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Iglesia saluda acuerdo de cese bilateral

Papa Francisco Paz ColombiaCOMUNICADO DE PRENSA

Ante la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el Acuerdo de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, así como la dejación de las armas, la Conferencia Episcopal de Colombia se permite comunicar a la opinión pública: l. Reconoce este Acuerdo como un acontecimiento histórico para el país, el cual se espera que sea el primer paso para construir la paz tan anhelada por los colombianos, bajo la garantía del respeto de los derechos humanos y la promoción de la justicia en todos los rincones del territorio nacional. 2. Este paso que se está dando es el primero de muchos otros que deben acordarse en la edificación de la paz, entre los miembros de las FARC-EP y el Gobierno, con el fin de reconstruir con esperanza, respetando siempre la institucionalidad, el derecho nacional e internacional, el país que soñamos y queremos. 3. Es necesario que el Gobierno ofrezca a la opinión pública, a través de una pedagogía para la paz, una información suficientemente clara y veraz sobre los Acuerdos, de tal manera que ayude a los colombianos a superar las dudas que han generado temores frente a lo decidido. 4. Ante la dejación de las armas, es perentorio que existan protocolos claros y públicos, que informen sobre el procedimiento para la destrucción de las mismas. De igual forma, que esta destrucción se realice de manera pública. 5. La Iglesia Católica que ha estado al lado de las víctimas durante todo el tiempo de la guerra, también acompaña este momento histórico de Colombia con el propósito de seguir ofreciendo su servicio, para que los gobernantes construyan una Nación que respete la democracia, la libertad y los derechos humanos y favorezcan los procesos de perdón, reconciliación y paz. Los Obispos de Colombia invitamos a todos los colombianos a unirse en una súplica ferviente al Señor Jesús, príncipe de la paz, para que nos regale este don necesario en cada uno de los rincones del país. Asimismo, para que quienes lideran los destinos de Colombia, promuevan y defiendan caminos que dignifiquen a todos los ciudadanos y gesten una sociedad más justa y reconciliada. Confiamos este Acuerdo, y los procesos que siguen, al cuidado y protección de la Virgen de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia. + Luis Augusto Castro Quiroga Arzobispo de Tunja Presidente de la Conferencia Episcopal Bogotá, D.C., 23 de junio de 2016

FUENTE: CEC

San José Cafasso – 23 de junio

San-JoséeCafasso-diocesis-Turin-740x493Tío del beato José Allamano, fue un gran maestro y formador de sacerdotes, así lo calificó Benedicto XVI. Tuvo como modelos a Felipe Neri y a Francisco de sales. Apoyó a Juan Bosco, quien heredó sus tácticas pedagógicas para llevar a los muchachos a Cristo.

(ZENIT – Madrid).- «Toda la santidad, la perfección y el provecho de una persona está en hacer perfectamente la voluntad de Dios (…). Felices nosotros si consiguiéramos verter así nuestro corazón dentro del de Dios, unir de tal forma nuestros deseos, nuestra voluntad a la suya, que formen un solo corazón y una sola voluntad: querer lo que Dios quiere, quererlo en el modo, en el tiempo, en las circunstancias que Él quiere y querer todo eso no por otro motivo sino porque Dios lo quiere». La explícita voluntad de seguir los dictados divinos por encima de cualquier afán particular, contenida en esta manifestación de José, fue una de las características de su vida. Benedicto XVI, al glosar su figura en una catequesis, lo calificó como «maestro y formador de sacerdotes».

Nació en Castelnuovo d´Asti, Italia, el 15 de enero de 1811. Penúltimo de cuatro hijos, pertenecía a una familia acomodada y cristiana. El beato José Allamano era su sobrino, lo había alumbrado su hermana pequeña, toda una señal de la espléndida labor pedagógica en la transmisión de la fe que hicieron sus padres con su prole. San Juan Bosco, natural de la misma localidad, menor que Cafasso y buen conocedor suyo, lo describió gráficamente cuando vistió por vez primera la sotana en 1827, a sus 16 años. Dijo que era«pequeño de estatura, de ojos brillantes, aire afable y rostro angelical». Por las respuestas que dio entonces, Don Bosco quedó admirado de su bondad. Sus padres no tuvieron problemas para instruirle en la fe porque enseguida mostró tal atracción por la virtud que hasta los vecinos le dieron el sobrenombre de il santetto.

Pronto manifestó su vocación sacerdotal. Se formó en el seminario de Chieri y fue ordenado el 21 de septiembre de 1833, mucho antes de lo acostumbrado, mediante dispensa. Había sido un estudiante excelente, pero no se sentía suficientemente preparado, y se afilió al Convitto San Francisco de Asís de Turín. Allí tuvo ocasión de impregnarse de la espiritualidad ignaciana y acoger el néctar teológico y moral de san Alfonso María de Ligorio. Fue tan valiosa su tarea docente como profesor de esta disciplina, que le confiaron su cátedra en el Convitto. Tenía 24 espléndidos años, un caudal de pasión por Cristo, una enorme ilusión por compartir su ideal con sus compañeros, y una santa inquietud por la formación cabal de los sacerdotes. Sabía que siendo grandes confesores cosecharían numerosos frutos.

Tras el fallecimiento del rector Guala, fue elegido unánimemente para sustituirle. Apreciaban su caridad, serenidad, prudencia, jovial alegría, paciencia y delicadeza; había elegido como modelos de vida a san Francisco de Sales y a san Felipe Neri. Atraía al confesionario, al que dedicaba horas, a muchas personas de distintas procedencias y estamentos sociales; le planteaban asuntos que requerían tacto sabiendo que él les ayudaría a resolverlos. Tenía presente «lo que pueda volverse en mayor gloria de Dios y en provecho de las almas». Todos los penitentes partían con el consuelo de haber sido atendidos por un hombre ejemplar, a través del cual veían la bondad y la misericordia de Dios. Su buen juicio se evidenciaba en certeros consejos que le hicieron acreedor de una fama bien merecida.

Sus pasiones fueron la Eucaristía, la Virgen y el papa. Fue un defensor de la ortodoxia; luchó contra el rigorismo y el jansenismo imperantes en la Iglesia. Su generosidad merecería capítulo aparte. Entre otros –y no solo a los pobres con los que ya ejercía su caridad siendo niño–, ayudó económicamente a Don Bosco para que pudiera cursar estudios. Después, fue benefactor de su obra, lo defendió y estuvo a su lado cuando le menospreciaron. Además, le hacía entrega de lo que recaudaba tras haber tocado el corazón de personas sobradas de medios. Bajo su amparo, del Convitto salían grandes y animosos directores espirituales. Algunos de sus alumnos fueron santos. Les decía:«Nuestro Señor quiere que lo imitemos en su mansedumbre». Tenía por costumbre compaginar sus enseñanzas con acciones encaminadas a despertar en ellos sentimientos de solidaridad. Les invitaba a acompañarle a las cárceles para visitar a los presos y acudir a barrios marginales. Esperaba que al ver el estado lastimoso de tantos desheredados pudieran hacerles todo el bien que estuviese en sus manos. Don Bosco heredó esta formidable táctica pedagógica que marcó su vida, dedicándose a rescatar a los muchachos abandonados, librándolos de las calamidades que había tenido ocasión de ver en las cárceles.

El padre Cafasso era estimadísimo entre los presos y condenados, a quienes ayudó materialmente; se entregaba a ellos sin medir el tiempo para obtener su conversión. Se cuenta que de 57 malhechores, algunos autores de crímenes espantosos, ninguno se le resistió; todos se confesaron arrepentidos. Cuando recibían la condena, que generalmente era la horca, los reos solían pedir como última gracia que les acompañara en ese postrer instante. Así rescataba sus almas. Se ve que tenía una fortaleza y temple singulares para soportar esas penas de las que era testigo, y una gracia especial para ese apostolado. Don Bosco cayó desmayado en una ocasión cuando vio el ajusticiamiento de un delincuente; no fue capaz de contemplar tan dramática escena.

A punto de entregar su vida a Dios, José escribió: «No será muerte sino un dulce sueño para ti, alma mía, si al morir te asiste Jesús, y te recibe la Virgen María». Le parecía hermoso morir en sábado, día de María, para ser llevado por Ella al cielo; lo dijo en un sermón. Se cumplió su sueño. Falleció el sábado 23 de junio de 1860. La oración fúnebre corrió a cargo de Don Bosco que plasmó sus sentimientos hacia el que había sido su director espiritual durante un cuarto de siglo. Cafasso fue beatificado por Pío XI el 3 de mayo de 1925, y canonizado por Pío XII el 22 de junio de 1947. El 23 de septiembre de 1950 este pontífice lo puso como modelo para los sacerdotes, comprometidos con el sacramento de la reconciliación, y en la dirección espiritual.

