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Año de la misericordia, decenio internacional para los afrodescendientes y la acción evangelizadora de la Iglesia católica en medio del pueblo negro en el continente

DSC_0034 Artículo escrito por el P. Venanzio Mwangi, IMC, publicado por la “Revista Medellín” No.164 (Publicación del CEBITEPAL, especializada en temas biblicos, teologicos, sociales y pastorales), donde dedica 15 paginas a un tema considerado ser un aporte a la reflexión bíblica, teológica, pastoral y social entorno al “Año de la misericordia, decenio internacional para los afrodescendientes y la acción evangelizadora de la Iglesia católica en medio del pueblo negro en el continente”. Descargue aquí: Revista Dimensión Misionera

PRIMERAS ACTIVIDADES DE LA ESCUELA DE LIDERAZGO JUVENIL MISIONERO

Resumen de los primeros cuatro días de la ELJM *  La Escuela de Liderazgo Juvenil Misionero (ELJM), que se está llevando a cabo del 24 de Junio al 04 de Julio en Bucaramanga es una de las propuestas de la Animación Misionera, Juvenil y Vocacional (AMJV) de los Misioneros de la Consolata en Colombia, con la cual se pretende tener un espacio en el que se brinden herramientas formativas, espirituales y pastorales a 130 jóvenes líderes de diferentes partes de Colombia que llevan procesos pastorales y de liderazgo en sus iglesias locales, colegios, universidades o que simplemente tienen en el corazón el llamado a poner en salida misionera su vida y a la iglesia. Pero… ¿Para qué una Escuela de Liderazgo Juvenil Misionera? Esta pregunta se hizo el primer día de encuentro, reflexionando que la iglesia está sosa y debe ponerse en salida misionera, siendo que los jóvenes necesitan propuestas y el mundo necesita salvación. En este día el P. Giovanni Torres realiza el curso “la Iglesia y su misión en el mundo”, explicando los puntos que lo determinan: partiendo de la realidad, iluminando con el proyecto de Dios y la propuesta del papa Francisco de que la iglesia se ponga en salida misionera para llevar a un nuevo camino del Evangelio al estilo de Jesús. Por la tarde se realizó la “yamislana” (construcción comunitaria), con la dinámica “Apocalipsis”, donde el objetivo principal era crear situaciones y recursos que generaran la salvación del mundo por parte de los sobrevivientes de una catástrofe. Con la Celebración Eucarística presidida por el P. Giovanni, ofrecimos en las manos de Dios estos días de encuentro. Por la noche los jóvenes salieron a la calle “a hacer lío”, compartiendo con los habitantes del barrio Mutis. La gran conclusión del primer día es que el trabajo comunitario es prevalente al individual porque es el que hace llevar a la iglesia a salir misioneramente. 13502850_1052120244824165_635087250087329783_o   13502705_1052133558156167_1337260066770009019_o   13558708_1052119518157571_7123402057379205703_o13528131_1052132304822959_6037900668221592966_o  13517555_1052130894823100_2504078251030509140_o  13528411_1052126078156915_4354110156320570856_o 13528252_1052135251489331_3882406730878868586_o   13558684_1052135991489257_8128786709189909172_o __________________________________________________________________________________ El segundo día empieza con el primer momento espiritual “el encuentro con Jesús” y se hace una gran pregunta: ¿dónde se puede encontrar a Jesús?; transcurrida esta experiencia identificamos los rostros de Jesús en el otro, en el pobre, en el Evangelio, en la oración y en la Eucaristía. Seguidamente se inicia el taller “lógicas juveniles y la pastoral de la iglesia”, cuestionando, desde la realidad pastoral de los participantes, y señalando en cada una, donde se encuentra el hermano y los desafíos. Se comparten seminarios, donde los jóvenes buscan reflexionar la práctica misionera desde la realidad del mundo actual (Escuela de Discipulado y Misión; Misión Mundo-Humanidad; La familia humana y la casa común; el proyecto personal de vida; la pastoral de la Iglesia en salida misionera). Por la noche salimos a vivir la experiencia de “Aguapanelazo Bucaramanga”, motivados por la propuesta de Jesús del pan partido que debe ser compartido y repartido, este proyecto busca el acercamiento con  los habitantes de calle por medio de un vaso de aguapanela y pan. 13497765_1052145818154941_4294478812734834685_o   13502521_1052147738154749_975286177390221829_o   13443041_1052147158154807_1990910851661999649_o 13498133_1052149544821235_6520012147810795291_o (1)    13528384_1052150244821165_8254672852582930560_o   13558620_1052150301487826_6698464759966176459_o ________________________________________________________________________________ A partir del tercer día la escuela empiezan las mesas de creación para reconocer, crear propuestas y realizar acciones concretas. Iniciamos la jornada con la Celebración Eucarística presidida por el P. Julio Caldeira. Se  realizó otra “yamislana” para reconocer el “contraste entre la Iglesia sosa y la Iglesia en salida” y una mesa de creación acerca de “la pastoral de la Iglesia en salida”, donde se definieron y realizamos algunas experiencias concretas de animación misionera: en los semáforos, con los niños, en los parques y en el centro comercial; visitando las familias, el hospital, el comercio local, algunas autoridades locales e iglesias evangélicas; y la transmisión en vivo de la radio misión online. 13483392_1053436041359252_8412085270014264441_o    13495670_1053446918024831_451617241575557800_o     13498027_1053433511359505_5519651384961280652_o

