Asamblea de los Obispos de Colombia reflexionará cómo ayudar a los Vicariatos Apostólicos

La centésima primera Asamblea Plenaria congrega a 83 obispos de todo el país que se reúnen en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia del 4 al 8 de julio de 2016, y reflexionarán sobre temas como la paz, la ayuda a los Vicariatos Apostólicos y otras realidades de la Iglesia.

ALOCUCIÓN INAUGURAL DE MONS. LUIS AUGUSTO CASTRO Q., PRESIDENTE DE LA CEC

CEC - MAPA COLOMBIA VICARIATOS Uno de los temas que se abordarán durante la CI Asamblea Plenaria del episcopado colombiano es la ayuda que requieren los Vicariatos Apostólicos en el país, caracterizados por sus escasos recursos y urgentes necesidades pastorales. Tanto el presidente del episcopado, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga como el Nuncio Apostólico, monseñor Ettore Balestrero, aseguraron que este tema es de vital importancia para la Iglesia. El tema tomó fuerza, luego de la visita del Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos, en el mes de junio en el marco del décimo primer encuentro nacional misionero realizado en Bucaramanga. En dicho encuentro el purpurado recordó el llamado a despertar el espíritu misionero para salir de las diócesis en ayuda concreta a los Vicariatos. Actualmente son 11 Vicarios Apostólicos en Colombia y abarcan el 53% del territorio nacional. Se caracterizan por su pobreza, marginamiento y ausencia del Estado. “Es necesario que podamos idear acuerdos entre diócesis o provincias eclesiásticas con los Vicariatos para apoyarlos con personal sacerdotal y con recursos pastorales.  El gran llamado de este Congreso a nosotros pastores de las diócesis y arquidiócesis fue a una gran ayuda intranacional, sin que descuidemos nuestra ayuda a la Iglesia universal”, aseguró monseñor Castro Quiroga durante su discurso.
DECLARACIÓN MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA
Por su parte monseñor Ettore Balestrero, anticipó que ya hay un compromiso inicial para que cada provincia eclesiástica adopte a un vicariato. “Esta es una auténtica exigencia pastoral de los territorios más débiles”, afirmó el representante de la Santa Sede. Monseñor Castro Quiroga expresó su anhelo para que el pensum nuevo para los seminarios incluya una clara formación misionera universal. En este marco anticipó entregar a los obispos un compendio de la tarea misionera.”Sólo así podemos dar un salto de calidad en nuestro compromiso misionero y ser una iglesia en salida más allá de las fronteras diocesanas y nacionales, como nos lo pide el Papa Francisco”, afirmó el prelado. Finalmente monseñor Ettore Balestrero expresó su deseo para que durante la Asamblea Plenaria se concretice el apoyo a los vicariatos.
DECLARACIÓN MONSEÑOR ETTORE BALESTRERO Fuente: CEC

Asamblea Nacional de los Laicos Misioneros de la Consolata – Colombia

portada webLos días 2 y 3 de julio de 2016, en Jamundí, acogidos por la comunidad de Cali, treinta laicos misioneros de la Consolata están reunidos para su XIII Asamblea Nacional laicos misioneros de la Consolata (LMC) de Colombia. Con el lema “Los LMC, testigos de la misericordia del Padre”, asisten a la Asamblea laicos provenientes de las comunidades de Bogotá, Bucaramanga, Cali y Medellín; participan también un laico de Manizales para conocer el camino, dos sacerdotes y un religioso profeso de Teología de los misioneros de la Consolata, y una hermana misionera de la Consolata. Primer día Con la llegada de los participantes, la Asamblea inició con la oración guiada por los LMC de Cali. En seguida, iluminados por el lema, el P. Julio Caldeira compartió acerca de los LMC que deben reconocerse discípulos, testigos y misioneros de la misericordia de Dios desde el llamado que recibimos de Jesús y fortalecidos por el carisma de la familia Consolata, del cual los LMC son uno de los sujetos carismáticos, como lo son los padres y hermanos misioneros, las hermanas misioneras y los jóvenes misioneros. Por la tarde el equipo de revitalización y reestructuración reflexionó acerca del perfil del LMC, sistematizado en el I encuentro continental americano del LMC realizado en 2010, en Brasil. Los cinco puntos del perfil son: devoción mariana, teniendo a la Virgen Consolata como Madre, modelo y guía; estar disponible a la misión ad gente como acción apostólica; asumir el laicado misionero de la Consolata como vocación ad vitam; estar dispuesto a la formación allamaniana, descubriendo a Jesús en el otro, dando testimonio de vida; compartir el carisma y la espiritualidad (oración, Eucaristía y espíritu de familia). Seguidamente se realizó un trabajo en grupos por localidades y plenaria, reflexionando acerca de los retos que dejan a la vida y misión de LMC. Concluimos la jornada con la celebración eucarística preparada por los LMC de Bogotá y presidida por el P. Julio Caldeira, y un compartir misionero festivo organizado por la comunidad LMC de Cali. Segundo día Este día comenzó con la oración guiada por los LMC de Medellín. Por la mañana, se presentaron los informes del equipo coordinador y de las localidades de Medellín, Cali, Bogotá y Bucaramanga, bien como el bello compartir del testimonio misionero de Danmari Mujica (LMC venezolana que está actualmente en Sucumbíos, Ecuador). Por la tarde el P. Venanzio Mwangi, imc, compartió acerca de la “espiritualidad misionera del laicado”, desde la importancia de tener una auténtica vida según el Espíritu, con el fin de asumir el compromiso que buscamos realizar a cada día. También se compartió el trabajo que se está llevando adelante por la Comisión de Revitalización y Reestructuración (CRR) recordando el camino de nuestra familia Consolata que está conformada por sacerdotes y hermanos, hermanas, laicos y jóvenes misioneros. La Asamblea fue clausurada con la celebración eucarística animada por la Pastoral Afrocaleña, presidida por el P. Venanzio, y con la renovación del compromiso misionero de cada LMC. Como es propio del espíritu caleño, vivimos un verdadero encuentro festivo, donde agradecemos a toda la comunidad de Cali por la acogida y preparación de esta 13ª Asamblea. La próxima Asamblea será los días 1 y 2 de julio de 2017, en Bogotá. Fotos en el facebook: Primer Día / Segundo Día