“La misericordia limpia el corazón”, papa Francisco en audiencia general

El papa Francisco toca su crucifijo mientras lo conducen a través de la multitud durante su audiencia general inaugural, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el miércoles 27 de marzo de 2013. Francisco pidió el miércoles que se ponga fin a la violencia y los saqueos relacionados con el golpe de estado del fin de semana en la República Centroafricana, en su primera apelación de ese tipo por la paz desde que se convirtió en papa. (AP foto/Andrew Medichini) La curación del leproso narrada en el evangelio de san Lucas  y el significado de su acto y de su súplica, “!Señor  si quieres, puedes limpiarme!” han sido el tema de la catequesis del Papa Francisco durante la audiencia general de los miércoles celebrada en la Plaza de San Pedro y en la que han participado, sentados al lado del Santo Padre, un grupo de refugiados llegados a Italia. El leproso, como explicó el Pontífice, no pide solamente a Jesús que le cure sino que le “limpie”, que lo purifique completamente en su cuerpo y en su corazón porque la lepra se consideraba una suerte de maldición divina, de impureza profunda. El leproso tenía que estar lejos de todos; no podía entrar en el templo ni participar en culto alguno. “Lejos de Dios y lejos de los hombres –dijo Francisco- Que vida tan triste llevaba esta gente”. Sin embargo, el leproso no se resigna ni  a la enfermedad ni a las normas que  hacen de él un  marginado. Para llegar a Jesús, no teme quebrantar  la ley y entrar en la ciudad,  aunque lo tuviera prohibido y cuando lo encuentra se arroja a sus pies, rogándole: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. “Todo lo que este hombre considerado impuro hace y dice es una expresión de su fe –señaló el Santo Padre- Reconoce la potencia de Jesús: está seguro de que tiena la potencia para sanarlo y de que todo dependa de su voluntad. Esta fe es la fuerza  que le ha permitido  romper todas las convenciones y buscar el encuentro con Jesús y, arrodillándose delante de él, lo llama “Señor”. La súplica del leproso muestra que cuando nos presentamos a Jesús, no es necesario echar largos discursos. Bastan  pocas palabras, siempre que vayan acompañadas por la plena confianza en su omnipotencia y en su  bondad. Confiarse a la voluntad de Dios significa, de hecho, abandonarse a  su infinita misericordia”. Francisco reveló entonces que todas las noches antes de acostarse repite esas mismas palabras:”Señor, si quieres puedes limpiarme” y reza cinco padrenuestros, uno por cada una de las llagas de Cristo, “porque Jesús nos purificó con sus llagas” –dijo-  e invitó a todos a hacer lo mismo. “Jesús –prosiguió- se siente  profundamente afectado por este hombre. El evangelio de Marcos hace hincapié en que “tuvo compasión, extendió la mano, lo tocó y le dijo,” Quiero, queda limpio”. El gesto de Jesús acompaña sus palabras y hace que la enseñanza sea más explícita. Contra lo dispuesto en la Ley de Moisés, que prohibía acercarse a un leproso Jesús extiende su mano, e incluso lo toca. ¡Cuántas veces nos encontramos con un pobre que viene a nuestro encuentro! Podemos ser generosos, podemos tener compasión, pero por lo general no lo tocamos. Le damos una moneda… pero evitamos darle la mano. ¡Y nos olvidamos de que aquel es el cuerpo de Cristo! Jesús nos enseña a no tener miedo de tocar a los pobres y los excluidos, porque Él está en ellos. Tocar a los pobres nos puede limpiar de la hipocresía e inquietarnos por su condición”. “Hoy me acompañan estos chicos –añadió señalando a las personas sentadas junto a el- Tantos piensan de ellos que sería mejor que se hubieran quedado en su tierra, pero allí  sufrían tanto.Son nuestros refugiados, pero tantos los consideran como excluidos. ¡Por favor, son hermanos nuestros! El cristiano no excluye a nadie, da cabida a todos, deja que vengan todos”. Después el Papa señaló dos aspectos más de la curación del leproso: Jesús le dice que no se lo cuente a nadie pero le pide que vaya donde el sacerdote del templo y le entregue la oferta establecida para su limpieza -como Moisés prescribía- para dar testimonio. “Esa frase de  Jesús muestra al menos tres cosas. En primer lugar, la gracia que actúa en nosotros no busca el sensacionalismo. Por lo general se mueve en silencio y sin fanfarria. Para curar nuestras heridas y guíarnos por el camino de la santidad trabaja moldeando pacientemente nuestros corazones a medida del corazón del Señor, de manera que asumamos  cada vez más sus pensamientos y sentimientos. En segundo lugar, haciendo constatar oficialmente la curación a los sacerdotes y celebrando un sacrificio expiatorio,  el leproso es readmitido en la comunidad de los creyentes y en la vida social. Su reinserción completa su  curación. Como él mismo había suplicado, ahora está completamente limpio. Por último, presentándose  a los sacerdotes el leproso da testimonio de Jesús y de su autoridad mesiánica. La fuerza de la compasión con la que Jesús curó al leproso llevó la fe de este hombre a abrirse a la misión.Era un excluido, ahora es uno de nosotros”. “Pensamos en nosotros mismos, en nuestras miserias, cada uno en la suya … Pensemos sinceramente.¡Cuántas veces las tapamos con la hipocresía de los “buenos modales”!. Entonces es  cuando  necesitamos  estar solos,  arrodillarnos ante Dios y rezar: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Y hacedlo todas las noches antes de acostaros y ahora –concluyó invitando a toda la Plaza- digámoslo juntos tres veces: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”.
FUENTE: news.va – FOTO: AP/Andrew Medichini

“La firma de mañana no debe ser sólo un símbolo”, Mons. Castro

mons. castro cubaAnte el anuncio del gobierno nacional sobre la firma del último punto de acuerdo de los diálogos de paz que se adelantan en La Habana, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, manifestó que dicho acto debe ser un signo para aplicar de forma contundente y no un símbolo para firmar. Manifestó que es un momento importante en la vida del país y que por lo tanto no debe quedarse en una manifestación ambigua. “Se necesita un signo claro donde la mesa dé la seguridad de que efectivamente y no simbólicamente, se van a entregar y destruir las armas públicamente”, manifestó el arzobispo. Monseñor Castro dijo que el país está angustiado por la voces que dicen que la guerrilla puede volver a tomarse las ciudades, por esa razón insistió en que hay que darle la seguridad a los colombianos de que se está hablando de un signo real, que se vean inmediatamente los efectos de este acuerdo para tranquilidad de los colombianos y para que vean que sí se puede apoyar la paz. Por último, el presidente de la Conferencia Episcopal solicitó al gobierno claridad frente a éstos últimos puntos que se están firmando porque son verdaderamente decisivos y espera que se tenga la valentía para cumplir con lo que se firme en la Habana. El prelado viajará mañana a Cuba para acompañar al presidente Juan Manuel Santos
FUENTE: CEC

Pánico a la paz, análisis de Joaquín Villalobos

Pánico a la paz, análisis de Joaquín Villalobos

A poco de firmarse la paz con las FARC, el consultor para la resolución de conflictos internacionales y exnegociador de la guerrilla salvadoreña, analiza los principales miedos de rondan el fin del conflicto en Colombia: la inseguridad, el ‘castrochavismo’ y el paramilitarismo.