Papa Francisco: “Benedicto XVI ha hecho y hace teología de rodillas”

Con ocasión del 65º aniversario sacerdotal del Papa emérito, el 29 de junio de 1951, este martes se presentó en el Vaticano el libro “Enseñar y aprender el amor de Dios” que recoge textos de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI sobre el sacerdocio. Se trata del primer volumen de una colección de libros de Benedicto XVI sobre el sacerdocio del cual el Papa Francisco escribió el prefacio. La presentación se llevó a cabo durante la ceremonia en la Sala Clementina por el 65° aniversario de sacerdocio de Benedicto XVI y en la que participó el Papa Francisco. En el prefacio del libro, el Papa Francisco escribió: “Cuando leo las obras de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI me resulta cada vez más claro que él ha hecho y hace ‘teología de rodillas’: de rodillas porque, antes incluso que ser un grandísimo teólogo y maestro de la fe, se ve que es un hombre que cree verdaderamente, que ora verdaderamente; se ve que es un hombre que personifica la santidad, un hombre de paz, un hombre de Dios”. Por este motivo, Francisco explicó que Joseph Ratzinger “encarna ejemplarmente el corazón de toda la acción sacerdotal: ese profundo enraizamiento en Dios sin el cual toda la capacidad organizativa posible y toda la presunta superioridad intelectual, todo el dinero y el poder resultan inútiles; él encarna esa constante relación con el Señor Jesús sin la cual nada es ya verdadero, todo se convierte en rutina, los sacerdotes en asalariados, los obispos en burócratas y la Iglesia deja de ser la Iglesia de Cristo y se convierte en un producto nuestro, una ONG a fin de cuentas superflua”. Además, el Papa Francisco aseguró sobre Benedicto XVI que “leyendo este volumen, se ve claramente como él mismo, en sesenta y cinco años de sacerdocio que hoy celebramos, ha vivido y vive, ha testimoniado y testimonia ejemplarmente esta esencia del actuar sacerdotal”. Asimismo, el Papa Bergoglio afirmó que “Benedicto XVI nos sigue testimoniando, quizás ahora, sobre todo, desde el Monasterio Mater Ecclesiae, en el que se ha retirado, de un modo todavía más luminoso, el ‘factor decisivo’, ese íntimo núcleo del ministerio sacerdotal que los diáconos, los sacerdotes y los obispos nunca deben olvidar, a saber, que el primer y el más importante servicio no es la gestión de los ‘asuntos corrientes’, sino rezar por los demás, sin interrupción, con alma y cuerpo, precisamente como lo hace hoy el Papa emérito… La oración, nos dice en este libro y nos testimonia Benedicto XVI, es el factor decisivo: es una intercesión de la que tienen más necesidad que nunca tanto la Iglesia como el mundo —y tanto más en este momento de verdadero y propio cambio de época—; tienen necesidad de ella como del pan, más que del pan”. Por último, Francisco se dirige a los sacerdotes y les dijo: “¡Queridos hermanos! Yo me permito decir que si alguno de ustedes tuviera en algún momento dudas sobre el centro del propio ministerio, sobre su sentido, sobre su utilidad, si en algún momento le vinieran dudas sobre lo que los hombres esperan verdaderamente de nosotros, medite profundamente las páginas que se nos ofrecen en este libro, porque los hombres esperan de nosotros sobre todo lo que en este libro encontraréis escrito y testimoniado: que les llevemos a Jesucristo y que les conduzcamos a Él, al agua fresca y viva, de la que tienen sed más que de cualquier otra cosa, el agua que solo Él puede regalarnos y que ningún sucedáneo podrá nunca remplazar; que les conduzcamos a realizar ese sueño más íntimo que tienen y que ningún poder podrá nunca prometerles ver cumplido”. (Mercedes De La Torre – Radio Vaticano). Texto completo del prefacio escrito por el Papa Francisco: Cuando leo las obras de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI me resulta cada vez más claro que él ha hecho y hace «teología de rodillas»: de rodillas porque, antes incluso que ser un grandísimo teólogo y maestro de la fe, se ve que es un hombre que cree verdaderamente, que ora verdaderamente; se ve que es un hombre que personifica la santidad, un hombre de paz, un hombre de Dios. Y así él encarna ejemplarmente el corazón de toda la acción sacerdotal: ese profundo enraizamiento en Dios sin el cual toda la capacidad organizativa posible y toda la presunta superioridad intelectual, todo el dinero y el poder resultan inútiles; él encarna esa constante relación con el Señor Jesús sin la cual nada es ya verdadero, todo se convierte en rutina, los sacerdotes en asalariados, los obispos en burócratas y la Iglesia deja de ser la Iglesia de Cristo y se convierte en un producto nuestro, una ONG a fin de cuentas superflua. El sacerdote es aquel que «encarna la presencia de Cristo, testimoniando su presencia salvífica», escribe en este sentido Benedicto XVI en la Carta de proclamación del Año sacerdotal. Leyendo este volumen, se ve claramente como él mismo, en sesenta y cinco años de sacerdocio que hoy celebramos, ha vivido y vive, ha testimoniado y testimonia ejemplarmente esta esencia del actuar sacerdotal. El cardenal Ludwig Gerhard Müller ha afirmado con autoridad que la obra teológica de Joseph Ratzinger, antes, y de Benedicto XVI, después, lo sitúa en esa serie de grandísimos teólogos que han ocupado la cátedra de Pedro; como, por ejemplo, el papa León Magno, santo y doctor de la Iglesia. Renunciando al ejercicio activo del ministerio petrino, Benedicto XVI ha decidido ahora dedicarse totalmente al servicio de la oración: «El Señor me llama a “subir al monte” a dedicarme todavía más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar la Iglesia, más aún, si Dios me pide esto es propiamente para que pueda continuar sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que he tratado de hacerlo hasta ahora», ha dicho en el último y conmovedor Ángelus que ha rezado. Desde este punto de vista, a la justa consideración del Prefecto para la Doctrina de la Fe, querría añadir que quizás es