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20 de julio: Iglesia invita a soñar y construir paz

Te Deum - fiesta de independencia 2016

El obispo castrense de Colombia, monseñor Fabio Suescún Mutis, animó a todos los colombianos a construir juntos la paz, a soñar con un país que busque el bien común y que piense y viva en paz. Así lo manifestó durante la celebración del Te Deum en el marco de los 206 años del grito libertario de nuestro país. En la ceremonia litúrgica, que contó con la presencia del presidente de la República, Dr. Juan Manuel Santos y autoridades civiles y eclesiásticas, el prelado aseguró que el camino de la paz no es la del olvido. “Debemos purificar la memoria y poder ocupar nuestro tiempo en mirar hacia adelante, porque está sucediendo ‘algo nuevo’, está sucediendo algo absolutamente diferente”, afirmó. Invitó a “dejar una Colombia mejor de la que encontramos” y a trabajar juntos en el sueño de la paz. “Estamos convocados a trabajar juntos. Estamos inventando la paz, y lo estamos haciendo dándole contornos definidos al Bien Común”, puntualizó el prelado. Monseñor Suescún Mutis aseguró que en el país sí se quiere la paz, pero “una buena paz” que implica “enamorarse del sentido de la vida y saber que el convencimiento cultural y religioso del ‘no matar’ implica el rostro del Bien Común, es decir el progreso”. El obispo pidió que los colombianos nos alejemos de los factores que conducen a ser agentes e instrumentos  de muerte. “El camino que hemos de recorrer no será fácil, pero lo recorreremos reconciliados y en la presencia de nuestro Dios que está lleno de misericordia con nosotros”, afirmó. Reiteró que la paz no es olvido, por ello animó a que los colombianos no nos quedemos en nuestras heridas, sino que salgamos aceptando la misión encomendada de ser mensajeros de la paz. En este marco, destacó el periodo de los acuerdos como un “tiempo apasionante” donde los colombianos tenemos la tarea de ser artesanos de la paz. “Cada quien ha de cumplir con el aporte que le corresponde actuando de manera transparente lejos de la corrupción, sabiéndose responsable de educar e y para la paz en la familia, en la escuela, en la empresa, en las oficinas públicas y privadas”, aseguró. Finalmente invitó a tomar conciencia de la responsabilidad de decidir sobre la sociedad que se va construir.”Es urgente decidir qué sociedad vamos a construir a fin de que el pasado que queda hoy atrás no sea protagonista de una dolorosa parábola de retorno”. Descargar: intervención de Mons. Fabio Suescún
Fuente: CEC

10ª Caminata con Alejandro e Inés: “caminamos con misericordia para defender la vida”

Celebración del 29º aniversario de la muerte martirial de Alejandro e Inés

JULIO 2016 ACOMPAÑE LA CAMINATA EN LA PÁGINA WEB: Alejandro e Ines PREPARACIÓN Se celebrará la 10ª Caminata con Alejandro e Inés “caminamos con misericordia para defender la vida”, desde Quito (9-20 de julio), desde Tiputini K, 50 (19-20 julio), desde Los Zorros y Sachas (20 de julio). Triduo de preparación
  1. “La misión de la misericordia de Alejandro e Inés”
  2. “La misión de la solidaridad de Alejandro e Inés”
  3. “La misión de la inculturación de Alejandro e Inés”
9 sábado: Minga en km 50, Tiputini, Centro de espiritualidad Alejandro e Inés 07:00 Concentración en el santuario Nuestra Señora de Guápulo 07:30 Eucaristía de envío de los misioneros y caminantes 08:45 Refrigerio 09:00 Organización de los caminantes y salida hacia Pifo 13:00 Llegada a Pifo: 21 kms. 18:00 Celebración dela Eucaristía en la parroquia de Pifo Etapas desde Quito hacia Coca 1ª etapa: S-09 julio   Guápulo (8h00, Eucaristía) a Pifo: 21 kms. 2ª etapa: D-10 julio  Pifo a Papallacta: 41 kms. 3ª etapa: L-11 julio   Papallacta a Baeza: 38 kms. 4ª etapa: M-12 julio Baeza a El Chaco: 24 kms. 5ª etapa: X-13 julio  El Chaco a Río Malo: 38 kms. 6ª etapa: J-14 julio   Río Malo a Reventador: 30 kms. 7ª etapa: V-15 julio  Reventador a Lumbaqui: 29 kms. 8ª etapa: S-16 julio   Lumbaqui a Sevilla: 28 kms. 9ª etapa: D-17 julio  Sevilla a Lago Agrio: 31 kms. 10ª etapa: L-18 julio  Lago Agrio a El Eno: 20 kms. 11ª etapa: M-19 julio  El Eno a Sachas: 27 kms. 12ª etapa: X-20 julio  Sachas a Coca: 39 kms. Etapas desde el Helipuerto km 50 hacia Coca 1ª etapa: M-19 julio Helipuerto a Cóndor: 24 Kms. 2ª etapa: X-20 julio  Cóndor a Coca: 26 Kms.   CELEBRACIÓN 20 miércoles: recibimiento a los caminantes 05:30 Salida de Caminatas de Sachas, del Km 26 Vía Auca y Vía Zorros 12:30 Llegada a la Catedral: celebración presidida por Mons. Jesús Esteban Sádaba 13:30 Almuerzo en el coliseo del Gamboa 14:00 Ubicación de los caminantes Capuchinos (Vicariato planta baja) Visitantes (Albergue) Peregrinos de Vía Auca y Quito (Gamboa) 16:00 Exposición fotográfica 18:00 Merienda, en el Gamboa 18:30: Vigilia de la luz (procesión desde el Vicariato a la Catedral) 19:30 Eucaristía (presidida por el Ministro General) 21:00 Video foro sobre Alejandro e Inés 21 jueves: Celebración de Alejandro e Inés 07:00 Oración compartida 08:00 Desayuno en el Gamboa 09:00 Reunión para el Mensaje y preparación de la Eucaristía 10:00 Procesión desde el Vicariato hasta la Catedral, presidida por Jesús Esteban y organizada por Txarli 10:30 Eucaristía (presidida por Mons. Jesús Esteban Sádaba) 13:00 Rifa en el Vicariato 13:30 Almuerzo comunitario, en el Vicariato, casa de Cursos 15:00 Encuentro de Capuchinos de la Custodia del Ecuador con el Ministro General 15:00 Salida de los postnovicios capuchinos hacia las comunidades en Misión. 19:00 Merienda en el Vicariato 24 domingo: Peregrinación de la ciudad de Coca 09:00 Concentración en las capillas de San Pedro y San Pablo, San Antonio, Hospital Militar… 09:45 Llegada a la Catedral. 10:00 Celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Jesús Esteban Sádaba, sobre “caminamos con misericordia para defender la vida”.