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 Siempre he pensado que si para firmar la paz se hubiesen tomado en serio los informes de inteligencia, tanto la guerrilla como el gobierno salvadoreño jamás habrían firmado el acuerdo que acabó con la guerra civil de El Salvador en 1992. Algunos de los grupos guerrilleros que componían el FMLN pensaban que el acuerdo de paz no se cumpliría y que esto obligaría a realizar una nueva ofensiva militar, mientras sectores de la extrema derecha pensaban que el desarme de la insurgencia daría oportunidad para eliminar a la izquierda. Esto no se quedó solo en ideas, la guerrilla ocultó miles de armas y sectores de extrema derecha intentaron organizar un golpe de Estado y asesinaron a dos dirigentes de la izquierda y a un fiscal que había procesado a militares. Pese a estos hechos, la realidad pudo más que las intenciones y los miedos y el proceso de paz fue un éxito. Colombia se acerca al final de un conflicto de medio siglo y esto inevitablemente genera tensiones que le dan credibilidad a teorías conspirativas sobre los peligros y riesgos del cambio que viene. Vender desconfianzas y dudas en temporada de incertidumbre es rentable para algunos. No hay posibilidades de pureza y perfección, toda transición es traumática y no existe final sin complicaciones. En El Salvador algunos levantaron la consigna: “negociación es traición” y en Colombia está pasando algo parecido. El grado de ansiedad que se genera tanto en Bogotá como en La Habana no está relacionado con los debates técnicos u operacionales que rodean el proceso de paz, sino con el temor al cambio de escenario que traerá el fin de la guerra. Las posiciones extremas, con nexos presentes o pasados en el conflicto, tienen claro que este se encuentra en su momento final y que esto obligará a transitar a la política sin armas o a tener que hacer política sin el enemigo armado. Esto es difícil de asimilar después de 50 años.
“En El Salvador algunos levantaron la consigna: “negociación es traición” y en Colombia está pasando algo parecido”
La paz no se fundamenta en la confianza entre los enemigos, sino en la confianza en los acuerdos y en el contexto en que estos deberán cumplirse. Por lo tanto, lo más importante a la hora de firmar la paz no son las posibles intenciones que podamos atribuirle al contrario, sino el contexto sobre el cual el proceso marchará, ya que es esto lo que en última instancia determina la conducta de las partes. El proceso de paz colombiano no surge por casualidad, sino porque hay un contexto interno e internacional que ha ido cerrando el espacio a proyectos extremistas de la izquierda y la derecha. No hay condiciones para una política basada en la intolerancia o el extermino de la izquierda, tampoco lo hay para proyectos revolucionarios izquierdistas y mucho menos para mantener la lucha armada. Imaginar una revolución socialista en Colombia es tan absurdo como imaginar una repetición del extermino que ocurrió con la Unión Patriótica. Teniendo a cuenta los miedos señalados, las bandas criminales (Bacrim) se han convertido en el fantasma del paramilitarismo para el ELN y las FARC, no ven a estos grupos como un resultado marginal de la desmovilización de las autodefensas, sino como un plan premeditado contra ellos. En el otro extremo, los opositores al proceso ven el fantasma de una extrema izquierda que tomará las calles, derrumbará al gobierno y establecerá el socialismo bolivariano en Colombia. Estas dos visiones son exageraciones, sin base seria. Son bloqueos más emocionales que racionales. El otro fantasma que genera miedos es la idea de que el final del conflicto traerá un aumento de la inseguridad para los ciudadanos, como ocurrió en Guatemala y El Salvador. El debate está en muchos detalles, pero todos derivan en tres temas: la inseguridad, el “castrochavismo” y el paramilitarismo.

¿Pasará en Colombia lo que pasó con la seguridad en Guatemala y El Salvador?

Todo proceso de pacificación supone el riesgo de transitar de la violencia organizada, que es la guerra, a la violencia anárquica, que es la actividad criminal. Es normal que esto ocurra temporalmente y en pequeña proporción, lo que no es normal es que ponga en jaque al Estado con niveles de violencia superiores o iguales a los de la guerra, como en los casos de Guatemala y El Salvador. La diferencia principal es que en esos dos países el Estado se debilitó mientras que en Colombia el Estado se ha fortalecido. Tanto en Guatemala como en El Salvador la paz se fundó en la idea del Estado mínimo porque ambos procesos coincidieron con medidas de ajuste estructural que redujeron dramáticamente las capacidades de prevención social y de coerción. Guatemala redujo sus fuerzas militares y abandonó territorios, esto produjo un vacío de poder que llenó el crimen organizado. En El Salvador, la idea de Estado mínimo en un país en posguerra provocó que un problema social de pandillas juveniles terminara convertido en un poderoso problema criminal. Ninguno de estos dos países había padecido en su historia una violencia delictiva de las proporciones actuales. Están enfrentando, sin recursos, un fenómeno desconocido para ambos que no supieron prever y que no saben como combatir.
“Todo proceso de pacificación supone el riesgo de transitar de la violencia organizada, que es la guerra, a la violencia anárquica, que es la actividad criminal”
En Guatemala no se realizó ninguna depuración ni reforma importante en las fuerzas militares y policiales, pero sí se realizó una extensa reducción de fuerzas sin programas que atendieran a miles de desmovilizados. La reducción de las fuerzas del Estado fue una operación de ajuste de presupuesto y no una transformación real del poder coercitivo. Siguiendo el manual del Estado mínimo, Guatemala privatizó la seguridad. Existen 149 empresas de seguridad que cuentan con más de 120.000 elementos, de los cuales 41.000 son legales, los restantes 80.000 son informales. Esto contrasta con una policía de solo 25.000 efectivos que al organizar sus turnos solo puede tener en las calles a 6.000. La privatización de la seguridad cambió las prioridades de la seguridad dejando comunidades y territorios sin protección y de esto surgió un vacío de poder.

Carlos Salinas, expresidente de México, y Joaquín Villalobos después de los diálogos de paz en El Salvador.

Por otro lado, el resultado de reducir sin reformar y sin reinsertar a los desmovilizados se convirtió en una transferencia de hombres y capacidades al crimen organizado. Por ejemplo, militares desmovilizados de las fuerzas especiales de Guatemala, los llamados kaibiles, no solo se convirtieron en delincuentes en su propio país, sino que incluso fueron contratados por los carteles mexicanos para que enseñaran a decapitar, descuartizar y establecer el terror en México. Con lo dicho, queda claro que la inseguridad de Guatemala no guarda relación con el acuerdo de paz, sino con los graves errores cometidos en el postconflicto. En El Salvador, las pandillas conocidas como “maras” comenzaron a tener presencia desde antes de que terminara la guerra. Son un fenómeno social resultado de la multiplicación de familias disfuncionales y comunidades desintegradas producto de la emigración al norte. Las deportaciones desde los Estados Unidos llevaron a El Salvador la cultura de pandillas y estas se multiplicaron rápidamente en las comunidades pobres sin nada que las contuviera. Terminada la guerra hubo tres errores en secuencia que expandieron exponencialmente el problema. El primer error fue no haber hecho nada cuando el problema comenzaba en las escuelas y sólo entre los jóvenes, el segundo error fue aplicar planes represivos de mano dura con arrestos masivos frente a un problema que en ese momento era más social que criminal y, finalmente, el tercer error fue haber intentado una tregua cuando el problema era ya plenamente criminal. Por ese camino las “maras” terminaron convertidas en un poder fáctico que extorsiona masivamente y domina territorios urbanos y rurales. No hay números exactos, pero existen más de 12.000 pandilleros en las prisiones y se estiman más de 30.000 en las calles. Estos han colocado a El Salvador como el país más violento del mundo con una tasa de 104 homicidios por cada cien mil habitantes. Las “maras” no tienen relación directa con el acuerdo de paz ni con exmilitares o exguerrilleros desmovilizados, se trata incluso de otra generación. Al igual que Guatemala, la inseguridad en El Salvador es el resultado de un mal manejo del postconflicto. Se trata de una catástrofe social provocada por la emigración de casi el 40% de la población y de un modelo económico que genera un desempleo estructural. El Salvador dejó de ser un país agrícola y ahora vive de exportar personas para recibir remesas que sirven para financiar la mitad de lo que se consume. En el caso de Colombia las condiciones que llevan a la firma de la paz son totalmente distintas, entre otras razones porque el país ha padecido una violencia más prologada y compleja que incluye insurgencia y crimen. El proceso de paz es posible por el fortalecimiento del Estado, porque los grupos armados ilegales fueron debilitados y porque la fuerza pública se auto-reformó y logró legitimarse frente a la sociedad y ganar un gran reconocimiento social.
“En Colombia la paz con las viejas insurgencias es un paso indispensable para mejorar la seguridad de todos los colombianos”
 En Guatemala y El Salvador policías y militares estaban deslegitimados, no tenían reconocimiento social y por ello los acuerdos los afectaron con reducciones y depuraciones severas. En Colombia, la sociedad y las instituciones conocen la potencia que puede cobrar la violencia criminal y tienen experiencia en prevenirla y combatirla. Nadie está proponiendo ni reducción de fuerzas, ni abandono de presencia del Estado en el territorio, al contrario, se reconoce el peligro que representa el vacío de autoridad en el postconflicto. Esto no implica que todo será perfecto, pero la sociedad, las fuerzas políticas y las instituciones conocen el riesgo de aumento de la violencia criminal. Por el contrario, en Guatemala y El Salvador, cuando se firmaron los acuerdos, nadie previó lo que está pasando ahora con la seguridad. En Colombia la paz con las viejas insurgencias es un paso indispensable para mejorar la seguridad de todos los colombianos. Sin duda esta no será una tarea fácil debido a las décadas de ausencia de Estado y a la contaminación de los poderes y la política local con la delincuencia organizada. Sin embargo, el final del conflicto permitirá concentrar fuerzas materiales e intelectuales en el combate a los grupos criminales y en asegurar de manera integral el control del territorio.

