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Todo listo para el VIII Foro Social Panamazónico en Tarapoto – Perú

Al igual que los ríos que poco a poco conforman el río más grande del mundo, el Amazonas, diversas delegaciones provenientes de muchos países del mundo y centralmente de los países ubicados en la cuenca Panamazónica, se encuentran movilizándose, avanzando hacia la ciudad de Tarapoto en Perú, donde tendrá lugar el VIII Foro Social Panamazónico (FOSPA), durante los días 28, 29, 30 de abril y el 1 de mayo de 2017.

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Un estudio demuestra que los pueblos originarios cuidan mejor la Tierra

a deforestación de la Amazonía peruana es menor en las tierras que pertenecen a los indígenas.

Para realizar el estudio, la investigación cruzó imágenes satelitales con información de títulos de propiedad de la tierra. Al comparar la cobertura forestal previa y la posterior a la formalización del territorio, verificó que la deforestación es 75% menor en las tierras a nombre de comunidades indígenas.

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MISIONERAS DE LA CONSOLATA Y SU CAMINAR MISIONERO EN AMÉRICA

Del 16 al 28 de enero, 21 hermanas Misioneras de la Consolata (MC) provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Estados Unidos y Venezuela están reunidas en la Casa de Espiritualidad MC de Bogotá para dos grandes encuentros: el de las Superioras Regionales de América y el de las hermanas que acompañan a los pueblos indígenas.

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Misioneros de la Consolata en América definen opciones y servicios

Definir un Proyecto Continental para los misioneros de la Consolata en América. Este es el objetivo de la Asamblea Continental Pre-capitular del Instituto Misiones Consolata (IMC) que se realiza esta semana, del 8 al 14, en Bogotá, Colombia.

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9 de agosto: día internacional de los pueblos indígenas

El derecho de los pueblos indígenas a la educación está protegido por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que en su artículo 14 dispone que «Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje».

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III ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS Y MINERÍA SERÁ EN BOGOTÁ.

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(Bogotá – Colombia, 27-07-2016).- Por tercera vez en América Latina, la red Iglesias y Minería, reunirá a religiosos, agentes de pastoral, movimientos sociales y líderes de comunidades afectadas por los grandes proyectos mineros en el continente. El encuentro será en Bogotá, Colombia, del 2 al 6 de setiembre.

En esta oportunidad, alrededor de 45 líderes, provenientes de 12 países, escucharán los clamores de las comunidades afectadas por la minería; reflexionarán y analizarán sobre las causas y consecuencias de los conflictos mineros en América Latina; profundizarán aspectos de la eco-teológica; y finalmente, definirán estrategias para el cuidado y defensa de la Casa Común.

Para el sacerdote Dário Bossi, uno de los destacados impulsores de la red, este tercer encuentro fortalece el trabajo colaborativo de los miembros de la red con las iglesias que están empeñadas en el “cuidado de la casa común”, como recomienda la encíclica del papa Francisco Laudato Si. “La experiencia nos muestra que estos encuentros fortalecen la mística, la resistencia y la búsqueda de alternativas de las comunidades que, en los más diversos territorios, sufren graves violaciones de sus derechos socio-ambientales y, en muchos casos, son hasta criminalizados por defender la vida”.

También este tipo de encuentros, continúa el padre Dário, “nos permiten una interacción eficaz con las jerarquías de las iglesias: en Bogotá tendremos reuniones con los responsables de la Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI). Es importante que nuestros obispos y pastores sean cada vez más sensibles en el apoyo a las pequeñas comunidades impactadas por la lógica de los grandes proyectos. El desarrollo que prometen las corporaciones mineras, aliadas a los estados nacionales, no favorece la vida de los pobres”.

La Red Iglesias y Minería, es un espacio ecuménico, conformado por comunidades cristianas de América Latina, equipos pastorales, congregaciones religiosas, grupos de reflexión teológica, laicas, laicos, obispos y pastores que buscan responder a los desafíos de los impactos y violaciones de los derechos socio-ambientales provocados por las actividades mineras en los territorios. “Nos une y nos inspira la fe y la esperanza en el Dios creador de la vida y de la madre naturaleza; un Dios que nos convoca a construir un mundo donde todas las personas vivamos con la dignidad de los hijos e hijas de Dios, en perfecta armonía con toda la creación”.

Desde su nacimiento en el 2013, esta red se ha propuesto trabajar para empoderar a las Comunidades afectadas por la minería; profundizar y divulgar una teología y espiritualidad ecológica; comunicar las violaciones provocadas por la megaminería, la resistencia de las comunidades afectadas, así como sus propuestas y alternativas orientadas al buen vivir; dialogar con las Iglesias, en todos sus niveles jerárquicos, para incidir en sus acciones en defensa de las comunidades y territorios afectados por la minería.
 
