Cruzando Fronteras, construyendo la Paz…

Ayer se concluyeron los proyectos educativos y comunitarios dirigidos por jóvenes extranjeros de Brasil, Puerto Rico y Francia en los barrios de Moralba y Santa Rosa, sectores de la Parroquia Madre del Divino Amor, parroquia que acompañan pastoralmente los formados del filosofado de la Consolata de Bogotá. AIESEC 2 Siete semanas en las que se desarrollaron tres proyectos en articulación con la organización de intercambio estudiantil mundial AIESEC: – Golombiao, futbol para la paz – Horizontes: iniciativa de formación en derechos humanos – We speak, clases de inglés y portugués. Estas iniciativas buscan ser pasos para la construcción de una pastoral afro en uno de los sectores de la ciudad, donde algunos de los niños y jóvenes son víctimas del conflicto armado colombiano, los cuales llegaron desde 2005 y son acompañados por diferentes organizaciones, como el Centro COMParte, por medio de acciones de promoción humana y espiritual. Cada uno de los proyectos fue desarrollado para crear un ambiente de paz y construcción comunitaria, sembrando en niños y jóvenes valores para la búsqueda de caminos de conciliación y encuentro de culturas, por ser Santa Rosa el lugar donde conviven personas de diferentes regiones del país que han llegado por diversos motivos migratorios. Esta experiencia de intercambio universitario y profesional logro articular en estas semanas diferentes fuerzas sociales que convergen en el sector como son: Centro COMParte, Fundación Proyectar Sin Fronteras, seminaristas de los Misioneros de la Consolata, proyecto Atrapasueños y Comedor comunitario Crdc Puente Colorado. El desafío para la Parroquia es darle continuidad a cada uno de los proyectos para seguir construyendo un territorio de paz. Por: Jonathan Acuña, seminarista.

“Necesito sacerdotes que amen la misión”: Mons. Quintero Díaz

Sacerdotes que se le midan a todo, colaboración económica para solventar obras de evangelización y actualización de los presbíteros, son tres necesidades urgentes que debe resolver el Vicariato Apostólico de Leticia, así lo aseguró monseñor José de Jesús Quintero Díaz.

Nota Vicariato Apostólico de Leticia
ENTREVISTA MONSEÑOR JOSÉ DE JESÚS QUINTERO DÍAZ
En esta misma línea expresó que las obras de evangelización, concretamente capillas que se van construyendo requieren de un apoyo económico. Si bien Obras Misionales Pontificias (OMP) colabora con recursos, todavía hace falta más aportes para finalizar estas obras. La formación de los sacerdotes es otro requerimiento. El obispo aseguró que faltan recursos para la formación permanente en pastoral, liturgia y otras áreas fundamentales para cumplir la misión evangelizadora en la región. Este territorio todavía no cuenta con la posibilidad de sostener a los presbíteros, por ello la presencia, bajo colaboración, de los sacerdotes en este territorio solo será posible si las jurisdicciones costean los gastos de su manutención. “Aquí tenemos muchas limitaciones, pero si quieren venir les aseguro que no les faltará el pancito de cada día”, aseguró el prelado. Monseñor Quintero Díaz explicó que la necesidad de sacerdotes se debe a que en este territorio se ha presentado un éxodo de presbíteros debido a la falta de identidad con la región. “Muchos de los sacerdotes no hicieron su proceso en el vicariato”, añadió el obispo. Actualmente cuenta con un seminarista de origen indígena. Espera que en el futuro las diócesis puedan formar seminaristas con un perfil que se adecue a las necesidades de su región.
Para ver en alta resolución haga clic sobre la imagen Leticia cuenta con 12 parroquias que están ubicadas en el Amazonas (6), el Putumayo (3) y en el Caquetá (3). Por la topografía de la región solo dos transportes sirven para el desplazamiento: lanchas con motor fuera de borda y aviones. Explicó que el transporte más costoso es la lancha y que los vuelos suelen salir cada 15 días. A nivel social esta región no está exenta de la pobreza, la precariedad en la educación y la salud, sin embargo tiene fortalezas que le permiten subsistir, como por ejemplo la solidaridad y la riqueza natural. Comentó que permanentemente se realizan brigadas de salud entre Colombia, Brasil y Perú. Expresó que una de sus preocupaciones es la de apoyar a los pobladores para que puedan completar sus estudios básicos y en algunos casos superiores. Aseguró que esta región “está libre” del flagelo de la violencia. Monseñor José de Jesús Quintero Díaz fue nombrado Vicario Apostólico de Leticia el 2 de febrero de 2001  por San Juan Pablo II. Fuente: CEC

