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9 de agosto: día internacional de los pueblos indígenas

El derecho de los pueblos indígenas a la educación está protegido por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que en su artículo 14 dispone que «Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje».

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III ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS Y MINERÍA SERÁ EN BOGOTÁ.

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(Bogotá – Colombia, 27-07-2016).- Por tercera vez en América Latina, la red Iglesias y Minería, reunirá a religiosos, agentes de pastoral, movimientos sociales y líderes de comunidades afectadas por los grandes proyectos mineros en el continente. El encuentro será en Bogotá, Colombia, del 2 al 6 de setiembre.

En esta oportunidad, alrededor de 45 líderes, provenientes de 12 países, escucharán los clamores de las comunidades afectadas por la minería; reflexionarán y analizarán sobre las causas y consecuencias de los conflictos mineros en América Latina; profundizarán aspectos de la eco-teológica; y finalmente, definirán estrategias para el cuidado y defensa de la Casa Común.

Para el sacerdote Dário Bossi, uno de los destacados impulsores de la red, este tercer encuentro fortalece el trabajo colaborativo de los miembros de la red con las iglesias que están empeñadas en el “cuidado de la casa común”, como recomienda la encíclica del papa Francisco Laudato Si. “La experiencia nos muestra que estos encuentros fortalecen la mística, la resistencia y la búsqueda de alternativas de las comunidades que, en los más diversos territorios, sufren graves violaciones de sus derechos socio-ambientales y, en muchos casos, son hasta criminalizados por defender la vida”.

También este tipo de encuentros, continúa el padre Dário, “nos permiten una interacción eficaz con las jerarquías de las iglesias: en Bogotá tendremos reuniones con los responsables de la Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI). Es importante que nuestros obispos y pastores sean cada vez más sensibles en el apoyo a las pequeñas comunidades impactadas por la lógica de los grandes proyectos. El desarrollo que prometen las corporaciones mineras, aliadas a los estados nacionales, no favorece la vida de los pobres”.

La Red Iglesias y Minería, es un espacio ecuménico, conformado por comunidades cristianas de América Latina, equipos pastorales, congregaciones religiosas, grupos de reflexión teológica, laicas, laicos, obispos y pastores que buscan responder a los desafíos de los impactos y violaciones de los derechos socio-ambientales provocados por las actividades mineras en los territorios. “Nos une y nos inspira la fe y la esperanza en el Dios creador de la vida y de la madre naturaleza; un Dios que nos convoca a construir un mundo donde todas las personas vivamos con la dignidad de los hijos e hijas de Dios, en perfecta armonía con toda la creación”.

Desde su nacimiento en el 2013, esta red se ha propuesto trabajar para empoderar a las Comunidades afectadas por la minería; profundizar y divulgar una teología y espiritualidad ecológica; comunicar las violaciones provocadas por la megaminería, la resistencia de las comunidades afectadas, así como sus propuestas y alternativas orientadas al buen vivir; dialogar con las Iglesias, en todos sus niveles jerárquicos, para incidir en sus acciones en defensa de las comunidades y territorios afectados por la minería.
 
 
FUENTE: CLAI http://www.claiweb.org/index.php/15-para-banner-home/162-encuentro-latinoamericano-de-iglesias-y-mineria-sera-en-bogota