 
FUENTE: CLAI http://www.claiweb.org/index.php/15-para-banner-home/162-encuentro-latinoamericano-de-iglesias-y-mineria-sera-en-bogota

Por un instante ante la Amazonía

Vivir y reflexionar desde la experiencia amazónica

Sucumbíos portada Serpenteando como lo hiciera la víbora, así el rió lo hace por aquella llanura poblada de verde intenso. Desde el segundo piso de la casa parece tan gigante e imponente, y con la mirada atónita, se vislumbra la pasividad y el misterio de la espesa selva que lo rodea. Es como una vena gigante que nutre una parte de la existencia, y la amazonia se jacta de su elegancia, donde el agua corre como suspendida, nutriendo y dejándose nutrir por ser la misma vida. Sin la neurosis que produce el móvil, ni la luz parpadeante que indica la voracidad de las redes, ni los ruidos intranquilizantes que cortan el encuentro con lo sublime, por un momento puedo conectarme, así fuera de forma intermitente, con el misterio de la verdad no definida. Creí que vivía conectado, agotando las posibilidades de lo inimaginado, pero en aquel momento de silencio mirando el río, era como si Dios me pusiera ante el Edén revelado no imaginado, y como si las cosas no desearan ser nombradas sino simplemente admiradas, como la primera vez que fueron encontradas. Ante la vista conectada con la magnífica Amazonía, los estruendos del interior van ahogándose en la presencia de un silencio que al principio parece aterrador, pero que libera el corazón y lo sana como caricia de madre. No he de nombrar el río, como se suele hacer, porque todo se quiere dominar con las palabras, como si no fuera suficiente la mirada. Es que no hablo solo de este río y de este pedazo de selva, hablo de toda ella, la cual es gigante pero cada vez más pequeña. Es además de lo que significa ella sin pretender significarla, y de la posibilidad de entrelazarse a su misterio por un instante. Porque llamarla solamente selva es a su vez decir un universo de cosas. Es decirse también de mí, de ti, de aquel o de aquella, de eso, de nosotros, de lo que es y de lo que no es, de lo que vive y de lo que muere, de lo que se mueve y se aquieta, de lo que suena y de lo que solo susurra. Salidos de su interior, solo necesita el influjo de Dios para que encarne el reflejo del misterio eterno. Y se es mi madre ¿por qué me olvido de sus entrañas? La amnesia nos atraviesa con violencia para volvernos contra quien nos ha parido.  Como en el Edén Dios nos forma con esa tierra y con esas raíces para hacernos a su imagen y semejanza, pero el olvido parece más fuerte que la gratitud. No hay dudad entonces que Dios y ella se han unido en el amor y el fruto de aquella fidelidad eterna es el misterio de la vida. Y cuando la contemplo en el reflejo tenue del color marrón del río, me doy cuenta que no solamente de su interior hemos salido, sino también que nos da la medicina contra el miedo y la apatía, contra lo que mata lentamente dejando solo despojos con deseos insaciables y vidas sin sentido. No soy yo el que por instantes al contemplar al río atrapo su misterio, es ella que me ha atrapado entregándose sin reservas, como la madre cuida entre sus brazos a su pequeño.  Por un momento entonces soy libre, por un instante mi mente, mi corazón y mi espíritu siente la frescura de lo sublime. Y no es que sea solo una narcosis del instante, como si ella fuera mezquina y egoísta como los hombres, sino que el enfermo corazón y la mente calcinada sufre la melancolía de lo enfermizo, porque ya no encuentra sentido si no tiene la lástima que trae consigo el saberse esclavo de lo que ha vivido. Entonces ¿Cuándo vendrá la conversión? ¿En qué momento Dios nos dará nuestro propio Pentecostés? ¿Es que todo ser humano no necesita una caída del caballo como Saulo de Tarso? Quien no se lo pregunte es porque el hielo de la pasividad ha hecho metástasis en todo su interior y solo le queda esperar la inminente opacidad de la vida. Ante ella, la Amazonia, con la mirada fija, sin los recalcitrantes sonidos de la modernidad, aunque solo fuera por un instante, sentía como era sanado, como era filtrado en la esperanza de una <<nueva creación>> La cual, ya estando allí, solo la podía contemplar por instantes, como el Edén perdido, escondido a los ojos de la mayoría de los mortales, y derramado ante la vista de los sencillos, de aquellos que la siguen amando sin reservas, de los que se amantan de su <<leche>> sin agotarla y lastimarla.    Estando en aquella humilde vivienda con sus moradores, al lado del río, los ladridos de los perros alertaban la posibilidad del alimento. Como llamados por la misma naturaleza para ser saciados, saltaron al vote porque ya venía bajando por el rio la boruga o también conocida Wanta. Alegría para grandes y pequeños, ya que el chico de siete años ponía sobre su hombro el regalo que la madre tierra les había dado. Y no muy lejos de allí, otro joven padre de familia advertía en una noche lluviosa, como sus perros habían atrapado algo. De nuevo la Amazonia premiaba, pero ahora con el armadillo y nosotros los visitantes éramos igualmente saciados. ¡Hasta los perros te ponen la comida en la mesa! Era nuestro clamor de asombrados. Sucumbíos cuadrado¿Cómo no sentirse sanado?  ¿aunque sea por un instante? Ante ella, la Pachamama, vestida de inigualables ropajes, y en aquel instante con el traje multicolor de la verde vida. Porque si en otra parte se cubre de otros ropajes, he tenido la dicha de verla vestida de Amazonía. No me olvido de aquel momento, ante el inmenso río, porque, aunque solo fuera por un momento, para luego volver a la tensión de la existencia y la lucha por conciliar los <<demonios del interior>>, sentía que Dios me la había entregado como madre y como sanadora, como fraterna consejera y como el Edén perdido; como un momento de conversión en el camino hacia la patria de Dios, en la que Pentecostés anhelado y la caída del caballo buscado, se va dando en la medida en que amamos y nos dejamos amar por esa vida dada por Dios en la creación. Por: Oscar Hernández, imc (Sucumbíos – Ecuador, 29 de Julio de 2016).  