ARTESANOS DE LA PAZ: “BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ” (Mt5,9)

MENSAJE DE LA 101a ASAMBLEA PLENARIA DE LOS OBISPOS DE COLOMBIA

CEC nota-mensaje-final-asamblea  Los Obispos de Colombia, al concluir la 101a Asamblea Plenaria, dirigimos nuestro saludo y mensaje a los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, seminaristas, agentes de pastoral; a todos nuestros fieles, niños, jóvenes y adultos, de nuestros campos y ciudades; y a las personas de buena voluntad. La Iglesia, que siempre ha trabajado a favor de una salida negociada de la confrontación armada para que se superen todas las formas de violencia existentes en nuestro país, ve con esperanza el diálogo que ha tenido lugar en La Habana. Seguimos las orientaciones del Papa Francisco, cuya visita a Colombia anhelamos: somos conscientes de la importancia crucial del momento presente, en el que con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, los colombianos estamos buscando construir una sociedad en paz. También es nuestro deseo que la larga noche de dolor y de violencia, con la voluntad de todos los colombianos, se pueda transformar en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor (Cfr. s.s. Francisco. Angelus, 20 de septiembre de 2015). Al mismo tiempo, somos conscientes de que esta hora de la historia colombiana conlleva serios desafíos, que es necesario asumir con valentía, responsabilidad y compromiso de todos, si queremos que la semilla de la paz encuentre buen terreno y produzca fruto. Por eso, en esta Asamblea hemos puesto nuestra mirada de pastores en la situación actual del país, con el propósito de iluminar y discernir desde la Palabra de Dios, las problemáticas que están a la raíz de la violencia y que nos han dejado profundas y graves heridas. No podemos tener auténtica paz si no trabajamos juntos por erradicarlas.  
  1. Signos de esperanza
Reconocemos elementos valiosos en el avance hacia un país mejor. Se advierte una gran búsqueda y sed de Dios. Muchas instituciones y personas trabajan por la dignidad y la defensa de los derechos humanos. No son pocas las familias que, en medio de sus dificultades, luchan por ser verdaderos ámbitos donde se vive el amor, el respeto y el cultivo de los valores. Destacamos que subsisten personas e instituciones que trabajan por la recuperación y promoción de ideales nobles. Apreciamos el esfuerzo que se ha hecho en el aumento de la cobertura e infraestructura educativa en varios sectores del país, así como el esfuerzo que instituciones públicas y privadas realizan por una educación de calidad. Se han dado pasos positivos en la presencia estatal en algunas regiones y se han logrado reducir, en cierto grado, los niveles de pobreza extrema; ha habido progresos en la infraestructura vial y en la asignación de vivienda a familias de escasos recursos. Tanto en el sector público como en el privado, se dan esfuerzos para crecer en niveles de transparencia y superar la corrupción. A todas estas personas e instituciones las animamos a proseguir en la construcción de una Colombia mejor.  
  1. Raíces de las violencias
No obstante lo anterior, desde el conocimiento de la realidad de nuestras regiones, hemos advertido las siguientes raíces de las violencias en nuestro país: 2.1. El alejamiento de Dios, que está a la base de la pérdida del sentido de la vida y de la conciencia frente al mal. Cuando se construye una sociedad a espaldas de Dios, todo se vuelve contra el mismo hombre. 2.2. La crisis de humanidad, pues el olvido de Dios conduce inevitablemente al desconocimiento de la dignidad del ser humano. 2.3. La desintegración de la familia, con sus efectos de violencia, abandono, soledad, resentimiento, atropello a los más indefensos. Esta descomposición de los hogares, sin duda, ha generado buena parte de la problemática violenta que hemos vivido en las últimas décadas. 2.4. La pérdida de valores y el relativismo ético, que destruyen el tejido social y que terminan por oscurecer la conciencia de las personas. 2.5. Los vacíos del sistema educativo, que se manifiestan en permanentes ensayos y copias de modelos pedagógicos foráneos; en no pocos casos la tarea educativa sólo se dedica al cultivo de lo racional, sin pensar en una verdadera e integral formación de las personas. 2.6. La ausencia del Estado o su debilidad institucional que se expresa en el olvido del campo, poca infraestructura en algunas regiones, la falta de acceso a servicios básicos fundamentales, tales como agua, salud, tierra y vivienda; escaso control de la minería legal e ilegal; insuficientes mecanismos de protección del medio ambiente. También se percibe esta problemática en la deficiente administración de la justicia. 2.7. La inequidad social, que en Colombia sigue siendo uno de los factores que genera mayor violencia; continúa la enorme brecha entre ricos y pobres, no sólo referida a las personas sino también a las regiones. 2.8. La corrupción, que es una de las más fuertes amenazas a la construcción de la paz, es un mal que permea la sociedad en sus estructuras fundamentales. No menos peligrosa es la corrupción de las ideas, de los principios y de los valores. De esta corrupción se derivan violencias que tienen que ver con el narcotráfico y el microtráfico, la minería ilegal, la extorsión, la trata de personas. Muchos programas destinados a los más pobres han terminado desviados hacia fines particulares.  
  1. Nuestro compromiso en el camino de la construcción de la paz