Por un instante ante la Amazonía

Vivir y reflexionar desde la experiencia amazónica

Sucumbíos portada Serpenteando como lo hiciera la víbora, así el rió lo hace por aquella llanura poblada de verde intenso. Desde el segundo piso de la casa parece tan gigante e imponente, y con la mirada atónita, se vislumbra la pasividad y el misterio de la espesa selva que lo rodea. Es como una vena gigante que nutre una parte de la existencia, y la amazonia se jacta de su elegancia, donde el agua corre como suspendida, nutriendo y dejándose nutrir por ser la misma vida. Sin la neurosis que produce el móvil, ni la luz parpadeante que indica la voracidad de las redes, ni los ruidos intranquilizantes que cortan el encuentro con lo sublime, por un momento puedo conectarme, así fuera de forma intermitente, con el misterio de la verdad no definida. Creí que vivía conectado, agotando las posibilidades de lo inimaginado, pero en aquel momento de silencio mirando el río, era como si Dios me pusiera ante el Edén revelado no imaginado, y como si las cosas no desearan ser nombradas sino simplemente admiradas, como la primera vez que fueron encontradas. Ante la vista conectada con la magnífica Amazonía, los estruendos del interior van ahogándose en la presencia de un silencio que al principio parece aterrador, pero que libera el corazón y lo sana como caricia de madre. No he de nombrar el río, como se suele hacer, porque todo se quiere dominar con las palabras, como si no fuera suficiente la mirada. Es que no hablo solo de este río y de este pedazo de selva, hablo de toda ella, la cual es gigante pero cada vez más pequeña. Es además de lo que significa ella sin pretender significarla, y de la posibilidad de entrelazarse a su misterio por un instante. Porque llamarla solamente selva es a su vez decir un universo de cosas. Es decirse también de mí, de ti, de aquel o de aquella, de eso, de nosotros, de lo que es y de lo que no es, de lo que vive y de lo que muere, de lo que se mueve y se aquieta, de lo que suena y de lo que solo susurra. Salidos de su interior, solo necesita el influjo de Dios para que encarne el reflejo del misterio eterno. Y se es mi madre ¿por qué me olvido de sus entrañas? La amnesia nos atraviesa con violencia para volvernos contra quien nos ha parido.  Como en el Edén Dios nos forma con esa tierra y con esas raíces para hacernos a su imagen y semejanza, pero el olvido parece más fuerte que la gratitud. No hay dudad entonces que Dios y ella se han unido en el amor y el fruto de aquella fidelidad eterna es el misterio de la vida. Y cuando la contemplo en el reflejo tenue del color marrón del río, me doy cuenta que no solamente de su interior hemos salido, sino también que nos da la medicina contra el miedo y la apatía, contra lo que mata lentamente dejando solo despojos con deseos insaciables y vidas sin sentido. No soy yo el que por instantes al contemplar al río atrapo su misterio, es ella que me ha atrapado entregándose sin reservas, como la madre cuida entre sus brazos a su pequeño.  Por un momento entonces soy libre, por un instante mi mente, mi corazón y mi espíritu siente la frescura de lo sublime. Y no es que sea solo una narcosis del instante, como si ella fuera mezquina y egoísta como los hombres, sino que el enfermo corazón y la mente calcinada sufre la melancolía de lo enfermizo, porque ya no encuentra sentido si no tiene la lástima que trae consigo el saberse esclavo de lo que ha vivido. Entonces ¿Cuándo vendrá la conversión? ¿En qué momento Dios nos dará nuestro propio Pentecostés? ¿Es que todo ser humano no necesita una caída del caballo como Saulo de Tarso? Quien no se lo pregunte es porque el hielo de la pasividad ha hecho metástasis en todo su interior y solo le queda esperar la inminente opacidad de la vida. Ante ella, la Amazonia, con la mirada fija, sin los recalcitrantes sonidos de la modernidad, aunque solo fuera por un instante, sentía como era sanado, como era filtrado en la esperanza de una <<nueva creación>> La cual, ya estando allí, solo la podía contemplar por instantes, como el Edén perdido, escondido a los ojos de la mayoría de los mortales, y derramado ante la vista de los sencillos, de aquellos que la siguen amando sin reservas, de los que se amantan de su <<leche>> sin agotarla y lastimarla.    Estando en aquella humilde vivienda con sus moradores, al lado del río, los ladridos de los perros alertaban la posibilidad del alimento. Como llamados por la misma naturaleza para ser saciados, saltaron al vote porque ya venía bajando por el rio la boruga o también conocida Wanta. Alegría para grandes y pequeños, ya que el chico de siete años ponía sobre su hombro el regalo que la madre tierra les había dado. Y no muy lejos de allí, otro joven padre de familia advertía en una noche lluviosa, como sus perros habían atrapado algo. De nuevo la Amazonia premiaba, pero ahora con el armadillo y nosotros los visitantes éramos igualmente saciados. ¡Hasta los perros te ponen la comida en la mesa! Era nuestro clamor de asombrados. Sucumbíos cuadrado¿Cómo no sentirse sanado?  ¿aunque sea por un instante? Ante ella, la Pachamama, vestida de inigualables ropajes, y en aquel instante con el traje multicolor de la verde vida. Porque si en otra parte se cubre de otros ropajes, he tenido la dicha de verla vestida de Amazonía. No me olvido de aquel momento, ante el inmenso río, porque, aunque solo fuera por un momento, para luego volver a la tensión de la existencia y la lucha por conciliar los <<demonios del interior>>, sentía que Dios me la había entregado como madre y como sanadora, como fraterna consejera y como el Edén perdido; como un momento de conversión en el camino hacia la patria de Dios, en la que Pentecostés anhelado y la caída del caballo buscado, se va dando en la medida en que amamos y nos dejamos amar por esa vida dada por Dios en la creación. Por: Oscar Hernández, imc (Sucumbíos – Ecuador, 29 de Julio de 2016).  

