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Año de la misericordia, decenio internacional para los afrodescendientes y la acción evangelizadora de la Iglesia católica en medio del pueblo negro en el continente

DSC_0034 Artículo escrito por el P. Venanzio Mwangi, IMC, publicado por la “Revista Medellín” No.164 (Publicación del CEBITEPAL, especializada en temas biblicos, teologicos, sociales y pastorales), donde dedica 15 paginas a un tema considerado ser un aporte a la reflexión bíblica, teológica, pastoral y social entorno al “Año de la misericordia, decenio internacional para los afrodescendientes y la acción evangelizadora de la Iglesia católica en medio del pueblo negro en el continente”. Descargue aquí: Revista Dimensión Misionera

PRIMERAS ACTIVIDADES DE LA ESCUELA DE LIDERAZGO JUVENIL MISIONERO

Resumen de los primeros cuatro días de la ELJM *  La Escuela de Liderazgo Juvenil Misionero (ELJM), que se está llevando a cabo del 24 de Junio al 04 de Julio en Bucaramanga es una de las propuestas de la Animación Misionera, Juvenil y Vocacional (AMJV) de los Misioneros de la Consolata en Colombia, con la cual se pretende tener un espacio en el que se brinden herramientas formativas, espirituales y pastorales a 130 jóvenes líderes de diferentes partes de Colombia que llevan procesos pastorales y de liderazgo en sus iglesias locales, colegios, universidades o que simplemente tienen en el corazón el llamado a poner en salida misionera su vida y a la iglesia. Pero… ¿Para qué una Escuela de Liderazgo Juvenil Misionera? Esta pregunta se hizo el primer día de encuentro, reflexionando que la iglesia está sosa y debe ponerse en salida misionera, siendo que los jóvenes necesitan propuestas y el mundo necesita salvación. En este día el P. Giovanni Torres realiza el curso “la Iglesia y su misión en el mundo”, explicando los puntos que lo determinan: partiendo de la realidad, iluminando con el proyecto de Dios y la propuesta del papa Francisco de que la iglesia se ponga en salida misionera para llevar a un nuevo camino del Evangelio al estilo de Jesús. Por la tarde se realizó la “yamislana” (construcción comunitaria), con la dinámica “Apocalipsis”, donde el objetivo principal era crear situaciones y recursos que generaran la salvación del mundo por parte de los sobrevivientes de una catástrofe. Con la Celebración Eucarística presidida por el P. Giovanni, ofrecimos en las manos de Dios estos días de encuentro. Por la noche los jóvenes salieron a la calle “a hacer lío”, compartiendo con los habitantes del barrio Mutis. La gran conclusión del primer día es que el trabajo comunitario es prevalente al individual porque es el que hace llevar a la iglesia a salir misioneramente. 13502850_1052120244824165_635087250087329783_o   13502705_1052133558156167_1337260066770009019_o   13558708_1052119518157571_7123402057379205703_o13528131_1052132304822959_6037900668221592966_o  13517555_1052130894823100_2504078251030509140_o  13528411_1052126078156915_4354110156320570856_o 13528252_1052135251489331_3882406730878868586_o   13558684_1052135991489257_8128786709189909172_o __________________________________________________________________________________ El segundo día empieza con el primer momento espiritual “el encuentro con Jesús” y se hace una gran pregunta: ¿dónde se puede encontrar a Jesús?; transcurrida esta experiencia identificamos los rostros de Jesús en el otro, en el pobre, en el Evangelio, en la oración y en la Eucaristía. Seguidamente se inicia el taller “lógicas juveniles y la pastoral de la iglesia”, cuestionando, desde la realidad pastoral de los participantes, y señalando en cada una, donde se encuentra el hermano y los desafíos. Se comparten seminarios, donde los jóvenes buscan reflexionar la práctica misionera desde la realidad del mundo actual (Escuela de Discipulado y Misión; Misión Mundo-Humanidad; La familia humana y la casa común; el proyecto personal de vida; la pastoral de la Iglesia en salida misionera). Por la noche salimos a vivir la experiencia de “Aguapanelazo Bucaramanga”, motivados por la propuesta de Jesús del pan partido que debe ser compartido y repartido, este proyecto busca el acercamiento con  los habitantes de calle por medio de un vaso de aguapanela y pan. 13497765_1052145818154941_4294478812734834685_o   13502521_1052147738154749_975286177390221829_o   13443041_1052147158154807_1990910851661999649_o 13498133_1052149544821235_6520012147810795291_o (1)    13528384_1052150244821165_8254672852582930560_o   13558620_1052150301487826_6698464759966176459_o ________________________________________________________________________________ A partir del tercer día la escuela empiezan las mesas de creación para reconocer, crear propuestas y realizar acciones concretas. Iniciamos la jornada con la Celebración Eucarística presidida por el P. Julio Caldeira. Se  realizó otra “yamislana” para reconocer el “contraste entre la Iglesia sosa y la Iglesia en salida” y una mesa de creación acerca de “la pastoral de la Iglesia en salida”, donde se definieron y realizamos algunas experiencias concretas de animación misionera: en los semáforos, con los niños, en los parques y en el centro comercial; visitando las familias, el hospital, el comercio local, algunas autoridades locales e iglesias evangélicas; y la transmisión en vivo de la radio misión online. 13483392_1053436041359252_8412085270014264441_o    13495670_1053446918024831_451617241575557800_o     13498027_1053433511359505_5519651384961280652_o

