info mision

Poner nuestra mirada en la Amazonía

Proyecto Panamazónico de la Compañía de Jesús (jesuitas)

Nuestra Casa Común clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”. panamazonia sjAsí nos interpela el Papa Francisco en los dos primeros números de la Encíclica ‘Laudato Si’. Más adelante, nos hace un importante llamado: “El desafío urgente de proteger nuestra Casa Común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.  La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra Casa Común” (N° 13). También nos ayuda a tomar conciencia de que “el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social… Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (N° 48 y 49). Los jesuitas de América Latina y el Caribe hemos hecho una clara opción por la Amazonía. En el PAC (Proyecto Atólico Común) se ha definido una importante línea de acción: “Apoyar la misión de la Compañía de Jesús en la Amazonía y la coordinación de acciones de las Provincias y Regiones que tienen obras y comunidades en ella”. De esta línea de acción ha surgido la propuesta de realizar el PROYECTO PANAMAZÓNICO, que centra su objetivo en que “contribuyamos, de manera articulada, desde lo local y con una mirada global, en la defensa y promoción de la vida, los derechos y los territorios de los pueblos indígenas y de un ambiente sostenible en la región Panamazónica”. Este Proyecto se está realizando dentro de otra importante articulación: con todas las circunscripciones eclesiásticas y comunidades religiosas de la Iglesia Católica de la Región, a través de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). Esta gran Red ha ido surgiendo con un profundo sentido de esperanza y con un gran deseo de respetar y proteger la vida que se nos ha dado en forma gratuita. Es necesario que todos nosotros pongamos nuestra mirada en la Amazonía, no sólo como un imperativo que surge del llamado del Papa Francisco y de los Provinciales de América Latina y el Caribe, sino como una verdadera manifestación de nuestra sensibilidad por la vida y por el cuidado del más bello regalo que nos ha hecho Dios: la humanidad y la naturaleza. Algunas de nuestras Obras Transversales de la Provincia ya han tomado la iniciativa de ir a visitar la Comunidad jesuita de la CPAL que vive en Leticia (Amazonía Colombiana), con el ánimo de irse vinculando a la propuesta del Proyecto Panamazónico. Hace unos días yo pude ir a Leticia y visitar personalmente a los jesuitas que están llevando adelante este Proyecto. Pude sentir y gustar de cerca los importantes avances que ya se está llevando a cabo; ellos son la confirmación de estar acertando en la realización de la Voluntad de Dios. Quiero invitarlos para que muchos más nos interesemos por este Proyecto, de tal manera que busquemos generar las articulaciones necesarias para avanzar en el trabajo por la defensa de la vida, los derechos y los territorios de los pueblos indígenas y de un ambiente sostenible en esta región. La Amazonía es un territorio clave para el futuro de toda la humanidad. Nuestro compromiso con sus habitantes originarios y con la biodiversidad que allí existe, es una clara manifestación de que nos unimos de corazón a Dios, quien trabaja incansablemente para que la vida sea plena. Carlos E. Correa, S.J. – Provincial Fuente: REPAM

“No necesitamos sacerdotes super apóstoles, sino misioneros”

Así lo aseguró monseñor, Héctor Javier Pizarro Acevedo, Vicario Apostólico de Trinidad, quien en una entrevista ha comentado que una de las principales necesidades en su jurisdicción es la de contar con sacerdotes para que lleguen a los lugares más alejados de este territorio, que está ubicado en el departamento de Casanare.

