASUME CON UN CORAZÓN DE MADRE…

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(Seguidamente, se propone un momento de disposición interior personal para iniciar la novena)

 

  1. ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Padre Santo, por la intercesión de Nuestra Señora de la Consolata, recibe nuestras alegrías, esfuerzos y esperanzas. Danos fuerza para llevar con valor los sufrimientos, las dificultades y fragilidades. Transforma todo ello en misericordia, solidaridad, justicia y paz, para que podamos gozar en espíritu de familia, de la casa común que Tú nos has dado. Que siguiendo a tu Hijo Jesús, sepamos trabajar por el bien de los demás, con la fuerza del Espíritu Santo y la compañía maternal de María que corre presurosa al encuentro de la vida que eres Tú mismo que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

  1. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO

Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su Madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres (Lc. 2,51-52).

  1. MEDITACIÓN

María se encuentra ante un misterio que la supera y el evangelista Lucas, después de lo acontecido, nos la presenta recogida, para comprender las palabras y los acontecimientos de la historia. Ella no está exenta del itinerario de la fe, el cual la llevará a descubrir progresivamente, a través de la experiencia vivida, el misterio de Cristo. Frente a la dificultad de comprender una situación difícil, María renueva su “SÍ” a la vocación de ser Madre. No se paraliza frente a la respuesta del Hijo, no cruza los brazos, lleva a su Hijo a Nazareth y en la cotidianidad, viven juntos su misión en fidelidad a la voluntad del Padre.

Los cristianos como misioneros, no permanecemos indiferentes ante la realidad latinoamericana, difícil y complicada, tal como sucede actualmente en países como Venezuela. Realidad en la que ideologías e intereses políticos, económicos y la pérdida de valores, mantienen dividido a un pueblo, al que le han sido secuestrados sus derechos fundamentales, donde se vive sin posibilidades de diálogo y de entendimiento, donde no es fácil convivir en paz.

María nos llama a acompañar el sufrimiento de nuestros pueblos, con nuestro testimonio de vida, con nuestra presencia cercana y solidaria, con la oración intensa y confiada, viviendo con Fe y mucha esperanza, aguardando “los tiempos” del Señor.

 
  1. REFLEXIÓN:

Pensemos en qué tan dispuestos estamos a servir a los demás, especialmente a las víctimas del sistema opresor en Latinoamérica.

  1. PADRE NUESTRO, AVE MARÍA, GLORIA.
  1. GOZOS

Oh María, madre mía, oh consuelo del mortal,

/amparadme y guiadme a la Patria celestial. (Bis)

María Madre nuestra, por tu ejemplo

y virtudes, Dios te eligió como Madre

de Jesús, que ante la voluntad del Padre

estemos siempre dispuestos como tú.

Oh María consolada y consoladora,

de nosotros eres modelo y guía,

Intercede por tus hijos misioneros

y sé consuelo para todos cada día.

En la Amazonía estamos, en la frontera anunciamos,

a tu Hijo, nuestro guía.

Alegres llevamos, a un pueblo que aclama,

el consuelo de tu Hijo, María.

Contemplamos tu rostro materno,

y el suave ademán de tu diestra

que el misterio divino nos muestra,

hecho hombre, de Dios Verbo Eterno.

Anunciamos su Gloria en el mundo,

su Verdad y su Gracia divina:

es Consuelo que llama y destina

a vivir de su amor más profundo.

Sin fronteras de tiempo y lugar,

para que Consolata tú seas,

para que todo el mundo lo crea,

cruzaremos el cielo y el mar.

Consolata tan cerca de tu pueblo

necesitado de vida y de paz,

hoy ponemos en ti la confianza

porque siempre a Jesús nos das.

Fuerte en la tribulación

alegre en la esperanza,

hay un pueblo que despierta

en la lucha y la confianza.

En ti Madre de Dios

ponemos nuestra esperanza,

de un nuevo amanecer

en justicia y en verdad.

Gloria al Padre, del Verbo la fuente,

gloria al Hijo, del Padre esplendor,

y al Espíritu Santo de Amor

por los siglos y eternamente. Amén.

  1. INVOCACIONES

A cada invocación se responde: Ruega por nosotros.

– Virgen María, Madre de Dios.

– Virgen María, llena de gracia y amor de Dios.

– Virgen María, mujer de la escucha.

– Virgen María, llena de la vida de Dios.

– Virgen María, llena de amor y ternura por los hombres.

– Virgen María, llena de fe, esperanza y caridad.

– Virgen María, comunicadora de la alegría de Dios.

– Nuestra Señora de la Consolata.

– Beato José Allamano.

– Beata Irene Stefani.

– Santos Pablo y Bernabé.

 

  1. ORACIÓN FINAL

¨La paz les dejo, mi paz les doy¨. Señor, la paz es un don tuyo. Ayúdanos a acogerlo con gratitud y a hacerlo crecer con generosidad. Señor, la paz es consolación para todos aquellos sometidos a las guerras y violencias. Como María queremos volver a aprender a relacionarnos unos a otros, basados en la acogida de la vida con la sencillez y la profundidad de la fe. Que como ella, nada ni nadie nos separará de tu amor y del amor a nuestros hermanos y hermanas. Manteniéndonos firmes en tu seguimiento podamos vislumbrar en María los cielos nuevos y la tierra nueva. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

  1. ORACIÓN A LA CONSOLATA

Santa Madre de Dios, que con tu gran amor nos brindas tu ayuda incondicional. Queremos pedirte en este día tu consuelo. Tú que nunca nos abandonas, socorre nuestras necesidades y nuestros corazones que sufren. Transforma en alegría el dolor de tus hijos, haz que escuchemos tus palabras y nos fortalezcamos, danos la paz a todas las personas de esta Tierra.

¡Tú eres la Madre de Dios y nuestra Esperanza, ruega por nosotros! Estamos bendecidos porque tenemos tu protección, y porque intercedes día y noche por nosotros.

¡Tú que has hecho brillar el sol de la justicia, ruega por nosotros! Tú que con tu humildad alejas al mal, quédate siempre a nuestro lado. Tú, reina de los milagros, ya que Dios todo te lo concede, ten piedad de nosotros y ayúdanos.

Ponemos nuestra vida en tus manos para que nos lleves a los brazos de tu Hijo, lo único que deseamos, nuestro único tesoro. Amén.

  1. CANTO FINAL:

El ángel vino de los cielos, y a María le anunció

el gran misterio de Dios – hombre que a los cielos admiró.

Virgen Madre, Señora nuestra recordando la encarnación,       

te cantamos tus hijos todos como estrella de salvación.

Yo soy la esclava del Señor mi Dios la Virgen dijo al contestar.

Que se haga en ni según has dicho se cumpla en mí su voluntad.

Y el Verbo para redimirnos tomó su carne virginal

vivió hecho hombre entre nosotros librándonos de eterno mal.

Descargue aquí el libreto completo con la Novena a Ntra. Sra. Consolata

NOVENA ELABORADA POR:

MISIONERAS DE LA CONSOLATA (REGIÓN COLOMBIA-VENEZUELA)

MISIONEROS DE LA CONSOLATA (REGIÓN COLOMBIA-ECUADOR-PERÚ)

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