Encuentro de Animadores Indígenas de la frontera Colombia-Ecuador-Perú

¡ANIMADORES Y ANIMADORAS DE LAS FRONTERAS, MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE! animadores fronteras 1Del 21 al 25 de mayo de 2016 en la población de Puerto Leguízamo Putumayo-Colombia; se dieron cita 75 animadores y animadoras que mas allá de venir de diversos países: Perú, Ecuador, Colombia; de diversas etnias: Kichua, Shuar, Siona, Murui, Muina, Inga, Witoto; de diversos Vicariatos: San José del Amazonas, San Miguel de Sucumbios y Puerto Leguízamo- Solano;  los une un mismo territorio: la Amazonia; una misma fuerza: corazón Indígena; un misma agua que no divide sino que une fronteras: el río Putumayo; un mismo Espíritu: Dios Padre-Madre, Hijo, Espíritu Santo encarnado en las diversas culturas y en ella en la Amazonia, soplando Vida en Abundancia; y una misma misión: continuar descubriendo en sus vidas al Dios de la Vida que los impulsa y anima a ser catequistas en sus comunidades  siendo  testigos del Amor de Dios. Así el Vicariato de Puerto Leguízamo-Solano en coordinación con las otras dos Iglesias ya mencionadas, se dieron a  la tarea de gestionar, organizar y desarrollar el tercer encuentro tri- fronterizo bajo el lema: ¡animadores y animadoras de las fronteras, Misericordiosos como el Padre!; presidido de los encuentros anteriores -Junio y Diciembre de 2015- ¡animadores y animadoras de las fronteras, con Jesús siempre adelante! y ¡animadores y animadoras  de la Amazonía, ve, y haz tu lo mismo!. El gran protagonista de este encuentro sin duda fue el Espíritu,  ya que no solo movió corazones y buenas intenciones; también empujó a los y las catequistas que llamamos “animadores y animadoras” a dejar esposos, esposas, hijos, hijas, madre, padre, trabajo, chagra (terreno en donde se cultiva) y se embarcaran por aguas del río Putumayo  hasta por cinco días  para llegar felizmente a Puerto Leguízamo, sede del Vicariato que lleva su nombre  el pasado sábado 21 de mayo. Los agentes y el centro pastoral los acogieron por cuatro días, con el objetivo de reflexionar el valor Evangélico de la Misericordia; a fin de que lo hicieran vida en sus comunidades y entorno.  Todo  ello   en  un ambiente  de  familiaridad  en  donde  era  cotidiano   encontrarlos dialogando en torno a sus experiencias evangelizadoras dándose ánimo mutuamente y cayendo en cuenta que no estaban solos, pues las tristezas y dificultades de uno eran también dificultades y tristeza de otros. Adoptando el surco del ver, juzgar, actuar y celebrar; iniciamos nuestra navegación mirando en que consiste los acuerdos de paz en Colombia; paz que tendría que verse reflejada también en las fronteras, lugares que no han sido ajenas al conflicto. Pero también miramos como nuestras comunidades desde sus usos y costumbres  son gestores de paz; aunque en muchas ocasiones se ven contaminadas por la violencia y el odio. Posteriormente iluminamos toda esta realidad desde dos reflexiones: Misericordiosos como el Padre, y un segundo tema titulado: María, modelo de compasión, misericordia  y Consuelo para el animador y la animadora. De ello se llegó a la conclusión  que todo seguidor de Jesucristo, tendrá que encarnar las entrañas  del Padre-Madre que nos ama de manera gratuita e incondicional quitando nuestros miedos y culpas (Lc 15, 11-32). Para dar misericordia hay que experimentarla de la mano de Dios; por ello se reflexionó sobre el sacramento de la Confesión y el año jubilar; y posteriormente todos y todas entraron por la puerta de la misericordia  que Mons. Joaquín Humberto Pinzón abrió. Gracias a un nutrido número de sacerdotes y obispos invitados (Mons. Celmo Lazzari,  Vicario apostólico de San Miguel de Sucumbios y Mons. Francisco Javier Múnera,  Vicario  apostólico de San Vicente del Caguán)  también los animadores y animadoras pudieron  vivir el sacramento de la reconciliación seguido de la Eucaristía  precedida por Mons. Celmo. Finalmente recogiendo el encuentro mediante el tema “no tengas miedo, anuncia desde y con misericordia”, iluminados desde los personajes bíblicos del Profeta Jonás y el Apóstol Pablo; llegaron a la conclusión  que sus grandes temores son: no responder fielmente a su misión, no ser escuchados, equivocarse en las explicaciones y ser burlados por ello, ser callados por grupos armados, que sus comuneros se vallan a otros credos religiosos, que sus parejas los abandonen, que ellos sean infieles en su matrimonio, no tener seguridad frente a la comunidad, miedo al rechazo y a la crítica, miedo a ser un mal ejemplo. Pero también  se comprometieron con Dios y con sus comunidades a aceptar el Llamado, a no desfallecer, a ser constantes, a comprometerse de corazón por el bien comunitario pidiendo fortaleza al Señor, tener misericordia y si tropiezan levantar y echar para adelante con mas valor y entusiasmo.  Se comprometieron a tomar buena decisión, a reunir sus comunidades los días Domingos para celebrar la lectura de Palabra, investigar sus propias culturas a fondo, tener paciencia y mucha Fe para ser compasivos -misericordiosos y orar por los demás . El cierre del encuentro fue hecho por el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la congregación para la evangelización de los pueblos, quien dio ánimo a los animadores y animadoras diciendo que un papá se siente muy contento cuando visita a los hijos mas lejanos; y él se sentía feliz de encontrarse con ellos. Recordó que la tarea del animador es responder al mandato de Jesús de ir a todos los confines de la tierra llevando el Evangelio y agradeció por el testimonio de fe de los catequistas que venían desde muy lejos y que daban ejemplo de ser Iglesia Católica, es decir Iglesia Universal, pues es grandioso ver reunida en un territorio la Iglesias de tres países. Finalmente dijo “vengo a nombre del papa a visitar a sus hijos, porque son mis hijos amados de la Amazonia que están en el corazón de la Iglesia. Este e del mensaje que les invito llevar a sus comunidades”. ¡Animadores y animadoras de las fronteras, Misericordiosos como el Padre!… Galería de fotos: Fotos del Encuentro
POR: José Fernando Flórez Arias, imc
animadores fronteras