¿De verdad es posible un régimen “castrochavista” en Colombia?

Marcha en contra del Gobierno de Juan Manuel Santos.

Este temor está fundado en la racha de gobiernos de izquierda que ganaron elecciones y han gobernado en la mayoría de países latinoamericanos en los últimos 15 años. En ese escenario se produjo la victoria de Hugo Chávez en Venezuela que, entre otras cosas, permitió prolongar la sobrevivencia del agotado régimen cubano. Hay que señalar que así como no todas las fuerzas de derecha son iguales, tampoco las de izquierda. Si la democracia y el libre mercado son respetados no tienen porque considerarse “peligros” los gobiernos de cualquier signo. Considerar peligro el riesgo de un mal gobierno es una manifestación de intolerancia, porque ese es un riesgo normal de la democracia. Malos gobiernos hay en todas partes y de todas las corrientes de pensamiento. Incluso el llamado “populismo” puede ser de izquierda o derecha. En ese sentido, la posibilidad de que en un futuro una coalición de izquierda democrática gane las elecciones presidenciales en Colombia no constituye un “peligro”. El peligro real es la posición antidemocrática de quienes intentan excluir a la izquierda del espectro político colombiano.
“Que el ELN y las FARC, sin armas, puedan ganar elecciones no debe constituir problema, pero desde la realidad es algo imposible”
Pero para ir más a fondo en este tema, la idea de “peligro” viene de conferirle a las FARC y el ELN una capacidad que no tienen. Se piensa que podrían llegar al poder como cabeza de la izquierda y con ello renacería en Colombia la “revolución bolivariana castrochavista”. El principal dirigente opositor al proceso de paz afirmó en una entrevista al periódico El País de España que con el acuerdo “las FARC podrían terminar gobernando”. Desde el punto de vista democrático, que el ELN y las FARC, ya sin armas, puedan ganar elecciones no debe constituir problema, pero desde la realidad es algo imposible. Hagamos una rápida comparación con la exguerrilla que ahora gobierna en El Salvador. Esta insurgencia, al momento de firmar el acuerdo de paz, contaba con más de 10.000 hombres armados, dominaba en una tercera parte del territorio, mantenía posiciones en la periferia de la capital, su estructura de mando estaba casi intacta, sus fuerzas podían llegar a cualquier parte del país y había neutralizado la guerra aérea mediante misiles portátiles tierra aire. El gobierno, por su parte, seguía teniendo el apoyo militar de Estados Unidos y dominaba con 60.000 hombres las principales ciudades. Sin embargo, las fuerzas de ambos bandos estaban por todo el país y en algunas ocasiones a pocos metros de distancia entre unas y otras. No hace falta extenderse más para darse cuenta que la relación de fuerzas con la que se firmó el acuerdo en El Salvador es completamente distinta a la realidad que vive Colombia. El FMLN que firmó la paz era una coalición insurgente más plural, militarmente más fuerte y políticamente más legítima y representativa que las FARC y el ELN. En Colombia, la guerrilla está negociando con sus dirigentes envejecidos, con decenas de sus principales mandos muertos, con sus fuerzas severamente diezmadas e incapacitadas para alcanzar centros vitales, con reducción de sus dominios territoriales y con un rechazo político abrumador de los colombianos. La debilidad de los insurgentes colombianos es tan grande, que importantes sectores de la opinión pública preferirían su derrota militar a un acuerdo de paz. Es a partir de esta realidad que hay que imaginar el futuro político del ELN y las FARC. Pese a las fortalezas que tenía la insurgencia de El Salvador, su desempeño político no fue tan fácil como parece. Sufrió tres derrotas consecutivas en elecciones presidenciales sin que sus electores crecieran de forma significativa. Desde la firma de la paz se produjeron siete escisiones en sus filas. En el 2009 ganó la elección con un candidato independiente de centro izquierda y fue hasta el 2014 que un exguerrillero ganó la elección presidencial en segunda vuelta por solo 6.000 votos de diferencia. Muy a pesar de sus fortalezas y de las grandes transformaciones que logró en el acuerdo de paz, la exguerrilla salvadoreña necesitó 22 años para llegar al gobierno. Antes de eso debió pasar por un largo y tortuoso proceso de luchas internas, errores estratégicos y derrotas electorales que la empujaron al pragmatismo y realismo político. La transformación política para ser elegible duró el doble de tiempo que la guerra. Si esto ocurrió en El Salvador con una insurgencia fuerte, ¿qué se puede esperar del desempeño político futuro de las FARC y el ELN?, ¿cuántas crisis internas se producirán en sus filas?, ¿cuántos años les tomará transformarse para hacer política con pragmatismo?, ¿cuántas décadas les tomaría ganar alguna legitimidad en los electores?, ¿qué tan fácil será que acepten o sean aceptados como parte de una coalición de izquierdas? Si partimos de que a los exguerrilleros salvadoreños les costó el doble de tiempo de guerra para transformarse políticamente, podemos suponer que a las FARC y el ELN bien podría tomarles un siglo.
“Los retos políticos del ELN y las FARC en el postconflicto son gigantescos y sus capacidades enanas”
Los retos políticos del ELN y las FARC en el postconflicto son gigantescos y sus capacidades enanas. Un ejemplo de mucha actualidad que deja claro esto último: Por La Habana pasaron el Papa Francisco y el presidente Obama, ambos con gran interés por la paz de Colombia. Sin embargo, las FARC ni siquiera vieron la oportunidad que perdieron. Siendo la credibilidad y la legitimidad política el componente vital para su reinserción y actividad futura, resulta obvio que acelerar las negociaciones y firmar un acuerdo, aunque fuera imperfecto, en presencia de cualquiera de estos personajes hubiese sido de una enorme rentabilidad para ellos. Era como ganar en un solo día décadas de trabajo político. Ni siquiera intentaron ser audaces, por el contrario, se mostraron orgullosos de haber dejado pasar la oportunidad. El valor estratégico de una foto de los dirigentes de las FARC firmando la paz con el Papa Francisco o el presidente Obama, resulta obvio para cualquier político normal, pero no para grupos como las FARC o el ELN. Es sumamente importante entender las limitaciones que tienen estos grupos para adaptarse a la realidad para no caer en el error de exagerarles fortalezas y capacidades. Teniendo a cuenta lo anterior, la idea de que en Colombia puede resucitar el proyecto de Chávez que está agonizando en Venezuela o el modelo castrista que está transitando al capitalismo en Cuba, es un absurdo que no tiene ninguna base objetiva.

¿Son las Bacrim la reencarnación del paramilitarismo?

El expresidente César Gaviria me dijo en una ocasión que “la violencia una vez echa raíces cobra vida propia”. Es decir que, luego de medio siglo, no hay forma de que la violencia desaparezca de la noche a la mañana. En Colombia, la conexión entre política y crimen tiene viejas credenciales y nadie quedó virgen de esta relación que contaminó a políticos, empresarios, curas, periodistas, militares, policías, paramilitares y guerrilleros. En ese proceso, unos usaron los recursos del crimen y los otros aprendieron a usar el discurso de los políticos. Que resultado de la desmovilización de los paramilitares quedaran personas totalmente dedicadas a actividades criminales es indeseable, pero igual fue inevitable, y algo de esto podría ocurrir con integrantes de las FARC y el ELN.