(Escrito por P. Julio Caldeira, imc / Fotos: Diana Benítez y Diana Arango)

Colombia inaugura la consolidación de un proyecto que generará paz

(Fundación para la reconciliación) – Muchos de nosotros no hemos conocido un país en donde la movilización social y política de quienes reivindican justicia social para las grandes mayorías, no haya estado de una u otra manera vinculada con formas de organización política militares, y en donde, las estrategias de contención de estas expresiones sociales, no haya contado con prácticas de exterminio y persecución militar y paramilitar. Quienes hoy sumamos entre sesenta y setenta años no tuvimos la oportunidad de vivir en un país en el que la protesta social y las exigencias de la satisfacción de los derechos consagrados en las cartas magnas del 86 y del 91, no estuvieran vinculadas de una u otra manera a las propuestas insurreccionales, porque no habían otras condiciones de promover la satisfacción de derechos,  o porque a las organizaciones ligadas a la sostenibilidad de la legitimidad de las diversas instituciones que soportan al estado, no encontraron otros medios que las prácticas del exterminio y la humillación de quienes asumían la protesta social y la reivindicación de la satisfacción de derechos. Así, progresivamente, guerrillas y organizaciones político militares crecieron en diversos rincones, urbanos y rurales de Colombia. Progresivamente crecieron en Colombia organismos de control y sometimiento estatales de esos otros movimientos, surgieron programas de contención de la protesta y reivindicaciones sociales, asesorados por la metrópoli con sede en Washington. Programas que prestaron sus servicios a las precarias y raquíticas instituciones que constituían la arquitectura institucional sobre la que pretendía legitimarse el estado colombiano, y las expresiones hegemónicas de dos partidos heredados por la formación del estado en el siglo XIX. No cesó la horrible noche más que en la letra del himno nacional, porque la herencia de resentimiento y retaliación en la constitución del estado colombiano pasó la frontera de los siglos y logró colarse desde el siglo XIX, por entre el siglo XX, hasta nuestros días avanzados del siglo XXI. En los casi doscientos años de república, un país joven en la historia del mundo  no ha contado con muchos años para la consolidación de la democracia, y si, ha explorado de muchas maneras los caminos de la guerra como vía para la solución de conflictos. Hoy la nación atisba en el acuerdo de paz una nueva posibilidad de construcción de una institucionalidad democrática. En la Fundación para la Reconciliación, hemos trabajado durante los últimos catorce años las pedagogías de la paz desde la perspectiva del perdón y la reconciliación, hemos ofrecido significados acerca de los dos enunciados, y propuesto pedagogías para consolidar en Colombia cultura de paz y democracia. Decidimos escribir este saludo a los avances del proceso de paz de la institucionalidad estatal colombiana, reconociendo como las sendas del odio y la retaliación fueron poco a poco filtrándose por entre los siglos y fueron poco a poco limitando las posibilidades de constituir la legitimidad del estado. Esta consideración última nos permite invitar a la nación Colombiana a inventariar con gran precisión las secuelas que las guerras continuadas en Colombia han podido generar en la tradición de las emociones y de las prácticas políticas e ideológicas, para evitar que las economías del odio y la violencia puedan sobrevivir a la frágil y naciente esperanza de paz, que recién nacida, no deja de aparecer débil a los ojos de muchos, y como vulnerable oportunidad para los intereses de otros oportunistas mercenarios de la guerra y del crimen organizado. Por esta razón los convencidos de la importancia del proceso de paz para la generación de condiciones de vida digna para la mayoría de los colombianos, reconocemos en él, la posibilidad de generar expresiones políticas y sociales que legitimen la amplia gama del espectro de la democracia a plenitud en Colombia.

Jairo Díaz Ferrer (Fundación para la Reconciliación)

Fuente: Fundación para la Reconciliación

CARISMA E INSTITUCIÓN – acerca de la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, “La Iglesia rejuvenece”