Vicariato Apostólico de Trinidad

“El misionero tiene una característica muy particular: es un hombre que con muy pocos recursos ingenia muchas cosas para sembrar el Evangelio”, aseguró el prelado que dirige esta jurisdicción hace 15 años. Trinidad tiene una superficie de 27 mil kilómetros y una población de 45.500 habitantes. Según datos de catholic-hierarchy.org el 87.3% profesa la religión católica. En ese contexto, se cuenta con 16 sacerdotes y seis parroquias, además de la presencia de dos comunidades religiosas. “Pedimos al Señor para que nos siga llegando vocaciones, ojalá sean autóctonas, porque realmente la falta de sacerdotes hace que otras instituciones religiosas ocupen esos espacios”, comentó el prelado. ENTREVISTA: HECTOR JAVIER PIZARRO ACEVEDO
La realidad de Trinidad no es distinta a la de otros territorios. Allí se percibe la pobreza y los recuerdos de la violencia que el paramilitarismo sembró. Si bien hubo dejación de armas, todavía en algunos lugares se viven episodios de extorsiones y cobro de vacunas a los ganaderos. La acción pastoral en esta jurisdicción tiene que sortear estas realidades. Una de las debilidades es que las vías de transporte son precarias, por ello los sacerdotes deben hacer grandes recorridos para llegar a las comunidades. “Las distancias son una gran dificultad que tenemos porque no hay vías de comunicación buenas que permitan llegar a los sacerdotes a las veredas grandes, a pesar de los esfuerzos que se han realizado por mejorar”, aseguró monseñor Pizarro Acevedo.
Clic en la imagen para ampliar
En este territorio no se puede negar la pobreza que afecta a la población, sin embargo esta pobreza hay que dimensionarla correctamente, por ejemplo la pobreza en las instituciones educativas, la distribución de la tierra e incluso el uso correcto de los ingresos económicos por parte de la población. “Yo no creo que haya una pobreza extrema en Casanare, la gente tiene mas o menos modos de vida, pero cuando hablas de otras pobrezas, como por ejemplo las institucionales esas sí son las más graves. La educación realmente necesita una recomposición para que todos tengan oportunidades, la distribución justa de la tierra y los ingresos que generan las empresas de hidrocarburos en la vida familiar no siempre es bien empleado”, explicó el obispo. Finalmente expresó su deseo porque el proceso de paz que se está construyendo genere beneficios para sectores deprimidos del país y que con ello existan mejores condiciones de vida. Fuente: CEC

Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia

La fiesta patronal de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá se celebra el 9 de julio.

virgen_chiquinquira La historia se remonta al siglo XVI cuando los frailes dominicos realizaban expediciones de evangelización en la región del centro del país. Un caballero proveniente de España, Antonio de Santana, en 1560 obtiene la encomienda de la región para levantar una casa dotada con diferentes dependencias, apropiada para la administración de los colonos, los indígenas y esclavos; además debía construir una capilla para oficios religiosos en Suta. Posteriormente de España llega un fraile colaborador en las misiones, fray Andrés Jadraque que ve la necesidad de dotar la capilla con un lienzo o cuadro de la Virgen del Rosario, advocación promulgada por la Orden Dominicana a la cual pertenecía el religioso. De esa manera acuden a un pintor también español Alonso de Narváez que vivía en la ciudad de Tunja, en Boyacá, cercana a la región para pedirle que pintara a la Virgen del Rosario. Todos acuerdan poner al lado de la Virgen a sus santos de devoción, san Antonio de Padua y san Andrés por ser el primer patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.