“Necesito sacerdotes que amen la misión”: Mons. Quintero Díaz

Sacerdotes que se le midan a todo, colaboración económica para solventar obras de evangelización y actualización de los presbíteros, son tres necesidades urgentes que debe resolver el Vicariato Apostólico de Leticia, así lo aseguró monseñor José de Jesús Quintero Díaz.

Nota Vicariato Apostólico de Leticia
ENTREVISTA MONSEÑOR JOSÉ DE JESÚS QUINTERO DÍAZ
En esta misma línea expresó que las obras de evangelización, concretamente capillas que se van construyendo requieren de un apoyo económico. Si bien Obras Misionales Pontificias (OMP) colabora con recursos, todavía hace falta más aportes para finalizar estas obras. La formación de los sacerdotes es otro requerimiento. El obispo aseguró que faltan recursos para la formación permanente en pastoral, liturgia y otras áreas fundamentales para cumplir la misión evangelizadora en la región. Este territorio todavía no cuenta con la posibilidad de sostener a los presbíteros, por ello la presencia, bajo colaboración, de los sacerdotes en este territorio solo será posible si las jurisdicciones costean los gastos de su manutención. “Aquí tenemos muchas limitaciones, pero si quieren venir les aseguro que no les faltará el pancito de cada día”, aseguró el prelado. Monseñor Quintero Díaz explicó que la necesidad de sacerdotes se debe a que en este territorio se ha presentado un éxodo de presbíteros debido a la falta de identidad con la región. “Muchos de los sacerdotes no hicieron su proceso en el vicariato”, añadió el obispo. Actualmente cuenta con un seminarista de origen indígena. Espera que en el futuro las diócesis puedan formar seminaristas con un perfil que se adecue a las necesidades de su región.
Para ver en alta resolución haga clic sobre la imagen Leticia cuenta con 12 parroquias que están ubicadas en el Amazonas (6), el Putumayo (3) y en el Caquetá (3). Por la topografía de la región solo dos transportes sirven para el desplazamiento: lanchas con motor fuera de borda y aviones. Explicó que el transporte más costoso es la lancha y que los vuelos suelen salir cada 15 días. A nivel social esta región no está exenta de la pobreza, la precariedad en la educación y la salud, sin embargo tiene fortalezas que le permiten subsistir, como por ejemplo la solidaridad y la riqueza natural. Comentó que permanentemente se realizan brigadas de salud entre Colombia, Brasil y Perú. Expresó que una de sus preocupaciones es la de apoyar a los pobladores para que puedan completar sus estudios básicos y en algunos casos superiores. Aseguró que esta región “está libre” del flagelo de la violencia. Monseñor José de Jesús Quintero Díaz fue nombrado Vicario Apostólico de Leticia el 2 de febrero de 2001  por San Juan Pablo II. Fuente: CEC

29 años del martirio de Alejandro Labaka e Inés Arango

Coca – Ecuador, 21 de julio de 1987 – 21 de julio de 2016

Alejandro Labaka, Vicario de Aguarico, e Inés Arango, misionera, en la selva ecuatoriana.