 Francisco y Doctrina de la Fe

Hace unos días, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una carta con el título  (“La Iglesia rejuvenece”), dirigida a los obispos y en la que se aborda la relación entre los dones jerárquicos y carismáticos para la vida y misión de la Iglesia, enfatizando que la relación entre ambos es estrecha y articulada: tienen el mismo origen y el mismo propósito. Son dones de Dios, del Espíritu Santo, de Cristo, dados para contribuir de diferentes maneras a la edificación de la Iglesia. Lo carismático cumpliría la función de flexibilizar lo institucional, de modo que la Iglesia no termine identificándose con unas estructuras anquilosadas, estériles e indolentes (por eso se habla del carisma como alma eclesial). Por su parte, lo institucional estaría orientado a darle identidad, continuidad y permanencia —en la historia y en la sociedad— a los dones carismáticos (la institución como cuerpo de la Iglesia). De aquí surge el siguiente dilema: ¿se trata de dos dimensiones de la Iglesia con igual valor y nivel, de modo tal que no se puede privilegiar el carisma sobre la institución ni viceversa? ¿O lo carismático es lo primero y más característico, a lo que debe subordinarse la institucionalidad? Según la carta, un paso decisivo en la correcta comprensión del vínculo entre estos dones se dio en el Concilio Vaticano II. En este sentido, un pasaje emblemático se encuentra en la Lumen Gentium, una de las cuatro constituciones promulgadas por el Concilio: El Espíritu […] guía la Iglesia a toda la verdad, la unifica en comunión y ministerio, la provee y gobierna con diversos dones jerárquicos y carismáticos y la embellece con sus frutos […] No solo santifica y dirige el Pueblo de Dios mediante los sacramentos y los misterios y le adorna con virtudes, sino que también distribuye gracias especiales entre los fieles de cualquier condición, distribuyendo a cada uno según quiere sus dones, con los que les hace aptos y prontos para ejercer las diversas obras y deberes que sean útiles para la renovación y la mayor edificación de la Iglesia. Así, la Iglesia es fundamentalmente carismática, porque ha sido creada por el Espíritu, y desde ahí hay que tratar de entender el sentido y la concreción de lo institucional dentro de ella. Esa dinámica puede describirse en los siguientes términos: para llevar a cabo su misión en la historia, el Espíritu suscita en la Iglesia diversos ministerios y carismas. Ministerios al servicio de la comunidad, que aseguran la estabilidad y la permanencia de la Iglesia en la verdad del Evangelio; y carismas que la enriquecen, estimulan su creatividad e impiden su estancamiento. Y la carta añade que “el mismo Espíritu da a la jerarquía de la Iglesia la capacidad de discernir los carismas auténticos, para recibirlos con alegría y gratitud, para promoverlos con generosidad y acompañarlos con paterna vigilancia”. Respecto a esta “paterna vigilancia” de los carismas, hay que decir que la reflexión eclesiológica, inspirada en el Concilio Vaticano II, afirma que ambas dimensiones (la ministerial o institucional, y la carismática o espiritual) han de complementarse sin que ninguna pretenda imponerse o anular a la otra. De lo contrario, tendríamos ministerios sin Espíritu o carismas sin control, lo que desembocaría, en el primer caso, en el despotismo o el autoritarismo, y, en el segundo, en el caos o la desorganización. La síntesis entre ambas dimensiones, aunque siempre difícil, es la que puede posibilitar que la Iglesia se vaya continuamente renovando a lo largo de la historia sin perder lo que es esencial a ella: su fidelidad a Cristo y al Evangelio. Sobre este último punto, resultan muy ilustrativas las palabras del beato Óscar Arnulfo Romero. En una de sus cartas pastorales afirma lo siguiente: La función de la Iglesia no hay que entenderla de una manera legal y jurídica, como si Cristo hubiera congregado a unos hombres para confiarles una doctrina y darles una carta magna fundacional, permaneciendo él separado de esa organización. No es así. El origen de la Iglesia es algo mucho más profundo. Cristo fundó su Iglesia para seguir estando presente él mismo en la historia de los hombres, precisamente a través de ese grupo de cristianos que forman la Iglesia. La Iglesia es entonces la carne en la que Cristo concreta, a lo largo de los siglos, su propia vida y su misión personal. Si la Iglesia, como se afirma en la carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, rejuvenece por el poder del Evangelio y del Espíritu, lo decisivo es su condición carismática. Y esta realidad básica es la que determinará qué tipo de institución debe ser para estar en coherencia con su esencia y misión. Cabe, en este sentido, recordar el siguiente principio de renovación eclesial: “La Iglesia de Jesucristo debería tener el máximo posible de espiritualidad y el mínimo indispensable de organización”. Carlos Ayala Ramírez – Director de Radio YSUCA
Fuente: ADITAL

PRIMER DÍA DE LA 13ª ASAMBLEA NACIONAL DE LOS LAICOS MISIONEROS DE LA CONSOLATA

Los días 2 y 3 de julio de 2016, en Jamundí, acogidos por la comunidad de Cali, treinta laicos misioneros de la Consolata están reunidos para su XIII Asamblea Nacional laicos misioneros de la Consolata (LMC) de Colombia. Con el tema “Los LMC, testigos de la misericordia del Padre”, asisten a la Asamblea laicos provenientes de Bogotá, Bucaramanga, Cali y Medellín; participan también un laico de Manizales para conocer el camino, dos sacerdotes y un religioso profeso de Teología de los misioneros de la Consolata, y una hermana misionera de la Consolata. En este primer día, iluminados por el tema, el P. Julio Caldeira compartió acerca de los LMC que deben reconocerse discípulos, testigos y misioneros de la misericordia de Dios desde el llamado que recibimos de Jesús y fortalecidos por el carisma de la familia Consolata, del cual los LMC son uno de los sujetos carismáticos, como lo son los padres y hermanos misioneros, las hermanas misioneras y los jóvenes misioneros. Por la tarde el equipo de revitalización y reestructuración reflexionó acerca del perfil del LMC, sistematizado en el I encuentro continental americano del LMC realizado en 2010, en Brasil. Los cinco puntos del perfil son: devoción mariana, teniendo a la Virgen Consolata como Madre, modelo y guía; estar disponible a la misión ad gente como acción apostólica; asumir el laicado misionero de la Consolata como vocación ad vitam; estar dispuesto a la formación allamaniana, descubriendo a Jesús en el otro, dando testimonio de vida; compartir el carisma y la espiritualidad (oración, Eucaristía y espíritu de familia). Seguidamente se realizó un trabajo en grupos por localidades y plenaria, reflexionando acerca de los retos que dejan a la vida y misión de LMC. Concluimos la jornada con la celebración eucarística y un compartir misionero organizado por la comunidad LMC de Cali. La Asamblea seguirá domingo, 3 de julio, con los informes de las localidades, el informe del equipo de reestructuración, el testimonio misionero de la laica Danmari Mujica (misionera venezolana que trabaja en Sucumbíos, Ecuador), y reflexionar acerca del “compromiso del laico misionera de la Consolata”, clausurando el encuentro con la celebración eucarística y la renovación del compromiso misionero de cada LMC. DSCN0107   DSCN0181 DSCN0184   DSCN0187  DSCN0191   DSCN0226 Fotos en el facebook: IMC Colombia-Ecuador
(Escrito por: P. Julio Caldeira, imc / Fotos: Diana Arango y Diana Benítez, lmc)

JULIO ES EL MES DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD, EN POLONIA

DEL 26 AL 31 DE JULIO DE 2016

«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7)