Entrega de armas de las Autodefensas Unidas de Colombia

La prolongación de un conflicto termina convirtiendo la violencia en un oficio por sí mismo sin conexión con los fines políticos iniciales. Por ese camino, la frontera entre crimen organizado y grupo político de izquierda o derecha termina borrada. El discurso ideológico termina sirviendo para justificar la violencia como forma de vida. No pocos de quienes se desmovilizan se enfrentan a la dura realidad de que no saben hacer otra cosa. Por ello algunos terminan dando el paso y se convierten en criminales. Por esta razón son tan importantes los programas de reinserción en el postconflicto.
“La prolongación de un conflicto termina convirtiendo la violencia en un oficio por sí mismo sin conexión con los fines políticos iniciales”
Es fundamental entender lo anterior para no confundir la violencia residual que ha dejado la desmovilización del paramilitarismo en las Bacrim, con la idea de que el paramilitarismo ha renacido y se prepara para ser el instrumento que repita lo que ocurrió con la Unión Patriótica hace 30 años. La existencia de un aumento de la violencia contra líderes sociales es triste y lamentable, pero debe interpretarse como provocación y no como conspiración. La proximidad de la paz está desatando miedos en lugares donde la violencia política y criminal ha dominado durante décadas. La forma de resolver este problema no es paralizar o alargar el proceso de paz, sino mejorar las medidas de seguridad a las que tienen derecho los desmovilizados. La idea de las FARC y el ELN de que las Bacrim son el renacimiento del paramilitarismo los coloca en una posición similar a la de los opositores al proceso de paz cuando hablan del peligro del “castrochavismo”. Ambos fenómenos, paramilitarismo y castrochavismo, son decadentes y están en fase política terminal. Las Bacrim son el resultado de la prolongada conexión entre política y crimen que sufrió Colombia. En ese sentido, el fin del conflicto tiene como propósito terminar de forma definitiva con esta perversa conexión, resolviendo vía negociaciones la violencia política para aislar y derrotar a la violencia criminal. Con los avances que ya se tienen con las FARC y la incorporación del ELN al proceso, el logro de un acuerdo de paz con ambos grupos permitiría cerrar para siempre la puerta a toda forma de justicia especial o transicional. Esto sería un progreso muy grande para que Colombia pueda alcanzar un verdadero Estado de Derecho.

Las premisas que le dan un contexto positivo al proceso de paz

El proceso de paz no es una ocurrencia ni un sueño. Es una oportunidad producto del alineamiento favorable de un conjunto de factores externos e internos que lo hacen posible. Entre estos podemos señalar los siguientes:
  • El fortalecimiento del Estado
  • El debilitamiento de los grupos violentos
  • El aislamiento social de la violencia
  • La atomización de la actividad criminal
  • La criminalización de la violencia política
  • El encadenamiento positivo de los gobiernos en los últimos 34 años
  • La existencia de un gobierno en el presente que tomó la oportunidad
  • Los éxitos electorales de la izquierda en toda América Latina
  • La crisis de los regímenes de Cuba y Venezuela
Las evidencias sobre la fortaleza del Estado colombiano son muchas. En crecimiento exponencial de la fuerza pública, despliegue de esta en el territorio, disminución drástica de la violencia, reducción de las violaciones a los derechos humanos, presencia del Estado en el territorio, disminución de la corrupción en las fuerzas de seguridad y mayor eficacia operacional de estas. Sin duda falta mucho, pero los progresos son considerables y han sido reconocidos por la comunidad internacional. Hace 30 años la violencia delictiva y política tenían un importante respaldo social. La gente puede dudar de que la paz sea posible, pero el rechazo social a la violencia, criminal o política, es ahora abrumador.
“Sin el desmantelamiento de las grandes organizaciones criminales no sería posible el actual proceso de paz”
Sin el desmantelamiento de las grandes organizaciones criminales no sería posible el actual proceso de paz. Es cierto que persiste mucha actividad criminal, pero el haberla atomizado la eliminó como poder fáctico y le redujo considerablemente la capacidad que tenía de penetrar al Estado. En la medida que el Estado logró progresos en expulsar de las instituciones a los delincuentes que las habían penetrado, legitimó su derecho al monopolio de la fuerza. Esto se fortaleció aun más al negociar con los grupos guerrilleros que firmaron tempranamente la paz. El resultado de estos progresos fue la criminalización de la violencia política de las FARC, del ELN y de los paramilitares; la asociación de estos grupos con el narcotráfico les terminó restando credibilidad a las banderas políticas que sustentaban. Esto facilitó los procesos para debilitarlas, deslegitimarlas y empujarlas a su desmovilización. Era un imposible que un solo gobierno lograra todo lo descrito, pero a pesar de las diferencias, en 34 años, 9 gobiernos y 7 presidentes se encadenaron positivamente realizando cada uno tareas importantes que dieron base al siguiente para continuar. Así se construyó la oportunidad que el actual gobierno se decidió a tomar.

Reunión de las delegaciones de las FARC y el Gobierno de Colombia en La Habana.

Las victorias electorales de la izquierda en elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales en Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, México, República Dominicana y en la propia Colombia, dejaron sin sustento la lucha armada del ELN y las FARC y convirtieron a estos grupos en un problema para toda la izquierda en el continente. Estos progresos democráticos han coincidido con la crisis terminal de los regímenes económicos y políticos de Cuba y Venezuela como modelos que alimentaban la idea de revoluciones radicales en grupos extremistas. Ambos regímenes han tenido que abocarse a atender sus propios problemas y esto ha facilitado el proceso de paz. Hay tres transiciones regionales en marcha: el final del régimen castrista, el final del régimen chavista y el final de la lucha armada en Colombia. Es en este contexto que marchará el postconflicto en Colombia.

El verdadero y mayor peligro para Colombia es la polarización

El Salvador fue el país que logró mayores progresos institucionales después de la guerra civil en el triángulo norte de Centroamérica. El acuerdo de paz incluyó reformas profundas al poder judicial y al sistema electoral. Las Fuerzas Armadas fueron depuradas y reducidas, las policías fueron disueltas y se fundó una nueva de carácter civil con participación de exmilitares y exguerrilleros. Sin embargo, la competencia política partidaria en la posguerra se convirtió en una extensión de la polarización extrema que había vivido el país durante el conflicto. Esto generó una persistente crisis de gobernabilidad que se ha mantenido durante 24 años. Los partidos Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) escogieron polarizar para darse ventajas políticas. No se produjo una competencia por el centro, sino una lucha desde los extremos. El eje estratégico de la derecha fue el miedo y el de la izquierda fue el odio antisistema. De esa forma se estableció un juego en el cual “entre peor fuera la oposición era mejor para el gobierno” y como contrapartida “entre peor le fuera al gobierno era mejor para la oposición”. La derecha estableció que tener una oposición extremista le permitía usar el miedo para preservar el gobierno. Por su parte, la izquierda se aseguró la hegemonía en el bando opositor manteniendo la retórica revolucionaria antisistema. Los resultados de la polarización han sido desastrosos para El Salvador, los partidos perdieron capacidad para negociar y pactar políticas de interés nacional. Su estrategia es el sabotaje mutuo. Dado que la polarización apuesta a las emociones y no a la razón se produjo un deterioro severo en la calidad de la clase política. La moderación, el conocimiento, la inteligencia y la capacidad para resolver problemas fueron excluidos de los partidos y, así, el activismo y el oportunismo terminaron teniendo preeminencia en la política. La justicia se ha politizando y todos los problemas del país se han agravado. La crisis de seguridad actual generada por las “maras” no está relacionada con la guerra, sino con la polarización de la posguerra que también ha impedido resolver los problemas de crecimiento económico y empleo. Colombia va por el camino correcto en cuanto al proceso de paz que a estas alturas es irreversible. Los mayores riesgos se están trasladando ahora al postconflicto, dentro de estos, la polarización extrema es el mayor peligro. El país cuenta con una clase política ilustrada, con tecnócratas bien formados y políticos habilidosos para negociar. Sin embargo, existe una asimetría entre Bogotá y la política local donde la violencia política y criminal ha dejado agravios severos que pueden darle mucha fuerza al odio y al miedo como valores del sistema. Los debates sobre los acuerdos exagerando los peligros, las desconfianzas y las dudas son parte de una polarización que está empezando a cobrar fuerza. Colombia debe tener muy en cuenta el ejemplo de El Salvador donde la creencia de que polarizar era útil para ganar terminó llevando a todos a perder.