Inauguración de la 31º Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia (Polonia)

Esperando al Papa el Arzobispo de Cracovia inaugura la JMJ 2016, invitando a utilizar en estos días “el lenguaje del Evangelio, el lenguaje del amor”

(RV).-  “Queridos amigos ¡bienvenidos a Cracovia!” El saludo del card. Stanislaw Dziwisz resonó fuerte el martes 26 de julio por la tarde en la inmensa explanada del Parque Blonia al presidir en la capital polaca la Santa Misa de apertura de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud ante miles de chicos y chicas de todo el mundo. “Ha llegado la hora esperada desde hace tres años”, comenzó diciendo emocionado el Arzobispo de Cracovia. “La hemos esperado desde el día en el que el Papa Francisco anunció en Rio de Janeiro que la próxima Jornada Mundial de la Juventud sería en Polonia”.“Han llegado desde todos los continentes y de todas las naciones, del oriente y del occidente, del norte y del sur de nuestro globo”, observó el prelado. “Traen con ustedes muchas experiencias. Tienen muchos deseos. Hablan muchas lenguas. Pero desde hoy todos utilizaremos el lenguaje del Evangelio. El lenguaje del amor. El lenguaje de la fraternidad, de la solidaridad y de la paz”. Al dar una vez más a todos su calurosa bienvenida a la “ciudad de Karol Wojtyła”, Dziwisz recordó que allí precisamente san Juan Pablo II maduró en su servicio a la Iglesia y desde allí se puso en camino por los senderos del mundo para anunciar el Evangelio de Jesucristo. “Bienvenidos a la ciudad en la cual vivimos de manera particular el misterio y el don de la Divina Misericordia”, subrayó. “Jesucristo nos habla hoy, en Cracovia, a orillas del río Vístula, que atraviesa toda Polonia, de los montes al mar”. El Arzobispo de Cracovia invitó luego a los jóvenes a formularse las siguientes preguntas y a buscar las respuestas. ¿Desde dónde venimos a este encuentro? ¿Hoy, en este momento de nuestra vida, dónde estamos? ¿Desde este momento, en qué dirección colocaremos el resto de nuestra vida? ¿Qué nos llevaremos de este lugar?  “En estos días compartamos lo más precioso que tenemos. Compartamos nuestra fe, nuestras experiencias, nuestras esperanzas. Queridos jóvenes amigos, en estos días modelen sus pensamientos y sus corazones”, fue su invitación. “Cracovia vive del misterio de la Divina Misericordia, gracias también a  la humilde Sor Faustina y gracias a Juan Pablo II, que han sensibilizado a la Iglesia y al mundo sobre esta particular característica de Dios”, Recordó. “Regresando a sus países, a sus casas y comunidades, llévense la chispa de la misericordia.   Lleven  a los demás la llama de su fe y con ella enciendan otras llamas, para que los corazones humanos latan al ritmo del Corazón de Jesús, que es ‘fuente ardiente de caridad’. Que la llama del amor envuelva a todo nuestro mundo, para que en él no haya más egoísmo, violencia e injusticia, sino sobre nuestra tierra se refuercen la civilización del bien, de la reconciliación, del amor y de la paz”. En su homilía citando al profeta Isaías que hoy nos habla de lo “hermosos que son los pasos del que trae la buena noticia”, el card. Dziwisz puntualizó que ese mensajero fue Juan Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud, amigo de los jóvenes y de las familias. “También  ustedes sean tales mensajeros. Lleven por el mundo la buena noticia de Jesucristo. Testimonien que vale la pena confiar en Él. Abran de par en par las puertas de su corazón a Cristo”, finalizó. (RC-RV) FUENTE: Radio Vaticano