El 21 de julio de 1987, el obispo capuchino Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango, dos misioneros en la Amazonia ecuatoriana, fueron matados por las lanzas de los nativos huaorani. Frente a la explotación de los recursos naturales de parte de las grandes compañías petroleras, el obispo había priorizado la vida de las personas y defendido con coraje los derechos de las minorías indígenas. Paradójicamente, los indígenas, que se sentían acorralados, mataron a los dos misioneros que les ofrecían su apoyo.
En 1966 «aparecieron» los últimos restos de un pueblo indígena, y les llamaron los tetetes. Al poco tiempo, estos pocos supervivientes volvieron a desaparecer selva adentro. Pero el padre Alejandro Labaka, responsable de los capuchinos que se habían encontrado con los tetetes, tomó en serio este hecho y reflexionó sobre dicha circunstancia: «La sociedad no suele preocuparse mucho de los pueblos pequeños, tienen otros problemas y se olvidan de la gente de la selva… pero los misioneros debemos creer en el Evangelio, allí Jesús dice que dejó las 99 ovejas para buscar una; los que son pocos tienen tanto valor como los muchos; Jesús se preocupó de los pequeños y abandonados. Así debemos hacer. Estas minorías indígenas son los más antiguos pobladores de Ecuador, son los verdaderos dueños de su país, los que estaban acá antes del Estado, muy anteriores a la República y a sus leyes, y debemos ayudar a que la sociedad los reconozca como los primeros ciudadanos, los respete, los ayude y los proteja». Durante 25 años se dedicó al acercamiento con los huaorano (o aucas), aprendiendo a vestir, a comer, a vivir como ellos y a hablar su lengua, el huao. Llegó a ser conocido y querido por todos los grupos huaorani, todos menos uno: los tagaeri, tribu irreductible que jamás había aceptado la intromisión de nadie en su territorio, que poco a poco se había visto acorralada y con menos territorio debido al trabajo de explotación de las compañías petrolíferas en la selva amazónica ecuatoriana. Precisamente por ello, monseñor Labaka se obsesionaba por compartir y ser aceptado por ellos. Además, realizó un trabajo de denuncia contra las compañías, instituciones y gobierno, constantemente cuestionados, en defensa de la vida y la cultura de los pueblos amazónicos. En junio de 1987, un mes antes del asesinato-martirio el él y de la hermana Inés, pasan varios días conviviendo con otros grupos huaorani «para mantener los lazos de amistad». El 10 y 11 de julio vuelan sobre la casa tagaeri descubierta poco antes, pero no encuentran a nadie. El día 17, después de arrojar unos regalos, encuentran a un grupo de ellos. Escribe: «Regresamos felices con los primeros signos de buena acogida». Esa misma tarde tiene una reunión con los altos representantes de Petrobrás (la compañía petrolera que estaba trabajando en la selva). No se sabe lo tratado en esa reunión, pero sí que el misionero salió preocupado y totalmente decidido a introducirse en el territorio de los tagairi. Quizás la compañía petrolera se mostró decidida a entrar inmediatamente en dicho territorio, dispuesta a todo para sojuzgar a los tagaeri. Resolvió poner en peligro su vida como único medio para defender la vida del grupo indígena de los tagaeri. Su plan sería el de convencerles de que cambiaran de lugar para evitar su exterminio. Así, pocos días después, el 21 de julio, desde un helicóptero alquilado, logra bajar junto a la hermana Inés, en un claro del bosque, hacia el sur de Coca. El helicóptero debía volver una hora más tarde, pero se perdió en la selva, así que volvió al día siguiente. No encontraron a nadie, sólo divisaron los cadáveres delante de la casa… El misionero aragonés Javier Aznárez, sacerdote y médico, preparó los cadáveres y dijo que contó 160 orificios en el cuerpo de monseñor y 67 en el de la madre Inés. Lo que les hicieron no puede llamarse crueldad, aunque pueda parecerlo, sino que son ritos de los huaos, difícilmente explicables, donde participan hombres y niños, como si mataran a un jabalí, con sus lanzas con 20 centímetros de punta y dentadas, que desgarran el cuerpo por dentro. Así fue todo: un día bajaron ambos en un claro de la selva, donde los indígenas estaban protegidos. Monseñor desciende primero y se despoja de sus ropas. Inés guarda en un bolsillo el paño que cubría su cabeza y se quita los zapatos. El helicóptero se aleja. Al día siguiente, al amanecer, monseñor yace sobre el tronco de un árbol derribado, con ochenta y cuatro lanzas taladrándole el cuerpo… y cerca de otros ochenta orificios en el cuerpo. Ella se halla sentada en la entrada de la casa de los indios, con veintiuna lanzas en su carne, nos hombros desencajados, los ojos en dirección al cadáver del obispo, la boca entreabierta. Hágase, Señor, tu voluntad. Alejandro quería de verdad a los indígenas y ese amor fue tan grande como para llevarle a dar la vida por ellos. Siempre fue consciente del peligro de vida que implicaba esta difícil misión. En 1965, su presencia en el Concilio Vaticano II le pareció circunstancia privilegiada y providencial para presentar a Pablo VI, con toda confianza, los temores que había manifestado a los superiores de la comunidad: «Tengo en la prefectura grupos esquivos y salvajes, conocidos con el nombre de aucas, que matan a los que entran en sus dominios y hacen también incursiones hacia las partes civilizadas donde siembran el terror con sus muertes». Quiso que el Papa se pronunciara sobre este acercamiento difícil y peligroso… Con carta de la secretaría de Estado se le contestó que su iniciativa respondía al «bien del Evangelio», pero lo que más significó para él fueron las palabras de Pablo VI en noviembre del 65: con una alentadora sonrisa le dijo «¡Ánimo, ánimo!» refiriéndose a su trabajo con los huaorani. Estaba poniendo sobre el tapete la cuestión de qué es más importante, qué es prioritario: la vida de unas personas o la explotación de unos recursos naturales. Para monseñor fue de absoluta prioridad la vida de los indígenas, y por eso se le puede considerar con toda verdad mártir de la defensa de la vida y la cultura indígena. Esto parecía entonces una locura, pero desde su muerte, sus palabras, su esfuerzo y su muerte han abierto un camino. Muere como huaorani, en defensa de los huaorani, matado por los huaorani, tendido como enemigo, confundido con sus enemigos… ASISTIR VIDEO: Alejandro e Inés “Testigos de la fe hasta el martirio”
Fuente: alejandroeines