Como pastores estarnos comprometidos en el trabajo por la paz, una paz social integral, siguiendo la enseñanza del Papa Francisco: “La paz social no puede entenderse como un irenismo o como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de un sector sobre los otros. También sería una falsa paz aquella que sirva como excusa para justificar una organización social que silencie o tranquilice a los más pobres, de manera que aquellos que gozan de los mayores beneficios puedan sostener su estilo de vida sin sobresaltos mientras los demás sobreviven como pueden. Las reivindicaciones sociales, que tienen que ver con la distribución del ingreso, la inclusión social de los pobres y los derechos humanos, no pueden ser sofocadas con el pretexto de construir un consenso de escritorio o una efimera paz para una minoría feliz. La dignidad de la persona humana y el bien común están por encima de la tranquilidad de algunos que no quieren renunciar a sus privilegios. Cuando estos valores se ven afectados, es necesaria una voz profética” (EG 219). Por esta razón, 3.1. Seguimos con nuestros procesos de Evangelización anunciando a Jesucristo, “él es nuestra paz y ha derribado el muro que nos separaba, el odio” (Ef 2,14); el Señor nos ha confiado el “ministerio de reconciliación” (cf. 2Co 5,19) Y nos ha exhortado, de modo particular en este Año Santo, a “ser misericordiosos como el Padre es misericordioso” (Le 6,36). El mejor aporte que le hacemos al país es una Iglesia viva, misionera, con un laicado comprometido, bien formado, y viviendo su fe en comunidad. 3.2. Nos centramos en el anuncio y la defensa de la dignidad del ser humano, de modo que las estructuras sociales y las políticas económicas se orienten al bien común y a la salvaguarda de los derechos fundamentales de las personas. 3.3. La familia es el centro de nuestro trabajo pastoral, para que sea escuela de amor, de perdón, de valores, de reconciliación y de paz; al mismo tiempo que santuario donde se protege la vida humana y la creación. 3.4. Estamos convencidos de que la ética, y una ética no ideologizada, permite crear un equilibrio y orden social más humano (Cf. EG, 57). Renovamos nuestro empeño en promover la práctica de los valores humanos y cristianos, y particularmente de aquellos que hacen posible una sociedad fundamentada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad. 3.5. A través de nuestras instituciones educativas y de los espacios pedagógicos, promovemos un modelo educativo integral, humanizador, que propicia la formación de la niñez y la juventud para la construcción de un mejor mañana. Impulsamos la educación para la paz, desde los criterios del Evangelio. 3.6. Nos comprometemos, por medio de la acción pastoral, a promover la participación ciudadana, a favorecer el vínculo entre las comunidades y las autoridades, haciendo seguimiento a los planes de desarrollo y a la implementación de los eventuales acuerdos de paz, con una efectiva veeduría ciudadana y velando siempre por la consolidación de la democracia. Ante estos desafíos es necesario el fortalecimiento de las instituciones del Estado. 3.7. Trabajamos por un cambio profundo en los colombianos para asumir la ética de la responsabilidad, la justicia y la convivencia. Ejercemos de manera profética la insistencia en la justicia social y en el cuidado de la creación. Insistimos en el deber de los dirigentes políticos de trabajar por el bien común, con principios de transparencia y con sentido de pertenencia a las comunidades. 3.8. Seguimos trabajando en favor de un sistema económico justo y solidario, que supere las injusticias que están en el origen del conflicto armado. Difundiremos con mayor vigor la Doctrina Social de la Iglesia.  
  1. Seamos artesanos de paz
La Iglesia continúa en su tarea al servicio del país. Acogemos la invitación del Papa Francisco, de modo que la Iglesia en Colombia, se convierta en un “hospital de campaña” que, después de una guerra, se dedica con pasión, a curar, a sanar las heridas de tantas víctimas y a devolverles la confianza en el futuro. A todos nos corresponde asumir el reto de la construcción de la paz. Esta oportunidad que se nos presenta nos exige un ideal común para el país, una visión clara de nación en la que todos nos veamos identificados y comprometidos, para no perdemos en la dispersión de esfuerzos. Invitamos a nuestros sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los agentes de pastoral, a los demás fieles, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a sumarse a todos los propósitos para erradicar la violencia y caminar hacia una Colombia nueva, reconciliada y en paz. Convocamos al pueblo colombiano a participar en la consulta sobre los Acuerdos de La Habana, de manera responsable, con un voto informado y a conciencia, que exprese libremente su opinión, como ejercicio efectivo de la democracia y con el debido respeto de lo que la mayoría finalmente determine. Hacemos un vehemente llamado a la guerrilla del ELN para que, interpretando el deseo de paz de todos los colombianos, abra sus puertas al diálogo y a la construcción de un país con justicia social desde la participación política y no desde las armas. A este punto, conviene que se tenga presente que la política tiene como tarea el bien común y que la paz social es la mayor conquista de esa tarea; justamente por ello no puede ser politizada ni instrumental izada, convirtiéndose en causa de polarización. Que Nuestra Señora de Chiquinquirá, Madre de gracia y de misericordia, nos ayude a desarmar el corazón, a vivir la justicia, el perdón, la reconciliación y la paz, para que nazca en Colombia la civilización amor.   Mons. Luis Augusto Castro Quiroga Arzobispo de Tunja Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia Bogotá, 8 de julio de 2016   REGISTRO: MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA Fuente: CEC