NOTA: De la Consolata participan un grupo de jóvenes: 17 de Italia, 21 de España, 5 de Portugal, 19 de Kenya, 32 de México, 10 de Colombia e 11 de Polonia. Están acompañados por 17 sacerdotes (13 IMC y 4 diocesanos), 3 seminaristas e por el obispo José Luis Ponce de León (argentino que es obispo en Swazilandia – Sudáfrica). Los participantes de Colombia son 10 jóvenes de la parroquia Madre de las Misiones, de Bogotá.

Alvaro Jaime Gacharná Camero en Instagram_ “Grupo consolata”Modelia Colombia JMJ

FRANCIA: El imán de Normandia llora el asesinato de su amigo el cura

Los musulmanes locales: “Todas nuestras oraciones son para su familia y la comunidad católica”

El sacerdote Jacques Hamel

El Sacerdote Jacques Hamel (Foto Web De La Parroquia)

(ZENIT – Roma).- El presidente del Consejo regional del culto musulmán de la región de Alta Normandía, Mohammed Karabila, encargado de la mezquita de la ciudad de Etienne-du-Rouvray, se definió “horrorizado por la muerte de mi amigo”, el sacerdote Jacques Hamel, este martes en la iglesia. Dos individuos con arma blanca perpetraron el ataque contra la iglesia de la pequeña ciudad de Normandía, realizando una arenga, matando al sacerdote e hiriendo gravemente a otra persona. “Todas nuestras oraciones son para su familia y la comunidad católica” declaró el líder musulmán de la mezquita construida en el año 2000 en un terreno ofrecido por la parroquia católica de la ciudad. Refiriéndose al sacerdote señaló: “Es alguien que dio su vida por los demás. En la mezquita estamos anonadados” añadió. El sacerdote y el imán se conocían bien y habían tenido diversos encuentros, “desde las intervenciones públicas hasta en las salas de fiestas”, dijo. “Nosotros eramos parte de un comité interconfesional fundado hace 18 meses. Nosotros debatíamos sobre religión convivencia juntos”, añadió. Según el periódico Paris-Normadie, uno de los comités se reunió en diciembre del año pasado, en el que participaron unas doscientas personas, creyentes o no, sacerdotes, rabinos, musulmanes, militantes, asociaciones de barrio, reflexionaron sobre la idea de “vivir juntos”. “Hace 18 meses iniciaron a atacar a los civiles y ahora ellos apuntan a los símbolos religiosos y toman como pretexto nuestra religión. Esto no es posible” dijo. FUENTE: ZENIT

Monseñor Luis Augusto Castro, imc: artesano de la paz…

Monseñor Luis Augusto Castro, trabajador constante en la solución de conflictos, de posiciones vehementes y espíritu conciliador. Considerado como un auténtico misionero de la paz…

