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Kami Yamaki Urihipë, nuestra Selva-Tierra

Hna. Inés Arciniegas Tasco, misionera de la Consolata santandereana fue misionera en Brasil por trece años. De regreso a Colombia nos comparte algunos aspectos de los indígenas Yanomami en la misión de Catrimani, localizada al nororiente de la Amazonía brasilera, en la frontera con Venezuela.

PUEBLO YANOMAMI

Maloca MouxiuYanomami significa “seres humanos”. Ellos son un pueblo milenar, que vive enraizado en la “urihi” (tierra–selva). La selva no es solo la tierra que le da de comer; ella es la casa, la madre que los cubre, los acoge, los ve, los siente y escucha sus alegrías, victorias, fiestas, tristezas, lloros, ceremonias. Ellos son los guardianes de la naturaleza.

Son un pueblo de estructuras muy sencillas que viven en casas comunitarias en formato circular llamadas malocas, donde viven de 30 a 120 personas. Cada familia está separada por gruesas varas de madera donde amarran sus hamacas y en el centro tiene su fogón prendido para cocinar y calentarse en las noches. Son recolectores de frutos que la selva les proporciona, cazadores, pescadores y cultivan su tierra para el consumo.

El alimento básico es el beyú, sería su pan cotidiano, es una arepa grande que la hacen de la yuca. La rallan, meten la masa en el tipiti, o tubo tejido de paja para escurrir y sacarle el veneno y luego la asan al fuego, dejándola secar al sol para conservarla.

Trabajo misionero

SONY DSC Con nuestra presencia, de estar ahí, acompañándolos, promoviendo y defendiendo la vida en su globalidad. Con nuestra vivencia del Evangelio vamos mostrándoles el rostro amoroso de Dios que es comunión, ayuda mutua, organización, hermandad, dialogo, perdón y respeto… Desde un inicio los misioneros y misioneras de la Consolata, hemos sido fieles a una evangelización implícita, compartiendo el cotidiano, acompañándolos en sus luchas y conquistas en defensa de sus derechos.

Concretamente formamos líderes, promovemos el diálogo interreligioso, formamos la mujer en el campo de la salud, la higiene y temas que le ayudan a conservar y defender la vida y el territorio. Acompañamos la formación de los profesores, valorando e favoreciendo la etnoeducación, preparamos los agentes y microscopistas de la salud indígena, entre otros.

Espiritualidad Yanomami

IMG_0310El pueblo Yanomami fundamenta su sabiduría en las maravillas de la creación, conservando el equilibrio en la relación que tienen con todo lo creado y con los espíritus de la selva. Omama fue quien los creo y enseñó todo lo que ellos son y saben; Omama sería como Jesucristo para nosotros. El ideal de un yanomami es ser “Moiami” – responsable ante la vida – como lo fue Omama.

Esto deja una inquietud para nosotros cristianos: ¿Cuál es nuestro ideal? ¿A quién seguimos? ¿A Jesucristo o a otros ideales? ¿Y tú…, que esperas? ¿Porqué no arriesgas tu vida para la misión? ¿No podría ser esta, una de las posibilidades y opciones para tu vida?

Desafíos y esperanzas

CatrimaniEntre los desafíos observamos que comienzan cambios en su cultura. Entre los factores está la nueva etapa para profesores y agentes de salud indígena que son asalariados por el gobierno; al poseer el dinero caen en la tentación del consumismo, buscan el bienestar propio y no el bien de su comunidad. También vemos que algunos jóvenes y familias frecuentan la ciudad de Boa Vista, otros municipios y regiones ribereñas; no teniendo dinero buscan trabajos temporales para comprar sus pertenencias, siendo muchas veces explotados, obligándolos a pedir limosnas y vivir en la exclusión.

Por otro lado, sus tierras continúan siendo invadidas por los extractores ilegales de oro que dejan rastros de contaminación en las aguas, generando la muerte y escases de peces, etc… Como los demás pueblos indígenas de Brasil, están siendo amenazados por inumerables propuestas políticas y económicas que no respetan sus territorios y su cultura.

Ante esto, sentimos que el pueblo yanomami continúa luchando por lo suyo, concientizándose de sus derechos a nivel constitucional como brasileiros que son, buscando el auto mantenimiento en sus cultivos. Actualmente cuentan con el apoyo de su Asociación Hutukara (que los representa legalmente) y asociaciones indígenas de la Iglesia Católica en Roraima (CIMI), de ONGs y otras organizaciones nacionales e internacionales.

Aprendizajes junto a los Yanomami

SONY DSC Primeramente “aprendí a desaprender”, o sea, cuando entramos en una cultura en su mayoría oral y originaria como la del pueblo yanomami uno tiene que entrar a pie limpio, volver a nacer. Desaprender aquello que te fue enseñado en la formación inicial, en los libros en la doctrina en la teología y misionología para aprender de la escuela de la vida cotidiana de estos hermanos nuestros y así dialogar con ellos.

Después digo que “aprendí a ampliar mi corazón”. El objetivo de nuestro método misionero apunta hacia el reconocimiento de sus derechos, el aprendizaje de su lengua, la escucha, conocer sus costumbres, sus mitos, sus ritos, respetando su cultura y religión, su modo de organización…

Estas experiencias significativas me ayudaron a tener horizontes amplios. Por fin, aprendí a amar, cuidar, respetar y servir en lo diferente. Siento que el otro me complementa desde su diversidad, desde su riqueza individual y espiritual, en esta conectividad con lo creado.

Como familia Consolata (sacerdotes, hermanos, hermanas y laicos), mucho nos alegra vivir y acompañar al pueblo Yanomami, que está ubicado en el Norte de Brasil y Sur de Venezuela. Compartiendo, dialogando, programando y evaluando nuestra presencia ahí, nosotras las hermanas estamos desde hace 25 años y los misioneros cumplen 50 años junto a ellos.

“La lucha de los pueblos indígenas nunca fracasará” (Mons. Pedro Casadáliga)

Testimonio de la Hna. Ines Arciniegas (publicado en Revista Dimensión Misionera, n.331, julio-agosto 2016, pp. 16-17)

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