Vocaciones y obras sociales, necesidades en San Vicente del Caguán

Realidad San Vicente del Caguán

El prelado comentó que una de las preocupaciones es el sostenimiento de los sacerdotes y los religiosos en este territorio. Resaltó la colaboración que ha recibido de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y las Iglesias de Estados Unidos y Europa, sin embargo afirmó que todavía se necesita ayuda. “Necesitamos sostener la obra evangelizadora y las obras sociales, como por ejemplo 5 obras educativas que necesitan de ayuda”, aseguró. Otro de los desafíos está en la urgente necesidad de fortalecer la Pastoral Juvenil y Vocacional. Una pastoral que tenga como base la vida familiar, explicó el religioso perteneciente a la Comunidad de los Misioneros de la Consolata,  “Estamos muy urgidos de fortalecer una pastoral juvenil y vocacional que tenga como base la vida familiar. Sin una vida familiar sólida y una pastoral juvenil y vocacional no será posible tener vocaciones propias y siempre estaremos dependiendo de las vocaciones de otras diócesis”. En relación al panorama de orden social destacó que en este sector se ha evidenciado un desescalamiento de la violencia y lo que ahora se vive es un momento de expectativa por los diálogos de paz. Si bien este panorama exige prontas ayudas, este territorio se prepara para subir un peldaño en sus 30 años de existencia. Según manifestó monseñor Múnera Correa se “ha dado los primeros pasos” para convertirse en diócesis. “Es un camino trazado que tenemos que hacer con unos pasos muy concretos”, afirmó el prelado.
ENTREVISTA MONSEÑOR FRANCISCO JAVIER MÚNERA CORREA, I.M.C. 

Más datos del Vicariato Apostólico de San Vicente del Caguán y hierarchy.org
Fuente: CEC

Asamblea de los Obispos de Colombia reflexionará cómo ayudar a los Vicariatos Apostólicos

La centésima primera Asamblea Plenaria congrega a 83 obispos de todo el país que se reúnen en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia del 4 al 8 de julio de 2016, y reflexionarán sobre temas como la paz, la ayuda a los Vicariatos Apostólicos y otras realidades de la Iglesia.