Presentamos a continuación algunos apartes de la entrevista realizada por la oficina de comunicaciones de la arquidiócesis de Bogotá, al actual arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga es Bogotano, nació el 08 de abril de 1942, tiene 74 años. Estudió en el Instituto San Bernardo De la Salle de Bogotá de la  Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y en el Seminario Menor de los Padres  Misioneros de la Consolata. Cursó los estudios de filosofía en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Estudió teología en la Universidad Urbaniana en Italia. Recibió la ordenación sacerdotal en Roma, el 24 de diciembre de 1967. Siendo sacerdote, realizó una especialización en orientación psicológica en la  Universidad de Plttsburg y obtuvo el doctorado en teología en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Entre 1973 y 1975 ejerció como vicario cooperador de la Parroquia de la Catedral y rector de la Universidad de la Amazonía en Florencia, departamento de Caquetá. Posteriormente, entre 1975 y 1978, monseñor Castro asumió como director del Seminario Mayor para los estudios de Filosofía del Instituto Misiones Consolata en Bogotá y simultáneamente Consejero Provincial. Entre 1978 y 1981 trabaja como superior provincial de su Instituto en Colombia. Luego, entre 1981 y 1986 es consejero general del mismo Instituto en Roma. De Roma al Caguán Monseñor Castro Quiroga el 17 de octubre de 1986 es consagrado como obispo titular y vicario apostólico en San Vicente del Caguán y Puerto Leguízamo, en los departamentos de Caquetá y Putumayo, labor que desempeñó por 13 años. Luego, el 4 agosto de 1995, ingresa a la Comisión de Conciliación Nacional y comienza una gira por diferentes municipios del país en pro de la paz y los diálogos. El 14 de marzo de 1998 fue nombrado Arzobispo de Tunja. Entre 2002 y 2005 fue Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. El 5 de julio de 2005 al 5 de julio de 2008 fue elegido Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Fue reelegido en el cargo de Presidente de la Conferencia Episcopal el 9 de julio de 2014 por un periodo de 3 años, a la fecha. Experiencias de trabajo duras, pero gratificantes por la labor cumplida Dialogar con monseñor Castro es llenarse de paz y de alegría, ante un cúmulo de experiencias de trabajo a favor de los más desprotegidos como indígenas y colonos de diferentes partes del país, con los que realizó un trabajo alrededor de la guerrilla, del narcotráfico y de muchas circunstancias que se vivieron en la región en aquella época. Entre los departamentos del Caquetá y el Putumayo, aprendió el difícil idioma de las negociaciones en medio del conflicto armado. Sin embargo la misión fue cumplida; se lograron construir comunidades cristinas”, aseveró. Es reconocido como un pastor auténtico que trabaja por el desarrollo de las comunidades, la protección a los más pobres y su inquebrantable vocación por la paz y la sana convivencia. Todos somos constructores de un nuevo país En noviembre de 2010, monseñor Castro recibió el premio nacional de paz honorífico, un importante reconocimiento a su labor en defensa de la vida y por la reconciliación. El premio fue otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Pero de estos reconocimientos habla poco, es más casi ni los menciona, su sencillez es desbordante, por esta razón es un convencido que la paz se construye entre todos, volviendo a la sensibilidad del ser humano y por supuesto a la práctica de la misericordia, que para él es una acción, es verdaderamente, un arte. Conozca más detalles de la entrevista hecha a monseñor Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, invitado especial de la arquidiócesis de Bogotá.
Fuente: Of. comunicaciones Arquidiócesis de Bogotá

29 años del martirio de Alejandro Labaka e Inés Arango

Coca – Ecuador, 21 de julio de 1987 – 21 de julio de 2016

Alejandro Labaka, Vicario de Aguarico, e Inés Arango, misionera, en la selva ecuatoriana.