ESCUELA DE LIDERAZGO JUVENIL MISIONERO

13522704_1050722711630585_5088964775907011685_o Escuela de Liderazgo Juvenil Misionero Inició hoy, 24 de junio, y va hasta el 4 de julio, en el Centro de Animación Misionera La Consolata, de Bucaramanga, la primera etapa de la Escuela de Liderazgo Juvenil Misionero, que busca poner ánimo misionero en y desde la juventud, y aprender técnicas de animación y pastoral misionera. Participan alrededor de 130 jóvenes provenientes de norte a sur de Colombia: Bucaramanga,  Barichara, Piedecuesta, Lebrija (Santander); El Zulia, Cúcuta (Norte de Santander); Bogotá D.C.; Medellín (Antioquia); Aguachica (César); San Andrés Isla; Cali, Palmira y La Unión (Valle); Ibagué, Chaparral y Flandes (Tolima); Manizales (Caldas); Arauca; Cartagena (Bolívar); Ciénaga (Magdalena); Barranquilla (Atlántico); Cartagena del Chairá (Caquetá); Puerto Leguízamo y La Tagua (Putumayo); Soplín Vargas (Perú) y misioneros provenientes de América y África. El objetivo es lograr que el joven contraste su vida con las propuestas de Jesús, para que realice su liderazgo en la familia, colegio, universidad, trabajo, parroquia y diócesis, respondiendo a los desafíos misioneros de la Iglesia en el mundo actual. Para esto se llevarán adelante dos etapas de formación, cada una de diez días para recibir herramientas-instrumentos de formación, espiritualidad y pastoral misionera. La segunda etapa está pensada para realizarse en junio de 2017. Fotos: ELJM Día 1 (Julio Caldeira, imc)   13507140_1050942761608580_7255556724411355189_n 13524466_1050974324938757_6282439735199099407_n

San José Cafasso – 23 de junio

San-JoséeCafasso-diocesis-Turin-740x493Tío del beato José Allamano, fue un gran maestro y formador de sacerdotes, así lo calificó Benedicto XVI. Tuvo como modelos a Felipe Neri y a Francisco de sales. Apoyó a Juan Bosco, quien heredó sus tácticas pedagógicas para llevar a los muchachos a Cristo.

(ZENIT – Madrid).- «Toda la santidad, la perfección y el provecho de una persona está en hacer perfectamente la voluntad de Dios (…). Felices nosotros si consiguiéramos verter así nuestro corazón dentro del de Dios, unir de tal forma nuestros deseos, nuestra voluntad a la suya, que formen un solo corazón y una sola voluntad: querer lo que Dios quiere, quererlo en el modo, en el tiempo, en las circunstancias que Él quiere y querer todo eso no por otro motivo sino porque Dios lo quiere». La explícita voluntad de seguir los dictados divinos por encima de cualquier afán particular, contenida en esta manifestación de José, fue una de las características de su vida. Benedicto XVI, al glosar su figura en una catequesis, lo calificó como «maestro y formador de sacerdotes».

Nació en Castelnuovo d´Asti, Italia, el 15 de enero de 1811. Penúltimo de cuatro hijos, pertenecía a una familia acomodada y cristiana. El beato José Allamano era su sobrino, lo había alumbrado su hermana pequeña, toda una señal de la espléndida labor pedagógica en la transmisión de la fe que hicieron sus padres con su prole. San Juan Bosco, natural de la misma localidad, menor que Cafasso y buen conocedor suyo, lo describió gráficamente cuando vistió por vez primera la sotana en 1827, a sus 16 años. Dijo que era«pequeño de estatura, de ojos brillantes, aire afable y rostro angelical». Por las respuestas que dio entonces, Don Bosco quedó admirado de su bondad. Sus padres no tuvieron problemas para instruirle en la fe porque enseguida mostró tal atracción por la virtud que hasta los vecinos le dieron el sobrenombre de il santetto.