Mensaje Francisco JMJ 2016
Queridos jóvenes:
    Hemos llegado a la última etapa de nuestra peregrinación a Cracovia, donde en el mes de julio del próximo año celebraremos la XXXI Jornada Mundial de la Juventud. En nuestro largo y arduo camino nos guían las palabras de Jesús recogidas en el «sermón de la montaña». Hemos comenzado este recorrido en 2014, meditando sobre la primera de las Bienaventuranzas: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5,3). Para el año 2015 el tema fue «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). En el año que tenemos por delante queremos que nos sirvan de inspiración las palabras: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7).
1. El Jubileo de la Misericordia
Con este tema, la JMJ de Cracovia 2016 se introduce en el Año Santo de la Misericordia, convirtiéndose en un verdadero Jubileo de los Jóvenes de ámbito mundial. No es la primera vez que un encuentro internacional de los jóvenes coincide con un Año jubilar. En efecto, san Juan Pablo II convocó por primera vez a los jóvenes de todo el mundo para el Domingo de Ramos durante el Año Santo de la Redención (1983/1984). Después, durante el Gran Jubileo del Año 2000, más de dos millones de jóvenes de unos 165 países se reunieron en Roma para la XV Jornada Mundial de la Juventud. Como sucedió en estos dos casos precedentes, estoy seguro de que el Jubileo de los Jóvenes en Cracovia será uno de los momentos fuertes de este Año Santo.
Quizás alguno de ustedes se preguntará: ¿Qué es este Año jubilar que se celebra en la Iglesia? El texto bíblico de Levítico 25 nos ayuda a comprender lo que significa un «jubileo» para el pueblo de Israel: Cada cincuenta años los hebreos oían el sonido de la trompeta (jobel) que los convocaba (jobil) para celebrar un año santo, como tiempo de reconciliación (jobal) para todos. En este tiempo se debía recuperar una buena relación con Dios, con el prójimo y con lo creado, basada en la gratuidad. Por ello se promovía, entre otras cosas, la condonación de las deudas, una ayuda particular para quien se empobreció, la mejora de las relaciones entre las personas y la liberación de los esclavos. Jesucristo vino para anunciar y llevar a cabo el tiempo perenne de la gracia del Señor, anunciando a los pobres la buena noticia, la liberación a los cautivos, la vista a los ciegos y la libertad a los oprimidos (cf. Lc 4,18-19). En él, especialmente en su Misterio Pascual, se cumple plenamente el sentido más profundo del jubileo. Cuando la Iglesia en nombre de Cristo convoca un jubileo se nos invita a vivir un tiempo extraordinario de gracia. La Iglesia misma está llamada a ofrecer abundantes signos de la presencia y cercanía de Dios, a despertar en los corazones la capacidad de fijarse en lo esencial. En particular, este Año Santo de la Misericordia «es el tiempo para que la Iglesia redescubra el sentido de la misión que el Señor le ha confiado el día de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre» (Homilía en las Primeras Vísperas del Domingo de la Divina Misericordia, 11 de abril de 2015).
2. Misericordiosos como el Padre
El lema de este Jubileo extraordinario es: «Misericordiosos como el Padre» (cf. Misericordiae vultus, 13), y con el que se armoniza el tema de la próxima JMJ. Intentemos por ello comprender mejor lo que significa la misericordia divina.
El Antiguo Testamento usa varios términos para hablar de la misericordia; los más significativos son los de hesed y rahamim. El primero, aplicado a Dios, expresa su incansable fidelidad a la Alianza con su pueblo, al que ama y perdona eternamente. El segundo, rahamim, se puede traducir como «entrañas», que nos recuerda en modo particular el seno materno y nos hace comprender el amor de Dios por su pueblo como el de una madre por su hijo. Así nos lo presenta el profeta Isaías: «¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré» (Is 49,15). Un amor de este tipo implica hacer espacio al otro dentro de sí, sentir, sufrir y alegrarse con el prójimo. El concepto bíblico de misericordia comprende también un amor concreto que es fiel, gratuito y sabe perdonar. Oseas nos ofrece un hermoso ejemplo del amor de Dios, comparándolo al de un padre hacia su hijo: «Cuando Israel era joven lo amé y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí […] Pero era yo quien había criado a Efraín, tomándolo en mis brazos; y no reconocieron que yo los cuidaba. Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas. Me incliné hacia él para darle de comer» (Os 11,1-4). A pesar de la actitud errónea del hijo, que bien merecería un castigo, el amor del padre es fiel y perdona siempre al hijo arrepentido. Como vemos, en la misericordia siempre está incluido el perdón; «no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo […] Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón» (Misericordiae vultus, 6). El Nuevo Testamento nos habla de la divina misericordia (eleos) como síntesis de la obra que Jesús vino a cumplir en el mundo en el nombre del Padre (cf. Mt 9,13). La misericordia de nuestro Señor se manifiesta sobre todo cuando él se inclina sobre la miseria humana y muestra su compasión hacia quien necesita comprensión, curación y perdón. En Jesús, todo habla de misericordia, es más, él mismo es la misericordia. En el capítulo 15 del Evangelio de Lucas encontramos las tres parábolas de la misericordia: la de la oveja extraviada, la de la moneda perdida y la que conocemos como la del «hijo pródigo». En estas tres parábolas nos impresiona la alegría de Dios, la alegría que él siente cuando encuentra al pecador y lo perdona. Sí, perdonar es la alegría de Dios. Aquí tenemos la síntesis de todo el Evangelio. «Cada uno de nosotros es esa oveja extraviada, esa moneda perdida; cada uno de nosotros es ese hijo que ha derrochado la propia libertad siguiendo ídolos falsos, espejismos de felicidad, y ha perdido todo. Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona nunca. Es un padre paciente, nos espera siempre. Respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel. Y cuando volvemos a él, nos acoge como a hijos en su casa, porque jamás deja, ni siquiera por un momento, de esperarnos con amor. Y su corazón está en fiesta por cada hijo que regresa. Está en fiesta porque es alegría. Dios tiene esta alegría cuando uno de nosotros pecadores va a él y pide su perdón» (Ángelus, 15 septiembre 2013). La misericordia de Dios es muy concreta y todos estamos llamados a experimentarla en primera persona. A la edad de diecisiete años, un día en que tenía que salir con mis amigos, decidí pasar primero por una iglesia. Allí me encontré con un sacerdote que me inspiró una confianza especial, de modo que sentí el deseo de abrir mi corazón en la confesión. Aquel encuentro me cambió la vida. Descubrí que cuando abrimos el corazón con humildad y transparencia, podemos contemplar de modo muy concreto la misericordia de Dios. Estaba seguro de que en la persona de aquel sacerdote Dios me estaba esperando, antes de que yo diera el primer paso para ir a la iglesia. Nosotros le buscamos, pero es él quien siempre se nos adelanta, desde siempre nos busca y es el primero que nos encuentra. Quizás alguno de ustedes tiene un peso en el corazón y piensa: «He hecho esto», «he hecho aquello…». No teman. Él les espera. Él es padre: siempre nos espera. Qué hermoso es encontrar en el sacramento de la Reconciliación el abrazo misericordioso del Padre, descubrir el confesionario como lugar de la Misericordia, dejarse tocar por este amor misericordioso del Señor que siempre nos perdona.
Y tú, querido joven, querida joven, ¿has sentido alguna vez esta mirada de amor infinito que, más allá de todos tus pecados, limitaciones y fracasos, continúa fiándose de ti y mirando tu existencia con esperanza? ¿Eres consciente del valor que tienes ante Dios que, por amor, te ha dado todo? Como nos enseña san Pablo, «la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores» (Rm 5,8). ¿Pero entendemos de verdad la fuerza de estas palabras?