El 21 de julio de 1987, el obispo capuchino Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango, dos misioneros en la Amazonia ecuatoriana, fueron matados por las lanzas de los nativos huaorani. Frente a la explotación de los recursos naturales de parte de las grandes compañías petroleras, el obispo había priorizado la vida de las personas y defendido con coraje los derechos de las minorías indígenas. Paradójicamente, los indígenas, que se sentían acorralados, mataron a los dos misioneros que les ofrecían su apoyo.
En 1966 «aparecieron» los últimos restos de un pueblo indígena, y les llamaron los tetetes. Al poco tiempo, estos pocos supervivientes volvieron a desaparecer selva adentro. Pero el padre Alejandro Labaka, responsable de los capuchinos que se habían encontrado con los tetetes, tomó en serio este hecho y reflexionó sobre dicha circunstancia: «La sociedad no suele preocuparse mucho de los pueblos pequeños, tienen otros problemas y se olvidan de la gente de la selva… pero los misioneros debemos creer en el Evangelio, allí Jesús dice que dejó las 99 ovejas para buscar una; los que son pocos tienen tanto valor como los muchos; Jesús se preocupó de los pequeños y abandonados. Así debemos hacer. Estas minorías indígenas son los más antiguos pobladores de Ecuador, son los verdaderos dueños de su país, los que estaban acá antes del Estado, muy anteriores a la República y a sus leyes, y debemos ayudar a que la sociedad los reconozca como los primeros ciudadanos, los respete, los ayude y los proteja». Durante 25 años se dedicó al acercamiento con los huaorano (o aucas), aprendiendo a vestir, a comer, a vivir como ellos y a hablar su lengua, el huao. Llegó a ser conocido y querido por todos los grupos huaorani, todos menos uno: los tagaeri, tribu irreductible que jamás había aceptado la intromisión de nadie en su territorio, que poco a poco se había visto acorralada y con menos territorio debido al trabajo de explotación de las compañías petrolíferas en la selva amazónica ecuatoriana. Precisamente por ello, monseñor Labaka se obsesionaba por compartir y ser aceptado por ellos. Además, realizó un trabajo de denuncia contra las compañías, instituciones y gobierno, constantemente cuestionados, en defensa de la vida y la cultura de los pueblos amazónicos. En junio de 1987, un mes antes del asesinato-martirio el él y de la hermana Inés, pasan varios días conviviendo con otros grupos huaorani «para mantener los lazos de amistad». El 10 y 11 de julio vuelan sobre la casa tagaeri descubierta poco antes, pero no encuentran a nadie. El día 17, después de arrojar unos regalos, encuentran a un grupo de ellos. Escribe: «Regresamos felices con los primeros signos de buena acogida». Esa misma tarde tiene una reunión con los altos representantes de Petrobrás (la compañía petrolera que estaba trabajando en la selva). No se sabe lo tratado en esa reunión, pero sí que el misionero salió preocupado y totalmente decidido a introducirse en el territorio de los tagairi. Quizás la compañía petrolera se mostró decidida a entrar inmediatamente en dicho territorio, dispuesta a todo para sojuzgar a los tagaeri. Resolvió poner en peligro su vida como único medio para defender la vida del grupo indígena de los tagaeri. Su plan sería el de convencerles de que cambiaran de lugar para evitar su exterminio. Así, pocos días después, el 21 de julio, desde un helicóptero alquilado, logra bajar junto a la hermana Inés, en un claro del bosque, hacia el sur de Coca. El helicóptero debía volver una hora más tarde, pero se perdió en la selva, así que volvió al día siguiente. No encontraron a nadie, sólo divisaron los cadáveres delante de la casa… El misionero aragonés Javier Aznárez, sacerdote y médico, preparó los cadáveres y dijo que contó 160 orificios en el cuerpo de monseñor y 67 en el de la madre Inés. Lo que les hicieron no puede llamarse crueldad, aunque pueda parecerlo, sino que son ritos de los huaos, difícilmente explicables, donde participan hombres y niños, como si mataran a un jabalí, con sus lanzas con 20 centímetros de punta y dentadas, que desgarran el cuerpo por dentro. Así fue todo: un día bajaron ambos en un claro de la selva, donde los indígenas estaban protegidos. Monseñor desciende primero y se despoja de sus ropas. Inés guarda en un bolsillo el paño que cubría su cabeza y se quita los zapatos. El helicóptero se aleja. Al día siguiente, al amanecer, monseñor yace sobre el tronco de un árbol derribado, con ochenta y cuatro lanzas taladrándole el cuerpo… y cerca de otros ochenta orificios en el cuerpo. Ella se halla sentada en la entrada de la casa de los indios, con veintiuna lanzas en su carne, nos hombros desencajados, los ojos en dirección al cadáver del obispo, la boca entreabierta. Hágase, Señor, tu voluntad. Alejandro quería de verdad a los indígenas y ese amor fue tan grande como para llevarle a dar la vida por ellos. Siempre fue consciente del peligro de vida que implicaba esta difícil misión. En 1965, su presencia en el Concilio Vaticano II le pareció circunstancia privilegiada y providencial para presentar a Pablo VI, con toda confianza, los temores que había manifestado a los superiores de la comunidad: «Tengo en la prefectura grupos esquivos y salvajes, conocidos con el nombre de aucas, que matan a los que entran en sus dominios y hacen también incursiones hacia las partes civilizadas donde siembran el terror con sus muertes». Quiso que el Papa se pronunciara sobre este acercamiento difícil y peligroso… Con carta de la secretaría de Estado se le contestó que su iniciativa respondía al «bien del Evangelio», pero lo que más significó para él fueron las palabras de Pablo VI en noviembre del 65: con una alentadora sonrisa le dijo «¡Ánimo, ánimo!» refiriéndose a su trabajo con los huaorani. Estaba poniendo sobre el tapete la cuestión de qué es más importante, qué es prioritario: la vida de unas personas o la explotación de unos recursos naturales. Para monseñor fue de absoluta prioridad la vida de los indígenas, y por eso se le puede considerar con toda verdad mártir de la defensa de la vida y la cultura indígena. Esto parecía entonces una locura, pero desde su muerte, sus palabras, su esfuerzo y su muerte han abierto un camino. Muere como huaorani, en defensa de los huaorani, matado por los huaorani, tendido como enemigo, confundido con sus enemigos… ASISTIR VIDEO: Alejandro e Inés “Testigos de la fe hasta el martirio”
Fuente: alejandroeines