Pronto manifestó su vocación sacerdotal. Se formó en el seminario de Chieri y fue ordenado el 21 de septiembre de 1833, mucho antes de lo acostumbrado, mediante dispensa. Había sido un estudiante excelente, pero no se sentía suficientemente preparado, y se afilió al Convitto San Francisco de Asís de Turín. Allí tuvo ocasión de impregnarse de la espiritualidad ignaciana y acoger el néctar teológico y moral de san Alfonso María de Ligorio. Fue tan valiosa su tarea docente como profesor de esta disciplina, que le confiaron su cátedra en el Convitto. Tenía 24 espléndidos años, un caudal de pasión por Cristo, una enorme ilusión por compartir su ideal con sus compañeros, y una santa inquietud por la formación cabal de los sacerdotes. Sabía que siendo grandes confesores cosecharían numerosos frutos.

Tras el fallecimiento del rector Guala, fue elegido unánimemente para sustituirle. Apreciaban su caridad, serenidad, prudencia, jovial alegría, paciencia y delicadeza; había elegido como modelos de vida a san Francisco de Sales y a san Felipe Neri. Atraía al confesionario, al que dedicaba horas, a muchas personas de distintas procedencias y estamentos sociales; le planteaban asuntos que requerían tacto sabiendo que él les ayudaría a resolverlos. Tenía presente «lo que pueda volverse en mayor gloria de Dios y en provecho de las almas». Todos los penitentes partían con el consuelo de haber sido atendidos por un hombre ejemplar, a través del cual veían la bondad y la misericordia de Dios. Su buen juicio se evidenciaba en certeros consejos que le hicieron acreedor de una fama bien merecida.

Sus pasiones fueron la Eucaristía, la Virgen y el papa. Fue un defensor de la ortodoxia; luchó contra el rigorismo y el jansenismo imperantes en la Iglesia. Su generosidad merecería capítulo aparte. Entre otros –y no solo a los pobres con los que ya ejercía su caridad siendo niño–, ayudó económicamente a Don Bosco para que pudiera cursar estudios. Después, fue benefactor de su obra, lo defendió y estuvo a su lado cuando le menospreciaron. Además, le hacía entrega de lo que recaudaba tras haber tocado el corazón de personas sobradas de medios. Bajo su amparo, del Convitto salían grandes y animosos directores espirituales. Algunos de sus alumnos fueron santos. Les decía:«Nuestro Señor quiere que lo imitemos en su mansedumbre». Tenía por costumbre compaginar sus enseñanzas con acciones encaminadas a despertar en ellos sentimientos de solidaridad. Les invitaba a acompañarle a las cárceles para visitar a los presos y acudir a barrios marginales. Esperaba que al ver el estado lastimoso de tantos desheredados pudieran hacerles todo el bien que estuviese en sus manos. Don Bosco heredó esta formidable táctica pedagógica que marcó su vida, dedicándose a rescatar a los muchachos abandonados, librándolos de las calamidades que había tenido ocasión de ver en las cárceles.

El padre Cafasso era estimadísimo entre los presos y condenados, a quienes ayudó materialmente; se entregaba a ellos sin medir el tiempo para obtener su conversión. Se cuenta que de 57 malhechores, algunos autores de crímenes espantosos, ninguno se le resistió; todos se confesaron arrepentidos. Cuando recibían la condena, que generalmente era la horca, los reos solían pedir como última gracia que les acompañara en ese postrer instante. Así rescataba sus almas. Se ve que tenía una fortaleza y temple singulares para soportar esas penas de las que era testigo, y una gracia especial para ese apostolado. Don Bosco cayó desmayado en una ocasión cuando vio el ajusticiamiento de un delincuente; no fue capaz de contemplar tan dramática escena.

A punto de entregar su vida a Dios, José escribió: «No será muerte sino un dulce sueño para ti, alma mía, si al morir te asiste Jesús, y te recibe la Virgen María». Le parecía hermoso morir en sábado, día de María, para ser llevado por Ella al cielo; lo dijo en un sermón. Se cumplió su sueño. Falleció el sábado 23 de junio de 1860. La oración fúnebre corrió a cargo de Don Bosco que plasmó sus sentimientos hacia el que había sido su director espiritual durante un cuarto de siglo. Cafasso fue beatificado por Pío XI el 3 de mayo de 1925, y canonizado por Pío XII el 22 de junio de 1947. El 23 de septiembre de 1950 este pontífice lo puso como modelo para los sacerdotes, comprometidos con el sacramento de la reconciliación, y en la dirección espiritual.