ALOCUCIÓN INAUGURAL DE MONS. LUIS AUGUSTO CASTRO Q., PRESIDENTE DE LA CEC

CEC - MAPA COLOMBIA VICARIATOS Uno de los temas que se abordarán durante la CI Asamblea Plenaria del episcopado colombiano es la ayuda que requieren los Vicariatos Apostólicos en el país, caracterizados por sus escasos recursos y urgentes necesidades pastorales. Tanto el presidente del episcopado, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga como el Nuncio Apostólico, monseñor Ettore Balestrero, aseguraron que este tema es de vital importancia para la Iglesia. El tema tomó fuerza, luego de la visita del Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos, en el mes de junio en el marco del décimo primer encuentro nacional misionero realizado en Bucaramanga. En dicho encuentro el purpurado recordó el llamado a despertar el espíritu misionero para salir de las diócesis en ayuda concreta a los Vicariatos. Actualmente son 11 Vicarios Apostólicos en Colombia y abarcan el 53% del territorio nacional. Se caracterizan por su pobreza, marginamiento y ausencia del Estado. “Es necesario que podamos idear acuerdos entre diócesis o provincias eclesiásticas con los Vicariatos para apoyarlos con personal sacerdotal y con recursos pastorales.  El gran llamado de este Congreso a nosotros pastores de las diócesis y arquidiócesis fue a una gran ayuda intranacional, sin que descuidemos nuestra ayuda a la Iglesia universal”, aseguró monseñor Castro Quiroga durante su discurso.
DECLARACIÓN MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA
Por su parte monseñor Ettore Balestrero, anticipó que ya hay un compromiso inicial para que cada provincia eclesiástica adopte a un vicariato. “Esta es una auténtica exigencia pastoral de los territorios más débiles”, afirmó el representante de la Santa Sede. Monseñor Castro Quiroga expresó su anhelo para que el pensum nuevo para los seminarios incluya una clara formación misionera universal. En este marco anticipó entregar a los obispos un compendio de la tarea misionera.”Sólo así podemos dar un salto de calidad en nuestro compromiso misionero y ser una iglesia en salida más allá de las fronteras diocesanas y nacionales, como nos lo pide el Papa Francisco”, afirmó el prelado. Finalmente monseñor Ettore Balestrero expresó su deseo para que durante la Asamblea Plenaria se concretice el apoyo a los vicariatos.
DECLARACIÓN MONSEÑOR ETTORE BALESTRERO Fuente: CEC

Colombia inaugura la consolidación de un proyecto que generará paz

(Fundación para la reconciliación) – Muchos de nosotros no hemos conocido un país en donde la movilización social y política de quienes reivindican justicia social para las grandes mayorías, no haya estado de una u otra manera vinculada con formas de organización política militares, y en donde, las estrategias de contención de estas expresiones sociales, no haya contado con prácticas de exterminio y persecución militar y paramilitar. Quienes hoy sumamos entre sesenta y setenta años no tuvimos la oportunidad de vivir en un país en el que la protesta social y las exigencias de la satisfacción de los derechos consagrados en las cartas magnas del 86 y del 91, no estuvieran vinculadas de una u otra manera a las propuestas insurreccionales, porque no habían otras condiciones de promover la satisfacción de derechos,  o porque a las organizaciones ligadas a la sostenibilidad de la legitimidad de las diversas instituciones que soportan al estado, no encontraron otros medios que las prácticas del exterminio y la humillación de quienes asumían la protesta social y la reivindicación de la satisfacción de derechos. Así, progresivamente, guerrillas y organizaciones político militares crecieron en diversos rincones, urbanos y rurales de Colombia. Progresivamente crecieron en Colombia organismos de control y sometimiento estatales de esos otros movimientos, surgieron programas de contención de la protesta y reivindicaciones sociales, asesorados por la metrópoli con sede en Washington. Programas que prestaron sus servicios a las precarias y raquíticas instituciones que constituían la arquitectura institucional sobre la que pretendía legitimarse el estado colombiano, y las expresiones hegemónicas de dos partidos heredados por la formación del estado en el siglo XIX. No cesó la horrible noche más que en la letra del himno nacional, porque la herencia de resentimiento y retaliación en la constitución del estado colombiano pasó la frontera de los siglos y logró colarse desde el siglo XIX, por entre el siglo XX, hasta nuestros días avanzados del siglo XXI. En los casi doscientos años de república, un país joven en la historia del mundo  no ha contado con muchos años para la consolidación de la democracia, y si, ha explorado de muchas maneras los caminos de la guerra como vía para la solución de conflictos. Hoy la nación atisba en el acuerdo de paz una nueva posibilidad de construcción de una institucionalidad democrática. En la Fundación para la Reconciliación, hemos trabajado durante los últimos catorce años las pedagogías de la paz desde la perspectiva del perdón y la reconciliación, hemos ofrecido significados acerca de los dos enunciados, y propuesto pedagogías para consolidar en Colombia cultura de paz y democracia. Decidimos escribir este saludo a los avances del proceso de paz de la institucionalidad estatal colombiana, reconociendo como las sendas del odio y la retaliación fueron poco a poco filtrándose por entre los siglos y fueron poco a poco limitando las posibilidades de constituir la legitimidad del estado. Esta consideración última nos permite invitar a la nación Colombiana a inventariar con gran precisión las secuelas que las guerras continuadas en Colombia han podido generar en la tradición de las emociones y de las prácticas políticas e ideológicas, para evitar que las economías del odio y la violencia puedan sobrevivir a la frágil y naciente esperanza de paz, que recién nacida, no deja de aparecer débil a los ojos de muchos, y como vulnerable oportunidad para los intereses de otros oportunistas mercenarios de la guerra y del crimen organizado. Por esta razón los convencidos de la importancia del proceso de paz para la generación de condiciones de vida digna para la mayoría de los colombianos, reconocemos en él, la posibilidad de generar expresiones políticas y sociales que legitimen la amplia gama del espectro de la democracia a plenitud en Colombia.