20 de julio: Iglesia invita a soñar y construir paz

Te Deum - fiesta de independencia 2016

El obispo castrense de Colombia, monseñor Fabio Suescún Mutis, animó a todos los colombianos a construir juntos la paz, a soñar con un país que busque el bien común y que piense y viva en paz. Así lo manifestó durante la celebración del Te Deum en el marco de los 206 años del grito libertario de nuestro país. En la ceremonia litúrgica, que contó con la presencia del presidente de la República, Dr. Juan Manuel Santos y autoridades civiles y eclesiásticas, el prelado aseguró que el camino de la paz no es la del olvido. “Debemos purificar la memoria y poder ocupar nuestro tiempo en mirar hacia adelante, porque está sucediendo ‘algo nuevo’, está sucediendo algo absolutamente diferente”, afirmó. Invitó a “dejar una Colombia mejor de la que encontramos” y a trabajar juntos en el sueño de la paz. “Estamos convocados a trabajar juntos. Estamos inventando la paz, y lo estamos haciendo dándole contornos definidos al Bien Común”, puntualizó el prelado. Monseñor Suescún Mutis aseguró que en el país sí se quiere la paz, pero “una buena paz” que implica “enamorarse del sentido de la vida y saber que el convencimiento cultural y religioso del ‘no matar’ implica el rostro del Bien Común, es decir el progreso”. El obispo pidió que los colombianos nos alejemos de los factores que conducen a ser agentes e instrumentos  de muerte. “El camino que hemos de recorrer no será fácil, pero lo recorreremos reconciliados y en la presencia de nuestro Dios que está lleno de misericordia con nosotros”, afirmó. Reiteró que la paz no es olvido, por ello animó a que los colombianos no nos quedemos en nuestras heridas, sino que salgamos aceptando la misión encomendada de ser mensajeros de la paz. En este marco, destacó el periodo de los acuerdos como un “tiempo apasionante” donde los colombianos tenemos la tarea de ser artesanos de la paz. “Cada quien ha de cumplir con el aporte que le corresponde actuando de manera transparente lejos de la corrupción, sabiéndose responsable de educar e y para la paz en la familia, en la escuela, en la empresa, en las oficinas públicas y privadas”, aseguró. Finalmente invitó a tomar conciencia de la responsabilidad de decidir sobre la sociedad que se va construir.”Es urgente decidir qué sociedad vamos a construir a fin de que el pasado que queda hoy atrás no sea protagonista de una dolorosa parábola de retorno”. Descargar: intervención de Mons. Fabio Suescún
Fuente: CEC

Poner nuestra mirada en la Amazonía

Proyecto Panamazónico de la Compañía de Jesús (jesuitas)