Encuentro de Pueblos Indígenas – Frontera Brasil, Colombia y Perú

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Carta Compromiso

Reunidos en Tabatinga/ Estado de Amazonas/ Brasil, los días 7 al 10 de Junio de 2016, en un encuentro de diálogo para definir una agenda común en defensa de la Amazonía y de sus pueblos, 91 personas, entre líderes indígenas y agentes de la Iglesia de la triple frontera de Brasil, Colombia y Perú. Contamos la presencia de participantes de los pueblos Kambeba, Miranha, Kaixana, Kokama, Ticuna, Matis, Mayoruna, Kulina, Kanamari, Marubo, Yagua, Uitoto, Bora y Kichwa y de los delegados del Vicariato de San José del Amazonas en Perú, del Vicariato de Leticia de Colombia, y de la Diócesis del Alto Solimoes de Brasil, del CIMI, del Equipo Itinerante, proyecto misionero de la CRB, de las Congregaciones Religiosas (Maristas, Franciscanas, Ursulinas, Lauritas, Capuchinos, OFM, Cónegas y Jesuitas), de las Cáritas (Brasil, Norte I, Colombia, Ecuador y España) y de la Red Eclesial Panamazónica REPAM (eje pueblos indígenas, eje de Iglesias en Frontera, eje de formación y métodos pastorales, eje de comunicaciones, eje de redes internacionales, REPAM Nacionales de Brasil, Colombia y Ecuador, y del comité ejecutivo y su equipo del secretariado). Fue muy positiva la presencia cercana y activa de los Obispos de Leticia y del Alto Solimoes durante el encuentro. Estuvieron presentes líderes indígenas de Río Negro/Brasil de los pueblos Baniwa y Arapazo representando a las organizaciones Foreeia y la Umiab, y profesores de las universidades brasileñas Federal de Amazonas y la Estatal de Amazonas. Durante el encuentro organizado a partir de mesas de diálogo entre los líderes indígenas y los representantes de la Iglesia católica en torno a los temas de territorio (tema central), cultura, educación escolar indígena, desafíos de la frontera y alianzas para compartir las diversas espiritualidades y vivencias religiosas representadas por los participantes, se realizó un análisis conjunto de la realidad de la región fronteriza y de la Panamazonía destacando los principales desafíos socio-ambientales, principios orientadores de la presencia y actuación de la Iglesia con los pueblos indígenas, y estrategias de acción para responder a estos desafíos. Principales Desafíos
  • Defensa del territorio frente a las leyes que amenazan los derechos de los pueblos, los megaproyectos de infraestructura y explotación económica como las hidroeléctricas, hidrovías, carreteras, minería, extracción de gas, petróleo y madera, deforestación para emprendimientos de monocultivo agrícola y la crianza de ganado, así como también frente a los impactos sociales provocados por actividades ilícitas como el tráfico humano y el narcotráfico.
  • El desafío del fortalecimiento cultural considerando la reproducción de formas de dominación, emigración de los jóvenes, prácticas productivas inadecuadas, las dificultades económicas, la pérdida del uso de la lengua materna, y otras expresiones culturales, los cambios en los hábitos cotidianos, uso inadecuado de las tecnologías, alcoholismo, la discriminación en general, presencia negativa de algunas expresiones de iglesias y sectas, impactos negativos por los modelos de atención en salud y educación que no respetan la identidad cultural.
  • El desafío de fortalecer los proyectos de vida alternativos ante los grandes intereses económicos y políticos, y de autonomía de los pueblos indígenas, esto a través de procesos de formación social y política.
Orientaciones para la colaboración de la Iglesia/REPAM con los pueblos indígenas Ser una Iglesia con una presencia cercana, que conoce la realidad, que comprende a los pueblos indígenas, que camina junto a las comunidades, que contribuye con la conservación y valorización de la propia cultura, que apoya la formación social y política, que sea espacio de interacción y participación, compañera, aliada y solidaria, que esté cultural y espiritualmente encarnada y no impuesta y a espaldas del pueblo, que sea transgresora del orden opresor, con valentía y compromiso. Una Iglesia con rostro Amazónico. ESTRATEGIAS DE ACCIÓN CONJUNTA Propuestas Generales Crear una comisión/espacio de la triple frontera para articular y responder a los mayores desafíos del territorio Garantizar la presencia de jóvenes en las comisiones. Enviar los materiales y relatorías de este encuentro. Confirmar la estructura de la comisión animadora. Territorio Fortalecimiento y creación de procesos formativos en materia de políticas públicas, conocimiento de las legislaciones respectivas que los afectan en los distintos niveles (local, nacional e internacional; protección de derechos indígenas (especialmente consulta previa 169 OIT), y defensa del territorio (mega-proyectos, etc.). Conocer, acompañar y exigir las recomendaciones de las organizaciones internacionales han hecho a los países en relación al territorio y los pueblos indígenas. Tener una recopilación de las legislaciones nacional e internacional para la garantía de derechos de los pueblos indígenas Favorecer y acompañar las estrategias de movilización para la defensa de los derechos indígenas en perspectiva de triple frontera. Promover un encuentro para discutir estrategias sobre la protección de los pueblos aislados. Realizar un encuentro de pueblos divididos por fronteras (Tikuna, Kokama, Matses y Yagua) Una Red de Comunicación internacional: parroquias, diócesis, vicariatos, organizaciones indígenas Replicar la experiencia de este encuentro entre los pueblos con sus iglesias locales Cultural Promover acciones que incidan para incorporar en el sistema de educación escolar indígena los elementos de su identidad cultural, y fortalecer lo que ya está siendo exitoso en perspectiva de tiple frontera. Ejemplo: calendario escolar con calendario de la comunidad Favorecer encuentros de pueblos indígenas divididos por las fronteras (Ejemplo Tikuna, Kokama y Yawua). Encuentro de jóvenes de las tres fronteras para discutir los impactos culturales y la pérdida de identidad que los están afectando (migración, tecnología, música, prácticas productivas, etc.). Desarrollar estrategias concretas para fortalecer los conocimientos tradicionales en salud (medicina tradicional) e identidad cultural – encuentro de espiritualidades indígenas respetando las culturas Fortalecimiento de los planes de vida propios  Promover la autonomía económica de los pueblos desde la continuidad de tradiciones sustentables en la pesca y caza para superar el paternalismo. Incentivar, ampliar y dar a conocer la propuesta de trabajo de las aulas vivas de (alimentación, proyecto de vida, salud, etc.) FUCAI. Tabatinga, 10 de Junio de 2016.