“Necesito sacerdotes que amen la misión”: Mons. Quintero Díaz

Sacerdotes que se le midan a todo, colaboración económica para solventar obras de evangelización y actualización de los presbíteros, son tres necesidades urgentes que debe resolver el Vicariato Apostólico de Leticia, así lo aseguró monseñor José de Jesús Quintero Díaz.

Nota Vicariato Apostólico de Leticia
ENTREVISTA MONSEÑOR JOSÉ DE JESÚS QUINTERO DÍAZ
En esta misma línea expresó que las obras de evangelización, concretamente capillas que se van construyendo requieren de un apoyo económico. Si bien Obras Misionales Pontificias (OMP) colabora con recursos, todavía hace falta más aportes para finalizar estas obras. La formación de los sacerdotes es otro requerimiento. El obispo aseguró que faltan recursos para la formación permanente en pastoral, liturgia y otras áreas fundamentales para cumplir la misión evangelizadora en la región. Este territorio todavía no cuenta con la posibilidad de sostener a los presbíteros, por ello la presencia, bajo colaboración, de los sacerdotes en este territorio solo será posible si las jurisdicciones costean los gastos de su manutención. “Aquí tenemos muchas limitaciones, pero si quieren venir les aseguro que no les faltará el pancito de cada día”, aseguró el prelado. Monseñor Quintero Díaz explicó que la necesidad de sacerdotes se debe a que en este territorio se ha presentado un éxodo de presbíteros debido a la falta de identidad con la región. “Muchos de los sacerdotes no hicieron su proceso en el vicariato”, añadió el obispo. Actualmente cuenta con un seminarista de origen indígena. Espera que en el futuro las diócesis puedan formar seminaristas con un perfil que se adecue a las necesidades de su región.
Para ver en alta resolución haga clic sobre la imagen Leticia cuenta con 12 parroquias que están ubicadas en el Amazonas (6), el Putumayo (3) y en el Caquetá (3). Por la topografía de la región solo dos transportes sirven para el desplazamiento: lanchas con motor fuera de borda y aviones. Explicó que el transporte más costoso es la lancha y que los vuelos suelen salir cada 15 días. A nivel social esta región no está exenta de la pobreza, la precariedad en la educación y la salud, sin embargo tiene fortalezas que le permiten subsistir, como por ejemplo la solidaridad y la riqueza natural. Comentó que permanentemente se realizan brigadas de salud entre Colombia, Brasil y Perú. Expresó que una de sus preocupaciones es la de apoyar a los pobladores para que puedan completar sus estudios básicos y en algunos casos superiores. Aseguró que esta región “está libre” del flagelo de la violencia. Monseñor José de Jesús Quintero Díaz fue nombrado Vicario Apostólico de Leticia el 2 de febrero de 2001  por San Juan Pablo II. Fuente: CEC