precisamente hoy, como papa emérito, cuando él nos está impartiendo del modo más evidente una de sus más grandes lecciones de «teología de rodillas». Porque Benedicto XVI nos sigue testimoniando, quizás ahora, sobre todo, desde el MonasterioMater Ecclesiae, en el que se ha retirado, de un modo todavía más luminoso, el «factor decisivo», ese íntimo núcleo del ministerio sacerdotal que los diáconos, los sacerdotes y los obispos nunca deben olvidar, a saber, que el primer y el más importante servicio no es la gestión de los «asuntos corrientes», sino rezar por los demás, sin interrupción, con alma y cuerpo, precisamente como lo hace hoy el papa emérito: constantemente inmerso en Dios, con el corazón siempre dirigido a Él, como un amante que en cada instante piensa en el amado, haga lo que haga. Así, Su Santidad, Benedicto XVI, con su testimonio, nos muestra cuál es la verdadera oración: no la ocupación de algunas personas consideradas particularmente devotas y quizás tenidas por poco aptas para resolver problemas prácticos, para ese «hacer» que, sin embargo, los más «activos» creen que es el elemento decisivo de nuestro servicio sacerdotal, relegando así de hecho la oración al «tiempo libre». Orar no es tampoco simplemente una buena práctica para poner un poco en paz la propia conciencia, o solo un medio devoto para obtener de Dios lo que en un momento determinado creemos que sirve. No. La oración, nos dice en este libro y nos testimonia Benedicto XVI, es el factor decisivo: es una intercesión de la que tienen más necesidad que nunca tanto la Iglesia como el mundo —y tanto más en este momento de verdadero y propio cambio de época—; tienen necesidad de ella como del pan, más que del pan. Porque orar es confiar la Iglesia a Dios, con la conciencia de que la Iglesia no es nuestra, sino Suya, y que precisamente por esto él no la abandonará; porque orar significa confiar el mundo y la humanidad a Dios; la oración es la clave que abre el corazón de Dios, es la única que consigue introducir de nuevo a Dios siempre, continuamente, en este mundo nuestro, y es, a la vez, la única que consigue introducir de nuevo a los hombres y al mundo siempre, continuamente, en Él, como el hijo pródigo que vuelve a su Padre, lleno de amor por él, y no espera más que poder abrazarlo. Benedicto XVI no olvida que la oración es la primera tarea del obispo. Y así, orar verdaderamente va de la mano con la conciencia de que el mundo sin la oración no solo pierde rápidamente su orientación, sino también la auténtica fuente de la vida: «Porque sin la vinculación con Dios somos como satélites que han perdido su órbita y caemos como enloquecidos en el vacío, no solo desintegrándonos nosotros mismos, sino amenazando también a los demás», escribe Joseph Ratzinger, ofreciéndonos una de sus tantas estupendas imágenes esparcidas en este libro. ¡Queridos hermanos! Yo me permito decir que si alguno de vosotros tuviera en algún momento dudas sobre el centro del propio ministerio, sobre su sentido, sobre su utilidad, si en algún momento le vinieran dudas sobre lo que los hombres esperan verdaderamente de nosotros, medite profundamente las páginas que se nos ofrecen en este libro, porque los hombres esperan de nosotros sobre todo lo que en este libro encontraréis escrito y testimoniado: que les llevemos a Jesucristo y que les conduzcamos a Él, al agua fresca y viva, de la que tienen sed más que de cualquier otra cosa, el agua que solo Él puede regalarnos y que ningún sucedáneo podrá nunca remplazar; que les conduzcamos a realizar ese sueño más íntimo que tienen y que ningún poder podrá nunca prometerles ver cumplido. No es casualidad que la iniciativa de este volumen —junto con la de dar vida muy oportunamente a una Serie de libros temáticos sobre el pensamiento de Joseph Ratzinger / Benedicto XVI— haya partido de un laico, el profesor Pierluca Azzaro, y de un sacerdote, el reverendo padre Carlos Granados. A ellos va mi cordial agradecimiento, bendición y apoyo por el importante proyecto, junto con el reverendo don Giuseppe Costa, director de la Librería Editrice Vaticana, que publica la Opera Omnia de Joseph Ratzinger. No es casualidad, decía, porque el volumen que hoy presento está dirigido en la misma medida a los sacerdotes y a los fieles laicos; como magistralmente testimonia, entre tantas, esta página del libro que ofrezco a los religiosos y a los laicos como una última y segura invitación a la lectura: «Casualmente he leído en estos días un relato sobre estas cuestiones, en el que el gran escritor francés Julien Green describe las peripecias de su conversión. Cuenta él cómo en el período de entreguerras vivía tal como vive un hombre de hoy, con todas las permisividades que éste se da a sí mismo; ni mejor ni peor, esclavo de los placeres, que están ahí junto con Dios, de forma que, por una parte los necesita, para hacer soportable su vida, y al mismo tiempo encuentra insoportable esa vida. Él es un hombre que busca dónde podría encontrar una salida, establece algunas relaciones. Un día va a ver al gran teólogo Henri Bremond, pero el resultado es sólo una conversación de carácter académico, planteamientos de carácter teorético, que nada le ayudan. Entonces entra en relación con dos grandes filósofos, el matrimonio Jacques y Raissa Maritain. Raissa Maritain lo remite a un dominico polaco. Él se dirige a aquél y le describe la situación de su vida desgarrada. El sacerdote le dice: ¿Y está usted conforme con esa vida? ¡No, claro que no! A usted le gustaría vivir de otro modo, ¿se arrepiente? ¡Sí! Y entonces sucede algo inesperado. El sacerdote le dice: ¡Arrodíllese! Ego te absolvo a peccatis tuis, yo te absuelvo. Julien Green escribe: Entonces me di cuenta de que, en el fondo, siempre había estado esperando ese instante, siempre había estado esperando a que en cualquier momento hubiese alguien que me dijese: Arrodíllate, yo te absuelvo; me fui a casa, yo no era otro, no, finalmente había vuelto a ser yo mismo».
FUENTE: Radio Vaticana