Sé lo mucho que ustedes aprecian la cruz de las JMJ –regalo de san Juan Pablo II–, que desde el año 1984 acompaña todos los Encuentros mundiales. Cuántos cambios, cuántas verdaderas y auténticas conversiones se han verificado en la vida de tantos jóvenes al encontrarse con esta cruz desnuda. Quizás se hicieron la pregunta: ¿De dónde viene esta fuerza extraordinaria de la cruz? He aquí la respuesta: La cruz es el signo más elocuente de la misericordia de Dios. Ella nos da testimonio de que la medida del amor de Dios para con la humanidad es amar sin medida. En la cruz podemos tocar la misericordia de Dios y dejarnos tocar por su misericordia. Quiero recordar aquí el episodio de los dos malhechores crucificados junto a Jesús. Uno de ellos es engreído, no se reconoce pecador, se ríe del Señor; el otro, en cambio, reconoce que ha fallado, se dirige al Señor y le dice: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Jesús le mira con misericordia infinita y le responde: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» (cf. Lc 23,32.39-43). ¿Con cuál de los dos nos identificamos? ¿Con el que es engreído y no reconoce sus errores, o quizás con el otro, el que se sabe necesitado de la misericordia divina y la implora de todo corazón? El Señor, que ha dado su vida por nosotros en la cruz, siempre nos ama con un amor incondicional, que reconoce nuestra vida como un bien y nos da siempre la posibilidad de volver a comenzar.
3. La extraordinaria alegría de ser instrumentos de la misericordia de Dios
La Palabra de Dios nos enseña que «la felicidad está más en dar que en recibir» (Hch 20,35). Precisamente por este motivo la quinta Bienaventuranza declara felices a los misericordiosos. Sabemos que el Señor nos ha amado primero. Pero sólo seremos de verdad bienaventurados, felices, cuando entremos en la lógica divina del don, del amor gratuito, cuando nos demos cuenta de que Dios nos ha amado infinitamente para hacernos capaces de amar como él, sin medida. Como dice san Juan: «Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor […] En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros» (1 Jn 4,7-11).
Después de haberles explicado de modo muy resumido cómo realiza el Señor su misericordia con nosotros, quiero sugerirles algunos modos concretos de ser instrumentos de esta misma misericordia hacia nuestro prójimo.
Me viene a la mente el ejemplo del beato Pier Giorgio Frassati. Él decía: «Jesús me visita cada mañana en la Comunión, y yo, según mi miseria, se la devuelvo visitando a los pobres». Pier Giorgio era un joven que había entendido lo que quiere decir tener un corazón misericordioso, sensible a los más necesitados. Les daba algo más que cosas materiales; se daba a sí mismo, gastaba tiempo, palabras, capacidad de escucha. Servía siempre a los pobres con gran discreción, sin ostentación. Vivía realmente el Evangelio que dice: «Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto» (Mt 6,3-4). Fíjense en que un día antes de su muerte, cuando estaba gravemente enfermo, daba disposiciones sobre cómo ayudar a sus amigos necesitados. En su funeral, los familiares y amigos se quedaron atónitos por la presencia de tantos pobres, para ellos desconocidos, que el joven Pier Giorgio visitaba y ayudaba.
A mí siempre me gusta asociar las Bienaventuranzas evangélicas con el capítulo 25 de Mateo, cuando Jesús nos presenta las obras de misericordia y dice que seremos juzgados con respecto a ellas. Les invito por tanto a descubrir de nuevo las obras de misericordia corporales: visitar y cuidar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que yerra, perdonar al que nos ofende, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, rogar a Dios por los vivos y difuntos. Como pueden ver, la misericordia no es «buenismo» ni un mero sentimentalismo. Aquí se demuestra la autenticidad de nuestro ser discípulos de Jesús, de nuestra credibilidad como cristianos en el mundo actual.
A ustedes, jóvenes, que son muy concretos, quisiera proponerles que, para los primeros siete meses del año 2016, elijan una obra de misericordia corporal y otra espiritual para ponerlas en práctica cada mes. Déjense inspirar por la oración de santa Faustina, humilde apóstol de la Divina Misericordia en nuestra época:
«Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla […]
a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos […]
a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mi prójimo sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos […]
a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras […]
a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio […]
a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo» (Diario 163).
El mensaje de la Divina Misericordia constituye un programa de vida muy concreto y exigente, pues implica el obrar. Una de las obras de misericordia más evidente, pero quizás más difícil de poner en práctica, es la de perdonar a quien te ha ofendido, a quien te ha hecho daño, a quien consideramos un enemigo. «¡Qué difícil es, muchas veces, perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices» (Misericordiae vultus, 9).
Me encuentro con tantos jóvenes que dicen estar cansados de este mundo tan dividido, en el que se enfrentan seguidores de facciones diferentes, hay muchas guerras e incluso quien usa la propia religión como justificación para la violencia. Tenemos que suplicar al Señor que nos dé la gracia de ser misericordiosos con quienes nos hacen daño. Igual que Jesús, que en la cruz rezaba por los que le habían crucificado: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34). La misericordia es el único camino para vencer el mal. La justicia es necesaria, cómo no, pero ella sola no basta. Justicia y misericordia tienen que caminar juntas. Cómo me gustaría que todos nos uniéramos en una misma oración, implorando desde lo más profundo de nuestros corazones que el Señor tenga misericordia de nosotros y del mundo entero.
4. Cracovia nos espera
Faltan pocos meses para nuestro encuentro en Polonia. Cracovia, la ciudad de san Juan Pablo II y de santa Faustina Kowalska, nos espera con el corazón y los brazos abiertos. Creo que la Divina Providencia nos ha guiado para celebrar el Jubileo de los Jóvenes precisamente ahí, donde han vivido estos dos grandes apóstoles de la misericordia en nuestro tiempo. Juan Pablo II intuyó que éste era el tiempo de la misericordia. Al comienzo de su pontificado escribió la encíclica Dives in Misericordia. En el Año Santo del 2000, canonizó a sor Faustina, instituyendo también la fiesta de la Divina Misericordia en el segundo domingo de Pascua. En el año 2002 consagró personalmente en Cracovia el Santuario de Jesús Misericordioso, encomendando el mundo a la Divina Misericordia y con el deseo de que este mensaje llegase a todos los habitantes de la tierra, llenando los corazones de esperanza: «Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad» (Homilía para la Consagración del Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia, 17 agosto 2002).
Queridos jóvenes, Jesús misericordioso, representado en la imagen venerada por el pueblo de Dios, en el santuario de Cracovia a él dedicado, los espera. Él se fía de ustedes y cuenta con ustedes. Tiene tantas cosas importantes que decirles a cada uno de ustedes… No tengan miedo de contemplar sus ojos llenos de amor infinito hacia ustedes y déjense acariciar por su mirada misericordiosa, dispuesta a perdonar cada uno de sus pecados, una mirada que es capaz de cambiar la vida de ustedes y de sanar las heridas de sus almas, una mirada que sacia la sed profunda de sus jóvenes corazones: sed de amor, de paz, de alegría y de auténtica felicidad. Vayan a él y no tengan miedo. Vayan para decirle desde lo más profundo de sus corazones: «Jesús, confío en ti». Déjense tocar por su infinita misericordia, para que ustedes a su vez, mediante las obras, las palabras y la oración, se conviertan en apóstoles de la misericordia en nuestro mundo herido por el egoísmo, el odio y tanta desesperación.
Lleven la llama del amor misericordioso de Cristo –de la que habló san Juan Pablo II– a los ambientes de su vida cotidiana y hasta los confines de la tierra. En esta misión, yo los acompaño con mis mejores deseos y mi oración. En este último tramo del camino de preparación espiritual hacia la próxima JMJ de Cracovia, los encomiendo a la Virgen María, Madre de la Misericordia, y los bendigo de todo corazón.
Papa Francisco
Vaticano, 15 de agosto de 2015 Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

