info mision

LAS HUELLAS DE LA DESTRUCCIÓN MINERA

Hace dos años…

Dos años atrás, en Mariana, Brasil, sucedió el mayor y peor desastre minero de América Latina, que lo catalogamos como un crimen ambiental.

Minería es peligro seguro

El desastre de Mariana nos enseña muchas cosas. En una tierra de fuerte explotación minera, de intensa densidad de población, pensábamos que hubiera todos los controles y medidas de prevención contra posibles accidentes. Pero lastimosamente, es todo lo contrario. Hay otros diques de relave que están amenazando a las poblaciones de otras partes de Brasil.

El desastre en Mariana, demuestra que esa minería mata, es insustentable, y que el discurso de preocupación social y ambiental de muchas compañías mineras es hipócrita”, dice el misionero Dário Bossi, directivo de la Red Iglesias y Minería.

Voz profética y comprometida de la Iglesia

Para el P. Dário Bossi, la iglesia tiene una palabra fuerte y una necesidad profética de hacerse oír frente a los grandes retos que amenazan el planeta y la vida entera, especialmente el calentamiento global y la ausencia de políticas claras para la recuperación del medio ambiente”.

“La mega minería provoca violaciones irreparables al medio ambiente. La minería no piensa en el futuro, propone simplemente explotar al máximo los recursos, ahora. Buscan sólo el lucro y no las necesidades de la humanidad”. Por ello, “necesitamos colocar límites a la minería, controles políticos sobre la economía, nuevos modelos de protección y reciclaje de los materiales y una fuerte reducción de los niveles de consumo”.

El peor desastre minero mundial

El 5 de noviembre de 2015, se rompió la presa de Fundão, en el municipio de Mariana, Minas Gerais, Brasil.

Millones de metros cúbicos de desechos de mineral de hierro de la empresa Samarco Mineração S.A., una empresa de sociedad anónima controlada a partes iguales por la anglo-australiana BHP Billiton Brasil Ltda. y la brasileña Vale S.A., formaron un torrente de barro que destruyó aldeas, 349 casas, escuelas e iglesias y contaminó los ríos Gualaxo del Norte, el Río del Carmo y el Río Doce. Fallecieron 19 personas y millones de personas se han visto afectadas directa o indirectamente.

Según la empresa consultora americana Bowker Associates, el derrame de millones de metros cúbicos de barro (se estima que entre 32 y 62 millones de m³), la extensión de la destrucción de 680 Km. y los daños – calculados entre 5 y 55 billones de dólares – convierten a Mariana en el peor desastre mundial de la historia de la minería.

Respecto a reparaciones e indemnizaciones, la mayoría de las personas alcanzadas o afectadas todavía esperan que se haga justicia.

La aldea Bento Rodrigues destruida por el barro

No había una sirena de alarma instalada en el complejo de las presas de desechos de mineral de hierro de la empresa Samarco cuando la presa de Fundão se rompió, el día 5 de noviembre de 2015. No había quién avisase a los habitantes de Bento Rodrigues, ciudad localizada casi a 2,5 kilómetros valle abajo de la presa de Fundão.

La población fue sorprendida por un tsunami de unos 32 millones de metros cúbicos de barro que golpearon directamente a la pequeña aldea de Bento Rodrigues. Los 56 millones de metros cúbicos que estaban almacenados en la presa bastarían para llenar 24.800 piscinas olímpicas.

Apenas 11 minutos

En sólo 11 minutos el barro llegaba a Bento Rodrigues, derribando muros y casas, enterrando calles y plazas, destruyendo los árboles y los pequeños jardines de los habitantes, llevándose los corrales y criaderos. Quién escuchó el ruido de lejos apenas tuvo tiempo para intentar huir del barro y salvar la vida.

¡La presa se ha roto!

“¡La presa se ha roto!”, gritó la residente Paula Geralda Alves, que oyó en la radio de un compañero de trabajo que la presa se había roto. Cogió su motocicleta y fue a avisar a los habitantes de Bento Rodrigues, pitando alto para alertar a todos y todas. “La bocina de mi moto es muy floja, pero, ese día, no sé por qué, estaba alta”, contó Paula después. “En el momento que sucedió eso, salí corriendo, cogiendo a un niño y a un anciano para colocarlos encima de la camioneta, ayudé a una vecina a cargar a su padre que no anda. Después de eso subí a una colina y miré para abajo y vi que estaba todo invadido por el barro. Bento ya no existía”.

El barro siguió su camino

Después de Bento Rodrigues, el barro destruyó las casas de la aldea del distrito de Paracatu de Baixo.

Y el barro continuó avanzando. Once horas después de la ruptura de la presa, el torrente de barro, pasó por innumerables casas y lugares, así como por los poblados Pedras y Gesteira y otros, llegó al municipio vecino de Barra Longa. Después 11 horas de la ruptura en Bento Rodrigues, la población de Barra Longa asegura que nadie les alertó. Y así, el barro destruyó casas y muros, escuelas e iglesias, enterró calles y puentes.

El barro descendió por valles y ríos

El barro avanzaba. La presa de Fundão estaba localizada a una altitud de aproximadamente 1.200 metros sobre el nivel del mar. El barro siguió el camino valle abajo en dirección al río Gualaxo do Norte, y siguió su camino de 55 Km. hacia el río del Carmo. Había recorrido los 22 km del río del Carmo, cuando alcanzó, al fin, el río Doce. El barro de desechos de minerales pasó por las compuertas y turbinas de la UHE Risoleta Neves, Candonga, y recorrió, en los 17 días siguientes los 580 km restantes del río Doce, cruzando los estados de Minas Gerais y Espírito Santo, hasta llegar el día 22 de noviembre a la playa de Regência, en Linhares, Espírito Santo, desembocadura del río Doce en el Océano Atlántico.

Fuente:

Dário Bossi, Misionero Comboniano

“El desastre en Mariana demuestra que la minería mata y es insustentable”

Red Iglesias y Minería 

LAUDATO SI’ – N° 27 – enero 2018 – P. Juan de la Cruz Rivadeneira

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>