Poner nuestra mirada en la Amazonía

Proyecto Panamazónico de la Compañía de Jesús (jesuitas)

Nuestra Casa Común clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”. panamazonia sjAsí nos interpela el Papa Francisco en los dos primeros números de la Encíclica ‘Laudato Si’. Más adelante, nos hace un importante llamado: “El desafío urgente de proteger nuestra Casa Común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.  La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra Casa Común” (N° 13). También nos ayuda a tomar conciencia de que “el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social… Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (N° 48 y 49). Los jesuitas de América Latina y el Caribe hemos hecho una clara opción por la Amazonía. En el PAC (Proyecto Atólico Común) se ha definido una importante línea de acción: “Apoyar la misión de la Compañía de Jesús en la Amazonía y la coordinación de acciones de las Provincias y Regiones que tienen obras y comunidades en ella”. De esta línea de acción ha surgido la propuesta de realizar el PROYECTO PANAMAZÓNICO, que centra su objetivo en que “contribuyamos, de manera articulada, desde lo local y con una mirada global, en la defensa y promoción de la vida, los derechos y los territorios de los pueblos indígenas y de un ambiente sostenible en la región Panamazónica”. Este Proyecto se está realizando dentro de otra importante articulación: con todas las circunscripciones eclesiásticas y comunidades religiosas de la Iglesia Católica de la Región, a través de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). Esta gran Red ha ido surgiendo con un profundo sentido de esperanza y con un gran deseo de respetar y proteger la vida que se nos ha dado en forma gratuita. Es necesario que todos nosotros pongamos nuestra mirada en la Amazonía, no sólo como un imperativo que surge del llamado del Papa Francisco y de los Provinciales de América Latina y el Caribe, sino como una verdadera manifestación de nuestra sensibilidad por la vida y por el cuidado del más bello regalo que nos ha hecho Dios: la humanidad y la naturaleza. Algunas de nuestras Obras Transversales de la Provincia ya han tomado la iniciativa de ir a visitar la Comunidad jesuita de la CPAL que vive en Leticia (Amazonía Colombiana), con el ánimo de irse vinculando a la propuesta del Proyecto Panamazónico. Hace unos días yo pude ir a Leticia y visitar personalmente a los jesuitas que están llevando adelante este Proyecto. Pude sentir y gustar de cerca los importantes avances que ya se está llevando a cabo; ellos son la confirmación de estar acertando en la realización de la Voluntad de Dios. Quiero invitarlos para que muchos más nos interesemos por este Proyecto, de tal manera que busquemos generar las articulaciones necesarias para avanzar en el trabajo por la defensa de la vida, los derechos y los territorios de los pueblos indígenas y de un ambiente sostenible en esta región. La Amazonía es un territorio clave para el futuro de toda la humanidad. Nuestro compromiso con sus habitantes originarios y con la biodiversidad que allí existe, es una clara manifestación de que nos unimos de corazón a Dios, quien trabaja incansablemente para que la vida sea plena. Carlos E. Correa, S.J. – Provincial Fuente: REPAM