Concluye el Concilio Panortodoxo: “Hemos escrito una página de historia”

290 delegados de 10 Iglesias ortodoxas se han reunido en Creta por primera vez en más de mil años de historia

His All Holiness Ecumenical Patriarch Bartholomew at the throne during liturgical services
El Patriarca Bartolomé I (Foto: Nikolaos Manginas – Patriarcado Ecuménico)
Una gran apología del diálogo. Este ha sido el mensaje final del Gran Concilio de las Iglesias ortodoxas. Una exaltación de la importancia del diálogo entre las varias confesiones ortodoxas pero también del diálogo ecuménico con las otras Iglesias cristianas, porque, como ha explicado el patriarca Bartolomé I, “la unidad ortodoxa sirve también a la causa de la unidad de los cristianos”. Así lo indica Radio Vaticano, que además precisa que también el patriarca aseguró que este encuentro ayuda al diálogo interreligioso para tratar de contrastar la explosión de los fundamentalismos y porque es el único camino para una confianza recíproca, paz y reconciliación. Al respecto, el Concilio ha lanzado un fuerte llamamiento a la comunidad internacional para que cumpla todos los esfuerzos posibles para “una resolución de los conflictos armados” en Oriente Medio. El encuentro concluyó el domingo con la celebración de la divina liturgia. “Hemos escrito una página de historia”, dijo el patriarca Bartolomé I. Las Iglesias han decidido convocar un Concilio cada 7/10 año. En en mensaje final también aseguran que “estamos en escucha del dolor, de las angustias y del grito de justicia y de paz de los pueblos”. 290 delegados de 10 Iglesias ortodoxas han realizado 6 documentos y publicado una encíclica y un mensaje final, dirigido al “pueblo ortodoxo y todas las personas de buena voluntad”. Faltó la presencia de las Iglesias de Rusia, Bulgaria, Georgia y Antioquía, que en el último momento decidieron no participar. En el mensaje final se lee que las Iglesias ortodoxas entran en el Tercer Milenio con una actitud nueva y aceptan el desafío de hacer aún permaneciendo fieles a su tradición. Este Concilio –se lee– ha abierto nuestro horizonte hacia el mundo. La Iglesia ortodoxa es sensible a la invocación de paz y justicia de los pueblos del mundo. Y proclama la buena noticia de su salvación, anunciando su gloria y sus maravillas entre todos los pueblos. El Concilio, que se ha celebrado en Creta, comenzó oficialmente el domingo 19 de junio y tuvo su primera sesión el lunes 20 y la última el sábado 25. El encuentro ha contado con la oración del papa Francisco, quien dedicó unas palabras en el ángelus del día 19 en la plaza de San Pedro. “Unámonos a la oración de nuestros hermanos ortodoxos, invocando el Espíritu Santo, para que asista con sus dones a los patriarcas, a los arzobispos y a los obispos que están reunidos en Concilio”, pidió el Santo Padre. Y rezó junto con los presentes un Ave María por esta intención. Se trata de la primera reunión de estas características en más de mil años.
FUENTE: ZENIT