La devoción del Beato José Allamano a la Consolata

bd1351b408feaa7a7bb52dcdff55aef5_LNo hay lugar a dudas de que el beato José Allamano tenía gran devoción a la virgen Consolata. Solía decirles a los misioneros y misioneras de que, “la virgen, bajo todas sus advocaciones es una sola; pero ustedes séanle devotos, especialmente bajo el título de “Consolata”[1]. El fundador de misioneros y misioneras de la Consolata amaba a la virgen y se enorgullecía de ella. Momentos tras momentos no dejaba de hablar de la confianza que siempre depositaba en ella: “creo que faltaría a mi deber y a mi especial afecto a la santísima virgen, si no aprovechara de todas ocasiones propicias para hablar de ella”[2].  La Consolata se convirtió en inspiradora del ser y quehacer del beato José Allamano. El itinerario de la vida del beato José Allamano muestra que se empapó del amor de la Consolata. Se hizo instrumento de Dios tomando a la Consolata como modelo. Se consagró totalmente a Ella y la consideraba su propia madre. La Consolata no era madre sólo para él, sino tambien para los misioneros y misioneras de la Consolata. Reiteraba con frecuencia esta afirmación: “la santísima virgen bajo este título, no es acaso nuestra madre y no somos nosotros sus hijos e hijas? Decía eso porque lo tenía claro que él era hijo amado de María. La convicción del amor incondicional de la Consolata hizo que les dijera a los misioneros y las misioneras de que, Ella era una madre que nos amaba a todos “como la pupila de sus ojos, que pensó en nuestro instituto, lo sostuvo en todos estos años material y espiritualmente, y siempre está lista para responder a nuestras necesidades[3]. Es evidente que el beato José Allamano se confió y apoyó en la Consolata. Sus proyectos de vida los depositaba en sus manos, inclusive el de la fundación del Instituto. Para ello, la consideró la verdadera fundadora del Instituto. Siendo ella la fundadora, le encomendó todo el porvenir del Instituto. A ella le encargó los desafíos que el instituto naciente podía encontrar en su progreso, a ella le recomendó lo económico del instituto. Atribuía el éxito y las gracias que el instituto había recibido a ella. En resumen, la Consolata se encargaba del todo del bienestar del Instituto misionero de la Consolata. En incontables ocasiones el fundador afirmaba: “No hay dudas de que todo lo que se hizo es obra de la santísima Consolata. Ella hizo por este instituto milagros cotidianos, hizo hablar a las piedras llover dinero. En los momentos dolorosos, la virgen intervino siempre de forma extraordinario…nunca he perdido ni el sueño ni el apetito por los gastos enormes del Instituto y de las misiones. Digo a la santísima Consolata: “¡Ocúpate tu![4]” Esa confianza en el amor materno y providencial de María no era por casualidad, sino que fruto de una experiencia personal que el beato José Allamano había tenido a lo largo de su vida, tanto en su experiencia de creyente como en su ministerio sacerdotal. Por eso, quiso que  los misioneros y misioneras de la Consolata tuvieran la misma experiencia a nivel personal, comunitario y congregacional. El amor inquebrantable y la devoción extraordinaria que le tenía a la Consolata hicieron que el beato José Allamano encomendara a sus misioneros y misioneras a fiarse en ella por las siguientes razones: María es Reina de misioneros y misioneras: Es importante notar que el reinado de María no se fundamenta en motivos de jactancia, sino que se basa teológicamente en su divina maternidad y en su función de ser corredentora del género humano. En la piedad popular, se repite con frecuencia el rezo de la Salve: Dios te salve Reina como el reconocimiento y la proclamación de su realeza. Vale tener en cuenta que etimológicamente la palabra reina o rey deriva del verbo latino regere, que significa ordenar las cosas a su propio fin. El rey o la reina tienen el oficio de gobernar a la sociedad para que ésta alcance su fin deseado. El significado de la palabra rey o reina tiene múltiples acepciones. Por ejemplo, se puede ser reina de tres formas: la que es reina en sí misma, la que es esposa del rey, y la que es madre del rey. La virgen María es reina por los dos últimos títulos: por su relación con Dios y con Cristo. La virgen María no es Reina en sí misma, sino por su divina maternidad y por ser Corredentora del género humano. Se entiende su divina maternidad desde la Sagrada Escritura donde se dice que Ella concebirá el Hijo que será llamado el del Altísimo y a Él le dará el Señor Dios el trono de David su padre y en la casa de Jacob reinará eternamente y su reinado no tendrá fin (Lc 1, 31-33). Y a María se le llama madre del Señor (Lc, 1, 43). Aquí se puede deducir que Ella es Reina, pues engendró a un hijo que era Rey y Señor de todas las cosas. Fuera de eso, la virgen María es Reina porque cooperó a la obra de nuestra salvación. Así como Cristo, nuevo Adán, es Rey no sólo por ser Hijo de Dios, sino tambien nuestro Redentor, con cierta analogía, se puede afirmar que María es Reina no sólo por ser madre de Dios, sino tambien nueva Eva. Su papel en la salvación no es secundario, sino íntimamente unido al de Cristo. Así que, el beato José Allamano afirmaba que María era Reina de los misioneros y misioneras. Por Ella seguramente se llega a Jesús y así coopera para que la sangre de su Hijo no se derrame en vano[5]. Los misioneros y las misioneras colaboran en la salvación del mundo, pero tambien necesitan salvarse. Necesitan llenarse de Dios para poder mostrárselo a los demás. El camino seguro para llegar a Jesús es a través de María. Asimismo, para alcanzar la santificación se requiere pasar por Ella porque “quien quiera alcanzar la santidad sin la virgen, es como quien pretende volar sin alas”[6]. Por lo tanto, se acude a María para obtener la gracia santificadora que viene del único Salvador del mundo. La Consolata es Nuestra: La devoción a la virgen Consolata les compete a los misioneros y misioneras de la Consolata, pues es nuestra Madre y Fundadora. Ella es invocada con muchas advocaciones, pero los misioneros y misioneras de la Consolata somos devotos especialmente a Ella con un titulo especial “la Consolata”. Ella es nuestra y “tenemos que ser felices de tenerla como protectora”[7]. Por ella somos lo que somos en la Iglesia, por el nombre Consolata nos conocen como evangelizadores entregados para la consolación de los pueblos periféricos, por el nombre Consolata, muchas iglesias locales nos consideran expertas en la misión evangelizadora de la iglesia universal. Este nombre que lleva el Instituto debe suscitar el orgullo de “pertenecer a la virgen bajo este título”.[8] La celebración de la fiesta de la Consolata es una de las ocasiones a través de las cuales los misioneros y misioneras de la Consolata muestran su devoción y amor filial a Ella. Esta fiesta normalmente está precedida por la novena que se realiza para preparar bien la celebración de la fiesta de la fundadora. Pues, “si celebramos con intensidad de amor todas las fiestas de la virgen, con cuánta más razón ésta que es “nuestra” fiesta, es decir nos pertenece de modo particular”[9]. Eso implica prepararla bien tal como lo pide el beato José Allamano: “! Basta saber que nos acercamos a festejar a nuestra querida Madre para que esté todo dicho! Para nosotros, hijos e hijas predilectos de la Consolata, ¿es importante esta fiesta? ¡Es todo! No, no quiero decirles que deben prepararse; estoy seguro de que todos están bien dispuestos para hacer bien la novena y celebrar con entusiasmo la fiesta”[10]. Al celebrar la fiesta de la Consolata, pidamos al beato José Allamano, nuestro fundador quien puso toda confianza en la Consolata, que interceda por todos los misioneros y las misioneras para que puedan sentir el amor consolador de María para poder consolar a los demás que el Señor les ha confiado.

Nuevo superior y consejo de los Misioneros de la Consolata en Colombia-Ecuador-Perú

Los pasados días 7 y 8 de junio, los misioneros de la Consolata eligieron el nuevo superior y consejo de la Región Colombia-Ecuador para el periodo 2016-2019. Ellos asumirán el 20 de junio, fiesta de Nuestra Señora Consolata. contenido