La devoción del Beato José Allamano a la Consolata

bd1351b408feaa7a7bb52dcdff55aef5_LNo hay lugar a dudas de que el beato José Allamano tenía gran devoción a la virgen Consolata. Solía decirles a los misioneros y misioneras de que, “la virgen, bajo todas sus advocaciones es una sola; pero ustedes séanle devotos, especialmente bajo el título de “Consolata”[1]. El fundador de misioneros y misioneras de la Consolata amaba a la virgen y se enorgullecía de ella. Momentos tras momentos no dejaba de hablar de la confianza que siempre depositaba en ella: “creo que faltaría a mi deber y a mi especial afecto a la santísima virgen, si no aprovechara de todas ocasiones propicias para hablar de ella”[2].  La Consolata se convirtió en inspiradora del ser y quehacer del beato José Allamano. El itinerario de la vida del beato José Allamano muestra que se empapó del amor de la Consolata. Se hizo instrumento de Dios tomando a la Consolata como modelo. Se consagró totalmente a Ella y la consideraba su propia madre. La Consolata no era madre sólo para él, sino tambien para los misioneros y misioneras de la Consolata. Reiteraba con frecuencia esta afirmación: “la santísima virgen bajo este título, no es acaso nuestra madre y no somos nosotros sus hijos e hijas? Decía eso porque lo tenía claro que él era hijo amado de María. La convicción del amor incondicional de la Consolata hizo que les dijera a los misioneros y las misioneras de que, Ella era una madre que nos amaba a todos “como la pupila de sus ojos, que pensó en nuestro instituto, lo sostuvo en todos estos años material y espiritualmente, y siempre está lista para responder a nuestras necesidades[3]. Es evidente que el beato José Allamano se confió y apoyó en la Consolata. Sus proyectos de vida los depositaba en sus manos, inclusive el de la fundación del Instituto. Para ello, la consideró la verdadera fundadora del Instituto. Siendo ella la fundadora, le encomendó todo el porvenir del Instituto. A ella le encargó los desafíos que el instituto naciente podía encontrar en su progreso, a ella le recomendó lo económico del instituto. Atribuía el éxito y las gracias que el instituto había recibido a ella. En resumen, la Consolata se encargaba del todo del bienestar del Instituto misionero de la Consolata. En incontables ocasiones el fundador afirmaba: “No hay dudas de que todo lo que se hizo es obra de la santísima Consolata. Ella hizo por este instituto milagros cotidianos, hizo hablar a las piedras llover dinero. En los momentos dolorosos, la virgen intervino siempre de forma extraordinario…nunca he perdido ni el sueño ni el apetito por los gastos enormes del Instituto y de las misiones. Digo a la santísima Consolata: “¡Ocúpate tu![4]” Esa confianza en el amor materno y providencial de María no era por casualidad, sino que fruto de una experiencia personal que el beato José Allamano había tenido a lo largo de su vida, tanto en su experiencia de creyente como en su ministerio sacerdotal. Por eso, quiso que  los misioneros y misioneras de la Consolata tuvieran la misma experiencia a nivel personal, comunitario y congregacional. El amor inquebrantable y la devoción extraordinaria que le tenía a la Consolata hicieron que el beato José Allamano encomendara a sus misioneros y misioneras a fiarse en ella por las siguientes razones: María es Reina de misioneros y misioneras: Es importante notar que el reinado de María no se fundamenta en motivos de jactancia, sino que se basa teológicamente en su divina maternidad y en su función de ser corredentora del género humano. En la piedad popular, se repite con frecuencia el rezo de la Salve: Dios te salve Reina como el reconocimiento y la proclamación de su realeza. Vale tener en cuenta que etimológicamente la palabra reina o rey deriva del verbo latino regere, que significa ordenar las cosas a su propio fin. El rey o la reina tienen el oficio de gobernar a la sociedad para que ésta