Imagen de la Virgen de Chiquinquirá de Baltasar Vargas de Figueroa – Museo del Banco de la República de Colombia.
Para el año de 1562 la pintura hecha de algodón indígena que media 125 cm de ancho por 111 de alto ya estaba en la capilla y allí permaneció por más de una década hasta aproximadamente el año 1574. Por entonces, la capilla, que tenía techo de paja se deteriora por consecuencia de la humedad, al punto que la imagen quedó prácticamente borrada. La imagen estaba en tan mal estado que fue llevada dentro de la misma región a la población de Chiquinquirá, allí fue abandonada en una habitación que muy raras veces fue usada como capilla u oratorio. Se dice que incluso el lienzo sirvió para secar granos al sol.
La crónica histórica (elaborada al año siguiente de los acontecimientos) señalan que en el año 1586 María Ramos, una mujer del lugar, sabiendo que el lienzo había guardado la imagen de la Virgen María, decide reparar el viejo oratorio y el lienzo maltratado, otorgándole el mejor lugar de la capilla. Diariamente oraba y pedía a la Virgen del Rosario que se manifestara, hasta que el 26 de diciembre de 1586 cuando María salía del oratorio, una mujer indígena llamada Isabel junto a su pequeño hijo al pasar por el lugar le gritaron a María: “mire, mire Señora…”, al dirigir su mirada a la pintura ésta brillaba con resplandores y la imagen, que estaba irreconocible, se había restaurado con sus colores y brillo originales; los agujeros y rasguños de la tela desaparecieron. Desde entonces empezó la devoción a la advocación conocida como “Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá”.
El santuario fue confiado a la orden de los Dominicos, quienes construyeron un convento a su lado, guardando la imagen hasta tiempos presentes.
Capilla de la Renovación donde ocurrió el Milagro.
 Tras un fuerte terremoto, ocurrido en 1785, los frailes deciden construir una nueva basílica en otro lugar de la población y trasladar allí la imagen de la Virgen. Esto generó protestas por parte de los vecinos de Chiquinquirá. Pese a todo, la nueva iglesia se edificó y la imagen fue traslada en torno a 1823.
La devoción de la gente por esta imagen se evidencia en múltiples acontecimientos, que van desde las tradicionales “romerías” o grandes peregrinaciones hechas al lugar, pasando por la música popular, hasta hechos históricos protagonizados por personajes como virreyes, obispos y políticos, comenzando con el mismo Simón Bolívar, quien no sólo recibió para su campaña liberadora los tesoros y joyas del cuadro, sino que él mismo fue en varias ocasiones a orar por el éxito de su empresa. Finalmente, el gobierno de la República de Colombia decidió en 1919, consagrar el país a la Virgen de Chiquinquirá como su Reina y Patrona. El 9 de julio de 1919 el presidente Marco Fidel Suárez coronó a la Vírgen de Chiquinquirá como Reina de Colombia en una ceremonia realizada en la Plaza de Bolívar de Bogotá en presencia del Nuncio Apostólico y varios obispos.  El 3 de julio de 1986 el Papa Juan Pablo II visitó el santuario y oró por la paz de Colombia a los pies de la Virgen María. En algunas ocasiones la imagen ha sido trasladada con gran pompa, a la ciudad de Bogotá (unos 120 Km al sur) con el fin de pedir a Dios por el fin de guerras, catástrofes o epidemias. El último traslado de este tipo ocurrió en 1999. Fuente: wikipedia Youtube: Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