ÁFRICA: la deforestación amenaza al pueblo pigmeo

(ANTENA MISIONERA)

El continente africano alberga una población de unos 920.000 pigmeos. Sus comunidades están fragmentadas y en peligro de extinción debido a los desplazamientos forzosos.

Los pigmeos son uno de los pueblos más singulares del continente africano, no tanto por su corta estatura, sino por su divergencia genética con el resto de los seres humanos. Sin embargo, hasta ahora no se sabía cuál era el tamaño de estas poblaciones nómadas. Ahora, un reciente estudio publicado en la revistaPlos Oneha estimado que hay alrededor de 920.000 pigmeos en África central, pero sus comunidades están fragmentadas y en peligro de extinción debido a la deforestación y a los desplazamientos forzosos.

El investigador español Jesús Olivero lleva varios años evaluando el impacto de los pueblos indígenas sobre la fauna. En uno de sus últimos estudios, este biogeógrafo trató de analizar el caso del pueblo pigmeo, pero para ello necesitaba conocer cuál es su población y cuáles son las principales áreas que habitan.

El científico recurrió a la bibliografía sobre el tema, pero, según ha explicado a EL ESPAÑOL, se encontró con que “había una laguna en el conocimiento sobre el tamaño de las poblaciones indigenas que habitan en las selvas centroafricanas”, así que tuvo que ponerse en contacto “con antropólogos que pudieran ofrecer una visión objetiva sobre estas poblaciones”.

Así comenzó un proyecto en el que han participado 26 científicos de diferentes disciplinas, entre biólogos, geógrafos y, por supuesto, antropológos. “Lo que hicimos fue poner en contacto a todas las personas que habían trabajado con pigmeos de forma local, luego creamos un modelo que pudiera abarcar toda la cuenca del Congo y utilizamos esos datos parciales para hacer una extrapolación a todo el continente”, asegura Olviero, miembro del grupo de Biogeografía, Diversidad y Conservación de la Universidad de Málaga y uno de los principales autores del estudio.