alcance su fin deseado. El significado de la palabra rey o reina tiene múltiples acepciones. Por ejemplo, se puede ser reina de tres formas: la que es reina en sí misma, la que es esposa del rey, y la que es madre del rey. La virgen María es reina por los dos últimos títulos: por su relación con Dios y con Cristo. La virgen María no es Reina en sí misma, sino por su divina maternidad y por ser Corredentora del género humano. Se entiende su divina maternidad desde la Sagrada Escritura donde se dice que Ella concebirá el Hijo que será llamado el del Altísimo y a Él le dará el Señor Dios el trono de David su padre y en la casa de Jacob reinará eternamente y su reinado no tendrá fin (Lc 1, 31-33). Y a María se le llama madre del Señor (Lc, 1, 43). Aquí se puede deducir que Ella es Reina, pues engendró a un hijo que era Rey y Señor de todas las cosas. Fuera de eso, la virgen María es Reina porque cooperó a la obra de nuestra salvación. Así como Cristo, nuevo Adán, es Rey no sólo por ser Hijo de Dios, sino tambien nuestro Redentor, con cierta analogía, se puede afirmar que María es Reina no sólo por ser madre de Dios, sino tambien nueva Eva. Su papel en la salvación no es secundario, sino íntimamente unido al de Cristo. Así que, el beato José Allamano afirmaba que María era Reina de los misioneros y misioneras. Por Ella seguramente se llega a Jesús y así coopera para que la sangre de su Hijo no se derrame en vano[5]. Los misioneros y las misioneras colaboran en la salvación del mundo, pero tambien necesitan salvarse. Necesitan llenarse de Dios para poder mostrárselo a los demás. El camino seguro para llegar a Jesús es a través de María. Asimismo, para alcanzar la santificación se requiere pasar por Ella porque “quien quiera alcanzar la santidad sin la virgen, es como quien pretende volar sin alas”[6]. Por lo tanto, se acude a María para obtener la gracia santificadora que viene del único Salvador del mundo. La Consolata es Nuestra: La devoción a la virgen Consolata les compete a los misioneros y misioneras de la Consolata, pues es nuestra Madre y Fundadora. Ella es invocada con muchas advocaciones, pero los misioneros y misioneras de la Consolata somos devotos especialmente a Ella con un titulo especial “la Consolata”. Ella es nuestra y “tenemos que ser felices de tenerla como protectora”[7]. Por ella somos lo que somos en la Iglesia, por el nombre Consolata nos conocen como evangelizadores entregados para la consolación de los pueblos periféricos, por el nombre Consolata, muchas iglesias locales nos consideran expertas en la misión evangelizadora de la iglesia universal. Este nombre que lleva el Instituto debe suscitar el orgullo de “pertenecer a la virgen bajo este título”.[8] La celebración de la fiesta de la Consolata es una de las ocasiones a través de las cuales los misioneros y misioneras de la Consolata muestran su devoción y amor filial a Ella. Esta fiesta normalmente está precedida por la novena que se realiza para preparar bien la celebración de la fiesta de la fundadora. Pues, “si celebramos con intensidad de amor todas las fiestas de la virgen, con cuánta más razón ésta que es “nuestra” fiesta, es decir nos pertenece de modo particular”[9]. Eso implica prepararla bien tal como lo pide el beato José Allamano: “! Basta saber que nos acercamos a festejar a nuestra querida Madre para que esté todo dicho! Para nosotros, hijos e hijas predilectos de la Consolata, ¿es importante esta fiesta? ¡Es todo! No, no quiero decirles que deben prepararse; estoy seguro de que todos están bien dispuestos para hacer bien la novena y celebrar con entusiasmo la fiesta”[10]. Al celebrar la fiesta de la Consolata, pidamos al beato José Allamano, nuestro fundador quien puso toda confianza en la Consolata, que interceda por todos los misioneros y las misioneras para que puedan sentir el amor consolador de María para poder consolar a los demás que el Señor les ha confiado.