ARTESANOS DE LA PAZ: “BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ” (Mt5,9)

MENSAJE DE LA 101a ASAMBLEA PLENARIA DE LOS OBISPOS DE COLOMBIA

CEC nota-mensaje-final-asamblea  Los Obispos de Colombia, al concluir la 101a Asamblea Plenaria, dirigimos nuestro saludo y mensaje a los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, seminaristas, agentes de pastoral; a todos nuestros fieles, niños, jóvenes y adultos, de nuestros campos y ciudades; y a las personas de buena voluntad. La Iglesia, que siempre ha trabajado a favor de una salida negociada de la confrontación armada para que se superen todas las formas de violencia existentes en nuestro país, ve con esperanza el diálogo que ha tenido lugar en La Habana. Seguimos las orientaciones del Papa Francisco, cuya visita a Colombia anhelamos: somos conscientes de la importancia crucial del momento presente, en el que con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, los colombianos estamos buscando construir una sociedad en paz. También es nuestro deseo que la larga noche de dolor y de violencia, con la voluntad de todos los colombianos, se pueda transformar en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor (Cfr. s.s. Francisco. Angelus, 20 de septiembre de 2015). Al mismo tiempo, somos conscientes de que esta hora de la historia colombiana conlleva serios desafíos, que es necesario asumir con valentía, responsabilidad y compromiso de todos, si queremos que la semilla de la paz encuentre buen terreno y produzca fruto. Por eso, en esta Asamblea hemos puesto nuestra mirada de pastores en la situación actual del país, con el propósito de iluminar y discernir desde la Palabra de Dios, las problemáticas que están a la raíz de la violencia y que nos han dejado profundas y graves heridas. No podemos tener auténtica paz si no trabajamos juntos por erradicarlas.  
  1. Signos de esperanza
Reconocemos elementos valiosos en el avance hacia un país mejor. Se advierte una gran búsqueda y sed de Dios. Muchas instituciones y personas trabajan por la dignidad y la defensa de los derechos humanos. No son pocas las familias que, en medio de sus dificultades, luchan por ser verdaderos ámbitos donde se vive el amor, el respeto y el cultivo de los valores. Destacamos que subsisten personas e instituciones que trabajan por la recuperación y promoción de ideales nobles. Apreciamos el esfuerzo que se ha hecho en el aumento de la cobertura e infraestructura educativa en varios sectores del país, así como el esfuerzo que instituciones públicas y privadas realizan por una educación de calidad. Se han dado pasos positivos en la presencia estatal en algunas regiones y se han logrado reducir, en cierto grado, los niveles de pobreza extrema; ha habido progresos en la infraestructura vial y en la asignación de vivienda a familias de escasos recursos. Tanto en el sector público como en el privado, se dan esfuerzos para crecer en niveles de transparencia y superar la corrupción. A todas estas personas e instituciones las animamos a proseguir en la construcción de una Colombia mejor.  
  1. Raíces de las violencias
No obstante lo anterior, desde el conocimiento de la realidad de nuestras regiones, hemos advertido las siguientes raíces de las violencias en nuestro país: 2.1. El alejamiento de Dios, que está a la base de la pérdida del sentido de la vida y de la conciencia frente al mal. Cuando se construye una sociedad a espaldas de Dios, todo se vuelve contra el mismo hombre. 2.2. La crisis de humanidad, pues el olvido de Dios conduce inevitablemente al desconocimiento de la dignidad del ser humano. 2.3. La desintegración de la familia, con sus efectos de violencia, abandono, soledad, resentimiento, atropello a los más indefensos. Esta descomposición de los hogares, sin duda, ha generado buena parte de la problemática violenta que hemos vivido en las últimas décadas. 2.4. La pérdida de valores y el relativismo ético, que destruyen el tejido social y que terminan por oscurecer la conciencia de las personas. 2.5. Los vacíos del sistema educativo, que se manifiestan en permanentes ensayos y copias de modelos pedagógicos foráneos; en no pocos casos la tarea educativa sólo se dedica al cultivo de lo racional, sin pensar en una verdadera e integral formación de las personas. 2.6. La ausencia del Estado o su debilidad institucional que se expresa en el olvido del campo, poca infraestructura en algunas regiones, la falta de acceso a servicios básicos fundamentales, tales como agua, salud, tierra y vivienda; escaso control de la minería legal e ilegal; insuficientes mecanismos de protección del medio ambiente. También se percibe esta problemática en la deficiente administración de la justicia. 2.7. La inequidad social, que en Colombia sigue siendo uno de los factores que genera mayor violencia; continúa la enorme brecha entre ricos y pobres, no sólo referida a las personas sino también a las regiones. 2.8. La corrupción, que es una de las más fuertes amenazas a la construcción de la paz, es un mal que permea la sociedad en sus estructuras fundamentales. No menos peligrosa es la corrupción de las ideas, de los principios y de los valores. De esta corrupción se derivan violencias que tienen que ver con el narcotráfico y el microtráfico, la minería ilegal, la extorsión, la trata de personas. Muchos programas destinados a los más pobres han terminado desviados hacia fines particulares.  
  1. Nuestro compromiso en el camino de la construcción de la paz