Fiesta de Nuestra Señora la Consolata

Mensaje del Padre General

Queridos misioneros, misioneras, familiares, amigos y bienhechores: En este año especial de la misericordia es hermoso pensar y mirar a nuestra Madre como Madre de la misericordia. La Bula de la convocación del Jubileo Misericordiae vultus nos invita a entrar por la puerta de la misericordia, a mirarnos con ternura a nosotros mismos y a los otros. Ciertamente todos tenemos mucho que aprender de nuestra Madre, aprender a ser misericordiosos con nosotros mismos y con nuestra gente. Que este año, que esta fiesta sea para nosotros una escuela de misericordia a fin de que nuestra misión viva y realice solamente misericordia: “No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para ver las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Que nuestras manos estrechen sus manos, que los atraigamos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y fraternidad. Que su grito sea nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que con frecuencia reina soberana para esconder la hipocresía y el egoísmo”(Bula de convocación del Jubileo, Misericordiae Vultus, n. 15). María es Madre de la Misericordia. Como escribe el papa Francisco: “Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne» (Bula de convocación del Jubileo, Misericordiae Vultus, n. 24). María cantó la verdad de las Escrituras antiguas según las cuales de generación en generación la misericordia del Altísimo se extiende sobre los que le temen (cf. Lc 1, 50) y en el seguimiento cotidiano del Hijo aprendió de Él, especialmente al pie de la cruz, el estilo de perdón y de misericordia. A los pies de la cruz, en efecto, aceptó con generosidad la responsabilidad aún mayor de ser la madre de los creyentes y de cooperar en la realización del proyecto de Dios sobre la humanidad: reunificar en fraternidad a los hijos de Dios separados por el odio y por el pecado. María celebró la misericordia del Altísimo no solo en su vicisitud personal, sino también ofreciéndola como esperanza al mundo y a las expectativas de la historia. Su cántico de alabanza continúa en el tiempo y resuena aún hoy en la Iglesia y en nuestro Instituto por haber sido llamados a anunciar el Evangelio de la misericordia y del perdón de ‘generación en generación’. Necesitamos el apoyo de los sentimientos de la Virgen María, que con sus rasgos de auténtica feminidad, sabe indicarnos el debido cuidado de las relaciones, sabe acariciar nuestros rostros necesitados de perdón, dirigirnos dulcemente la llamada a dejarnos reconciliar con la Vida, a testimoniar el Evangelio de la misericordia y entonar el cántico que renueva al mundo: «Mi alma engrandece al Señor» (Lc 1, 46). La misericordia es el modo con el que podemos llamar y pasar humildes y confiados la puerta del otro. Jubileo como abrir puertas. Pero no puedes olvidar la precedencia: si pasamos una puerta es porque Dios nos ha precedido pasándola por cada uno de nosotros. Nuestra misericordia comienza en la misericordia de Dios. Él, que se adelantó y pasó la puerta hacia ti, te ha mostrado su rostro. Demasiado tiempo hemos estado anunciando a un Dios impasible, alejado, allá arriba, y bastante menos a un Dios que sufre en sus entrañas por nuestra fragilidad y nuestro pecado. Sintiéndolo en sus entrañas, dice el Antiguo Testamento, como le sucede a una mujer cuando lleva en su seno un hombrecito. Así Dios. Nos siente en sus entrañas cuando todavía nosotros no nos sentimos la llamada en la vida a nuestra conversión. Y es este el escándalo del Evangelio. Jesús pasaba la puerta antes de que los pecadores se convirtieran. Obrando así se hacía insoportable. Insoportable la idea de aquello que sucedió un día con Zaqueo, pero esa fue una vez entre otras muchas, en que se sentó a comer con publicanos y pecadores. Misericordia no significa hacer que llueva del cielo una especie de compasión, algo así como si dijéramos: “¡Oh, pobrecito!”. No es esta la misericordia de Dios. La misericordia reconoce y apuesta por la belleza que hay en cada persona. Dios reconoce nuestra dignidad vistiéndonos. Lo hizo así con Adán y Eva, y lo cuenta Jesús narrando la historia de un padre que organizó una gran fiesta por el hijo que se había ido, volvió y le vistió con un traje luminoso. No de arriba abajo, sino de abajo arriba. Misericordia es arrodillarse. Acude a mi memoria, como un icono, Jesús inclinado hacia el suelo el día que le llevaron, como si se tratara de un objeto, a una mujer sorprendida en adulterio. Jesús, en confrontación con los escribas y fariseos, quienes, como jueces sin piedad, querían que se apedreara a la mujer, ¿qué dijo y qué hizo? “Quien de vosotros esté sin pecado, que se adelante a arroje la primera piedra contra ella”. Y seguidamente, después de haber escrito palabras secretas en el suelo, en la arena, se alzó y dijo “Mujer, ¿ninguno te ha condenado? Tampoco yo te condeno. Ve, y desde ahora no peques más”. Desde su altura, escribas y fariseos la condenaban; Él,, desde abajo “practicaba la  misericordia”. Aquel día hubo misericordia sobre la arena. Allí estaba Jesús misericordioso inclinado . Si tú no te inclinas, solo dices con los labios misericordia, pero no la practicas. La mujer oyó palabras pronunciadas por alguien a escasos centímetros de su rostro; las demás procedían de los rascacielos, desde donde procede la falta de piedad. Pasaré por un soñador, pero no consigo dejar de imaginarme puertas santas; en las casas y por los caminos voy también viendo puertas santas donde alguien nunca podría. ¿No ha dejado claro esto el papa Francisco cuando, dirigiéndose a los presos, ha escrito: “Que cada vez que pasen por la puerta de su celda, dirigiendo el pensamiento y la oración al Padre, pueda ese gesto significar para ustedes el paso de la Puerta santa”?Camino y veo puertas santas. Que María, madre de misericordia, «Ella que fue llamada a entrar en las profundidades de la divina misericordia, interceda por nosotros y nos obtenga vivir y caminar siempre en el perdón de Dios y en la indestructible confianza en su amor». (Bula de convicación del Jubileo, Misericordiae Vultus, n.12). ¡Buena misericordia, seamos misericordiosos, sé misericordioso! ¡Ánimo y adelante in Domino! ¡Feliz fiesta de la Misericordiosa Consolata!

Oremos

Repitamos juntos: De la dureza del corazón, líbranos, Señor.
Perdónanos, Señor, por cuando no sabemos soportar a quien tenemos al lado o le soportamos de modo falso e hipócrita. Oremos.
Perdónanos, Señor, por cuando no conseguimos acercarnos a los problemas de los otros, cerrados en nuestros problemas y en nuestros pensamientos. Oremos.
Perdónanos, Señor, por cuando vivimos en nuestro mundo perfecto y no dejamos que se perturbe nuestra vida por otras historias, otras personas, otras humanidades. Oremos.
Ayúdanos, Señor, a saber ir al encuentro de los otros, especialmente de los más pobres, abandonados e indefensos allí donde se encuentran. Oremos.
Ayúdanos, Señor, a ver en los otros tu rostro y a tratarlos como si fueran Tú. Oremos.
Ayúdanos, Señor, a no caminar nunca solos, para recordarnos de que cada uno de tus hijos es único, irrepetible y amado
por Ti. Oremos.

Acción

Para que la misericordia sea vida: tratar de realizar alguna obra de misericordia con el fin de que a las palabras siga la vida. Será este el regalo más hermoso para la fiesta de nuestra Madre Consolaba. Con la felicitación más sincera.

Pequeña oración a la Consolata

Madre querida:

sandrio Quisiera escribirte esta carta, mejor dicho, esta oración. Escúchame otra vez, Consolata, pues te necesito, necesito tu ternura, necesito tu mano.  Te hablo, Madre, desde los colores de esta tierra, con los negros, los indígenas y mestizos.  Te hablo, Madre, desde un pasado, desde una historia hecha de sangre y flores, de guerras y encuentros, de amores y odios. Te hablo, Madre, desde los plantíos de yuca, de maíz, de papas, de bananos, del café y del chontaduro. Te hablo, Madre, desde las montañas, las cordilleras, los ríos, las cumbres. Te hablo, Madre, desde la cultura donde habito, pues yo sé, Madre, que me has invitado desde esta cultura a abrirme para el mundo. Te hablo, Madre, porque, también tú y yo estamos inmersos en esta cultura americana. Te hablo desde Colombia, Madre, desde las tierras de Cali, desde la pastoral afro descendiente, desde la comunidad formativa. Te hablo, Madre, desde los rincones de mi corazón, donde empieza a crecer el sonido de la Marimba, del cununo, del guasa. Es tan lindo Madre, escúchanos, es tan hermoso María, es tan bueno saber que nos escuchas desde lo que somos. Ves, Madre, allá vienen nuestros ancestros, porque,  también ellos te amaron. Ves, Madre, allá están nuestras raíces, nuestra cultura y allá está tu hijo, Madre .Otra vez Él nos llama, pero la barca donde ahora vamos es nuestra forma de ser, es lo que somos, es la cultura, Madre. Ya no te encuentro en el santuario, Madre, pero te encuentro en nuestras mesas, en nuestra danza, en nuestras celebraciones, en las mingas y alabados.  Ya no te busco en las iglesias, Madre, pero te contemplo en el caminar de la gente, en los pasos cansados de los trabajadores, en los jóvenes yendo a la universidad, en los vendedores de la calle, en el habla del pueblo, en los acentos, en las tardes calientes. Te veo, Madre, y te descubro en los rostros de los hombres y mujeres que encuentro en el camino. Ya no te busco en los libros de teología, Madre, mejor dicho, ya no sé la teología de los libros; mi teología lleva el sudor de los días, la violencia, las guerras, las luchas, el sufrimiento. Es que otra vez, Madre, tu hijo va a ser crucificado por aquí, en tantos hombres y mujeres cuyas vidas son quitadas, cosificadas, traficadas. Mi teología, Madre, comprende todo esto, pero, también, lleva el atardecer, el olor de las arepas, el sabor del san cocho, las noches estrelladas, las montañas del valle, el rio Cauca, en el canto del ballenato, el abrazo de los misioneros, el vuelo de las mariposas, el olor de las flores y la música del Pacifico. Te hablo, Madre, desde los sonidos que empiezan a habitar en mi corazón y no quisiera pedirte nada, solo invitarte, Madre. Ven, Consolata, junto a tu hijo ven a bailar con nosotros. Ven, Madre, y baile nuestra salsa, nuestro bunde, nuestro currulao, todos nuestros ritmos. Ven, Madre, pues acá te esperamos, acá te necesitamos. Mira cómo es linda esta danza, Madre, cómo lucen nuestros jóvenes, oye cómo cantan los abuelos, cómo acá te celebramos… Madre Consolata, no se haga presente sólo en nuestra labor, en nuestro luto, en nuestro sufrimiento, sino, también, en nuestra fiesta. Madre del señor, acá danzamos, tomados de las manos, bailemos y caminemos.