¿Qué hace que la Iglesia se rejuvenezca? Luvenescit Ecclesia tiene la respuesta

iglesia-rejuvenece-internet-cecLa Congregación para la Doctrina de la Fe presentó una carta denominada: Iuvenescit Ecclesia – La Iglesia Rejuvenece, dirigida a los Obispos de la Iglesia Católica. Este documento trata sobre la relación entre los dones jerárquicos y los dones carismáticos. El director del departamento de Doctrina y Animación Bíblica, padre Jorge Bustamante Mora, en una nota publicada en el sitio web doctrinaybiblia explicó que “las buenas relaciones entre los dones jerárquicos y los dones carismáticos garantizan que la Iglesia se rejuvenezca y presente cada día el frescor y belleza del Evangelio”. En este sentido aseguró que este rejuvenecer es “un florecer inesperado y arrollador de tantas realidades que proponen hoy la belleza del seguimiento de Jesús de una manera cautivadora”. DESCARGA: IUVENESCIT ECCLESIA El sacerdote invitó a los fieles en general, pero en particular a aquellos que militan en las nuevas congregaciones, movimientos eclesiales, institutos o formas de congregación que buscan crecer en la fe para que lean y conozcan este documento. “Es necesario conocer, discernir y crecer en estas buenas relaciones y para ello es importante un acercamiento a esta Carta.”, explicó el padre Bustamante Mora.
FUENTE: CEC

El cine y el cuidado de la Casa Común

cine y cuidado de la casa comúnAprender a querer y a cuidar la naturaleza, el ambiente, la madre tierra, o como el Papa Francisco la llama: nuestra “Casa Común”, es una tarea en la que todas la personas e instituciones debemos comprometernos con acciones cotidianas, campañas y políticas públicas locales, nacionales e internacionales. Para ayudar en estos procesos educativos y de movilización social, el cine puede servirnos como un instrumento motivador y didáctico de primer orden. Cientos de películas: dramas, comedias, documentales, dibujos animados, ciencia ficción se nos proponen con este fin. Para contribuir en la formación de promotores, líderes sociales, comunicadores y agentes pastorales en el cuidado de la casa común, la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación, SIGNIS ALC, presentó el nuevo manual de cine y el cuidado de la casa común. En este manual se ofrecen herramientas y estrategias de comunicación para la capacitación, además de una riquísima selección de alrededor de 200 películas recomendadas para los procesos de reflexión y debate sobre la urgencia de cuidar y defender la naturaleza. Este manual es fruto de varios talleres organizados por Signis ALC en América Latina, en los cuales comunicadores, agentes pastorales, líderes de organizaciones sociales, profesores, académicos y realizadores de cine, han compartido diversas experiencias contemporáneas y ensayado nuevas formas de hacer cine-foro.  Así también se ha intercambiado y debatido sobre la problemática, e incidido en algunas claves para construir mensajes comunicacionales, partiendo de la producción de audiovisuales movilizadores, para contribuir al cambio de la cultura consumista, defensa y cuidado del ambiente. Los talleres de formación en Cine y Ambiente de los que se nutre este cuarto volumen de la colección de “Metodología para la Formación”, de SIGNIS ALC, fue coordinado por el cineasta argentino Rocco Oppedisano, vice-Presidente de la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación. Este manual fue sistematizado por el cineasta peruano Fernando Valdivia y la coordinación editorial de Asunta Montoya, Secretaria Ejecutiva de SIGNIS ALC. La presentación de este nuevo manual digital se realiza a pocos días de que se cumpla el primer aniversario de la publicación de la Encíclica “Laudato Si, sobre el Cuidado de la Casa Común” del papa Francisco, en la que resalta que la Tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos, por lo que “todo planteo ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados” (Laudato Si N° 93). “El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos”. (Laudato Si N° 95). El manual de Cine y Ambiente, al igual que los otros títulos de la colección “Metodología para la Formación” está disponible para descarga gratuita aquí Descargue en PDF Descargue en ISSUU
FUENTE: SIGNIS ALC

Francisco y la Iglesia colombiana han sido fundamentales para la firma de la paz

Entrevista al periodista Néstor Pongutá: Los guerrilleros son ateos pero creen en Francisco, ‘el hombre vestido de blanco’

Francisco en la Plaza de la Revolución indica que Colombia no se puede permitir otra oportunidad. (Minrex foto Ismael Francisco)

Francisco En La Plaza De La Revolución Indica Que Colombia No Se Puede Permitir Otra Oportunidad. (Minrex Foto Ismael Francisco)