Como pastores estarnos comprometidos en el trabajo por la paz, una paz social integral, siguiendo la enseñanza del Papa Francisco: “La paz social no puede entenderse como un irenismo o como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de un sector sobre los otros. También sería una falsa paz aquella que sirva como excusa para justificar una organización social que silencie o tranquilice a los más pobres, de manera que aquellos que gozan de los mayores beneficios puedan sostener su estilo de vida sin sobresaltos mientras los demás sobreviven como pueden. Las reivindicaciones sociales, que tienen que ver con la distribución del ingreso, la inclusión social de los pobres y los derechos humanos, no pueden ser sofocadas con el pretexto de construir un consenso de escritorio o una efimera paz para una minoría feliz. La dignidad de la persona humana y el bien común están por encima de la tranquilidad de algunos que no quieren renunciar a sus privilegios. Cuando estos valores se ven afectados, es necesaria una voz profética” (EG 219). Por esta razón, 3.1. Seguimos con nuestros procesos de Evangelización anunciando a Jesucristo, “él es nuestra paz y ha derribado el muro que nos separaba, el odio” (Ef 2,14); el Señor nos ha confiado el “ministerio de reconciliación” (cf. 2Co 5,19) Y nos ha exhortado, de modo particular en este Año Santo, a “ser misericordiosos como el Padre es misericordioso” (Le 6,36). El mejor aporte que le hacemos al país es una Iglesia viva, misionera, con un laicado comprometido, bien formado, y viviendo su fe en comunidad. 3.2. Nos centramos en el anuncio y la defensa de la dignidad del ser humano, de modo que las estructuras sociales y las políticas económicas se orienten al bien común y a la salvaguarda de los derechos fundamentales de las personas. 3.3. La familia es el centro de nuestro trabajo pastoral, para que sea escuela de amor, de perdón, de valores, de reconciliación y de paz; al mismo tiempo que santuario donde se protege la vida humana y la creación. 3.4. Estamos convencidos de que la ética, y una ética no ideologizada, permite crear un equilibrio y orden social más humano (Cf. EG, 57). Renovamos nuestro empeño en promover la práctica de los valores humanos y cristianos, y particularmente de aquellos que hacen posible una sociedad fundamentada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad. 3.5. A través de nuestras instituciones educativas y de los espacios pedagógicos, promovemos un modelo educativo integral, humanizador, que propicia la formación de la niñez y la juventud para la construcción de un mejor mañana. Impulsamos la educación para la paz, desde los criterios del Evangelio. 3.6. Nos comprometemos, por medio de la acción pastoral, a promover la participación ciudadana, a favorecer el vínculo entre las comunidades y las autoridades, haciendo seguimiento a los planes de desarrollo y a la implementación de los eventuales acuerdos de paz, con una efectiva veeduría ciudadana y velando siempre por la consolidación de la democracia. Ante estos desafíos es necesario el fortalecimiento de las instituciones del Estado. 3.7. Trabajamos por un cambio profundo en los colombianos para asumir la ética de la responsabilidad, la justicia y la convivencia. Ejercemos de manera profética la insistencia en la justicia social y en el cuidado de la creación. Insistimos en el deber de los dirigentes políticos de trabajar por el bien común, con principios de transparencia y con sentido de pertenencia a las comunidades. 3.8. Seguimos trabajando en favor de un sistema económico justo y solidario, que supere las injusticias que están en el origen del conflicto armado. Difundiremos con mayor vigor la Doctrina Social de la Iglesia.  
  1. Seamos artesanos de paz
La Iglesia continúa en su tarea al servicio del país. Acogemos la invitación del Papa Francisco, de modo que la Iglesia en Colombia, se convierta en un “hospital de campaña” que, después de una guerra, se dedica con pasión, a curar, a sanar las heridas de tantas víctimas y a devolverles la confianza en el futuro. A todos nos corresponde asumir el reto de la construcción de la paz. Esta oportunidad que se nos presenta nos exige un ideal común para el país, una visión clara de nación en la que todos nos veamos identificados y comprometidos, para no perdemos en la dispersión de esfuerzos. Invitamos a nuestros sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los agentes de pastoral, a los demás fieles, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a sumarse a todos los propósitos para erradicar la violencia y caminar hacia una Colombia nueva, reconciliada y en paz. Convocamos al pueblo colombiano a participar en la consulta sobre los Acuerdos de La Habana, de manera responsable, con un voto informado y a conciencia, que exprese libremente su opinión, como ejercicio efectivo de la democracia y con el debido respeto de lo que la mayoría finalmente determine. Hacemos un vehemente llamado a la guerrilla del ELN para que, interpretando el deseo de paz de todos los colombianos, abra sus puertas al diálogo y a la construcción de un país con justicia social desde la participación política y no desde las armas. A este punto, conviene que se tenga presente que la política tiene como tarea el bien común y que la paz social es la mayor conquista de esa tarea; justamente por ello no puede ser politizada ni instrumental izada, convirtiéndose en causa de polarización. Que Nuestra Señora de Chiquinquirá, Madre de gracia y de misericordia, nos ayude a desarmar el corazón, a vivir la justicia, el perdón, la reconciliación y la paz, para que nazca en Colombia la civilización amor.   Mons. Luis Augusto Castro Quiroga Arzobispo de Tunja Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia Bogotá, 8 de julio de 2016   REGISTRO: MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA Fuente: CEC