Jairo Díaz Ferrer (Fundación para la Reconciliación)

Fuente: Fundación para la Reconciliación

ÁFRICA: la deforestación amenaza al pueblo pigmeo

(ANTENA MISIONERA)

El continente africano alberga una población de unos 920.000 pigmeos. Sus comunidades están fragmentadas y en peligro de extinción debido a los desplazamientos forzosos.

Los pigmeos son uno de los pueblos más singulares del continente africano, no tanto por su corta estatura, sino por su divergencia genética con el resto de los seres humanos. Sin embargo, hasta ahora no se sabía cuál era el tamaño de estas poblaciones nómadas. Ahora, un reciente estudio publicado en la revistaPlos Oneha estimado que hay alrededor de 920.000 pigmeos en África central, pero sus comunidades están fragmentadas y en peligro de extinción debido a la deforestación y a los desplazamientos forzosos.

El investigador español Jesús Olivero lleva varios años evaluando el impacto de los pueblos indígenas sobre la fauna. En uno de sus últimos estudios, este biogeógrafo trató de analizar el caso del pueblo pigmeo, pero para ello necesitaba conocer cuál es su población y cuáles son las principales áreas que habitan.

El científico recurrió a la bibliografía sobre el tema, pero, según ha explicado a EL ESPAÑOL, se encontró con que “había una laguna en el conocimiento sobre el tamaño de las poblaciones indigenas que habitan en las selvas centroafricanas”, así que tuvo que ponerse en contacto “con antropólogos que pudieran ofrecer una visión objetiva sobre estas poblaciones”.

Así comenzó un proyecto en el que han participado 26 científicos de diferentes disciplinas, entre biólogos, geógrafos y, por supuesto, antropológos. “Lo que hicimos fue poner en contacto a todas las personas que habían trabajado con pigmeos de forma local, luego creamos un modelo que pudiera abarcar toda la cuenca del Congo y utilizamos esos datos parciales para hacer una extrapolación a todo el continente”, asegura Olviero, miembro del grupo de Biogeografía, Diversidad y Conservación de la Universidad de Málaga y uno de los principales autores del estudio.

UNO DE LOS PUEBLOS MÁS ANTIGUOS Se cree que los pigmeos constituyen una de las poblaciones humanas más antiguas de África, y se estima que divergieron de los demás grupos africanos hace unos 70.000 años, al adaptarse a la vida en la selvas ecuatoriales africanas. Aunque aún existen controversias sobre la posible explicación de su baja estatura, de menos de metro y medio para los varones adultos, las hipótesis tradicionales suponen que su pequeño tamaño es, precisamente, una adaptación a la vida en la selva. La mayor parte de los asentamientos se encuentran en lo profundo de los bosques centroafricanos, lo que les permite vivir de la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres, lejos de las ciudades o de las áreas agrícolas o de cría de ganado que son ocupadas por otros grupos étnicos. Precisamente la localización de sus asentamientos en lugares de difícil acceso y alejados de las carreteras es lo que hace que haya pocos datos sobre su población. Aún así, los investigadores contaron con la información disponible de 654 campamentos y asentamientos pigmeos situados en cinco de los nueve países donde se sabe que se encuentran estas poblaciones indígenas. MODELO PARA CONTAR ANIMALES Y PLANTAS Gracias a estos datos, los investigadores pudieron comparar las características de las zonas en las que se sabe que hay población indígena con aquellas en las que no hay. “Así conseguimos una función matemática que nos ofrece la probabilidad de encontrar poblaciones de pigmeos en función de las condiciones ambientales”, explica Olviero. Estas ecuaciones definen en qué grado es favorable a la presencia de estos asentamientos cada zona estudiada, una técnica que se utiliza habitualmente para el recuento de animales y plantas en áreas de las que se carece de información. Los resultados del modelo mostraron que las áreas más favorables eran las que contenían bosques tropicales y en las que las variables de presión humana eran inferiores. Estas zonas son aquellas contenidas dentro de la región conocida como la cuenca del Congo, que representa el 89% de las selvas tropicales de África. “El bosque es el factor más importante, ya que es el que define el modo de vida de los pigmeos”, asegura Olivero. Una vez obtenido el modelo que indicaba cuáles eran las zonas más favorables, los investigadores cruzaron esta información con los datos existentes sobre los tamaños y la ubicación de algunos asentamientos pigmeos, de forma que pudieron estimar la población total en el continente. “Creemos que es posible que haya alrededor de 920.000 pigmeos (más del 60% en la República Democrática del Congo) dentro de las áreas forestales favorables en el África central”, aseguran los autores en el estudio. UN MAPA PARA AYUDAR A PROTEGERLOS  Pero el número de pigmeos no es, según Olivero, el dato más importante que ofrece el estudio, sino “poder establecer un mapa aproximado de cual es su situación”, ya que estos pueblos indígenas se suelen enfrentar a problemas relacionados con el territorio que ocupan. “A menudo se subestima su presencia y eso lleva a establecer políticas de uso de los recursos naturales que no tienen en cuenta que éstos ya están siendo utilizados por personas que dependen de ellos para subsistir”, asegura este investigador. Según los autores del estudio, la fragmentación de las poblaciones pigmeas existentes, junto con la presión de las industrias mineras y agrícolas, ponen en peligro su futuro, por lo que “hay una necesidad urgente de crear políticas que puedan mitigar las amenazas a la cultura y el estilo de vida de estos pueblos indígenas”. DESPLAZAMIENTOS FORZOSOS Además, el estudio ha puesto de manifiesto que varios asentamientos pigmeos se encuentran en zonas poco favorables para su modo de vida. Según Olivero, si estas poblaciones están ahí no es por que el modelo falle, sino porque “han sido desplazadas”. Varios estudios anteriores muestran que, si bien es cierto que algunos grupos que se han trasladado voluntariamente lejos de las áreas forestales en busca de oportunidades de trabajo y comercio, otros muchos están siendo reubicados como parte de los programas oficiales de sedentarización creados por algunos gobiernos y que, a menudo, han tenido consecuencias graves para su forma de vida. “Se imponen modelos de desarrollo europeos, incluso bajo el argumento de que la presencia de grupos indígenas y la protección de áreas de conservación de la naturaleza son incompatibles”, argumentan los científicos. Sin embargo, los investigadores defienden que la inclusión de estos pueblos en la conservación de los bosques puede tener efectos positivos, ya que ellos son los principales interesados en proteger y conservar los recursos naturales: simplemente de ellos depende su supervivencia. FUENTE: ANTENA MISIONERA