(ZENIT – Roma).- El rol del papa Francisco, de la diplomacia de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal han sido fundamentales para lograr el acuerdo de paz en Colombia, aunque quedan puntos por definir y desconfianzas en quienes sufrieron la violencia. Lo indicó a ZENIT en una conversación el periodista colombiano Néstor Pongutá, tras la firma del tratado entre el Gobierno y los jefes de la guerrilla de las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC). Sobre el acuerdo, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja, señaló que “dicho acto debe ser un signo para aplicar de forma contundente y no un símbolo para firmar”. Y un signo claro de “que se van a entregar y destruir las armas públicamente”. Otras fuentes consultadas por ZENIT indicaron que entre los puntos por resolver están los más de 10.000 millones de dólares que las FARC tendrían en cuentas y que no serían usados para indemnizar a las víctimas.
Néstor Pongutá durante la entrevista (Foto ZENIT cc)
“El rol de la Iglesia y del papa Francisco ha sido fundamental” asegura el corresponsal en Roma. “Todo inició el 15 de junio de 2014 cuando el Santo Padre fue a visitar la comunidad de San Egidio, y ellos le entregaron una carta de jefe guerrillero Timochenko, que indicaba querer negociar. El Papa transmitió esto a la Secretaría de Estado, y se inició un trabajo con gran discreción”. Un año después, cuando ya había iniciado la negociación entre Cuba y Estados Unidos, el presidente Juan Manuel Santos estuvo en el Vaticano y “pidió nuevamente mediación” y el Santo Padre asintió. Y “se puso en movimiento la sección segunda de la Secretaría de Estado junto a la Conferencia Episcopal colombiana”, indicó el periodista. En la visita a Cuba, el Papa no quiso estar en la firma de la primera parte del acuerdo, explica Pongutá, “pero en la Plaza de la Revolución dijo ‘Colombia no puede permitirse otro fracaso’. Eso lo vieron también por televisión los guerrilleros en el monte, y ellos que son ateos creen en la figura de Francisco, como el hombre vestido de blanco”.
Declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana
Entretanto, reconoce Pongutá, hay muchas heridas aún abiertas, por ejemplo hay párrocos y obispos que fueron secuestrados por la guerrilla, como el obispo de Cartagena Jorge Giménez, o que vivieron la extorsión y todo tipo de engaños por parte de las FARC en sus diócesis y parroquias, y como podemos entender, ellos no les creen.
“Mejor que estar viviendo dentro de la violencia es darle el justo lugar al principal actor del conflicto, este es un paso muy grande.
Debemos aprender a ceder, aunque no todos van a quedar contentos es necesario sanar las heridas”,
El corresponsal señala un hecho doméstico pero indicativo: “Un amigo en Colombia me dijo ‘voy a reconciliarme con mi vecina con la cual no me hablo desde hace dos años… Tenemos que iniciar desde adentro”.
FUENTE: ZENIT

Cardenal Orani Tempesda celebra su cumpleaños con hermanos de la calle

Cardeal_Tempesta_com_irmos_de_rua_aniversrio_8_23062016113414El Arzobispo de Río de Janeiro (Brasil), Cardenal Orani Tempesta, celebró su cumpleaños número 66 con una especial visita y un compartir con un grupo de hermanos de la calle. Una nota de la Arquidiócesis de Río de Janeiro informa que el día 22 de junio, luego de una celebración, el Cardenal se dirigió por la noche, alrededor de las 11:00 p.m. al centro de la ciudad para encontrarse con algunos habitantes de la calle y celebrar también con ellos su cumpleaños. “Dando un bello testimonio a su rebaño en este mes de junio en el marco del Año Santo de la Misericordia” y meditando en la cuarta obra corporal de misericordia que es vestir al desnudo, “el Cardenal ofreció regalos, cobertores, leche y café, escuchó historias, y pudo conocer de cerca la realidad de quienes viven y duermen en las calles”, señala la nota de la Arquidiócesis. El Purpurado brasileño nació el 23 de junio de 1950 en la localidad de São José de Río Pardo en el estado de São Paulo. El Cardenal hizo su profesión perpetua en la Orden de los Cistercienses en febrero de 1969, fue ordenado sacerdote el 7 de diciembre de 1974. Fue designado Obispo de Río Preto en el estado de São Paulo en Brasil en febrero de 1997, recibiendo la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. En octubre de 2004 fue designado Arzobispo de Belém do Pará hasta su nombramiento como Arzobispo de Río el 27 de febrero de 2009. El 22 de febrero de 2014 el Papa Francisco lo creó Cardenal, asignándole la sede de Santa María Madre de la Providencia y Monteverde. Fotos: Arquidiócesis de Río de Janeiro
FUENTE: aciprensa