UNO DE LOS PUEBLOS MÁS ANTIGUOS Se cree que los pigmeos constituyen una de las poblaciones humanas más antiguas de África, y se estima que divergieron de los demás grupos africanos hace unos 70.000 años, al adaptarse a la vida en la selvas ecuatoriales africanas. Aunque aún existen controversias sobre la posible explicación de su baja estatura, de menos de metro y medio para los varones adultos, las hipótesis tradicionales suponen que su pequeño tamaño es, precisamente, una adaptación a la vida en la selva. La mayor parte de los asentamientos se encuentran en lo profundo de los bosques centroafricanos, lo que les permite vivir de la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres, lejos de las ciudades o de las áreas agrícolas o de cría de ganado que son ocupadas por otros grupos étnicos. Precisamente la localización de sus asentamientos en lugares de difícil acceso y alejados de las carreteras es lo que hace que haya pocos datos sobre su población. Aún así, los investigadores contaron con la información disponible de 654 campamentos y asentamientos pigmeos situados en cinco de los nueve países donde se sabe que se encuentran estas poblaciones indígenas. MODELO PARA CONTAR ANIMALES Y PLANTAS Gracias a estos datos, los investigadores pudieron comparar las características de las zonas en las que se sabe que hay población indígena con aquellas en las que no hay. “Así conseguimos una función matemática que nos ofrece la probabilidad de encontrar poblaciones de pigmeos en función de las condiciones ambientales”, explica Olviero. Estas ecuaciones definen en qué grado es favorable a la presencia de estos asentamientos cada zona estudiada, una técnica que se utiliza habitualmente para el recuento de animales y plantas en áreas de las que se carece de información. Los resultados del modelo mostraron que las áreas más favorables eran las que contenían bosques tropicales y en las que las variables de presión humana eran inferiores. Estas zonas son aquellas contenidas dentro de la región conocida como la cuenca del Congo, que representa el 89% de las selvas tropicales de África. “El bosque es el factor más importante, ya que es el que define el modo de vida de los pigmeos”, asegura Olivero. Una vez obtenido el modelo que indicaba cuáles eran las zonas más favorables, los investigadores cruzaron esta información con los datos existentes sobre los tamaños y la ubicación de algunos asentamientos pigmeos, de forma que pudieron estimar la población total en el continente. “Creemos que es posible que haya alrededor de 920.000 pigmeos (más del 60% en la República Democrática del Congo) dentro de las áreas forestales favorables en el África central”, aseguran los autores en el estudio. UN MAPA PARA AYUDAR A PROTEGERLOS  Pero el número de pigmeos no es, según Olivero, el dato más importante que ofrece el estudio, sino “poder establecer un mapa aproximado de cual es su situación”, ya que estos pueblos indígenas se suelen enfrentar a problemas relacionados con el territorio que ocupan. “A menudo se subestima su presencia y eso lleva a establecer políticas de uso de los recursos naturales que no tienen en cuenta que éstos ya están siendo utilizados por personas que dependen de ellos para subsistir”, asegura este investigador. Según los autores del estudio, la fragmentación de las poblaciones pigmeas existentes, junto con la presión de las industrias mineras y agrícolas, ponen en peligro su futuro, por lo que “hay una necesidad urgente de crear políticas que puedan mitigar las amenazas a la cultura y el estilo de vida de estos pueblos indígenas”. DESPLAZAMIENTOS FORZOSOS Además, el estudio ha puesto de manifiesto que varios asentamientos pigmeos se encuentran en zonas poco favorables para su modo de vida. Según Olivero, si estas poblaciones están ahí no es por que el modelo falle, sino porque “han sido desplazadas”. Varios estudios anteriores muestran que, si bien es cierto que algunos grupos que se han trasladado voluntariamente lejos de las áreas forestales en busca de oportunidades de trabajo y comercio, otros muchos están siendo reubicados como parte de los programas oficiales de sedentarización creados por algunos gobiernos y que, a menudo, han tenido consecuencias graves para su forma de vida. “Se imponen modelos de desarrollo europeos, incluso bajo el argumento de que la presencia de grupos indígenas y la protección de áreas de conservación de la naturaleza son incompatibles”, argumentan los científicos. Sin embargo, los investigadores defienden que la inclusión de estos pueblos en la conservación de los bosques puede tener efectos positivos, ya que ellos son los principales interesados en proteger y conservar los recursos naturales: simplemente de ellos depende su supervivencia. FUENTE: ANTENA MISIONERA

Comienza hoy en Santa Marta el VII Congreso Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera

 Iglesia en Santa Marta recibirá más de 1300 niños y adolescentesAfiche_CONIAM

A partir del 30 de junio y hasta el 03 de julio se llevará a cabo en la ciudad de Santa Marta el VII Congreso de Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM) 2016, que congregará a más de 1300 niños y adolescentes de distintos lugares del país. “El Obispo de Santa Marta, monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval y el Secretario de las Obras Misionales Pontificias (OMP), Padre Misael Díaz expresan la alegría de recibir el 30 de junio las delegaciones que visitarán la ciudad con motivo del Congreso de niños y adolescentes”, según lo señala un comunicado de esta iglesia particular. “Desde la elección de la ciudad de Santa Marta como sede del VII CONIAM, hace cuatro años en Bucaramanga, el equipo de la OMP en la diócesis se dedicó a la tarea de organizar la logística de todo el evento. Para esta fecha cercana al Congreso todo está previsto para que los participantes puedan vivir la experiencia de la fe en la tarea y lugar de los niños y adolescentes en la misión de la Iglesia”, continúa el mensaje. Por su parte la Policía de Infancia y Adolescencia se unirán a este acontecimiento eclesial, poniendo a disposición sus uniformados, quienes prestarán el apoyo y la seguridad  por el buen desempeño de este acontecimiento de iglesia, así lo dio a conocer la Coronel Sandra Vallejo, Comandante de esta Institución. Las actividades se desarrollarán en dos lugares de la ciudad, el Colegio Franciscano San Luis Beltrán, donde se realizará la programación del 1 y 2 de julio, y la parroquia Nuestra Señora del Carmen del barrio Pescaito, desde donde saldrá la marcha hacia la Catedral como conclusión del CONIAM. El jueves 30 de junio, será el recibimiento de los participantes del Congreso, quienes llegarán a la ciudad y serán recibidos por las familias destinadas para el hospedaje; el 1 de julio a las 7:00 a.m. iniciará la programación del día en las instalaciones del Colegio San Luis Beltrán y asimismo el 2 de julio donde se ha dispuesto la realización de talleres y charlas; el 3 la marcha de clausura y la misa en la Catedral presidida por monseñor Piedrahita Sandoval. Más información Invitación: Monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval Fuente: CEC