Francisco y la Iglesia colombiana han sido fundamentales para la firma de la paz

Entrevista al periodista Néstor Pongutá: Los guerrilleros son ateos pero creen en Francisco, ‘el hombre vestido de blanco’

Francisco en la Plaza de la Revolución indica que Colombia no se puede permitir otra oportunidad. (Minrex foto Ismael Francisco)

Francisco En La Plaza De La Revolución Indica Que Colombia No Se Puede Permitir Otra Oportunidad. (Minrex Foto Ismael Francisco)

(ZENIT – Roma).- El rol del papa Francisco, de la diplomacia de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal han sido fundamentales para lograr el acuerdo de paz en Colombia, aunque quedan puntos por definir y desconfianzas en quienes sufrieron la violencia. Lo indicó a ZENIT en una conversación el periodista colombiano Néstor Pongutá, tras la firma del tratado entre el Gobierno y los jefes de la guerrilla de las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC). Sobre el acuerdo, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja, señaló que “dicho acto debe ser un signo para aplicar de forma contundente y no un símbolo para firmar”. Y un signo claro de “que se van a entregar y destruir las armas públicamente”. Otras fuentes consultadas por ZENIT indicaron que entre los puntos por resolver están los más de 10.000 millones de dólares que las FARC tendrían en cuentas y que no serían usados para indemnizar a las víctimas.
Néstor Pongutá durante la entrevista (Foto ZENIT cc)
“El rol de la Iglesia y del papa Francisco ha sido fundamental” asegura el corresponsal en Roma. “Todo inició el 15 de junio de 2014 cuando el Santo Padre fue a visitar la comunidad de San Egidio, y ellos le entregaron una carta de jefe guerrillero Timochenko, que indicaba querer negociar. El Papa transmitió esto a la Secretaría de Estado, y se inició un trabajo con gran discreción”. Un año después, cuando ya había iniciado la negociación entre Cuba y Estados Unidos, el presidente Juan Manuel Santos estuvo en el Vaticano y “pidió nuevamente mediación” y el Santo Padre asintió. Y “se puso en movimiento la sección segunda de la Secretaría de Estado junto a la Conferencia Episcopal colombiana”, indicó el periodista. En la visita a Cuba, el Papa no quiso estar en la firma de la primera parte del acuerdo, explica Pongutá, “pero en la Plaza de la Revolución dijo ‘Colombia no puede permitirse otro fracaso’. Eso lo vieron también por televisión los guerrilleros en el monte, y ellos que son ateos creen en la figura de Francisco, como el hombre vestido de blanco”.
Declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana
Entretanto, reconoce Pongutá, hay muchas heridas aún abiertas, por ejemplo hay párrocos y obispos que fueron secuestrados por la guerrilla, como el obispo de Cartagena Jorge Giménez, o que vivieron la extorsión y todo tipo de engaños por parte de las FARC en sus diócesis y parroquias, y como podemos entender, ellos no les creen.
“Mejor que estar viviendo dentro de la violencia es darle el justo lugar al principal actor del conflicto, este es un paso muy grande.
Debemos aprender a ceder, aunque no todos van a quedar contentos es necesario sanar las heridas”,
El corresponsal señala un hecho doméstico pero indicativo: “Un amigo en Colombia me dijo ‘voy a reconciliarme con mi vecina con la cual no me hablo desde hace dos años… Tenemos que iniciar desde adentro”.
FUENTE: ZENIT