Nuevo superior y consejo de los Misioneros de la Consolata en Colombia-Ecuador-Perú

Los pasados días 7 y 8 de junio, los misioneros de la Consolata eligieron el nuevo superior y consejo de la Región Colombia-Ecuador para el periodo 2016-2019. Ellos asumirán el 20 de junio, fiesta de Nuestra Señora Consolata. contenido

Fiesta de Nuestra Señora la Consolata

Mensaje del Padre General

Queridos misioneros, misioneras, familiares, amigos y bienhechores: En este año especial de la misericordia es hermoso pensar y mirar a nuestra Madre como Madre de la misericordia. La Bula de la convocación del Jubileo Misericordiae vultus nos invita a entrar por la puerta de la misericordia, a mirarnos con ternura a nosotros mismos y a los otros. Ciertamente todos tenemos mucho que aprender de nuestra Madre, aprender a ser misericordiosos con nosotros mismos y con nuestra gente. Que este año, que esta fiesta sea para nosotros una escuela de misericordia a fin de que nuestra misión viva y realice solamente misericordia: “No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para ver las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Que nuestras manos estrechen sus manos, que los atraigamos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y fraternidad. Que su grito sea nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que con frecuencia reina soberana para esconder la hipocresía y el egoísmo”(Bula de convocación del Jubileo, Misericordiae Vultus, n. 15). María es Madre de la Misericordia. Como escribe el papa Francisco: “Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne» (Bula de convocación del Jubileo, Misericordiae Vultus, n. 24). María cantó la verdad de las Escrituras antiguas según las cuales de generación en generación la misericordia del Altísimo se extiende sobre los que le temen (cf. Lc 1, 50) y en el seguimiento cotidiano del Hijo aprendió de Él, especialmente al pie de la cruz, el estilo de perdón y de misericordia. A los pies de la cruz, en efecto, aceptó con generosidad la responsabilidad aún mayor de ser la madre de los creyentes y de cooperar en la realización del proyecto de Dios sobre la humanidad: reunificar en fraternidad a los hijos de Dios separados por el odio y por el pecado. María celebró la misericordia del Altísimo no solo en su vicisitud personal, sino también ofreciéndola como esperanza al mundo y a las expectativas de la historia. Su cántico de alabanza continúa en el tiempo y resuena aún hoy en la Iglesia y en nuestro Instituto por haber sido llamados a anunciar el Evangelio de la misericordia y del perdón de ‘generación en generación’. Necesitamos el apoyo de los sentimientos de la Virgen María, que con sus rasgos de auténtica feminidad, sabe indicarnos el debido cuidado de las relaciones, sabe acariciar nuestros rostros necesitados de perdón, dirigirnos dulcemente la llamada a dejarnos reconciliar con la Vida, a testimoniar el Evangelio de la misericordia y entonar el cántico que renueva al mundo: «Mi alma engrandece al Señor» (Lc 1, 46). La misericordia es el modo con el que podemos llamar y pasar humildes y confiados la puerta del otro. Jubileo como abrir puertas. Pero no puedes olvidar la precedencia: si pasamos una puerta es porque Dios nos ha precedido pasándola por cada uno de nosotros. Nuestra misericordia comienza en la misericordia de Dios. Él, que se adelantó y pasó la puerta hacia ti, te ha mostrado su rostro. Demasiado tiempo hemos estado anunciando a un Dios impasible, alejado, allá arriba, y bastante menos a un Dios que sufre en sus entrañas por nuestra fragilidad y nuestro pecado. Sintiéndolo en sus entrañas, dice el Antiguo Testamento, como le sucede a una mujer cuando lleva en su seno un hombrecito. Así Dios. Nos siente en sus entrañas cuando todavía nosotros no nos sentimos la llamada en la vida a nuestra conversión. Y es este el escándalo del Evangelio. Jesús pasaba la puerta antes de que los pecadores se convirtieran. Obrando así se hacía insoportable. Insoportable la idea de aquello que sucedió un día con Zaqueo, pero esa fue una vez entre otras muchas, en que se sentó a comer con publicanos y pecadores. Misericordia no significa hacer que llueva del cielo una especie de compasión, algo así como si dijéramos: “¡Oh, pobrecito!”. No es esta la misericordia de Dios. La misericordia reconoce y apuesta por la belleza que hay en cada persona. Dios reconoce nuestra dignidad vistiéndonos. Lo hizo así con Adán y Eva, y lo cuenta Jesús narrando la historia de un padre que organizó una gran fiesta por el hijo que se había ido, volvió y le vistió con un traje luminoso. No de arriba abajo, sino de abajo arriba. Misericordia es arrodillarse. Acude a mi memoria, como un icono, Jesús inclinado hacia el suelo el día que le llevaron, como si se tratara de un objeto, a una mujer sorprendida en adulterio. Jesús, en confrontación con los escribas y fariseos, quienes, como jueces sin piedad, querían que se apedreara a la mujer, ¿qué dijo y qué hizo? “Quien de vosotros esté sin pecado, que se adelante a arroje la primera piedra contra ella”. Y seguidamente, después de haber escrito palabras secretas en el suelo, en la arena, se alzó y dijo “Mujer, ¿ninguno te ha condenado? Tampoco yo te condeno. Ve, y desde ahora no peques más”. Desde su altura, escribas y fariseos la condenaban; Él,, desde abajo “practicaba la  misericordia”. Aquel día hubo misericordia sobre la arena. Allí estaba Jesús misericordioso inclinado . Si tú no te inclinas, solo dices con los labios misericordia, pero no la practicas. La mujer oyó palabras pronunciadas por alguien a escasos centímetros de su rostro; las demás procedían de los rascacielos, desde donde procede la falta de piedad. Pasaré por un soñador, pero no consigo dejar de imaginarme puertas santas; en las casas y por los caminos voy también viendo puertas santas donde alguien nunca podría. ¿No ha dejado claro esto el papa Francisco cuando, dirigiéndose a los presos, ha escrito: “Que cada vez que pasen por la puerta de su celda, dirigiendo el pensamiento y la oración al Padre, pueda ese gesto significar para ustedes el paso de la Puerta santa”?Camino y veo puertas santas. Que María, madre de misericordia, «Ella que fue llamada a entrar en las profundidades de la divina misericordia, interceda por nosotros y nos obtenga vivir y caminar siempre en el perdón de Dios y en la indestructible confianza en su amor». (Bula de convicación del Jubileo, Misericordiae Vultus, n.12). ¡Buena misericordia, seamos misericordiosos, sé misericordioso! ¡Ánimo y adelante in Domino! ¡Feliz fiesta de la Misericordiosa Consolata!

Oremos

Repitamos juntos: De la dureza del corazón, líbranos, Señor.
Perdónanos, Señor, por cuando no sabemos soportar a quien tenemos al lado o le soportamos de modo falso e hipócrita. Oremos.
Perdónanos, Señor, por cuando no conseguimos acercarnos a los problemas de los otros, cerrados en nuestros problemas y en nuestros pensamientos. Oremos.
Perdónanos, Señor, por cuando vivimos en nuestro mundo perfecto y no dejamos que se perturbe nuestra vida por otras historias, otras personas, otras humanidades. Oremos.
Ayúdanos, Señor, a saber ir al encuentro de los otros, especialmente de los más pobres, abandonados e indefensos allí donde se encuentran. Oremos.
Ayúdanos, Señor, a ver en los otros tu rostro y a tratarlos como si fueran Tú. Oremos.
Ayúdanos, Señor, a no caminar nunca solos, para recordarnos de que cada uno de tus hijos es único, irrepetible y amado
por Ti. Oremos.