Papa Francisco participa en la Divina Liturgia en la catedral armenio apostólica

Papa celebracion armenia“Que el Espíritu Santo haga de los creyentes un solo corazón y una sola alma; que venga a refundarnos en la unidad”, lo dijo el Papa Francisco en su saludo durante la Divina Liturgia celebrada el último domingo de junio, en la Plaza de San Tiridate de Echmiadzin, sede del catholicós de Armenia. “Que la Iglesia Armenia camine en paz y la comunión entre nosotros sea plena”, exhortó. El Obispo de Roma comenzó su discurso agradeciendo al Señor por esta visita que ha sido “inolvidable” y que tanto había “deseado tanto”. Así mismo agradeció a Karekin II por haberle abierto las puertas de su casa estos días. “Nos hemos encontrado, nos hemos abrazado fraternalmente, hemos rezado juntos y compartido los dones, las esperanzas y las preocupaciones de la Iglesia de Cristo, cuyo corazón oímos latir al unísono, y en la que creemos y sentimos como una”. Una emocionante y solemne ceremonia, en la que el Papa Francisco pidió que “tengamos el oído abierto a las jóvenes generaciones, que anhelan un futuro libre de las divisiones del pasado”. Y en este contexto exhortó a que se difunda de nuevo una luz radiante, la de la fe, una la luz del amor que perdona y reconcilia. Finalmente Papa Francisco pidió a Karekin II, patriarca Supremo y catholicós de todos los armenios, que bendijera –en nombre de Dios- a él, a toda la Iglesia Católica y a la andadura hacia la unidad plena. (MZ-RV) Saludo de Papa Francisco: Santidad; Queridos Obispos; Hermanos y hermanas: Al coronar esta visita, que tanto he deseado, y para mí ya inolvidable, deseo elevar mi agradecimiento al Señor, junto con el gran himno de alabanza y de acción de gracias que sube de este altar. Vuestra Santidad me ha abierto en estos días las puertas de su casa y hemos experimentado «qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos (Sal 133,1). Nos hemos encontrado, nos hemos abrazado fraternalmente, hemos rezado juntos y compartido los dones, las esperanzas y las preocupaciones de la Iglesia de Cristo, cuyo corazón oímos latir al unísono, y en la que creemos y sentimos como una. «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza […]. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos» (Ef 4,4-6): con gozo podemos hacer verdaderamente nuestras estas palabras del apóstol Pablo. Nos hemos encontrado precisamente en el signo de los santos Apóstoles. Los santos Bartolomé y Tadeo, que proclamaron por primera vez el Evangelio en estas tierras, y los santos Pedro y Pablo, que dieron su vida por el Señor en Roma, y que ahora reinan con Cristo en el cielo, se alegran ciertamente al ver nuestro afecto y nuestra aspiración concreta a la plena comunión. Por todo esto doy gracias al Señor, por vosotros y con vosotros: ¡Park astutsò! (¡Gloria a Dios!). En esta Divina Liturgia, el solemne canto del trisagio se ha elevado al cielo, ensalzando la santidad de Dios; que descienda copiosamente la bendición del Altísimo sobre la tierra por intercesión de la Madre de Dios, de los grandes santos y doctores, de los mártires, sobre todo de tantos mártires que en este lugar habéis canonizados el año pasado. «El Unigénito que vino aquí» bendiga vuestro camino. Que el Espíritu Santo haga de los creyentes un solo corazón y una sola alma; que venga a refundarnos en la unidad. Por eso quisiera invocarlo nuevamente, tomando algunas espléndidas palabras que han entrado en vuestra Liturgia. Ven, Espíritu, Tú, «que con gemidos incesantes eres nuestro intercesor ante el Padre misericordioso, Tú, que velas por los santos y purificas a los pecadores»; infunde en nosotros tu fuego de amor y unidad, y «que este fuego diluya los motivos de nuestro escándalo» (Gregorio de Narek, Libro de las Lamentaciones, 33, 5), ante todo, la falta de unidad entre los discípulos de Cristo. Que la Iglesia Armenia camine en paz, y la comunión entre nosotros sea plena. Que brote en todos un fuerte anhelo de unidad, una unidad que no debe ser «ni sumisión del uno al otro, ni absorción, sino más bien la aceptación de todos los dones que Dios ha dado a cada uno, para manifestar a todo el mundo el gran misterio de la salvación llevada a cabo por Cristo, el Señor, por medio del Espíritu Santo» (Palabras al final de la Divina Liturgia, Iglesia patriarcal de San Jorge, Estambul, 30 noviembre 2014). Acojamos la llamada de los santos, escuchemos la voz de los humildes y los pobres, de tantas víctimas del odio que sufrieron y sacrificaron sus vidas a causa de su fe; tengamos el oído abierto a las jóvenes generaciones, que anhelan un futuro libre de las divisiones del pasado. Que desde este lugar santo se difunda de nuevo una luz radiante; la de la fe, que desde san Gregorio, vuestro padre según el Evangelio, ha iluminado estas tierras, y a ella se una la luz del amor que perdona y reconcilia. Así como los Apóstoles en la mañana de Pascua, no obstante las dudas e incertidumbres, corrieron hasta el lugar de la resurrección atraídos por el amanecer feliz de una nueva esperanza (cf. Jn 20,3-4), así también sigamos nosotros en este santo domingo la llamada de Dios a la comunión plena y apresuremos el paso hacia ella. Y ahora, Santidad, en nombre de Dios te pido que me bendigas, a mí y a la Iglesia Católica, que bendigas esta nuestra andadura hacia la unidad plena. (Fuente: Radio Vaticana)