Nuestra Casa Común clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”. panamazonia sjAsí nos interpela el Papa Francisco en los dos primeros números de la Encíclica ‘Laudato Si’. Más adelante, nos hace un importante llamado: “El desafío urgente de proteger nuestra Casa Común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.  La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra Casa Común” (N° 13). También nos ayuda a tomar conciencia de que “el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social… Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (N° 48 y 49). Los jesuitas de América Latina y el Caribe hemos hecho una clara opción por la Amazonía. En el PAC (Proyecto Atólico Común) se ha definido una importante línea de acción: “Apoyar la misión de la Compañía de Jesús en la Amazonía y la coordinación de acciones de las Provincias y Regiones que tienen obras y comunidades en ella”. De esta línea de acción ha surgido la propuesta de realizar el PROYECTO PANAMAZÓNICO, que centra su objetivo en que “contribuyamos, de manera articulada, desde lo local y con una mirada global, en la defensa y promoción de la vida, los derechos y los territorios de los pueblos indígenas y de un ambiente sostenible en la región Panamazónica”. Este Proyecto se está realizando dentro de otra importante articulación: con todas las circunscripciones eclesiásticas y comunidades religiosas de la Iglesia Católica de la Región, a través de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). Esta gran Red ha ido surgiendo con un profundo sentido de esperanza y con un gran deseo de respetar y proteger la vida que se nos ha dado en forma gratuita. Es necesario que todos nosotros pongamos nuestra mirada en la Amazonía, no sólo como un imperativo que surge del llamado del Papa Francisco y de los Provinciales de América Latina y el Caribe, sino como una verdadera manifestación de nuestra sensibilidad por la vida y por el cuidado del más bello regalo que nos ha hecho Dios: la humanidad y la naturaleza. Algunas de nuestras Obras Transversales de la Provincia ya han tomado la iniciativa de ir a visitar la Comunidad jesuita de la CPAL que vive en Leticia (Amazonía Colombiana), con el ánimo de irse vinculando a la propuesta del Proyecto Panamazónico. Hace unos días yo pude ir a Leticia y visitar personalmente a los jesuitas que están llevando adelante este Proyecto. Pude sentir y gustar de cerca los importantes avances que ya se está llevando a cabo; ellos son la confirmación de estar acertando en la realización de la Voluntad de Dios. Quiero invitarlos para que muchos más nos interesemos por este Proyecto, de tal manera que busquemos generar las articulaciones necesarias para avanzar en el trabajo por la defensa de la vida, los derechos y los territorios de los pueblos indígenas y de un ambiente sostenible en esta región. La Amazonía es un territorio clave para el futuro de toda la humanidad. Nuestro compromiso con sus habitantes originarios y con la biodiversidad que allí existe, es una clara manifestación de que nos unimos de corazón a Dios, quien trabaja incansablemente para que la vida sea plena. Carlos E. Correa, S.J. – Provincial Fuente: REPAM

“No necesitamos sacerdotes super apóstoles, sino misioneros”

Así lo aseguró monseñor, Héctor Javier Pizarro Acevedo, Vicario Apostólico de Trinidad, quien en una entrevista ha comentado que una de las principales necesidades en su jurisdicción es la de contar con sacerdotes para que lleguen a los lugares más alejados de este territorio, que está ubicado en el departamento de Casanare.