Acción

Para que la misericordia sea vida: tratar de realizar alguna obra de misericordia con el fin de que a las palabras siga la vida. Será este el regalo más hermoso para la fiesta de nuestra Madre Consolaba. Con la felicitación más sincera.

Pequeña oración a la Consolata

Madre querida:

sandrio Quisiera escribirte esta carta, mejor dicho, esta oración. Escúchame otra vez, Consolata, pues te necesito, necesito tu ternura, necesito tu mano.  Te hablo, Madre, desde los colores de esta tierra, con los negros, los indígenas y mestizos.  Te hablo, Madre, desde un pasado, desde una historia hecha de sangre y flores, de guerras y encuentros, de amores y odios. Te hablo, Madre, desde los plantíos de yuca, de maíz, de papas, de bananos, del café y del chontaduro. Te hablo, Madre, desde las montañas, las cordilleras, los ríos, las cumbres. Te hablo, Madre, desde la cultura donde habito, pues yo sé, Madre, que me has invitado desde esta cultura a abrirme para el mundo. Te hablo, Madre, porque, también tú y yo estamos inmersos en esta cultura americana. Te hablo desde Colombia, Madre, desde las tierras de Cali, desde la pastoral afro descendiente, desde la comunidad formativa. Te hablo, Madre, desde los rincones de mi corazón, donde empieza a crecer el sonido de la Marimba, del cununo, del guasa. Es tan lindo Madre, escúchanos, es tan hermoso María, es tan bueno saber que nos escuchas desde lo que somos. Ves, Madre, allá vienen nuestros ancestros, porque,  también ellos te amaron. Ves, Madre, allá están nuestras raíces, nuestra cultura y allá está tu hijo, Madre .Otra vez Él nos llama, pero la barca donde ahora vamos es nuestra forma de ser, es lo que somos, es la cultura, Madre. Ya no te encuentro en el santuario, Madre, pero te encuentro en nuestras mesas, en nuestra danza, en nuestras celebraciones, en las mingas y alabados.  Ya no te busco en las iglesias, Madre, pero te contemplo en el caminar de la gente, en los pasos cansados de los trabajadores, en los jóvenes yendo a la universidad, en los vendedores de la calle, en el habla del pueblo, en los acentos, en las tardes calientes. Te veo, Madre, y te descubro en los rostros de los hombres y mujeres que encuentro en el camino. Ya no te busco en los libros de teología, Madre, mejor dicho, ya no sé la teología de los libros; mi teología lleva el sudor de los días, la violencia, las guerras, las luchas, el sufrimiento. Es que otra vez, Madre, tu hijo va a ser crucificado por aquí, en tantos hombres y mujeres cuyas vidas son quitadas, cosificadas, traficadas. Mi teología, Madre, comprende todo esto, pero, también, lleva el atardecer, el olor de las arepas, el sabor del san cocho, las noches estrelladas, las montañas del valle, el rio Cauca, en el canto del ballenato, el abrazo de los misioneros, el vuelo de las mariposas, el olor de las flores y la música del Pacifico. Te hablo, Madre, desde los sonidos que empiezan a habitar en mi corazón y no quisiera pedirte nada, solo invitarte, Madre. Ven, Consolata, junto a tu hijo ven a bailar con nosotros. Ven, Madre, y baile nuestra salsa, nuestro bunde, nuestro currulao, todos nuestros ritmos. Ven, Madre, pues acá te esperamos, acá te necesitamos. Mira cómo es linda esta danza, Madre, cómo lucen nuestros jóvenes, oye cómo cantan los abuelos, cómo acá te celebramos… Madre Consolata, no se haga presente sólo en nuestra labor, en nuestro luto, en nuestro sufrimiento, sino, también, en nuestra fiesta. Madre del señor, acá danzamos, tomados de las manos, bailemos y caminemos.

Jóvenes Misioneros de la Misericordia

Cartagena 15 jóvenes universitarios, 7 seminaristas de filosofía y los formadores desde el domingo 5 de junio hasta el domingo 19 de junio estuvieron de misión en la Parroquia San José de Leonessa de Cartagena y en la Parroquia San Jerónimo de Pasacaballos. Fueron dos semanas misioneras llevando un mensaje de misericordia a niños, jóvenes y familias, promoviendo la tercera etapa del Itinerario del Evangelio de la Misericordia de la Arquidiócesis de Cartagena. Animados por la invitación del Papa Francisco “jóvenes misioneros de la misericordia” contamos con la participación de jóvenes universitarios de Ibagué, Bogotá, Bucaramanga y Barranquilla que fueron a formar comunidad con los seminaristas para pasar varios días de formación, espiritualidad y pastoral en medio de las comunidades de la bahía y de una parroquia urbana. Realizaron actividades de animación misionera en los colegios y escuelas, gymkanas, visitas a las familias y enfermos, celebraciones, catequesis, taller de parroquia misionera con los agentes pastorales de las dos parroquias y animaron el encuentro de los ministros de la Zona No. 6 La Divina Providencia y promovieron el Aguapanelazo como experiencia de vivencia de la misericordia con los habitantes de calle de la ciudad.