10ª Caminata con Alejandro e Inés: “caminamos con misericordia para defender la vida”

Celebración del 29º aniversario de la muerte martirial de Alejandro e Inés

JULIO 2016 ACOMPAÑE LA CAMINATA EN LA PÁGINA WEB: Alejandro e Ines PREPARACIÓN Se celebrará la 10ª Caminata con Alejandro e Inés “caminamos con misericordia para defender la vida”, desde Quito (9-20 de julio), desde Tiputini K, 50 (19-20 julio), desde Los Zorros y Sachas (20 de julio). Triduo de preparación
  1. “La misión de la misericordia de Alejandro e Inés”
  2. “La misión de la solidaridad de Alejandro e Inés”
  3. “La misión de la inculturación de Alejandro e Inés”
9 sábado: Minga en km 50, Tiputini, Centro de espiritualidad Alejandro e Inés 07:00 Concentración en el santuario Nuestra Señora de Guápulo 07:30 Eucaristía de envío de los misioneros y caminantes 08:45 Refrigerio 09:00 Organización de los caminantes y salida hacia Pifo 13:00 Llegada a Pifo: 21 kms. 18:00 Celebración dela Eucaristía en la parroquia de Pifo Etapas desde Quito hacia Coca 1ª etapa: S-09 julio   Guápulo (8h00, Eucaristía) a Pifo: 21 kms. 2ª etapa: D-10 julio  Pifo a Papallacta: 41 kms. 3ª etapa: L-11 julio   Papallacta a Baeza: 38 kms. 4ª etapa: M-12 julio Baeza a El Chaco: 24 kms. 5ª etapa: X-13 julio  El Chaco a Río Malo: 38 kms. 6ª etapa: J-14 julio   Río Malo a Reventador: 30 kms. 7ª etapa: V-15 julio  Reventador a Lumbaqui: 29 kms. 8ª etapa: S-16 julio   Lumbaqui a Sevilla: 28 kms. 9ª etapa: D-17 julio  Sevilla a Lago Agrio: 31 kms. 10ª etapa: L-18 julio  Lago Agrio a El Eno: 20 kms. 11ª etapa: M-19 julio  El Eno a Sachas: 27 kms. 12ª etapa: X-20 julio  Sachas a Coca: 39 kms. Etapas desde el Helipuerto km 50 hacia Coca 1ª etapa: M-19 julio Helipuerto a Cóndor: 24 Kms. 2ª etapa: X-20 julio  Cóndor a Coca: 26 Kms.   CELEBRACIÓN 20 miércoles: recibimiento a los caminantes 05:30 Salida de Caminatas de Sachas, del Km 26 Vía Auca y Vía Zorros 12:30 Llegada a la Catedral: celebración presidida por Mons. Jesús Esteban Sádaba 13:30 Almuerzo en el coliseo del Gamboa 14:00 Ubicación de los caminantes Capuchinos (Vicariato planta baja) Visitantes (Albergue) Peregrinos de Vía Auca y Quito (Gamboa) 16:00 Exposición fotográfica 18:00 Merienda, en el Gamboa 18:30: Vigilia de la luz (procesión desde el Vicariato a la Catedral) 19:30 Eucaristía (presidida por el Ministro General) 21:00 Video foro sobre Alejandro e Inés 21 jueves: Celebración de Alejandro e Inés 07:00 Oración compartida 08:00 Desayuno en el Gamboa 09:00 Reunión para el Mensaje y preparación de la Eucaristía 10:00 Procesión desde el Vicariato hasta la Catedral, presidida por Jesús Esteban y organizada por Txarli 10:30 Eucaristía (presidida por Mons. Jesús Esteban Sádaba) 13:00 Rifa en el Vicariato 13:30 Almuerzo comunitario, en el Vicariato, casa de Cursos 15:00 Encuentro de Capuchinos de la Custodia del Ecuador con el Ministro General 15:00 Salida de los postnovicios capuchinos hacia las comunidades en Misión. 19:00 Merienda en el Vicariato 24 domingo: Peregrinación de la ciudad de Coca 09:00 Concentración en las capillas de San Pedro y San Pablo, San Antonio, Hospital Militar… 09:45 Llegada a la Catedral. 10:00 Celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Jesús Esteban Sádaba, sobre “caminamos con misericordia para defender la vida”.