Reacciones de obispos de Colombia ante el histórico anuncio del cese bilateral

obispos firma paz Monseñor Camilo Castrellón, obispo de Barrancabermeja, celebró el anuncio del Gobierno y dijo que el acuerdo firmado ayer en La Habana indica el fin de las Farc. En un comunicado el prelado afirmó que es un compromiso de todos los colombianos el construir juntos la paz y aseguró que durante las celebraciones eucarísticas se leerá un comunicado que emitió la iglesia católica para invitar a los feligreses para que esta paz nazca en todos los corazones. “El país vive un momento difícil y es urgente desarmar los espíritus y construir todos juntos la reconciliación”, aseveró el prelado.    Descargar documento Por su parte el obispo de la diócesis de Cúcuta, monseñor Víctor Ochoa se mostró optimista por la firma de los acuerdos alcanzados por el Gobierno y las Farc en La Habana y coincidió con el obispo de Barrancabermeja en que la paz es un compromiso de todos los colombianos. “El compromiso es de todo un país en responder a procesos de reconciliación y de acciones que permitan mejorar el bienestar de los colombianos, por eso hay que apoyarlo y pedir al gobierno su compromiso social con el pueblo colombiano”. “Firmar la paz es consolidar la paz es consolidar situaciones de injusticia de pobreza, de exclusión de los campesinos es trabajar fuertemente para que nuestro país sea un país justo la necesidad de condiciones dignas de vivienda, que el país empiece a pensar no en guerra sino en construir la paz” declaró el prelado. El arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve junto a la gobernadora del Valle, Dilian Francisco Toro, y el alcalde de la ciudad, Maurice Armitage, invitaron a los caleños a celebrar en la Plaza de Cayzedo la firma histórica de la paz entre el Gobierno colombiano y el grupo guerrillero. Durante la marcha el arzobispo aseveró que esta firma es el comienzo definitivo de la paz e hizo un llamado a entrelazar las manos en símbolo de reconciliación y perdón, “hoy es un día para que las victimas tengan ese respiro de esperanza y frente a la impotencia que generan los hechos de violencia, acompañar al pueblo colombiano, sin bipartidismo de alguna índole, acompañar la comunidad, la ciudadana y la iglesia en eso se identifica claramente”. Con este encuentro, la Arquidiócesis de Cali continúa apoyando la labor que se ha realizado por la construcción de territorios de reconciliación y paz. “Que viva la paz y florezca el perdón”, afirmó monseñor Darío de Jesús Monsalve, durante su intervención, invitando a toda la comunidad a sumarse al proceso de paz que cambiará la historia de Colombia. De otro lado en el Atlántico el obispo auxiliar de Barranquilla, monseñor Víctor Tamayo, exhortó a todos los colombianos a mantener una actitud positiva frente al acuerdo firmado en La Habana, esto al referirse a quienes están en la oposición. “Yo invito a todos los que están en la oposición para que analicen sus criterios, analicen sus circunstancias y seamos capaces todos de dar un paso generoso a una paz amorosa que necesitamos”, dijo el prelado. “Me alegro mucho. Con una gran esperanza abramos el corazón y la mente para que esta sea una paz duradera, que tengamos una Colombia en paz por muchos años”, subrayó.
FUENTE: CEC

Iglesia saluda acuerdo de cese bilateral

Papa Francisco Paz ColombiaCOMUNICADO DE PRENSA

Ante la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el Acuerdo de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, así como la dejación de las armas, la Conferencia Episcopal de Colombia se permite comunicar a la opinión pública: l. Reconoce este Acuerdo como un acontecimiento histórico para el país, el cual se espera que sea el primer paso para construir la paz tan anhelada por los colombianos, bajo la garantía del respeto de los derechos humanos y la promoción de la justicia en todos los rincones del territorio nacional. 2. Este paso que se está dando es el primero de muchos otros que deben acordarse en la edificación de la paz, entre los miembros de las FARC-EP y el Gobierno, con el fin de reconstruir con esperanza, respetando siempre la institucionalidad, el derecho nacional e internacional, el país que soñamos y queremos. 3. Es necesario que el Gobierno ofrezca a la opinión pública, a través de una pedagogía para la paz, una información suficientemente clara y veraz sobre los Acuerdos, de tal manera que ayude a los colombianos a superar las dudas que han generado temores frente a lo decidido. 4. Ante la dejación de las armas, es perentorio que existan protocolos claros y públicos, que informen sobre el procedimiento para la destrucción de las mismas. De igual forma, que esta destrucción se realice de manera pública. 5. La Iglesia Católica que ha estado al lado de las víctimas durante todo el tiempo de la guerra, también acompaña este momento histórico de Colombia con el propósito de seguir ofreciendo su servicio, para que los gobernantes construyan una Nación que respete la democracia, la libertad y los derechos humanos y favorezcan los procesos de perdón, reconciliación y paz. Los Obispos de Colombia invitamos a todos los colombianos a unirse en una súplica ferviente al Señor Jesús, príncipe de la paz, para que nos regale este don necesario en cada uno de los rincones del país. Asimismo, para que quienes lideran los destinos de Colombia, promuevan y defiendan caminos que dignifiquen a todos los ciudadanos y gesten una sociedad más justa y reconciliada. Confiamos este Acuerdo, y los procesos que siguen, al cuidado y protección de la Virgen de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia. + Luis Augusto Castro Quiroga Arzobispo de Tunja Presidente de la Conferencia Episcopal Bogotá, D.C., 23 de junio de 2016

FUENTE: CEC