Vicariato Apostólico de Trinidad

“El misionero tiene una característica muy particular: es un hombre que con muy pocos recursos ingenia muchas cosas para sembrar el Evangelio”, aseguró el prelado que dirige esta jurisdicción hace 15 años. Trinidad tiene una superficie de 27 mil kilómetros y una población de 45.500 habitantes. Según datos de catholic-hierarchy.org el 87.3% profesa la religión católica. En ese contexto, se cuenta con 16 sacerdotes y seis parroquias, además de la presencia de dos comunidades religiosas. “Pedimos al Señor para que nos siga llegando vocaciones, ojalá sean autóctonas, porque realmente la falta de sacerdotes hace que otras instituciones religiosas ocupen esos espacios”, comentó el prelado. ENTREVISTA: HECTOR JAVIER PIZARRO ACEVEDO
La realidad de Trinidad no es distinta a la de otros territorios. Allí se percibe la pobreza y los recuerdos de la violencia que el paramilitarismo sembró. Si bien hubo dejación de armas, todavía en algunos lugares se viven episodios de extorsiones y cobro de vacunas a los ganaderos. La acción pastoral en esta jurisdicción tiene que sortear estas realidades. Una de las debilidades es que las vías de transporte son precarias, por ello los sacerdotes deben hacer grandes recorridos para llegar a las comunidades. “Las distancias son una gran dificultad que tenemos porque no hay vías de comunicación buenas que permitan llegar a los sacerdotes a las veredas grandes, a pesar de los esfuerzos que se han realizado por mejorar”, aseguró monseñor Pizarro Acevedo.
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En este territorio no se puede negar la pobreza que afecta a la población, sin embargo esta pobreza hay que dimensionarla correctamente, por ejemplo la pobreza en las instituciones educativas, la distribución de la tierra e incluso el uso correcto de los ingresos económicos por parte de la población. “Yo no creo que haya una pobreza extrema en Casanare, la gente tiene mas o menos modos de vida, pero cuando hablas de otras pobrezas, como por ejemplo las institucionales esas sí son las más graves. La educación realmente necesita una recomposición para que todos tengan oportunidades, la distribución justa de la tierra y los ingresos que generan las empresas de hidrocarburos en la vida familiar no siempre es bien empleado”, explicó el obispo. Finalmente expresó su deseo porque el proceso de paz que se está construyendo genere beneficios para sectores deprimidos del país y que con ello existan mejores condiciones de vida. Fuente: CEC

Motu Proprio del Papa sobre algunas competencias en materia económico-financiera

(RV).- “Los bienes temporales que la Iglesia posee están destinados a conseguir sus fines propios: sostener el culto divino, sustentar honestamente al clero y demás ministros, y hacer las obras de apostolado sagrado y de caridad, sobre todo con los necesitados. Consecuentemente, la Iglesia siente la responsabilidad de colocar la máxima atención para que la administración de los propios recursos económicos estén siempre al servicio de esos fines”. Reiterando una vez más lo escrito en el Código de Derecho Canónico, el Papa Francisco inicia el Motu Proprio sobre algunas competencias en materia económico-financiera. En un comunicado  de prensa al respecto se recuerda que en fecha 4 de julio de 2016 el Santo Padre ha aprobado un Motu Proprio que implementa la reforma de los organismos que se ocupan del control y vigilancia y de la administración de los bienes de la Santa Sede. El nuevo documento legislativo pretende continuar el camino ya iniciado con el motu proprio“Fidelis dispensator et prudens” del 24 de febrero de 2014, con el cual el Papa Francisco había instituido tres nuevos organismos: el Consejo para la Economía, la Secretaría para la Economía y la Oficina del Revisor General. Como es conocido, se lee en el comunicado de la Santa Sede, las respectivas competencias de estos organismos han sido precisadas en los Estatutos del 22 de febrero de 2015. Los Estatutos en la palabra habían sido aprobados ad experimentum en la consciencia que el nuevo sistema se estaba construyendo a través de verificaciones sucesivas. El documento que se publica hoy responde a la exigencia de definir ulteriormente las relaciones entre la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica y la Secretaría para la Economía. El principio fundamental que se encuentra en la base de las reformas en esta materia, y en particular en la base del Motu Proprio de la fecha, es aquel de asegurar la distinción neta e inequivocable entre el control y la vigilancia, por un lado, y la administración de los bienes, por el otro. Por lo tanto, concluye el comunicado de prensa vaticano, el Motu Proprio especifica cuáles son las competencias que corresponden a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica y delinea mejor el rol fundamental de control y vigilancia de la Secretaria para la Economía. (RC-RV) Fuente: Radio Vaticana