Puerto Leguízamo, en medio de dificultades mira el futuro con esperanzas

Nota Vicariato de Puerto Leguízamo

Con apenas tres años esta jurisdicción está dando sus primeros pasos, aseguró su Vicario Apostólico, monseñor Joaquín Humberto Pinzón Guiza, I.M.C. La realidad de este territorio solo se puede comprender conociendo su contexto geográfico. Es un vicariato que posee tres realidades: amazónico, fronterizo e indígena. En este contexto el vicariato cuenta con 5 parroquias, 12 sacerdotes y 8 religiosas. Aparentemente estas cifras hablan de un número cómodo para la atención de las comunidades, pero al contrastar con las distancias entre cada parroquia la visión de esta realidad cambia completamente. Por ejemplo, para llegar a una de las comunidades desde la parroquia Catedral se debe surcar el río durante dos días y es que los únicos medios de transporte son por vía aérea o a través del río. Ambos muy costosos. A nivel social la realidad no es menos compleja. Es un territorio abandonado por el Estado. “Las políticas del Estado solo las vemos por televisión, claro en los pocos lugares donde llega la televisión”, asegura el prelado. Este territorio también tiene que lidiar con ausencias básicas, por ejemplo sólo se cuenta con un hospital de un solo nivel y una educación que alcanza el bachillerato, pero que tiene grandes vacíos formativos. Desde sus posibilidades, la Iglesia ha intentado ayudar a lidiar con estas carencias. Monseñor Pinzón Guiza explica que se tiene programas que buscan complementar la formación de niños, padres de familia y maestros. “En salud es muy difícil ayudar debido a los escasos recursos que tenemos”, complementó. Esta Iglesia, al igual que otros vicariatos están a la espera de se concretice una ayuda que les permita seguir caminando hacia un mejor más prometedor.
MONSEÑOR JOAQUÍN HUMBERTO PINZÓN GUIZA, I.M.C.
Fuente: CEC

Vocaciones y obras sociales, necesidades en San Vicente del Caguán

Realidad San Vicente del Caguán

El prelado comentó que una de las preocupaciones es el sostenimiento de los sacerdotes y los religiosos en este territorio. Resaltó la colaboración que ha recibido de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y las Iglesias de Estados Unidos y Europa, sin embargo afirmó que todavía se necesita ayuda. “Necesitamos sostener la obra evangelizadora y las obras sociales, como por ejemplo 5 obras educativas que necesitan de ayuda”, aseguró. Otro de los desafíos está en la urgente necesidad de fortalecer la Pastoral Juvenil y Vocacional. Una pastoral que tenga como base la vida familiar, explicó el religioso perteneciente a la Comunidad de los Misioneros de la Consolata,  “Estamos muy urgidos de fortalecer una pastoral juvenil y vocacional que tenga como base la vida familiar. Sin una vida familiar sólida y una pastoral juvenil y vocacional no será posible tener vocaciones propias y siempre estaremos dependiendo de las vocaciones de otras diócesis”. En relación al panorama de orden social destacó que en este sector se ha evidenciado un desescalamiento de la violencia y lo que ahora se vive es un momento de expectativa por los diálogos de paz. Si bien este panorama exige prontas ayudas, este territorio se prepara para subir un peldaño en sus 30 años de existencia. Según manifestó monseñor Múnera Correa se “ha dado los primeros pasos” para convertirse en diócesis. “Es un camino trazado que tenemos que hacer con unos pasos muy concretos”, afirmó el prelado.
ENTREVISTA MONSEÑOR FRANCISCO JAVIER MÚNERA CORREA, I.M.C. 

Más datos del Vicariato Apostólico de San Vicente del Caguán y hierarchy.org
Fuente: CEC

Asamblea de los Obispos de Colombia reflexionará cómo ayudar a los Vicariatos Apostólicos

La centésima primera Asamblea Plenaria congrega a 83 obispos de todo el país que se reúnen en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia del 4 al 8 de julio de 2016, y reflexionarán sobre temas como la paz, la ayuda a los Vicariatos Apostólicos y otras realidades de la Iglesia.