Encuentro de Animadores Indígenas de la frontera Colombia-Ecuador-Perú

¡ANIMADORES Y ANIMADORAS DE LAS FRONTERAS, MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE! animadores fronteras 1Del 21 al 25 de mayo de 2016 en la población de Puerto Leguízamo Putumayo-Colombia; se dieron cita 75 animadores y animadoras que mas allá de venir de diversos países: Perú, Ecuador, Colombia; de diversas etnias: Kichua, Shuar, Siona, Murui, Muina, Inga, Witoto; de diversos Vicariatos: San José del Amazonas, San Miguel de Sucumbios y Puerto Leguízamo- Solano;  los une un mismo territorio: la Amazonia; una misma fuerza: corazón Indígena; un misma agua que no divide sino que une fronteras: el río Putumayo; un mismo Espíritu: Dios Padre-Madre, Hijo, Espíritu Santo encarnado en las diversas culturas y en ella en la Amazonia, soplando Vida en Abundancia; y una misma misión: continuar descubriendo en sus vidas al Dios de la Vida que los impulsa y anima a ser catequistas en sus comunidades  siendo  testigos del Amor de Dios. Así el Vicariato de Puerto Leguízamo-Solano en coordinación con las otras dos Iglesias ya mencionadas, se dieron a  la tarea de gestionar, organizar y desarrollar el tercer encuentro tri- fronterizo bajo el lema: ¡animadores y animadoras de las fronteras, Misericordiosos como el Padre!; presidido de los encuentros anteriores -Junio y Diciembre de 2015- ¡animadores y animadoras de las fronteras, con Jesús siempre adelante! y ¡animadores y animadoras  de la Amazonía, ve, y haz tu lo mismo!. El gran protagonista de este encuentro sin duda fue el Espíritu,  ya que no solo movió corazones y buenas intenciones; también empujó a los y las catequistas que llamamos “animadores y animadoras” a dejar esposos, esposas, hijos, hijas, madre, padre, trabajo, chagra (terreno en donde se cultiva) y se embarcaran por aguas del río Putumayo  hasta por cinco días  para llegar felizmente a Puerto Leguízamo, sede del Vicariato que lleva su nombre  el pasado sábado 21 de mayo. Los agentes y el centro pastoral los acogieron por cuatro días, con el objetivo de reflexionar el valor Evangélico de la Misericordia; a fin de que lo hicieran vida en sus comunidades y entorno.  Todo  ello   en  un ambiente  de  familiaridad  en  donde  era  cotidiano   encontrarlos dialogando en torno a sus experiencias evangelizadoras dándose ánimo mutuamente y cayendo en cuenta que no estaban solos, pues las tristezas y dificultades de uno eran también dificultades y tristeza de otros. Adoptando el surco del ver, juzgar, actuar y celebrar; iniciamos nuestra navegación mirando en que consiste los acuerdos de paz en Colombia; paz que tendría que verse reflejada también en las fronteras, lugares que no han sido ajenas al conflicto. Pero también miramos como nuestras comunidades desde sus usos y costumbres  son gestores de paz; aunque en muchas ocasiones se ven contaminadas por la violencia y el odio. Posteriormente iluminamos toda esta realidad desde dos reflexiones: Misericordiosos como el Padre, y un segundo tema titulado: María, modelo de compasión, misericordia  y Consuelo para el animador y la animadora. De ello se llegó a la conclusión  que todo seguidor de Jesucristo, tendrá que encarnar las entrañas  del Padre-Madre que nos ama de manera gratuita e incondicional quitando nuestros miedos y culpas (Lc 15, 11-32). Para dar misericordia hay que experimentarla de la mano de Dios; por ello se reflexionó sobre el sacramento de la Confesión y el año jubilar; y posteriormente todos y todas entraron por la puerta de la misericordia  que Mons. Joaquín Humberto Pinzón abrió. Gracias a un nutrido número de sacerdotes y obispos invitados (Mons. Celmo Lazzari,  Vicario apostólico de San Miguel de Sucumbios y Mons. Francisco Javier Múnera,  Vicario  apostólico de San Vicente del Caguán)  también los animadores y animadoras pudieron  vivir el sacramento de la reconciliación seguido de la Eucaristía  precedida por Mons. Celmo. Finalmente recogiendo el encuentro mediante el tema “no tengas miedo, anuncia desde y con misericordia”, iluminados desde los personajes bíblicos del Profeta Jonás y el Apóstol Pablo; llegaron a la conclusión  que sus grandes temores son: no responder fielmente a su misión, no ser escuchados, equivocarse en las explicaciones y ser burlados por ello, ser callados por grupos armados, que sus comuneros se vallan a otros credos religiosos, que sus parejas los abandonen, que ellos sean infieles en su matrimonio, no tener seguridad frente a la comunidad, miedo al rechazo y a la crítica, miedo a ser un mal ejemplo. Pero también  se comprometieron con Dios y con sus comunidades a aceptar el Llamado, a no desfallecer, a ser constantes, a comprometerse de corazón por el bien comunitario pidiendo fortaleza al Señor, tener misericordia y si tropiezan levantar y echar para adelante con mas valor y entusiasmo.  Se comprometieron a tomar buena decisión, a reunir sus comunidades los días Domingos para celebrar la lectura de Palabra, investigar sus propias culturas a fondo, tener paciencia y mucha Fe para ser compasivos -misericordiosos y orar por los demás . El cierre del encuentro fue hecho por el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la congregación para la evangelización de los pueblos, quien dio ánimo a los animadores y animadoras diciendo que un papá se siente muy contento cuando visita a los hijos mas lejanos; y él se sentía feliz de encontrarse con ellos. Recordó que la tarea del animador es responder al mandato de Jesús de ir a todos los confines de la tierra llevando el Evangelio y agradeció por el testimonio de fe de los catequistas que venían desde muy lejos y que daban ejemplo de ser Iglesia Católica, es decir Iglesia Universal, pues es grandioso ver reunida en un territorio la Iglesias de tres países. Finalmente dijo “vengo a nombre del papa a visitar a sus hijos, porque son mis hijos amados de la Amazonia que están en el corazón de la Iglesia. Este e del mensaje que les invito llevar a sus comunidades”. ¡Animadores y animadoras de las fronteras, Misericordiosos como el Padre!… Galería de fotos: Fotos del Encuentro
POR: José Fernando Flórez Arias, imc
animadores fronteras