Presidente del CIMI denuncia violencia contra indígenas ante el Papa Francisco

Roque Paloschi y papa Francisco(REPAM).- Vivimos en Brasil una situación desesperada frente al sufrimiento de nuestros primeros habitantes, afirma monseñor Roque Paloschi, en carta al Papa Francisco, al momento de entregarle el “Relatorio de la Violencia contra los Pueblos Indígenas en 2014”. “La indiferencia, el avance de los grandes proyectos de agro-negocio, la construcción de las grandes hidroeléctricas, las empresas mineras, y la devastación del medio ambiente en general. Todo eso trae consecuencias desastrosas a los pueblos indígenas”, afirma. Monseñor Paloschi, es presidente del Consejo Indigenista Misionero y arzobispo de la diócesis amazónica de Porto Velho. En la carta entregada al Papa, el Arzobispo agradece la atención que el pontífice ha dedicado a la problemática indígena y comunica las dificultades que enfrentan los pueblos indígenas en Brasil. En particular, cita la actual situación de extrema vulnerabilidad que viven los indígenas Guariní y Kaiowá en Mato Grosso do Sul, víctimas de un reciente ataque paramilitar en Caarapó, en el que fue asesinado el indígena Clodiodi Aquileu Rodrigues de Souza. “Los Guaraní Kaiowá han visto negados su derecho a sus tierras, además de sufrir repetidas violencias de grupos paramilitares y la continua despreocupación del propio estado”, afirma monseñor Roque. En diversas ocasiones, el Papa Francisco se pronunció en relación a la importancia del respeto a los pueblos indígenas y sobre la necesidad de “buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida”, como lo escribió en la encíclica Laudato Si, sobre el Cuidado de la Casa Común. El Papa Francisco, en sus encuentros con los pueblos originarios (Bolivia y México), pidió perdón a las comunidades indígenas en nombre de la Iglesia, “por los crímenes cometidos contra los pueblos nativos durante la llamada conquista de América”. “Estamos profundamente agradecidos por su ternura y proximidad con los pueblos originarios del mundo”, afirma monseñor Paloschi en la carta entregada al Papa. “Contamos con su oración y bendición a los pueblos originarios de Brasil”, concluye, subrayando que Francisco será bienvenido cuando visite este país amazónico. Lea, abajo la carta del presidente del CIMI, Monseñor Roque Paloschi, al Papa Francisco: Roma, 29 de junho de 2016. Santo Padre, Em primeiro lugar, desejo agradecer a confiança pela minha nomeação como arcebispo de Porto Velho-Rondônia na Amazônia brasileira. Peço a sua bênção e a sua oração para que eu possa viver a missão nos caminhos da simplicidade e humildade, sendo um irmão entre os irmãos e irmãs. Mas hoje também quero suplicar uma bênção muito especial para uma outra missão que a Igreja do Brasil me confiou: animar e acompanhar missionários e missionárias do Brasil que trabalham junto aos povos indígenas, como presidente do Conselho Indigenista Missionário – CIMI. Somos profundamente agradecidos pela sua ternura e proximidade com os povos originários do mundo, como sentimos na sua Encíclica Laudato Si, nos encontros na Bolívia, México e em outros pronunciamentos. Vivemos no Brasil uma situação desesperadora diante do sofrimento dos nossos primeiros habitantes; a indiferença, o avanço dos grandes projetos do agronegócio, a construção da grandes hidrelétricas, a mineração, e a devastação do meio ambiente em general. Isso tudo traz consequências desastrosas aos povos indígenas. A ONU tem denunciado em particular a violência contra os Guarani Kaiowá no Mato Grosso do Sul. Os Guarani Kaiowá tem visto o direito às suas terras ser negado, além de sofrerem repetidas violências de grupos paramilitares e o continuado descaso do próprio Estado. Estudiosos chegam a afirmar haver um genocídio do povo Guarani Kaiowá. Queremos agradecer o seu apoio ao trabalho da Comissão Episcopal para a Amazônia coordenado pelo seu amigo particular Cardeal Claudio Hummes. Alegra-nos muito o seu carinho para com a REPAM – Rede Eclesial Pan-Amazônica e também sua atenção e estima pelo trabalho do CIMI. Trago aqui o relatório de violência contra os povos indígenas, produzido pelo Conselho Indigenista Missionário. Santo Padre, isso só nos entristece e nos envergonha como brasileiros e cristãos. Mas posso lhe assegurar que há um grande número de missionários e missionárias que vivem martirialmente junto aos povos indígenas, na defesa da vida e da criação. Contamos com a sua oração e bênção aos povos originários do Brasil. Estamos nos preparando para sua visita ao Brasil em comemoração aos trezentos anos de Nossa Senhora Aparecida. Povos indígenas já sonham e aguardam uma visita sua, em qualquer lugar do Brasil onde estejam, como sinal de seu amor paternal aos primeiros habitantes de nossas terras ameríndias. Obrigado e conte sempre com minha estima e prece. Roque Paloschi Arcebispo de Porto Velho e Presidente do Cimi

Año de la misericordia, decenio internacional para los afrodescendientes y la acción evangelizadora de la Iglesia católica en medio del pueblo negro en el continente

DSC_0034 Artículo escrito por el P. Venanzio Mwangi, IMC, publicado por la “Revista Medellín” No.164 (Publicación del CEBITEPAL, especializada en temas biblicos, teologicos, sociales y pastorales), donde dedica 15 paginas a un tema considerado ser un aporte a la reflexión bíblica, teológica, pastoral y social entorno al “Año de la misericordia, decenio internacional para los afrodescendientes y la acción evangelizadora de la Iglesia católica en medio del pueblo negro en el continente”. Descargue aquí: Revista Dimensión Misionera