Puerto Leguízamo, en medio de dificultades mira el futuro con esperanzas

Nota Vicariato de Puerto Leguízamo

Con apenas tres años esta jurisdicción está dando sus primeros pasos, aseguró su Vicario Apostólico, monseñor Joaquín Humberto Pinzón Guiza, I.M.C. La realidad de este territorio solo se puede comprender conociendo su contexto geográfico. Es un vicariato que posee tres realidades: amazónico, fronterizo e indígena. En este contexto el vicariato cuenta con 5 parroquias, 12 sacerdotes y 8 religiosas. Aparentemente estas cifras hablan de un número cómodo para la atención de las comunidades, pero al contrastar con las distancias entre cada parroquia la visión de esta realidad cambia completamente. Por ejemplo, para llegar a una de las comunidades desde la parroquia Catedral se debe surcar el río durante dos días y es que los únicos medios de transporte son por vía aérea o a través del río. Ambos muy costosos. A nivel social la realidad no es menos compleja. Es un territorio abandonado por el Estado. “Las políticas del Estado solo las vemos por televisión, claro en los pocos lugares donde llega la televisión”, asegura el prelado. Este territorio también tiene que lidiar con ausencias básicas, por ejemplo sólo se cuenta con un hospital de un solo nivel y una educación que alcanza el bachillerato, pero que tiene grandes vacíos formativos. Desde sus posibilidades, la Iglesia ha intentado ayudar a lidiar con estas carencias. Monseñor Pinzón Guiza explica que se tiene programas que buscan complementar la formación de niños, padres de familia y maestros. “En salud es muy difícil ayudar debido a los escasos recursos que tenemos”, complementó. Esta Iglesia, al igual que otros vicariatos están a la espera de se concretice una ayuda que les permita seguir caminando hacia un mejor más prometedor.
MONSEÑOR JOAQUÍN HUMBERTO PINZÓN GUIZA, I.M.C.
Fuente: CEC

Vocaciones y obras sociales, necesidades en San Vicente del Caguán

Realidad San Vicente del Caguán

El prelado comentó que una de las preocupaciones es el sostenimiento de los sacerdotes y los religiosos en este territorio. Resaltó la colaboración que ha recibido de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y las Iglesias de Estados Unidos y Europa, sin embargo afirmó que todavía se necesita ayuda. “Necesitamos sostener la obra evangelizadora y las obras sociales, como por ejemplo 5 obras educativas que necesitan de ayuda”, aseguró. Otro de los desafíos está en la urgente necesidad de fortalecer la Pastoral Juvenil y Vocacional. Una pastoral que tenga como base la vida familiar, explicó el religioso perteneciente a la Comunidad de los Misioneros de la Consolata,  “Estamos muy urgidos de fortalecer una pastoral juvenil y vocacional que tenga como base la vida familiar. Sin una vida familiar sólida y una pastoral juvenil y vocacional no será posible tener vocaciones propias y siempre estaremos dependiendo de las vocaciones de otras diócesis”. En relación al panorama de orden social destacó que en este sector se ha evidenciado un desescalamiento de la violencia y lo que ahora se vive es un momento de expectativa por los diálogos de paz. Si bien este panorama exige prontas ayudas, este territorio se prepara para subir un peldaño en sus 30 años de existencia. Según manifestó monseñor Múnera Correa se “ha dado los primeros pasos” para convertirse en diócesis. “Es un camino trazado que tenemos que hacer con unos pasos muy concretos”, afirmó el prelado.
ENTREVISTA MONSEÑOR FRANCISCO JAVIER MÚNERA CORREA, I.M.C. 

Más datos del Vicariato Apostólico de San Vicente del Caguán y hierarchy.org
Fuente: CEC