ALOCUCIÓN INAUGURAL DE MONS. LUIS AUGUSTO CASTRO Q., PRESIDENTE DE LA CEC

CEC - MAPA COLOMBIA VICARIATOS Uno de los temas que se abordarán durante la CI Asamblea Plenaria del episcopado colombiano es la ayuda que requieren los Vicariatos Apostólicos en el país, caracterizados por sus escasos recursos y urgentes necesidades pastorales. Tanto el presidente del episcopado, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga como el Nuncio Apostólico, monseñor Ettore Balestrero, aseguraron que este tema es de vital importancia para la Iglesia. El tema tomó fuerza, luego de la visita del Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos, en el mes de junio en el marco del décimo primer encuentro nacional misionero realizado en Bucaramanga. En dicho encuentro el purpurado recordó el llamado a despertar el espíritu misionero para salir de las diócesis en ayuda concreta a los Vicariatos. Actualmente son 11 Vicarios Apostólicos en Colombia y abarcan el 53% del territorio nacional. Se caracterizan por su pobreza, marginamiento y ausencia del Estado. “Es necesario que podamos idear acuerdos entre diócesis o provincias eclesiásticas con los Vicariatos para apoyarlos con personal sacerdotal y con recursos pastorales.  El gran llamado de este Congreso a nosotros pastores de las diócesis y arquidiócesis fue a una gran ayuda intranacional, sin que descuidemos nuestra ayuda a la Iglesia universal”, aseguró monseñor Castro Quiroga durante su discurso.
DECLARACIÓN MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA
Por su parte monseñor Ettore Balestrero, anticipó que ya hay un compromiso inicial para que cada provincia eclesiástica adopte a un vicariato. “Esta es una auténtica exigencia pastoral de los territorios más débiles”, afirmó el representante de la Santa Sede. Monseñor Castro Quiroga expresó su anhelo para que el pensum nuevo para los seminarios incluya una clara formación misionera universal. En este marco anticipó entregar a los obispos un compendio de la tarea misionera.”Sólo así podemos dar un salto de calidad en nuestro compromiso misionero y ser una iglesia en salida más allá de las fronteras diocesanas y nacionales, como nos lo pide el Papa Francisco”, afirmó el prelado. Finalmente monseñor Ettore Balestrero expresó su deseo para que durante la Asamblea Plenaria se concretice el apoyo a los vicariatos.
DECLARACIÓN MONSEÑOR ETTORE BALESTRERO Fuente: CEC

Comienza hoy en Santa Marta el VII Congreso Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera

 Iglesia en Santa Marta recibirá más de 1300 niños y adolescentesAfiche_CONIAM

A partir del 30 de junio y hasta el 03 de julio se llevará a cabo en la ciudad de Santa Marta el VII Congreso de Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM) 2016, que congregará a más de 1300 niños y adolescentes de distintos lugares del país. “El Obispo de Santa Marta, monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval y el Secretario de las Obras Misionales Pontificias (OMP), Padre Misael Díaz expresan la alegría de recibir el 30 de junio las delegaciones que visitarán la ciudad con motivo del Congreso de niños y adolescentes”, según lo señala un comunicado de esta iglesia particular. “Desde la elección de la ciudad de Santa Marta como sede del VII CONIAM, hace cuatro años en Bucaramanga, el equipo de la OMP en la diócesis se dedicó a la tarea de organizar la logística de todo el evento. Para esta fecha cercana al Congreso todo está previsto para que los participantes puedan vivir la experiencia de la fe en la tarea y lugar de los niños y adolescentes en la misión de la Iglesia”, continúa el mensaje. Por su parte la Policía de Infancia y Adolescencia se unirán a este acontecimiento eclesial, poniendo a disposición sus uniformados, quienes prestarán el apoyo y la seguridad  por el buen desempeño de este acontecimiento de iglesia, así lo dio a conocer la Coronel Sandra Vallejo, Comandante de esta Institución. Las actividades se desarrollarán en dos lugares de la ciudad, el Colegio Franciscano San Luis Beltrán, donde se realizará la programación del 1 y 2 de julio, y la parroquia Nuestra Señora del Carmen del barrio Pescaito, desde donde saldrá la marcha hacia la Catedral como conclusión del CONIAM. El jueves 30 de junio, será el recibimiento de los participantes del Congreso, quienes llegarán a la ciudad y serán recibidos por las familias destinadas para el hospedaje; el 1 de julio a las 7:00 a.m. iniciará la programación del día en las instalaciones del Colegio San Luis Beltrán y asimismo el 2 de julio donde se ha dispuesto la realización de talleres y charlas; el 3 la marcha de clausura y la misa en la Catedral presidida por monseñor Piedrahita Sandoval. Más información Invitación: Monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval Fuente: CEC

¿Qué hace que la Iglesia se rejuvenezca? Luvenescit Ecclesia tiene la respuesta

iglesia-rejuvenece-internet-cecLa Congregación para la Doctrina de la Fe presentó una carta denominada: Iuvenescit Ecclesia – La Iglesia Rejuvenece, dirigida a los Obispos de la Iglesia Católica. Este documento trata sobre la relación entre los dones jerárquicos y los dones carismáticos. El director del departamento de Doctrina y Animación Bíblica, padre Jorge Bustamante Mora, en una nota publicada en el sitio web doctrinaybiblia explicó que “las buenas relaciones entre los dones jerárquicos y los dones carismáticos garantizan que la Iglesia se rejuvenezca y presente cada día el frescor y belleza del Evangelio”. En este sentido aseguró que este rejuvenecer es “un florecer inesperado y arrollador de tantas realidades que proponen hoy la belleza del seguimiento de Jesús de una manera cautivadora”. DESCARGA: IUVENESCIT ECCLESIA El sacerdote invitó a los fieles en general, pero en particular a aquellos que militan en las nuevas congregaciones, movimientos eclesiales, institutos o formas de congregación que buscan crecer en la fe para que lean y conozcan este documento. “Es necesario conocer, discernir y crecer en estas buenas relaciones y para ello es importante un acercamiento a esta Carta.”, explicó el padre Bustamante Mora.
FUENTE: CEC

Francisco y la Iglesia colombiana han sido fundamentales para la firma de la paz

Entrevista al periodista Néstor Pongutá: Los guerrilleros son ateos pero creen en Francisco, ‘el hombre vestido de blanco’

Francisco en la Plaza de la Revolución indica que Colombia no se puede permitir otra oportunidad. (Minrex foto Ismael Francisco)

Francisco En La Plaza De La Revolución Indica Que Colombia No Se Puede Permitir Otra Oportunidad. (Minrex Foto Ismael Francisco)

(ZENIT – Roma).- El rol del papa Francisco, de la diplomacia de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal han sido fundamentales para lograr el acuerdo de paz en Colombia, aunque quedan puntos por definir y desconfianzas en quienes sufrieron la violencia. Lo indicó a ZENIT en una conversación el periodista colombiano Néstor Pongutá, tras la firma del tratado entre el Gobierno y los jefes de la guerrilla de las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC). Sobre el acuerdo, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja, señaló que “dicho acto debe ser un signo para aplicar de forma contundente y no un símbolo para firmar”. Y un signo claro de “que se van a entregar y destruir las armas públicamente”. Otras fuentes consultadas por ZENIT indicaron que entre los puntos por resolver están los más de 10.000 millones de dólares que las FARC tendrían en cuentas y que no serían usados para indemnizar a las víctimas.
Néstor Pongutá durante la entrevista (Foto ZENIT cc)
“El rol de la Iglesia y del papa Francisco ha sido fundamental” asegura el corresponsal en Roma. “Todo inició el 15 de junio de 2014 cuando el Santo Padre fue a visitar la comunidad de San Egidio, y ellos le entregaron una carta de jefe guerrillero Timochenko, que indicaba querer negociar. El Papa transmitió esto a la Secretaría de Estado, y se inició un trabajo con gran discreción”. Un año después, cuando ya había iniciado la negociación entre Cuba y Estados Unidos, el presidente Juan Manuel Santos estuvo en el Vaticano y “pidió nuevamente mediación” y el Santo Padre asintió. Y “se puso en movimiento la sección segunda de la Secretaría de Estado junto a la Conferencia Episcopal colombiana”, indicó el periodista. En la visita a Cuba, el Papa no quiso estar en la firma de la primera parte del acuerdo, explica Pongutá, “pero en la Plaza de la Revolución dijo ‘Colombia no puede permitirse otro fracaso’. Eso lo vieron también por televisión los guerrilleros en el monte, y ellos que son ateos creen en la figura de Francisco, como el hombre vestido de blanco”.
Declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana
Entretanto, reconoce Pongutá, hay muchas heridas aún abiertas, por ejemplo hay párrocos y obispos que fueron secuestrados por la guerrilla, como el obispo de Cartagena Jorge Giménez, o que vivieron la extorsión y todo tipo de engaños por parte de las FARC en sus diócesis y parroquias, y como podemos entender, ellos no les creen.
“Mejor que estar viviendo dentro de la violencia es darle el justo lugar al principal actor del conflicto, este es un paso muy grande.
Debemos aprender a ceder, aunque no todos van a quedar contentos es necesario sanar las heridas”,
El corresponsal señala un hecho doméstico pero indicativo: “Un amigo en Colombia me dijo ‘voy a reconciliarme con mi vecina con la cual no me hablo desde hace dos años… Tenemos que iniciar desde adentro”.
FUENTE: ZENIT